{"id":3604,"date":"2012-04-10T00:13:29","date_gmt":"2012-04-10T00:13:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.nasaacin.org\/index.php\/2012\/04\/10\/jugando-con-el-hambre-los-millonarios-negocios-con-la-tierra\/"},"modified":"2012-04-10T00:13:29","modified_gmt":"2012-04-10T00:13:29","slug":"jugando-con-el-hambre-los-millonarios-negocios-con-la-tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/2012\/04\/10\/jugando-con-el-hambre-los-millonarios-negocios-con-la-tierra\/","title":{"rendered":"Jugando con el hambre: los millonarios negocios con la tierra"},"content":{"rendered":"<p> \t&nbsp;<\/p>\n<div> \tMultinacionales, pa&iacute;ses petroleros y fondos de inversi&oacute;n est&aacute;n comprando millones de hect&aacute;reas. El equilibrio natural, el destino de los campesinos y el futuro del planeta est&aacute;n en juego.<\/div>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tHay un producto m&aacute;s atractivo que el oro, m&aacute;s rentable que el petr&oacute;leo y m&aacute;s codiciado que las acciones de Apple: la tierra. En los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os en &Aacute;frica, Am&eacute;rica Latina y el Sureste Asi&aacute;tico, 230 millones de hect&aacute;reas han sido cedidas, vendidas o alquiladas a estados petroleros, potencias emergentes, conglomerados industriales, fondos de inversi&oacute;n y bancos. Es como si hubieran comprado a Francia, Espa&ntilde;a, Alemania, Reino Unido, Italia, Portugal, Irlanda y Suiza juntos. Una fiebre de miles de millones de d&oacute;lares que est&aacute; trastornando el planeta al establecer plantaciones gigantes donde antes solo hab&iacute;a sabanas, selvas y peque&ntilde;as parcelas. Puede ser la oportunidad para impulsar una verdadera revoluci&oacute;n verde pero, a cambio, el mundo est&aacute; jugando con su equilibrio y su sostenibilidad.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tDesde tiempos coloniales, empresas y gobiernos extranjeros se tomaron tierras en todo el mundo. Pero en 2008, cuando se dispararon los precios de los alimentos, se aceler&oacute; el frenes&iacute; por comprar. Ese a&ntilde;o, seg&uacute;n la compa&ntilde;&iacute;a de an&aacute;lisis financiero Bloomberg, el trigo aument&oacute; 130 por ciento; la soya, 87 por ciento; el arroz, 74 por ciento, y el ma&iacute;z, 31 por ciento. Sorprendidos, pa&iacute;ses que importan gran parte de su comida, inversionistas y compa&ntilde;&iacute;as agroindustriales redescubrieron el aforismo del autor estadounidense Mark Twain: &quot;Compren tierra porque ya no la fabrican&quot;.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tComenz&oacute; entonces la carrera por las hect&aacute;reas. Como le dijo a SEMANA Danielle Nierenberg, experta en agricultura sostenible de la ONG Nourishing the Planet: &quot;muchos pa&iacute;ses ricos se empezaron a preocupar por la manera como iban a alimentar a su poblaci&oacute;n en 10, 20 o 30 a&ntilde;os y se pusieron a buscar sitios para cultivar&quot;. As&iacute; fue como Arabia Saudita, Emiratos &Aacute;rabes o Qatar, pa&iacute;ses des&eacute;rticos que importan 60 por ciento de su comida y que tienen los bolsillos repletos de petrod&oacute;lares, se volcaron a adquirir suelos f&eacute;rtiles en Etiop&iacute;a, Kazajist&aacute;n o Indonesia.&nbsp;<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tJap&oacute;n, China y Corea del Sur tambi&eacute;n compraron compulsivamente. Se&uacute;l controla ahora, a trav&eacute;s de grandes consorcios como Daewoo o Hyundai, 2.300.000 hect&aacute;reas en otros pa&iacute;ses. Es uno de los terratenientes m&aacute;s grandes del planeta y sus propiedades llegan hasta Brasil, Tanzania, Filipinas o Rusia. China, por su parte, se prepara para enfrentar un reto enorme. Tiene 1.400 millones de bocas para alimentar, el 20 por ciento de la poblaci&oacute;n mundial, pero menos del 10 por ciento de los suelos cultivables del planeta. Con la urbanizaci&oacute;n y la industrializaci&oacute;n, se est&aacute; consolidando el problema. Por eso en los &uacute;ltimos a&ntilde;os Beijing firm&oacute; contratos con m&aacute;s de 30 pa&iacute;ses.&nbsp;<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tUno de estos es Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo, el pa&iacute;s m&aacute;s grande de &Aacute;frica, que lleva d&eacute;cadas atrapado en la llamada guerra mundial de &Aacute;frica. En esa naci&oacute;n, empresas chinas consiguieron una concesi&oacute;n para instalar la plantaci&oacute;n de palma m&aacute;s grande del mundo, que cubrir&aacute; en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os un mill&oacute;n de hect&aacute;reas -casi cuatro veces el tama&ntilde;o de Bogot&aacute;-.&nbsp;<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tPero no solo los gobiernos invierten. Con los precios del petr&oacute;leo por las nubes, la demanda por biocombustibles est&aacute; aumentando a una velocidad vertiginosa, y con ella la presi&oacute;n para sembrar ca&ntilde;a de az&uacute;car, palma africana, soya o jatropha, una mata con propiedades similares. Grandes empresas del sector energ&eacute;tico, qu&iacute;mico o agroindustrial est&aacute;n adquiriendo por doquier. En Argentina, enormes extensiones de soya, destinada a biocombustibles, est&aacute;n devorando la pampa y reemplazando alimentos como el ganado o el trigo.&nbsp;<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tPero el suelo ya no es solo para cultivar. Tambi&eacute;n se volvi&oacute; una forma para ganar mucho dinero. Despu&eacute;s de la crisis financiera de 2008, las tierras atrajeron inevitablemente a los mercados financieros, pues es un negocio seguro. Con el auge de los biocombustibles, el calentamiento global, el incremento de la poblaci&oacute;n mundial y el alza de los alimentos, la presi&oacute;n sobre la tierra va a seguir creciendo. Warren Buffett, el multimillonario estadounidense, se gast&oacute; 400 millones de d&oacute;lares en soya y az&uacute;car en Brasil. En Argentina, la familia Benetton posee 900.000 hect&aacute;reas en la Patagonia y el gur&uacute; de las finanzas George Soros ya tiene un fondo para adquirir tierras en Am&eacute;rica del Sur.&nbsp;<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tComo la compra masiva de tierras es a&uacute;n un fen&oacute;meno reciente, sus consecuencias a&uacute;n son inciertas. Los nuevos terratenientes insisten en que es una oportunidad &uacute;nica para sacar de la miseria a millones de campesinos. Prometen inversiones en educaci&oacute;n, salud, carreteras, inyectar tecnolog&iacute;as y mejorar la productividad. Pero, como dijo a SEMANA Carlos Vicente, de la ONG Grain, los riesgos son demasiado grandes: &quot;El acaparamiento de tierras ya est&aacute; teniendo un tremendo impacto. El desplazamiento de comunidades locales, la destrucci&oacute;n de las econom&iacute;as regionales, la p&eacute;rdida de la producci&oacute;n de alimentos para el consumo local, la p&eacute;rdida de la biodiversidad, los impactos de los monocultivos y de los agrot&oacute;xicos usados en la producci&oacute;n agroindustrial son efectos que ya son parte de la realidad&quot;.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLas dos terceras partes de los nuevos negocios se est&aacute;n firmando en &Aacute;frica, en pa&iacute;ses que muchas veces carecen de instituciones capaces de ejercer un control. Las transacciones son opacas y los derechos del campesino no son precisamente la preocupaci&oacute;n principal de los dirigentes. Adem&aacute;s, muchos pa&iacute;ses est&aacute;n dispuestos a todo tipo de sacrificios con tal de atraer las inversiones. Philippe Heilberg, un inversionista estadounidense que tiene cientos de miles de hect&aacute;reas en Sud&aacute;n del Sur, se lo explic&oacute; con mucho cinismo a la revista Der Spiegel: &quot;Cuando hay poca comida, el inversionista necesita un estado d&eacute;bil que no lo fuerce a regirse por las reglas&quot;. As&iacute; es como en Mozambique inversionistas consiguieron contratos de alquiler de 99 a&ntilde;os, con exenciones de impuesto sobre 25 a&ntilde;os, al irrisorio precio de un d&oacute;lar por hect&aacute;rea al a&ntilde;o. Cada a&ntilde;o solo van a pagar 300.000 d&oacute;lares, lo que vale una casa en un suburbio de clase media en Houston.&nbsp;<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tTambi&eacute;n abundan denuncias de grandes organizaciones humanitarias sobre regiones enteras que son desplazadas. En enero, Human Rights Watch denunci&oacute; que 70.000 campesinos de Etiop&iacute;a abandonaron sus pueblos despu&eacute;s de que el gobierno vendi&oacute; sus tierras. Oxfam, por su parte, indic&oacute; que en Uganda 20.000 personas salieron de sus parcelas para que ah&iacute; se instale una compa&ntilde;&iacute;a maderera.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tPero tal vez la mayor preocupaci&oacute;n es que, aunque parezca contradictorio, la producci&oacute;n masiva estimula el hambre. Nierenberg dijo que &quot;los gobiernos muchas veces venden sin consultar con las comunidades. Los granjeros, ya sin parcela, no pueden alimentar a su familia y se ven obligados a migrar a las ciudades&quot;. Adem&aacute;s, los alimentos ahora compiten en un mercado global. El pobre de Etiop&iacute;a tiene que pagar un precio competitivo por el trigo que consume o, de lo contrario, el producto es exportado. Y el modelo agr&iacute;cola, basado sobre todo en biocombustibles, acaba con los cultivos tradicionales. A mediados del a&ntilde;o pasado, miles de personas murieron de hambre en el Cuerno de &Aacute;frica. Una crisis que, seg&uacute;n un reporte del Banco Mundial, fue provocada por una sequ&iacute;a prolongada, pero tambi&eacute;n por el auge de biocombustibles que contribuyeron a la inflaci&oacute;n de la comida.&nbsp;<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tPor ahora, activistas y ONG tratan de imponer un c&oacute;digo &eacute;tico mundial, mayores controles y m&aacute;s transparencia en el mercado de tierras. Aunque algunos, como Carlos Vicente, piensen que &quot;buscar un punto medio es como intentar que convivan en una jaula un cordero y un le&oacute;n&quot;, el mundo tiene la obligaci&oacute;n de resolver pronto c&oacute;mo va alimentarse, sin correr el riesgo de autodestruirse.&nbsp;<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t<span style=\"color: rgb(200, 2, 2); font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 11px; font-weight: bold; text-align: left; text-transform: uppercase; \">GEOPOL&Iacute;TICA<\/span><\/div>\n<div> \t<a href=\"http:\/\/www.semana.com\/mundo\/jugando-hambre-millonarios-negocios-tierra\/175005-3.aspx\">http:\/\/www.semana.com\/mundo\/jugando-hambre-millonarios-negocios-tierra\/175005-3.aspx<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Multinacionales, pa&iacute;ses petroleros y fondos de inversi&oacute;n est&aacute;n comprando millones de hect&aacute;reas. 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