{"id":3680,"date":"2012-04-21T15:21:22","date_gmt":"2012-04-21T15:21:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.nasaacin.org\/index.php\/2012\/04\/21\/el-gran-juego-del-ajedrez-botanico\/"},"modified":"2012-04-21T15:21:22","modified_gmt":"2012-04-21T15:21:22","slug":"el-gran-juego-del-ajedrez-botanico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/2012\/04\/21\/el-gran-juego-del-ajedrez-botanico\/","title":{"rendered":"El gran juego del ajedrez bot\u00e1nico"},"content":{"rendered":"<p> \tPor todo el planeta hay candentes debates en torno a la semilla, la cual es la base de la cadena alimenticia humana. Los debates no son solamente en torno a las pol&eacute;micas semillas transg&eacute;nicas. Son adem&aacute;s acerca de la apropiaci&oacute;n y privatizaci&oacute;n de las semillas, transg&eacute;nicas o no, mediante leyes y tratados de propiedad intelectual, y el poder creciente de corporaciones transnacionales como Monsanto y Syngenta que parecen encaminadas a formar monopolios virtuales sobre &eacute;stas.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p> \tLos intentos de los poderosos por apropiarse de las semillas no tienen nada de nuevo, como veremos a continuaci&oacute;n.<\/p>\n<p> \tA lo largo de la historia las naciones e imperios siempre han tenido sus programas agr&iacute;colas, que con el pasar de los siglos aumentaron en complejidad y sofisticaci&oacute;n. Cuando las sociedades europeas dieron el salto a la industrializaci&oacute;n, millones emigraron del campo a la ciudad, de la finca a la f&aacute;brica. Se cre&oacute; as&iacute; una situaci&oacute;n sin precedente hist&oacute;rico: los agricultores pasaron a ser minor&iacute;a, y por vez primera hab&iacute;a una gran masa de gente que no produc&iacute;a alimentos ni ten&iacute;a conexi&oacute;n alguna al agro, pero que de todos modos hab&iacute;a que alimentar. Esta situaci&oacute;n hizo necesario el transformar y revolucionar la agricultura mediante la t&eacute;cnica cient&iacute;fica. Los incipientes estados-naci&oacute;n comenzaron a invertir recursos considerables en las ciencias agr&iacute;colas y se impuso una divisi&oacute;n del trabajo con el surgimiento de nuevos profesionales de la agricultura que no eran agricultores- extensionistas, agr&oacute;nomos, fitomejoradores, veterinarios, y m&aacute;s. El agro iba entonces camino a la masificaci&oacute;n e industrializaci&oacute;n, y el agricultor iba proletariz&aacute;ndose y convirti&eacute;ndose en un trabajador alienado, en un pasivo consumidor de insumos externos y de conocimiento de expertos que ven&iacute;an a decirle qu&eacute; hacer y c&oacute;mo.<\/p>\n<p> \tLos programas agr&iacute;colas de los imperios siempre han necesitado de una inversi&oacute;n sustancial en la adquisici&oacute;n de variedades de semilla de todas partes del mundo. Tan temprano como en el a&ntilde;o 2,800 antes de Cristo, el emperador chino Shen Nung enviaba colectores de plantas a regiones distantes en busca de espec&iacute;menes de valor agr&iacute;cola o medicinal, y ya en el siglo XVI hab&iacute;a jardines bot&aacute;nicos en Italia, Alemania, Francia, Inglaterra, Suiza y Holanda. Los jardines bot&aacute;nicos, aparte de su funci&oacute;n est&eacute;tica, fueron establecidos para recibir y sistematizar las muestras de semillas y plantas de gran valor econ&oacute;mico para los imperios coloniales.<\/p>\n<p> \tSeg&uacute;n Michael Dorsey, profesor de estudios ambientales de la Universidad de Dartmouth en EEUU, los jardines bot&aacute;nicos &ldquo;y sus redes asociadas, incluyendo a los bot&aacute;nicos y herbalistas, movieron especies- en especial aquellas con propiedades medicinales o valor econ&oacute;mico- al Viejo Mundo al igual que entre las reci&eacute;n fundadas colonias&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p> \t&ldquo;El rey de Espa&ntilde;a y otros monarcas europeos ten&iacute;an a su disposici&oacute;n bot&aacute;nicos y farmac&eacute;uticos para identificar, recolectar, formular e identificar medicinas de plantas para la familia real. El deseo de expandir sus farmacopeias personales legitim&oacute; el financiamiento para los primeros proyectos de exploraci&oacute;n, especialmente aquellos dirigidos hacia el Nuevo Mundo. Seg&uacute;n Schultes y Reis, el rey de Espa&ntilde;a envi&oacute; su m&eacute;dico personal a vivir con los aztecas para estudiar sus medicinas, menos de cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s de los primeros viajes de Col&oacute;n. De hecho, era raro que un barco camino hacia el Nuevo Mundo o regresando de &eacute;l- o camino hacia cualquier lugar fuera de Europa durante la Era de Exploraci&oacute;n- no tuviera a bordo una persona conocedora de plantas y potencialmente capaz de explotar sus propiedades medicinales.&rdquo;<\/p>\n<p> \tFue as&iacute; como el banano, oriundo del sureste de Asia, acab&oacute; en Africa y el Caribe. En direcci&oacute;n opuesta viaj&oacute; el cacao, nativo de Brasil, y ahora se siembra en Africa y el sureste de Asia. El caf&eacute; es de Etiop&iacute;a, y hoy d&iacute;a su siembra es important&iacute;sima para las econom&iacute;as de Latinoam&eacute;rica, el Caribe y el sureste asi&aacute;tico (de hecho, la historia de Puerto Rico hubiera sido bastante distinta sin el caf&eacute;). El algod&oacute;n es originario de Per&uacute; y M&eacute;xico, y los colonizadores lo trasladaron a Africa y la India, y en ambos lugares es actualmente de los cultivos de mayor importancia econ&oacute;mica. De Brasil son la pi&ntilde;a y el caucho, y de ah&iacute; llevaron ambos cultivos a Africa y Asia. La ca&ntilde;a de az&uacute;car, cultivo asociado a la esclavitud m&aacute;s abyecta y a ganancias obscenas de hacendados en el Caribe, viene del sureste de Asia. Este traslado de materia vegetal no comenz&oacute; con los viajes de Crist&oacute;bal Col&oacute;n, ya para el a&ntilde;o 1300 Europa hab&iacute;a importado de otras regiones el cultivo de cebada, trigo y alfalfa. El te&oacute;rico y visionario canadiense Pat Mooney, quien en 1985 gan&oacute; el Premio Nobel Alternativo por su investigaci&oacute;n hist&oacute;rica y social sobre las semillas, describi&oacute; este proceso como un &ldquo;juego de ajedrez bot&aacute;nico&rdquo; imperial.<\/p>\n<p> \tCrist&oacute;bal Col&oacute;n regres&oacute; de su primer viaje a Am&eacute;rica con semillas de ma&iacute;z, que eran algo nunca antes visto en el continente europeo. Se podr&iacute;a decir que las semillas de las Am&eacute;ricas que los colonizadores europeos se apropiaron fueron un tesoro m&aacute;s grande que las monta&ntilde;as de oro y plata que se llevaron. Despu&eacute;s de todo, los minerales y piedras preciosas s&oacute;lo pueden ser apropiados una vez, pero una semilla sigue rindiendo una temporada tras otra. Sobre este germoplasma se construyeron las grandes industrias qu&iacute;mica, farmac&eacute;utica, textil, maderera, alimentaria, y m&aacute;s recientemente de biotecnolog&iacute;a.<\/p>\n<p> \tNo se puede subestimar el impacto profundo que tuvo la llegada de la papa y el ma&iacute;z a Europa. Ambos proveen m&aacute;s calor&iacute;as por hect&aacute;rea sembrada que cualquier otro cultivo que se haya sembrado anteriormente en ese continente. Las clases dominantes usaron estos cultivos para alimentar a los empobrecidos campesinos y al creciente proletariado industrial que viv&iacute;a en los tugurios urbanos. Se ha dicho, quiz&aacute;s de manera exagerada, que sin la papa la industrializaci&oacute;n de Alemania hubiera sido imposible, pero &ldquo;los nuevos cultivos de las Am&eacute;ricas ciertamente desempe&ntilde;aron un importante rol en alimentar una poblaci&oacute;n europea que casi se duplic&oacute; entre 1750 y 1850&Prime;, dice el profesor Jack R. Kloppenburg, de la Universidad de Wisconsin.<\/p>\n<p> \tLos imperios coloniales europeos desarrollaron sus respectivos programas de adquisici&oacute;n de semilla, los cuales guardaban celosamente. Los holandeses, por ejemplo, cortaron todos los &aacute;rboles de nuez moscada y de clavo de especie de las islas Molucas, excepto en tres islas donde ten&iacute;an sus plantaciones, desde luego con considerable protecci&oacute;n militar. Los franceses hicieron de la exportaci&oacute;n de semillas de indigo de la isla de Antigua una ofensa capital. Y el Kaiser de Alemania mand&oacute; a recolectar semillas de las colonias en Africa y el Pac&iacute;fico, y para alojar los espec&iacute;menes estableci&oacute; una estaci&oacute;n agr&iacute;cola moderna en Gatersleben, que lleg&oacute; a ser uno de los mayores dep&oacute;sitos de semilla del mundo.<\/p>\n<p> \tHoy d&iacute;a la semilla no es menos importante que en siglos pasados. &ldquo;Las semillas comerciales, el primer eslab&oacute;n de la cadena alimentaria agroindustrial, son el punto de partida de las materias primas agr&iacute;colas que ser&aacute;n empleadas para producir, adem&aacute;s de alimento, forraje y fibras textiles, energ&iacute;a, sustancias qu&iacute;micas de alto valor y productos de consumo final, como por ejemplo pl&aacute;sticos y f&aacute;rmacos&rdquo;, plantea un informe publicado en 2011 por el Grupo ETC, organizaci&oacute;n fundada y dirigida por Pat Mooney. &ldquo;Las mayores empresas semilleras y de pesticidas ya se est&aacute;n montando en el tren de la bioeconom&iacute;a. Monsanto, Dow y DuPont son algunas de las empresas que se est&aacute;n asociando con las empresas desarrolladoras de las nuevas plataformas tecnol&oacute;gicas que servir&aacute;n para fabricar los nuevos productos agroindustriales de base biol&oacute;gica.&rdquo;<\/p>\n<p> \tInforma el Grupo ETC que diez corporaciones controlan 74% de las semillas comerciales, un negocio valorado $27,400 millones. S&oacute;lo tres de ellas, Monsanto, Dupont y Syngenta, tienen juntas m&aacute;s de la mitad del mercado semillero mundial. La estadounidense Monsanto tiene una tajada de 27%, m&aacute;s controla aproximadamente 80% del negocio de las semillas transg&eacute;nicas.<\/p>\n<p> \tPero los tiempos van cambiando. Hoy hay nuevos actores sociales y una conciencia cr&iacute;tica que no exist&iacute;a hace 20 o siquiera 15 a&ntilde;os. En los Foros Sociales, los movimientos de indignados, las tribunas de la soberan&iacute;a alimentaria, colectivos agroecol&oacute;gicos, y en el seno de nuevas organizaciones, se cuajan visiones alternativas y se lanzan acciones concretas para proteger las semillas agr&iacute;colas de quienes pretenden apropi&aacute;rselas y privatizarlas.<\/p>\n<p> \tCitamos un documento de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo y la V&iacute;a Campesina:<\/p>\n<p> \t&ldquo;Afirmamos que la semilla es much&iacute;simo m&aacute;s que un recurso productivo, que ellas son simult&aacute;neamente fundamento y producto de culturas y sociedades a trav&eacute;s de la historia. En la semillas se incorporan valores, afectos, visiones, y formas de vida que las ligan al &aacute;mbito de lo sagrado. Sin ellas es imposible el sustento y la soberan&iacute;a de los pueblos. [&#8230;] Por tanto, las semillas y el conocimiento asociado a ellas son parte fundamental e insustituible de la soberan&iacute;a alimentaria de los pueblos. Las semillas no son un patrimonio de la humanidad, sino nuestro patrimonio, de los pueblos campesinos e ind&iacute;genas, quienes las creamos, diversificamos y protegimos a trav&eacute;s del tiempo y las ponemos al servicio de la humanidad. De all&iacute; en adelante nuestra campa&ntilde;a qued&oacute; establecida como &ldquo;Las Semillas, Patrimonio de los Pueblos al Servicio de la Humanidad.&rdquo; Las semillas no son apropiables. Ellas deben mantener en todo momento su car&aacute;cter de patrimonio colectivo, frente al cual hay deberes ineludibles que cumplir, incluso por sobre el derecho a gozar de &eacute;l. La Campa&ntilde;a, por lo tanto, se opone a la propiedad intelectual y a toda forma de apropiaci&oacute;n de la vida.&rdquo;<\/p>\n<p> \tAhora los grandes imperios no est&aacute;n solos en la mesa de juego. Los diversos pueblos y movimientos sociales de la tierra, armados con siglos de experiencia, se disponen a cambiar decisivamente el gran juego de ajedrez bot&aacute;nico.<\/p>\n<p> \tALAI<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por todo el planeta hay candentes debates en torno a la semilla, la cual es la base de la cadena alimenticia humana. 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