{"id":3125,"date":"2012-01-13T15:58:48","date_gmt":"2012-01-13T15:58:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.nasaacin.org\/index.php\/2012\/01\/13\/el-trasfondo-del-conflicto-en-el-cauca-el-macizo-colombiano\/"},"modified":"2012-01-13T15:58:48","modified_gmt":"2012-01-13T15:58:48","slug":"el-trasfondo-del-conflicto-en-el-cauca-el-macizo-colombiano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/2012\/01\/13\/el-trasfondo-del-conflicto-en-el-cauca-el-macizo-colombiano\/","title":{"rendered":"El trasfondo del conflicto en el Cauca, el Macizo Colombiano"},"content":{"rendered":"<p> \tViaje a la mayor fuente h&iacute;drica del pa&iacute;s, amenazada por la guerra y por los intereses de multinacionales mineras. El Ministerio de Minas ha otorgado 64 t&iacute;tulos mineros en el Macizo, a los que hay que sumar los conseguidos de manera fraudulenta.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p> \tEl Macizo Colombiano es la m&aacute;s grande y bella estrella fluvial colombiana. Un ringlete de aguas nacientes: el Magdalena y el Cauca marcan el norte; el Caquet&aacute; corre hacia el oriente y el d&iacute;scolo Pat&iacute;a va hacia el occidente. Es un gran nudo de monta&ntilde;as, cuna de cuencas y paso de caminos. El pueblo de La Sierra, fundado tres veces, se alza en el espinazo de una loma por donde pasaba el camino real entre Popay&aacute;n, Almaguer y Quito. Bol&iacute;var se ve&iacute;a obligado a tomarlo para no atravesar el Pat&iacute;a, refugio de negros cimarrones, feroces con el machete y fieles a la Corona. A espaldas de La Sierra se ven &mdash;y se sienten&mdash; el volc&aacute;n nevado de Sotar&aacute; y el p&aacute;ramo de Vellones; al otro lado, hacia el suroccidente, siguiendo el curso del Guachicono, se abre el ardiente valle del Pat&iacute;a. El camino, hoy carretera, serpentea entre pliegues de la cordillera hasta La Vega, construido en un rellano donde se recupera el aliento antes de continuar hacia la &ldquo;muy noble y leal ciudad de Almaguer&rdquo;, fundada en 1550 como real de minas por poseer enormes yacimientos de oro; s&oacute;lo uno de ellos lleg&oacute; a ser trabajado por 2.000 indios y negros. La regi&oacute;n fue minera en la Conquista y en la Colonia.<\/p>\n<p> \tDesde hace siglo y medio su base productiva es la parcela campesina de mestizos, ind&iacute;genas, y negros. Hoy, el conflicto entre una econom&iacute;a parcelaria y un gigantesco proyecto de explotaci&oacute;n minera tiene convulsionado el Macizo Colombiano, una regi&oacute;n agreste y nada d&oacute;cil.<\/p>\n<p> \t1. La econom&iacute;a campesina est&aacute; consolidada en toda la regi&oacute;n. La cordillera &mdash;mezquina en valles y rica en pendientes&mdash; ha permitido que los campesinos trabajen sus tierras sin el asedio del latifundio. La caprichosa topograf&iacute;a ha sido la gran aliada de la peque&ntilde;a agricultura, que por naturaleza usa s&oacute;lo mano de obra familiar, lo que le permite competir con la hacienda, que debe contratar peones asalariados. Son dos de los secretos que hacen factible hoy en el pa&iacute;s, a pesar de la acelerada concentraci&oacute;n de la tierra, que el campesino no haya desaparecido. El tercer elemento ha sido, sin duda, la resistencia ind&iacute;gena. Los ind&iacute;genas se han atrincherado en sus resguardos y han logrado parar al terrateniente a costa de miles de muertos. Una guerra que no se detiene. La Corona accedi&oacute; a constituir resguardos para conservar en los m&aacute;rgenes de su r&eacute;gimen hacendatario una mano de obra servil y barata. El sostenimiento de los esclavos era cada d&iacute;a m&aacute;s gravoso.<\/p>\n<p> \tLa cuenca del Guachicono, a la que pertenecen los municipios de La Sierra y La Vega, est&aacute; dividida en tres zonas: la alta, donde existe un resguardo yanacona; la media, poblada por campesinos mestizos, y la baja, donde impera la gran hacienda. La expansi&oacute;n latifundista hacia las dos primeras no ha afectado en forma visible las econom&iacute;as ind&iacute;gena y campesina, que se caracterizan por dos hechos: usan s&oacute;lo mano de obra familiar y son autosostenibles. Los campesinos cultivan ca&ntilde;a panelera, caf&eacute;, yuca y pl&aacute;tano, que se complementan con el pancoger. Es lo que ellos mismos llaman la econom&iacute;a del sancocho, que no s&oacute;lo respeta la biodiversidad, sino que por su escala menor es cuidadosamente trabajada. Los rendimientos relativos son grandes debido al uso intensivo de la mano de obra en superficies reducidas. La familia tiene por tanto una importancia decisiva, al punto de que en muchas veredas predominan dos o tres apellidos. El caf&eacute; y la ca&ntilde;a son los renglones comerciales principales que, al ser uno estacionario y el otro permanente, garantizan la estabilidad. La roya golpe&oacute; muy duro los cafetales, pero la ca&ntilde;a solvent&oacute; la crisis creada por plagas incontrolables que exterminan hasta el caf&eacute; ar&aacute;bigo. En general cada parcela tiene su propio beneficiadero de caf&eacute; y su propio trapiche. El trabajo solidario &mdash;el brazo prestado&mdash; complementa el familiar y urde tramas que hacen que la vereda sea un organismo social de gran cohesi&oacute;n. En su conjunto estas caracter&iacute;sticas son las que constituyen la cultura campesina.<\/p>\n<p> \tEl verdadero problema es el transporte y, por supuesto, el papel que juegan los intermediarios. La mayor&iacute;a de los campesinos apela a cr&eacute;ditos leoninos de subsistencia abiertos por comerciantes, en cuyas manos naufragan las ganancias de los productores. El transporte tiende a ser resuelto abriendo caminos por medio de mingas, una costumbre ind&iacute;gena que los campesinos han adoptado para llevar a cabo obras colectivas, que incluyen la construcci&oacute;n de acueductos y escuelas. Los pol&iacute;ticos y las administraciones municipales se apoyan en las mingas para hacer campa&ntilde;as electorales y aportar tejas, tubos y a veces maquinaria, a cambio de votos. Los campesinos atribuyen a la falta de v&iacute;as y de escuelas buena parte de su debilidad econ&oacute;mica.<\/p>\n<p> \t2. A fines de los a&ntilde;os 70 aparecieron en el Macizo &mdash;espec&iacute;ficamente en la vereda Santa Juana, municipio de La Vega&mdash; los primeros cultivos de coca. Hasta esos d&iacute;as la hoja de coca mambeada era un simple medio de alimentaci&oacute;n que potenciaba la fuerza de trabajo y contribu&iacute;a a la recreaci&oacute;n de los mayores. Se dice que la coca comercial lleg&oacute; de la mano de los Cuerpos de Paz que trabajaban en la zona. Sea o no verdad, el hecho cierto es que pronto su cultivo se desarroll&oacute; en las partes bajas del Macizo y se convirti&oacute; en una forma complementaria de la econom&iacute;a parcelaria. Fue en Santa Juana donde tambi&eacute;n comenz&oacute; la erradicaci&oacute;n forzada de cocales, lo que de una u otra manera introdujo un factor nuevo tanto en la vida econ&oacute;mica como en la pol&iacute;tica de la regi&oacute;n.<\/p>\n<p> \tDesde mediados de los a&ntilde;os 80 los municipios del Macizo Colombiano se han movilizado en diferentes ocasiones para exigir de los gobiernos la apertura y el mejoramiento de v&iacute;as, la construcci&oacute;n de escuelas y puestos de salud, y algunas veces, en los 90, para impedir la erradicaci&oacute;n de la coca. El 7 de abril de 1991 miembros del Pelot&oacute;n &Aacute;guila Dos, perteneciente a la Compa&ntilde;&iacute;a &ldquo;A&rdquo; del Batall&oacute;n de Infanter&iacute;a N&ordm; 7, &ldquo;Jos&eacute; Hilario L&oacute;pez&rdquo; del Ej&eacute;rcito Nacional, masacraron a 17 campesinos que ven&iacute;an del mercado de Los Uvos, un corregimiento del municipio de La Vega sobre el Valle del Pat&iacute;a. El objeto del operativo fue amedrentar a los campesinos e impedir la movilizaci&oacute;n que se estaba organizando y que de todos modos tuvo lugar en julio. Los campesinos bloquearon la carretera Panamericana durante 10 d&iacute;as y obligaron al gobierno de Gaviria a concertar soluciones sobre v&iacute;as, educaci&oacute;n, salud, y a dise&ntilde;ar programas alternativos al cultivo de coca. El respeto a la vida &mdash;en referencia a la masacre de Los Uvos&mdash; encabez&oacute; las demandas. Sobrar&iacute;a decir que ning&uacute;n punto tuvo cumplimiento, por lo cual en 1996 volvieron los campesinos y los ind&iacute;genas a movilizarse para presionar una nueva negociaci&oacute;n con el gobierno. En Popay&aacute;n se firm&oacute; con el gobierno de Samper un nuevo documento que incorpor&oacute; las exigencias incumplidas. Un a&ntilde;o despu&eacute;s se repiti&oacute; el bloqueo de la v&iacute;a y volvieron a incumplirse los acuerdos. En 1999, 15.000 campesinos e ind&iacute;genas volvieron a movilizarse, bloquearon la Panamericana durante 26 d&iacute;as, hasta que el gobierno de Pastrana tuvo que ceder y comprometerse en un nuevo acuerdo que tampoco se cumpli&oacute;. En cambio, desde ese a&ntilde;o se militariz&oacute; y paramilitariz&oacute; la regi&oacute;n. Uribe inaugur&oacute; el Batall&oacute;n de Alta Monta&ntilde;a Benjam&iacute;n Herrera con 1.200 hombres en San Sebasti&aacute;n; el bloque Calima de las AUC, a decir de Velosa &mdash;el comandante H.H.&ndash;, tuvo entre sus ide&oacute;logos prestantes pol&iacute;ticos caucanos.<\/p>\n<p> \t3. Por Cauca han pasado todas las guerras civiles que el pa&iacute;s ha vivido. En la primera mitad del siglo XIX el Gran Cauca sostuvo buena parte de la guerra contra Espa&ntilde;a y fue el principal protagonista de las guerras civiles hasta 1876. Fue menor su participaci&oacute;n en las guerras de 1885 y 1899, pero los enfrentamientos con los ind&iacute;genas del norte de Cauca y sur de Tolima, acaudillados por Quint&iacute;n Lame, tendieron un puente entre los siglos XIX y XX. La Violencia de los a&ntilde;os 50 tambi&eacute;n azot&oacute; el departamento y desde los a&ntilde;os 60 ha vivido en continua zozobra. La llamada rep&uacute;blica independiente de Riochiquito, al norte de Cauca, fue una de las regiones donde se crearon las Farc, y desde entonces no han cedido en sus acciones. Hacia 1980 las Farc crearon el segundo frente, que tuvo como teatro de guerra el Macizo, pero a final de la d&eacute;cada se retiraron, para regresar unos a&ntilde;os despu&eacute;s con contingentes provenientes de Caquet&aacute; y Putumayo para organizar los frentes 29 y 31. A mediados de los 80 entr&oacute; en acci&oacute;n el Eln, que ha prolongado su presencia, con diversa suerte, hasta hoy. Las Farc han crecido y se han fortalecido pese al r&iacute;gido control militar. El &uacute;ltimo combate en el municipio de La Vega tuvo lugar en el corregimiento de Santa Rita el 1 de julio del presente a&ntilde;o. Un destacamento m&oacute;vil del Ej&eacute;rcito que acampaba en la escuela &mdash;como suele hacerlo en todo el pa&iacute;s&mdash; fue brutalmente atacado por las Farc, con un saldo de 12 soldados muertos y 25 heridos que fueron sacados de la zona en seis ambulancias y dos helic&oacute;pteros, seg&uacute;n afirman vecinos de la localidad. La noticia no fue divulgada a la opini&oacute;n p&uacute;blica.<\/p>\n<p> \t4. El oro ha sido explotado en el Macizo Colombiano desde la Colonia. Testigos son los socavones existentes en Almaguer y el Cerro Negro. No hace mucho tiempo se trabajaba a&uacute;n en minas de oro como La Concepci&oacute;n, Las Pilas, Las Minas, Quebrada Los Ingenios, La Calixta. Hubo explotaci&oacute;n de antimonio, cristal de roca, carb&oacute;n, pizarra, y se dice que la custodia de La Vega est&aacute; decorada con esmeraldas del mismo pueblo. Con el ataque de la roya del caf&eacute;, muchos campesinos volvieron a barequear en el r&iacute;o Pancitar&aacute;, como lo hace la comunidad afro de Santa Rita en el r&iacute;o Esmita desde siempre. El Ministerio de Minas ha otorgado 64 t&iacute;tulos mineros en el Macizo, a los que hay que sumar los conseguidos de manera fraudulenta.<\/p>\n<p> \tDesde 2003 las comunidades campesinas de La Sierra y La Vega han observado con reserva los trabajos de la compa&ntilde;&iacute;a Carboandes S.A., que explora, explota y comercializa no s&oacute;lo el carb&oacute;n, sino otros minerales como el cobre. En Colombia tiene tres proyectos: Simacota, en Santander; Rond&oacute;n, en Boyac&aacute;; Hueco Hondo y Santa Luc&iacute;a, en Cauca; tambi&eacute;n ha sido operador del puerto carbon&iacute;fero de Santa Marta.<\/p>\n<p> \tLa Fundaci&oacute;n Carboandes desarrolla acciones sociales y ambientales en La Jagua de Ibirico. La concesi&oacute;n de Hueco Hondo-Santa Luc&iacute;a tiene 36 kil&oacute;metros cuadrados sobre un p&oacute;rfido de oro y cobre del que la Universidad Nacional de Colombia ha hecho estudios detenidos para la empresa. Se rumora la relaci&oacute;n de Carboandes con la Anglo Gold Ashanti.<\/p>\n<p> \tEn Hueco Hondo la empresa ha perforado 18 pozos de exploraci&oacute;n hasta 700 metros, emplea unos 180 obreros y construye campamentos. El Ej&eacute;rcito cuida los trabajos, sabe el problema que se est&aacute; creando. Los campesinos dicen que de las perforaciones resulta una baba barrosa que se bota, sin tratamiento alguno, en los potreros circundantes.<\/p>\n<p> \tLa preocupaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n no es s&oacute;lo sobre el proyecto de Carboandes, sino sobre la presencia continua e inusitada de quienes se identifican como &ldquo;peque&ntilde;os mineros con derecho al trabajo&rdquo;. Son cuadrillas de obreros &mdash;o de t&eacute;cnicos&mdash; llevados a la zona en camionetas de 8 cilindros y se alojan en casas de los poblados con discreci&oacute;n y sigilo. Entraron a la zona de Cerro Negro, Altamira, La Playa y Arbela pidiendo permiso a los propietarios de fincas para sacar algunas muestras de suelo. Los campesinos accedieron, pero se alarmaron cuando vieron que la roca es explotada con dinamita y los trozos de material transportados en costales y llevados seguramente hacia Popay&aacute;n, aunque los &ldquo;peque&ntilde;os mineros&rdquo; dicen que los llevan para el municipio de Su&aacute;rez, donde hay una explotaci&oacute;n minera. Los &ldquo;peque&ntilde;os mineros&rdquo; han tratado de ganarse la voluntad de las comunidades aportando dinero para fiestas comunales, regalando uniformes deportivos con logos de Anglo Gold Ashanti y Carboandes, pagando orquestas y prometiendo empleo y proyectos de vivienda y reforestaci&oacute;n. Una pol&iacute;tica conocida y siempre incumplida. Meros abalorios. Es sospechoso que todas estas acciones vayan acompa&ntilde;adas de recolecci&oacute;n de firmas con c&eacute;dula, que aparentemente son para justificar los desembolsos, porque los dirigentes campesinos creen que se trata de documentos que ser&aacute;n elaborados a posteriori y se usar&aacute;n como consultas previas. Es un mecanismo utilizado en muchas partes del pa&iacute;s.<\/p>\n<p> \tHace unas semanas se llev&oacute; a cabo una reuni&oacute;n entre miembros de organizaciones campesinas (Proceso Campesino y Popular de La Vega, Asociaci&oacute;n de Juntas de Acci&oacute;n Comunal, Fundaci&oacute;n Despertar) con representantes de los peque&ntilde;os mineros. El resultado sugiere un enfrentamiento inminente. El vocero de los mineros dijo: &ldquo;No vinimos a ver, vinimos a quedarnos&rdquo;. Los campesinos respondieron: &ldquo;Tendr&aacute;n entonces que matarnos y no estamos mancos. Aqu&iacute; est&aacute;n enterrados nuestros padres y nuestros abuelos y este territorio nos lo prestaron nuestros hijos para su cuidado&rdquo;.<\/p>\n<p> \t5. En la vereda Santa Luc&iacute;a, municipio de La Sierra &mdash;donde trabaja Carboandes&mdash;, existe una comunidad negra reconocida como Consejo Comunitario (Ley 70). Son campesinos que cultivan ca&ntilde;a panelera, caf&eacute;, yuca &mdash;que venden a los ralladores para sacar el almid&oacute;n&mdash;, y tienen unas pocas vacas. Los negros hacen parte de las cimarroneras que en el siglo XVIII se refugiaron en el valle del Pat&iacute;a. La vereda ha sido dividida con los ofrecimientos de redenci&oacute;n eterna hechos por la minera. No obstante, poco a poco la divisi&oacute;n ha cedido como reacci&oacute;n al establecimiento de un entable para la explotaci&oacute;n del oro en el r&iacute;o Esmita. Una sociedad de mineros, compuesta por unos paisas, un coronel retirado del Ej&eacute;rcito y alg&uacute;n socio local de &uacute;ltima hora, est&aacute; trabajando con retroexcavadora el lecho del r&iacute;o y sus playones, donde los campesinos de la vereda, y en particular los negros, han barequeado toda su vida para complementar sus ingresos agr&iacute;colas, cada vez menores debido al alto costo del transporte. La retroexcavadora ha cambiado el curso del r&iacute;o y formado enormes lomas de material lavado, o cascajo, en las vegas. A la orilla del r&iacute;o se construy&oacute; un campamento para una docena de trabajadores. El vocero local de la sociedad argumenta que &ldquo;se debe respetar el derecho al trabajo, que los da&ntilde;os son hechos en la finca de mi coronel y que a los negros se les arreglar&aacute; la carretera para que saquen su yuca&rdquo;. Presenta, sin inmutarse, como permiso de explotaci&oacute;n un documento (LHH1422 de agosto 17 de 2010) que es una mera solicitud en tr&aacute;mite. El Consejo Comunitario ha recibido amenazas an&oacute;nimas que han puesto a temblar a la comunidad. No han olvidado la masacre de Los Uvos, al punto de que en diciembre pasado apareci&oacute; muerto a bala en La Vega el &uacute;ltimo de los asesinos de la matanza. Las asociaciones campesinas han convocado a una marcha contra la retroexcavadora del r&iacute;o Esmita, que sin duda se transformar&aacute; en una gran protesta contra la miner&iacute;a empresarial, legal o ilegal, y en defensa de la miner&iacute;a tradicional, una actividad complementaria de la econom&iacute;a campesina.<\/p>\n<p> \tLos enfrentamientos entre los movimientos campesinos y las empresas mineras no se har&aacute;n esperar mucho.<\/p>\n<p> \tEn el Macizo se respira un ambiente caldeado, m&aacute;s en cuanto aqu&iacute; llegan los vientos de la guerra librada entre las Farc y el Ej&eacute;rcito en el norte de Cauca. La econom&iacute;a campesina, que encontr&oacute; en la coca un medio marginal de subsidio, acusa el impacto negativo de su erradicaci&oacute;n forzada, de la roya en los cafetales, de la nueva reglamentaci&oacute;n de producci&oacute;n de panela que obligar&iacute;a a cumplir normas sanitarias incompatibles con la rentabilidad de los trapiches artesanales. Se prepara una nueva movilizaci&oacute;n de la envergadura de la de 1999, que puso en jaque al gobierno departamental. En el fondo se protestar&aacute; por el abandono, el incumplimiento de los acuerdos, el estado de las v&iacute;as y, sobre todo, por las amenazas que representan la explotaci&oacute;n minera industrial y la miner&iacute;a ilegal, los cateos arbitrarios y la militarizaci&oacute;n de la zona. Hay dos horizontes contrapuestos: el campesino, modesto en la escala, limitado en la acumulaci&oacute;n de capital, pero estable desde el punto de vista social, y el minero empresarial, ambicioso, devastador y respaldado incondicionalmente por el Gobierno. Es hora de mirar con detenimiento las ilusiones de la locomotora minera que amenazar&iacute;a la gran &ldquo;f&aacute;brica de agua&rdquo; que es el Macizo Colombiano &mdash;surte el agua del 70% de los acueductos del pa&iacute;s&mdash; y de negociar las condiciones de la econom&iacute;a minera sin las heridas que puede dejar un enfrentamiento en el que correr&aacute; sangre.<\/p>\n<p> \t<strong>Una regi&oacute;n sitiada por la guerrilla<\/strong><\/p>\n<p> \tA los pobladores del Macizo Colombiano les ha tocado vivir con la constante presencia de la guerrilla en su territorio. En &eacute;l act&uacute;an los frentes 13, 2 y 66 de las Farc y el frente Manuel V&aacute;squez Casta&ntilde;o del Eln. Estas dos organizaciones ilegales se apoderaron del Nudo de Almaguer y lo llenaron de cultivos il&iacute;citos a comienzos de los 90. Su presencia, adem&aacute;s, ha hecho de esta regi&oacute;n una zona en un permanente conflicto entre la guerrilla y el Ej&eacute;rcito, principalmente, el Batall&oacute;n de Alta Monta&ntilde;a 4 Benjam&iacute;n Herrera. Las condiciones geogr&aacute;ficas hacen del Nudo de Almaguer una zona bastante complicada para el combate y es esto lo que le ha permitido a la guerrilla resistir las ofensivas del Ej&eacute;rcito y perpetuar la guerra.<\/p>\n<p> \t<strong>El Nudo de Almaguer<\/strong><\/p>\n<p> \tEl Macizo Colombiano es una de las principales regiones productoras de agua dulce en el pa&iacute;s. All&iacute; se encuentra la Estrella Fluvial del Sur, reconocida por la Unesco como Reserva de la Biosfera. En esta regi&oacute;n, tambi&eacute;n conocida como Nudo de Almaguer, nacen cinco de las arterias principales del pa&iacute;s: el Cauca, el Magdalena, el Pat&iacute;a, el Putumayo y el Caquet&aacute;. El Macizo alberga 15 p&aacute;ramos, varios volcanes &mdash;entre ellos los nevados del Huila, Purac&eacute; y Sotar&aacute;&mdash; y 65 lagunas, siendo la laguna del Buey la m&aacute;s grande de ellas, con 64 hect&aacute;reas de extensi&oacute;n. El &aacute;rea total del Macizo es de alrededor de 3 millones 200 mil hect&aacute;reas, de las cuales 1 mill&oacute;n 300 mil son bosques; 1 mill&oacute;n 500 mil agroecosistemas y casi 200 mil son &aacute;reas de p&aacute;ramo.<\/p>\n<p> \t<strong>Las comunidades ancestrales<\/strong><\/p>\n<p> \tEl Macizo Colombiano es un territorio poblado por varias y antiguas comunidades ind&iacute;genas que resistieron fieramente en sus tierras y que, con ello, impidieron que los sacaran de una regi&oacute;n que es para ellos sagrada. De ellas podemos destacar a los Yanacona, los Nasas, los Guambianos y los inga.<\/p>\n<p> \tLos Yanacona se ubican principalmente en el centro del Macizo: en Almaguer y San Sebasti&aacute;n; los paeces, por su parte, lo hacen en la regi&oacute;n de Tierradentro, en l&iacute;mites entre el Huila y el Cauca. Los guambianos est&aacute;n m&aacute;s hacia el occidente del Macizo en los municipios de Silvia, Totor&oacute;, Jambal&oacute; y Caldono, y, por &uacute;ltimo, a la comunidad inga se la encuentra hacia el sur de la regi&oacute;n, principalmente en Santiago y Col&oacute;n.<\/p>\n<p> \tPor: Alfredo Molano Bravo<\/p>\n<p> \t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Viaje a la mayor fuente h&iacute;drica del pa&iacute;s, amenazada por la guerra y por los intereses de multinacionales mineras. 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