{"id":3818,"date":"2012-05-11T12:37:28","date_gmt":"2012-05-11T12:37:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.nasaacin.org\/index.php\/2012\/05\/11\/santa-cruz-barillas-el-pasado-en-el-presente\/"},"modified":"2012-05-11T12:37:28","modified_gmt":"2012-05-11T12:37:28","slug":"santa-cruz-barillas-el-pasado-en-el-presente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/2012\/05\/11\/santa-cruz-barillas-el-pasado-en-el-presente\/","title":{"rendered":"Santa Cruz Barillas: El pasado en el presente"},"content":{"rendered":"<p> \tHace media hora que estuvieron en este lugar y el llanto no cesa. Tiraron el ma&iacute;z, metieron las manos en la comida del almuerzo, en el arroz con frijol de los ni&ntilde;os peque&ntilde;os sentados en el borde de las mesas. Buscaron en lugares il&oacute;gicos lo que siempre andan buscando. &ldquo;&iquest;D&oacute;nde est&aacute;n las malditas armas?&rdquo;. Y siempre amenazan con volver m&aacute;s tarde, en medio de la oscuridad, para llev&aacute;rselos a todos.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p> \tA primera vista, lo que existe en todo el lugar, es una estela de desorden,&nbsp; de demasiado alboroto, y de mucho miedo que todav&iacute;a permanece. Hay sillas tiradas, la le&ntilde;a para calentar la cena est&aacute; regada por los matorrales, la ropa (ahora rota), hecha jirones, ha sido lanzada fuera de las casas. Es el rastro de que ha sucedido un nuevo allanamiento en una comunidad de Santa Cruz Barillas. Uno m&aacute;s, luego de que el presidente Otto P&eacute;rez Molina haya decretado el Estado de Sitio para este municipio de Huehuetenango el pasado 1 de mayo. Otro que se da luego de su visita improvisada el lunes 7 de mayo donde, acompa&ntilde;ado del Ministro de Defensa,&nbsp; No&eacute; Anzueto,&nbsp; felicit&oacute; a la tropa, &ldquo;sus muchachos&rdquo;, por haber contenido pac&iacute;ficamente a los pobladores que irrumpieron violentamente en el destacamento militar, en &ldquo;una situaci&oacute;n tan dif&iacute;cil&rdquo;, y en el que fueron agredidos y resultaron soldados lesionados. Felicit&oacute; a las fuerzas armadas del ej&eacute;rcito y a la Polic&iacute;a Nacional Civil.<\/p>\n<p> \tEl conflicto estall&oacute; el 1 de mayo con un hecho del que no se ha hecho mayor investigaci&oacute;n o, al menos, las autoridades no han revelado sus pesquisas: el asesinato de Andr&eacute;s Francisco Miguel, y dos personas m&aacute;s heridas. La muerte a balazos de Miguel, quien seg&uacute;n los pobladores era uno de los opositores a la instalaci&oacute;n de la hidroel&eacute;ctrica, calde&oacute; los &aacute;nimos de un grupo de pobladores que iniciaron la revuelta, en la que seg&uacute;n Hidro Santa Cruz ha sido destruida maquinaria de la empresa.<\/p>\n<p> \tEn el rostro de Mar&iacute;a Juana Manuel, de 36 a&ntilde;os, esta tarde no hay m&aacute;s que una mirada vac&iacute;a mientras reordena su humilde vivienda en medio de la resignaci&oacute;n. Est&aacute; atareada con el desorden. Sus dos peque&ntilde;os hijos la miran atemorizados desde un rinc&oacute;n. Lloran.<\/p>\n<p> \t&nbsp;&ndash;As&iacute; como ustedes llegaron a alborotar al pueblo, al destacamento, as&iacute; les toca ahora. No se quejen&ndash; recuerda que le dec&iacute;an los polic&iacute;as.<\/p>\n<p> \t&ndash;&iquest;Qu&eacute; hicimos pues se&ntilde;ores?<\/p>\n<p> \tY ellos se re&iacute;an. Lo tiraban todo.<\/p>\n<p> \tM&aacute;s arriba, a tres casas en la ladera del cerro, Juana Pedro Ram&oacute;n, de 75 a&ntilde;os, viuda, est&aacute; ahogada por el llanto. La tristeza la tiene sumida en una silla de madera y mira regado el ma&iacute;z para&nbsp; sus tortillas -todo tirado- a lo largo y ancho de su peque&ntilde;a cocina.<\/p>\n<p> \tSu nieto la consuela, pero no es suficiente. Unas se&ntilde;oras a su alrededor dicen que el ej&eacute;rcito se llev&oacute; a su marido en los a&ntilde;os ochenta. Ella lo recuerda todo. La situaci&oacute;n la pone mal. Los polic&iacute;as y los soldados que reci&eacute;n entraron sin permiso a su casa, para ella llegaron como si hubieran salido directamente de un infierno que la ubica en el pasado. Se toca el pecho y no puede, no consigue, no logra que de sus labios salgan las palabras.<\/p>\n<p> \tCon m&aacute;s de 50 &oacute;rdenes de captura, los allanamientos en Santa Cruz Barillas contabilizan hasta ahora m&aacute;s de 30. Buscan, adem&aacute;s de &ldquo;personas delincuentes&rdquo;, las armas sustra&iacute;das del destacamento militar que hoy, como indica&nbsp; el subjefe del Estado Mayor de la Defensa, Manuel Augusto L&oacute;pez Ambrosio, &ldquo;s&oacute;lo quedan por recuperar dos pistolas de agentes de la PNC&rdquo;.<\/p>\n<p> \tMientras tanto siguen buscando.<\/p>\n<p> \tEn s&iacute;, buscar deber&iacute;a significar, como lo explica Ra&uacute;l Arag&oacute;n, jefe distrital de la PNC, primero, recibir la solicitud del Ministerio P&uacute;blico para efectuar aprehensiones. Crear en el lugar tres c&iacute;rculos. Uno perimetral conformado por las fuerzas del ej&eacute;rcito. Uno de apoyo, m&aacute;s cercano al lugar del allanamiento, en que los agentes de la PNC son los protagonistas. Y un tercero, donde el fiscal, acompa&ntilde;ado por dos agentes desarmados, revisa la vivienda.<\/p>\n<p> \tNo ocurri&oacute; as&iacute; en Recreo A. Hay puertas pateadas, tapancos levantados, &ldquo;entraron por todas partes y el Ministerio P&uacute;blico, que estaba all&iacute;, no hizo nada&rdquo;, dicen las vecinas. No hab&iacute;a organizaciones internacionales ni miembros de la Procuradur&iacute;a de Derechos Humanos acompa&ntilde;ando esos allanamientos.<\/p>\n<p> \tLos hombres, en est&aacute;s comunidades aleda&ntilde;as al casco urbano de Santa Cruz Barillas, en las cercan&iacute;as al terreno de la Hidroel&eacute;ctrica de la compa&ntilde;&iacute;a Hidro Santa Cruz, han tenido que huir, esconderse. Los polic&iacute;as y soldados, en breves entrevistas, dicen que &uacute;nicamente encuentran ni&ntilde;os y mujeres, tambi&eacute;n muchas casas abandonadas.&nbsp; A nadie a qui&eacute;n aprehender.<\/p>\n<p> \tHan capturado hasta el momento a 17 personas. Dos por temas de &ldquo;trata de personas&rdquo;. Las dem&aacute;s relacionadas a los disturbios del 1 de mayo y a las comunidades que se oponen a la construcci&oacute;n de una hidroel&eacute;ctrica cerca de sus viviendas.<\/p>\n<p> \t&ndash;Vamos a regresar en la noche. Nos los vamos a llevar presos a todos&ndash; escuch&oacute; Eular&iacute;a Pedro Sim&oacute;n, de 24 a&ntilde;os, cuando se alejaban por fin los polic&iacute;as.<\/p>\n<p> \t&ndash;Vamos a quemarles las casas &ndash; amenazaba otro.<\/p>\n<p> \tLos ni&ntilde;os quedaron afectados. Unos recogen&nbsp; sus juguetes tambi&eacute;n dispersos entre la tierra. Hay los que lloran junto a sus mam&aacute;s. Otros, con la mirada vidriosa, observan desde la cima de una roca, el curso del r&iacute;o CamBalam que corre metros m&aacute;s abajo, en las faldas de la monta&ntilde;a.<\/p>\n<p> \tLas armas, los gritos, las patadas, la comida en el suelo&hellip; cosas que no se ir&aacute;n f&aacute;cilmente. El pasado, el presente. Los ancianos, de pie, inexpresivos, frente a sus casas allanadas, parecen peque&ntilde;os ni&ntilde;os perdidos. Recuerdan.<\/p>\n<p> \tMedia hora despu&eacute;s del allanamiento, Rosa Juana Lorenzo, de 30 a&ntilde;os, con nueve meses de embarazo, no quiere quedarse a esperar una nueva visita de la polic&iacute;a y el ej&eacute;rcito. Est&aacute; decidida a marcharse. No importa a d&oacute;nde, quiz&aacute;s a la monta&ntilde;a. Se llevar&iacute;a a sus cuatro hijos. Tendr&iacute;a a su beb&eacute; en cualquier lugar menos aqu&iacute;.<\/p>\n<p> \t<strong>&ldquo;Tengo mucho miedo&rdquo;, dijo.<\/strong><\/p>\n<p> \tAl d&iacute;a siguiente, Rosa Juana Lorenzo y otras mujeres, cuando se hizo una nueva visita a la comunidad, se hab&iacute;an abandonado sus viviendas. Se hab&iacute;an ido &ldquo;a la monta&ntilde;a&rdquo;.<br \/> \thttp:\/\/plazapublica.com.gt\/content\/santa-cruz-barillas-el-pasado-en-el-presente<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace media hora que estuvieron en este lugar y el llanto no cesa. 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