{"id":3055,"date":"2011-12-22T14:05:08","date_gmt":"2011-12-22T14:05:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.nasaacin.org\/index.php\/2011\/12\/22\/trasteo-de-un-rio-en-la-guajira\/"},"modified":"2011-12-22T14:05:08","modified_gmt":"2011-12-22T14:05:08","slug":"trasteo-de-un-rio-en-la-guajira","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/2011\/12\/22\/trasteo-de-un-rio-en-la-guajira\/","title":{"rendered":"Trasteo de un r\u00edo en La Guajira"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p>Bajo el lecho del r\u00edo Rancher\u00eda se esconde un tesoro: 500 millones de toneladas de carb\u00f3n. Los due\u00f1os de El Cerrej\u00f3n quieren mover el cauce 26 kil\u00f3metros para que no altere sus planes. A muchos guajiros y way\u00faus la idea no les cuadra.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>Una de las preguntas que genera el proyecto es si al alterar el lecho y las aguas subterr\u00e1neas se corre el riesgo de una crisis ambiental. \/Fotos: Daniel G\u00f3mez<br \/>Una de las preguntas que genera el proyecto es si al alterar el lecho y las aguas subterr\u00e1neas se corre el riesgo de una crisis ambiental. \/<\/p>\n<p><strong>El r\u00edo<\/strong><\/p>\n<p>Los chorritos de agua que se escurren del p\u00e1ramo de Chirigua, en el flanco este de la Sierra Nevada, se van juntando en su camino. Caen a saltos desde una altura de 3.875 m.s.n.m. en busca del mar, que est\u00e1 lejos, a 248 kil\u00f3metros. Arroyos menores, provenientes de la Serran\u00eda del Perij\u00e1, se les unen para atravesar juntos un territorio sediento. A ratos les hacen sombra los trupillos.<\/p>\n<p>El nombre que han recibido quiz\u00e1s sea lo menos importante de esta historia. Cosas de hombres. R\u00edo Yaro, r\u00edo Hermo, r\u00edo de La Hacha, r\u00edo Seturma. \u00daltimamente, r\u00edo Rancher\u00eda. Un accidente menor para un ritual de la naturaleza que, como lo conocemos hoy, existe hace al menos cinco millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>No todo el a\u00f1o el Rancher\u00eda alcanza el mar. Si no llueve con furia, como en estos \u00faltimos meses de temporada invernal, la corriente de las aguas no es suficiente para salvar el lecho poroso, los rayos de sol que lo evaporan, las m\u00faltiples derivaciones y canales que le roban agua, la tarea de regar las tierras guajiras dedicadas a la agricultura, la sed de los animales, las tareas de los humanos.<\/p>\n<p>Son m\u00e1s de 50 tipos de peces los que nadan en sus aguas: macab\u00edes, s\u00e1balos, guabinos, agujetas, rayados. Los pescadores artesanales, por el tama\u00f1o de sus canoas, son los \u00fanicos que pueden navegar los meandros para pescarlos. Cada ma\u00f1ana adornan el plato de decenas de guajiros. Es el sabor de una cultura milenaria.<br \/><strong><br \/>Un tesoro en el lecho<\/strong><\/p>\n<p>Cerca al delta se encuentra la antigua poblaci\u00f3n ind\u00edgena de San Antonio de Padua de Orino. Vicenta Siosi, como el resto de su comunidad, prefiere llamarla Pancho. As\u00ed no m\u00e1s. Vicenta es way\u00fau. Estudi\u00f3 Comunicaci\u00f3n Social en la Universidad de la Sabana. Luego trabaj\u00f3 por varios a\u00f1os como periodista en la regi\u00f3n. Luego abandon\u00f3 el periodismo por la literatura. Uno de sus cuentos, \u201cEsa horrible costumbre de alejarme de ti\u201d, cuenta la historia de una ni\u00f1a way\u00fau que es arrancada de su rancher\u00eda y enviada a la ciudad. Su historia y la de decenas de ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>Es domingo en Riohacha y las calles est\u00e1n desoladas. En la entrada de la iglesia principal se arremolina un grupo de mujeres way\u00fau, ataviadas con mantas negras, calzando wairri\u00f1as. Est\u00e1n de luto por alg\u00fan pariente de la ciudad.<\/p>\n<p>Vicenta cuenta que su t\u00eda, la autoridad de Pancho, fue invitada a mitad de a\u00f1o a conocer la mina de El Cerrej\u00f3n en compa\u00f1\u00eda de otros l\u00edderes way\u00fau. La mina a cielo abierto m\u00e1s grande del mundo. Esa fue la primera noticia que recibieron de las intenciones de El Cerrej\u00f3n: desviar el r\u00edo Rancher\u00eda unos 26 kil\u00f3metros de su cauce natural porque bajo su lecho se encuentra un gran trozo de carb\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cLes dijeron que no se iba a secar, que siempre correr\u00eda el agua. Mi t\u00eda tom\u00f3 una sabia decisi\u00f3n. Les dijo que no iba a firmar nada si antes no le contaban eso mismo a toda la comunidad de Pancho\u201d, relata Vicenta. Si la decisi\u00f3n estuviera en sus manos la habr\u00eda tachado de plano: \u201ces el \u00fanico r\u00edo, no hay m\u00e1s r\u00edo. Imag\u00ednese usted, es la vida\u201d. Cuenta Vicenta que con el barro del r\u00edo las ni\u00f1as way\u00fau construyen mu\u00f1ecas. Es un ejercicio que va preparando sus manos para una tarea m\u00e1s delicada: tejer hermosas mochilas y chinchorros. Una muestra de que el r\u00edo tambi\u00e9n arrastra toda una cultura.<\/p>\n<p>En los documentos de El Cerrej\u00f3n se conoce el proyecto como P500. Los ge\u00f3logos contratados por la mina calculan que al menos 500 millones de toneladas de carb\u00f3n se esconden bajo el lecho del r\u00edo. Un carb\u00f3n fino que podr\u00eda cotizarse a precios m\u00e1s altos que el que sale cada d\u00eda, primero en el tren que recorre una v\u00eda de 150 kil\u00f3metros y luego en barco, rumbo a Europa y Estados Unidos.<\/p>\n<p>Dentro del proyecto de expansi\u00f3n minera que al parecer se han trazado las directivas de El Cerrej\u00f3n, se busca incrementar la producci\u00f3n actual, que ronda los 30 millones de toneladas, a 60 millones de toneladas para el a\u00f1o 2033. Ese a\u00f1o vence la concesi\u00f3n y tendr\u00e1n que devolver la mina a la naci\u00f3n colombiana. Cualquiera intentar\u00eda sacar el m\u00e1ximo provecho posible. Pero uno de los obst\u00e1culos es algo que nadie previ\u00f3 cuando se firmaron los contratos: el r\u00edo Rancher\u00eda.<\/p>\n<p>Si bien es cierto que desde 1978 se tiene conocimiento de este yacimiento, la tarea se ha aplazado por la complejidad t\u00e9cnica que implica llevarla a cabo y por los delicados tr\u00e1mites administrativos para lograr una licencia ambiental. Por supuesto, tambi\u00e9n est\u00e1 el inconveniente de lograr la aprobaci\u00f3n de las comunidades ind\u00edgenas, que, por ley, deben dar su visto bueno a trav\u00e9s de una consulta previa.<br \/><strong><br \/>Pol\u00edtica de buenos vecinos<\/strong><\/p>\n<p>Se supon\u00eda que un palabrero de nombre Andr\u00f3nico nos recoger\u00eda en la madrugada del lunes para tomar fotos del r\u00edo, visitar rancher\u00edas y conocer la opini\u00f3n de algunos habitantes asentados a la orilla del r\u00edo. A \u00faltima hora, 3:00 a.m, Andr\u00f3nico llam\u00f3 para avisar que no podr\u00eda cumplir con la tarea, pero deleg\u00f3 a Lucho, familiar de Mar\u00eda Apushava. En su rancher\u00eda, a unos 15 minutos por la carretera que conduce de Riohacha a Albania, Mar\u00eda y sus hijas viven del comercio de tejidos y tambi\u00e9n de la curiosidad de los turistas que viajan hasta all\u00ed para conocer su cultura.<\/p>\n<p>Lucho, \u00bfusted qu\u00e9 opina del proyecto de desviaci\u00f3n del r\u00edo? Con un marcado acento guajiro, mientras arranca algunas uvas del racimo que esconde en una bolsa sobre el tablero de la camioneta, responde: \u201csi nos van a dar cualquier basurita, pues no estoy de acuerdo. Pero s\u00ed podr\u00edamos aceptar negociando\u201d. No le ha resultado un asunto f\u00e1cil tomar partido. Los way\u00fau aparecen divididos en las reuniones que desde hace varios meses organizan los equipos de la mina que tienen a cargo el contacto con la comunidad.<\/p>\n<p>Lucho, como muchos otros way\u00fau, creci\u00f3 viendo pasar un tren con toneladas de carb\u00f3n frente a sus narices. Vio c\u00f3mo algunos guajiros se enriquecieron y otros siguieron en la miseria. \u00c9l quiere estar del lado de las oportunidades. Como cuando traer pimpinas con gasolina del lado venezolano resultaba un buen negocio. Pero confiesa que le remuerde la conciencia ver a las mujeres de su comunidad tratando de hacer respetar el r\u00edo. Verlas hablar con vehemencia. Luchando. En especial a Adelaida Van-grieken.<br \/><strong><br \/>La maestra<\/strong><\/p>\n<p>\u201cAdelaida es indomable. Adelaida es muy dura\u201d, eso es lo que le han dicho a Adelaida que dicen de ella en la mina. Y se r\u00ede, porque sabe que es cierto. Es maestra. Una tarea que cumple con devoci\u00f3n. Como si fuera la \u00fanica arma que le quedara para mantener viva una cultura que se ha enfrentado a todo: narcos, paracos, guerrilla, multinacionales, contrabando, otras lenguas, otros valores.<\/p>\n<p>Para Adelaida, esta historia comenz\u00f3 hace unos siete a\u00f1os, cuando un se\u00f1or que dec\u00eda ser representante del Gobierno los visitaba para hacer \u201cuna encuesta y conocer su cultura\u201d. Cansada de las visitas peri\u00f3dicas y sospechando que algo raro hab\u00eda en eso, un d\u00eda quiso asustarlo y le dijo: \u201cme vas contestando qu\u00e9 es lo que haces o te zampo este tablazo y te arranco las mechas. \u00bfQu\u00e9 es lo que quieres, por qu\u00e9 tanto inter\u00e9s?\u201d.<\/p>\n<p>Por all\u00ed no volvi\u00f3 el hombre. Seg\u00fan Adelaida, este a\u00f1o descubri\u00f3 que trabajaba para Ingetec, una de las firmas consultoras de El Cerrej\u00f3n. No parecen equivocados los recuerdos de Adelaida. En 2005, la firma Ingetec realiz\u00f3 los dise\u00f1os de ingenier\u00eda y estudios ambientales y socioecon\u00f3micos para el proyecto de modificaci\u00f3n del cauce del r\u00edo Rancher\u00eda, asociado con la expansi\u00f3n de la mina de El Cerrej\u00f3n.<\/p>\n<p>Curiosamente, en los a\u00f1os siguientes los way\u00fau dicen haber notado un cambio en las relaciones con la mina. Lo que antes funcionaba como una rep\u00fablica independiente cambi\u00f3 lentamente a una diplomacia de puertas abiertas. Adelaida dice que en alguna reuni\u00f3n a la que asisti\u00f3, en la que \u201cnos dieron un desayuno de ministro\u201d, los representantes de la mina les dijeron: \u201cqueremos guardar las mejores relaciones como vecinos, queremos que tengan otra imagen de nosotros\u201d. De hecho, en un documento interno de El Cerrej\u00f3n, conocido por El Espectador, se plantea como uno de los retos del proyecto el \u201cmejoramiento de percepci\u00f3n p\u00fablica e imagen de actividades de miner\u00eda, transporte y exportaci\u00f3n de carb\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Este a\u00f1o Adelaida ha asistido a tres reuniones entre representantes de la mina y los way\u00fau. En una de esas reuniones, la de julio en el municipio de Maicao, se enfureci\u00f3 como nunca. Al mejor estilo de la Iglesia cat\u00f3lica, que adopt\u00f3 el teatro como uno de sus principales medios de adoctrinamiento y defensa de la fe durante toda la Conquista, ese d\u00eda les fue presentada una obra a los l\u00edderes way\u00fau en la que, seg\u00fan Adelaida, se representaba el trasteo de los animales y el r\u00edo a otro lugar como algo positivo y sin problemas.<\/p>\n<p>\u201cAs\u00ed le manejan la parte psicol\u00f3gica a muchos way\u00fau que son ignorantes\u201d, dice Adelaida, y el recuerdo la altera: \u201c\u00bfc\u00f3mo nosotros lo vamos a entregar para que sea destruido? Sin tierra somos nada. Sin agua somos nada. Es nuestra vida. La vida de nuestros hijos. El legado de los antepasados\u201d.<\/p>\n<p>Otras opiniones<\/p>\n<p>Sira Eneida Ortiz, una l\u00edder de la comunidad de Hato Nuevo, explica que una de las solicitudes que le han hecho a la mina es que aporte el dinero necesario para contratar un estudio independiente. Ese fue el \u00faltimo tira y afloje. Los way\u00fau quer\u00edan encargarlo a la Universidad Nacional. Pero seg\u00fan estas versiones, El Cerrej\u00f3n s\u00f3lo aceptar\u00eda a la Universidad del Norte.<\/p>\n<p>Manuel Sierra, un exdiputado de la Asamblea de La Guajira y exsecretario de la Gobernaci\u00f3n, no ve con buenos ojos el secretismo con que la mina maneja el proyecto; tampoco \u201cque la empresa est\u00e1 creando espacios para hacer aparecer que todo el mundo apoya el proyecto\u201d.<\/p>\n<p>\u00c1lvaro Romero, director de la C\u00e1mara de Comercio de La Guajira, como muchos del gremio que representa, est\u00e1n preocupados por el impacto que tendr\u00eda el P500: \u201cese proyecto no es beneficioso para La Guajira. Si ellos hacen miner\u00eda responsable por qu\u00e9 proponen algo as\u00ed\u201d.<br \/><strong><br \/>\u00bfQu\u00e9 dicen los expertos?<\/strong><\/p>\n<p>Es dif\u00edcil que un experto opine sobre el tema sin conocer los detalles del proyecto y las caracter\u00edsticas del r\u00edo. Hecha la salvedad, M\u00f3nica Sanz, del Instituto de Estudios Ambientales de la Universidad Nacional, apunta que \u201clos ingenieros civiles m\u00e1s expertos dicen que mover un r\u00edo es una de las cosas de las que despu\u00e9s se arrepienten toda la vida. Los cauces de los r\u00edos tienen su raz\u00f3n de ser, son formaciones geol\u00f3gicas de millones de a\u00f1os. Son much\u00edsimos los casos en el mundo que parecen ser exitosos, pero los r\u00edos tarde o temprano reclaman lo que les han quitado\u201d. M\u00e1s de cuatro millones de colombianos lo aprendieron a la fuerza este a\u00f1o por cuenta de las inundaciones que vivi\u00f3 el pa\u00eds. Sanz explica que la preocupaci\u00f3n no es s\u00f3lo el agua superficial sino las aguas subterr\u00e1neas que mantienen con vida al r\u00edo cuando llega la \u00e9poca de verano. En su opini\u00f3n, en un caso como \u00e9ste, la evaluaci\u00f3n ambiental la deber\u00eda realizar una entidad independiente.<\/p>\n<p>Eduardo Bravo, ingeniero civil especialista en ingenier\u00eda de r\u00edos, aclara que en el mundo son muchos los proyectos para desviar r\u00edos, porque por lo general traen alg\u00fan beneficio, pero advierte que \u201ccada caso es particular. Cada r\u00edo es diferente\u201d. Coincide con su colega Sanz en que la clave para dirimir cualquier disputa est\u00e1 en qui\u00e9n y c\u00f3mo se hace el estudio de impacto ambiental, porque en estas evaluaciones es f\u00e1cil decir lo que se quiere decir si no se hace de forma independiente.<\/p>\n<p>\u201cLa vulnerabilidad asociada al desv\u00edo del r\u00edo puede evaluarse en t\u00e9rminos de p\u00e9rdidas de vidas, impactos en la salud, da\u00f1os a la propiedad, p\u00e9rdida de bienes y servicios, interrupci\u00f3n social y econ\u00f3mica y da\u00f1o ambiental\u201d, explica Leonardo Alfonso Segura, experto en hidroinform\u00e1tica y modelaje de inundaciones del Instituto de Agua de la Unesco en Holanda: \u201ca mi modo de ver, todas estas vulnerabilidades se pueden reducir con soluciones t\u00e9cnicas llevadas a cabo correctamente, con excepci\u00f3n de la afectaci\u00f3n cultural de las comunidades ind\u00edgenas asentadas all\u00ed, las cuales seguramente tienen todo tipo de lazos culturales, ancestrales con el r\u00edo\u201d.<\/p>\n<p>Dice que la afectaci\u00f3n ambiental es tambi\u00e9n muy dif\u00edcil de establecer: \u201cya de por s\u00ed es incierto el comportamiento de las aguas subterr\u00e1neas y el balance hidrol\u00f3gico de la regi\u00f3n con el r\u00edo en su estado natural; es a\u00fan m\u00e1s incierto saber c\u00f3mo ser\u00e1n estos comportamientos cuando el r\u00edo se desv\u00ede, especialmente en el marco de los cambios atmosf\u00e9ricos que estamos viendo en el planeta\u201d.<\/p>\n<p>El Espectador quiso conocer los detalles del proyecto y la opini\u00f3n de los expertos de El Cerrej\u00f3n. Aunque desde el 2 de diciembre solicitamos una entrevista, esto no ha sido posible. El desv\u00edo de un r\u00edo como el Rancher\u00eda parece ser un asunto que trasciende la opini\u00f3n de las comunidades asentadas en sus m\u00e1rgenes. Tambi\u00e9n les incumbe a los que llevan desde lejos sus chivos a beber agua, a los pobladores de Riohacha, a los guajiros y al resto de los colombianos.<\/p>\n<p>http:\/\/www.elespectador.com\/impreso\/vivir\/articulo-317964-trasteo-de-un-rio-guajira<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bajo el lecho del r\u00edo Rancher\u00eda se esconde un tesoro: 500 millones de toneladas de carb\u00f3n. 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