{"id":2119,"date":"2011-07-14T14:09:44","date_gmt":"2011-07-14T14:09:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.nasaacin.org\/index.php\/2011\/07\/14\/toribio-entre-la-zozobra-y-el-fuego-cruzado\/"},"modified":"2011-07-14T14:09:44","modified_gmt":"2011-07-14T14:09:44","slug":"toribio-entre-la-zozobra-y-el-fuego-cruzado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/2011\/07\/14\/toribio-entre-la-zozobra-y-el-fuego-cruzado\/","title":{"rendered":"Torib\u00edo: entre la zozobra y el fuego cruzado"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p>Los pobladores de este municipio del Cauca cuentan qu\u00e9 pas\u00f3 ese d\u00eda en que murieron cuatro personas, quedaron 128 heridos y 460 casas averiadas, tras el ataque de las Farc.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Tres d\u00edas despu\u00e9s de que las Farc hicieran estallar una chiva bomba contra la estaci\u00f3n de Polic\u00eda ubicada en pleno casco urbano de Torib\u00edo, la gente s\u00f3lo piensa en reconstruir su pueblo. Un campesino de unos 40 a\u00f1os, con la tez tostada y rasgos ind\u00edgenas, levanta junto a su hijo un cercado destruido despu\u00e9s del ataque con pipetas de gas. Su casa fue una de las 460 que quedaron inservibles por la acci\u00f3n terrorista. Est\u00e1 ubicada frente al puesto de Polic\u00eda. Los separa la calle donde fue situada la chiva de don Humberto* que la guerrilla carg\u00f3 con explosivos. La detonaci\u00f3n arranc\u00f3 el techo y las paredes como si un cicl\u00f3n hubiera pasado. Marcos Campo mira su casa y a\u00f1ade: \u201cEstamos prepar\u00e1ndonos para el pr\u00f3ximo susto\u201d. Luego sonr\u00ede, entre resignado y rabioso, pues como los dem\u00e1s sabe que tiene que prepararse, pues todos viven en medio del fuego cruzado del conflicto armado.<\/p>\n<p>Llega la noche. Los televisores permanecen encendidos en las casas. Unos ven novelas, otros f\u00fatbol. Tratan de recobrar la cotidianidad, pero una nueva explosi\u00f3n invade el entresue\u00f1o de sus habitantes y el miedo regresa al pueblo, de unas 3.000 personas acostumbradas a la guerra. La gente corre, los establecimientos comerciales bajan las rejas aprisa. Hay gestos de angustia, a algunos ni\u00f1os se les escucha lloriquear ante el apremio. Pero segundos despu\u00e9s ya saben que fue una granada y que el combate est\u00e1 lejos. Conocen en qu\u00e9 paredes rebotan las balas, a d\u00f3nde tienen que ir, c\u00f3mo tienen que acostar sus pipetas de gas para evitar que las balas las exploten. Un segundo estallido ratifica su diagn\u00f3stico. Una r\u00e1faga de ametralladora cierra la b\u00e9lica sinfon\u00eda. Luego la lluvia se lanza contra los techos agrietados. Primero liviana e intermitente, despu\u00e9s se desgaja en aguacero y el pueblo duerme en calma chicha. Los toribianos saben que el d\u00eda siguiente ser\u00e1 igual, o quiz\u00e1 peor.<\/p>\n<p>As\u00ed lleg\u00f3 el s\u00e1bado en la ma\u00f1ana. Era d\u00eda de mercado. Habitantes de los resguardos ind\u00edgenas de San Francisco, Tacuey\u00f3 y Torib\u00edo llegaron a vender y comprar remesas para la semana. Ad\u00e1n Ui lleg\u00f3 de la vereda R\u00edo Negro a negociar caf\u00e9 y pagar la energ\u00eda. A las diez de la ma\u00f1ana escuch\u00f3 los primeros disparos. Y de inmediato la respuesta de la fuerza p\u00fablica. De repente, la chiva de don Humberto empez\u00f3 a avanzar por la loma de la calle que da contra la estaci\u00f3n de Polic\u00eda. En apariencia iba cargada de pl\u00e1tanos. Segundos despu\u00e9s, a las 10:30, cuando descend\u00eda la cuesta \u2014unos dicen que a toda velocidad y sin conductor al tim\u00f3n; otros, que arrastrada con una cabuya\u2014, se oy\u00f3 el bombazo cuando se estrell\u00f3 contra una garita. \u201cSon\u00f3 dur\u00edsimo\u201d, repite una y otra vez la gente cuatro d\u00edas despu\u00e9s.<\/p>\n<p>\u201cSe levant\u00f3 un hongo explosivo, como ese de la bomba at\u00f3mica\u201d, describe un toribiano locuaz. Dice que la humareda era de esquirlas, gas y escombros de las casas que se llev\u00f3. Que volaron pedazos de piedra, metal, restos de la chiva, y que minutos despu\u00e9s se trab\u00f3 la balacera. No dur\u00f3 mucho, pero fue una eternidad para los vendedores y compradores del mercado. Ad\u00e1n, de 63 a\u00f1os, falleci\u00f3 en ese cruce de disparos. Otros dicen que fue por una de las esquirlas que cayeron como un diluvio sobre la plaza. Un sargento de la Polic\u00eda que se encontraba a esa hora en la garita fue la segunda v\u00edctima. Qued\u00f3 destrozado. \u201cCuando par\u00f3 la cosa y corr\u00ed a ver en qu\u00e9 pod\u00eda ayudar, vi sus restos. Entre las botas se le ve\u00edan los huesos de las piernas, como si lo hubieran pelado con agua caliente. Un brazo en el piso y el casco con la tapa de la cabeza adentro\u201d, relata Iv\u00e1n, que tuvo que presenciar la espantosa imagen.<\/p>\n<p>Diego Juli\u00e1n Penagos, de 28 a\u00f1os, tambi\u00e9n muri\u00f3 ese s\u00e1bado. Sali\u00f3 a las siete de la ma\u00f1ana a trabajar a un taller de cerrajer\u00eda, a las nueve volvi\u00f3 a su casa a desayunar y se recost\u00f3 un momento, antes de recobrar su rutina. \u201cA la media hora son\u00f3 la explosi\u00f3n. No le pas\u00f3 nada y prefiri\u00f3 irse al barrio 1\u00b0 de Mayo a buscar a su mujer y a su hija. En el camino qued\u00f3 muerto. Lo alcanz\u00f3 una bala perdida. \u201cFueron tiros de lado y lado\u201d, explica Mar\u00eda del Socorro Penagos, t\u00eda y madre putativa de Juli\u00e1n. Mar\u00eda Lucrecia Yatacu\u00e9, de 19 a\u00f1os y su hija de tres, perdieron a su esposo y padre. \u201cAhora la ni\u00f1a lo representa\u201d, recalca Mar\u00eda del Socorro con el llanto acumulado en sus parpados. \u201cQue el Gobierno piense en c\u00f3mo acabar tanta violencia por aqu\u00ed. Deber\u00edan pelear entre ellos mismos, entre Ej\u00e9rcito y guerrilla, y no meterse con nosotros\u201d, agrega con un gesto de dolor extremo.<\/p>\n<p>Leonardo Escu\u00e9 tiene 34 a\u00f1os, una hija de cinco y otro de dos. Su casa queda a menos de 15 metros de la estaci\u00f3n de Polic\u00eda. Cuenta que ese d\u00eda lleg\u00f3 de Santander de Quilichao, donde vende helados, descarg\u00f3 sus cosas y cuando se iba a tomar un tinto, empez\u00f3 el hostigamiento. \u201cFueron r\u00e1fagas seguidas. No hubo tiempo de nada. S\u00f3lo corrimos a resguardarnos en un cuarto. Los ni\u00f1os ya saben qu\u00e9 hacer en estos casos. Acomod\u00e9 la pipa de gas para que no le diera una bala y apenas entraba al cuarto cuando son\u00f3 el estallido. Se levant\u00f3 una polvareda y cuando me puse de pie ya no hab\u00eda nada. Todo qued\u00f3 en el piso. Los ni\u00f1os se quedaron pasmados y aturdidos. Cuando me vieron ensangrentado soltaron el llanto. Qued\u00e9 sin casa. Ahora estamos viviendo en una iglesia cristiana donde nos acomodaron en una pieza\u201d, sostiene Leonardo.<\/p>\n<p>Hay muchas versiones. Unos dicen que nadie esperaba el bombazo, otros que desde el viernes se sab\u00eda que la guerrilla andaba cerca. Se rumora que a don Humberto, habitante del pueblo, enga\u00f1ado le compraron la chiva en 20 millones. Otros dicen que se la robaron enca\u00f1onado. Todos sostienen que es un trabajador de Tacuey\u00f3 y temen que lo acusen de c\u00f3mplice del atentado. Como tambi\u00e9n temen por el comentario del presidente Santos y el gobernador del Cauca, Guillermo Alberto Gonz\u00e1lez, de tumbar casas. S\u00f3lo saben que les toc\u00f3 vivir en este pueblo caucano situado en las estribaciones de la Cordillera Occidental, donde es normal la violencia. Asumen que el del s\u00e1bado fue el ataque m\u00e1s fuerte de los 15 que han vivido en los \u00faltimos 18 a\u00f1os, pero entienden que no ser\u00e1 el \u00faltimo. Cuando los periodistas y el Gobierno se vayan, todo volver\u00e1 a ser como dice la canci\u00f3n: \u201cn\u00fameros rojos en la cuenta del olvido\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h5>Por: Alfredo Molano Jimeno<\/h5>\n<p>El espectador<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los pobladores de este municipio del Cauca cuentan qu\u00e9 pas\u00f3 ese d\u00eda en que murieron cuatro personas, quedaron 128 heridos y 460 casas averiadas, tras el ataque de las Farc. \u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2118,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[75],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2119"}],"collection":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2119"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2119\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2118"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2119"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2119"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2119"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}