{"id":4067,"date":"2012-07-02T15:32:49","date_gmt":"2012-07-02T15:32:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.nasaacin.org\/index.php\/2012\/07\/02\/el-ano-nuevo-yanakuna\/"},"modified":"2012-07-02T15:32:49","modified_gmt":"2012-07-02T15:32:49","slug":"el-ano-nuevo-yanakuna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/2012\/07\/02\/el-ano-nuevo-yanakuna\/","title":{"rendered":"El a\u00f1o nuevo yanakuna"},"content":{"rendered":"<p> \tEl pueblo Yaakuna, ubicado en el macizo colombiano, celebr&oacute; el a&ntilde;o nuevo con una serie de actividades espirituales.&ldquo;Queremos dar gracias a nuestro abuelo fuego, al esp&iacute;ritu del viento, a la madre tierra, a los p&aacute;ramos, al agua, saludar al esp&iacute;ritu del sol y de la luna&#8230;&rdquo;, va diciendo el taita y m&eacute;dico ancestral Javier Dorado, a las 11:30 p.m. del lunes 18 de junio, en medio de la fiesta del sol en el resguardo de R&iacute;o Blanco, en una monta&ntilde;a del Macizo Colombiano, junto con unas 120 personas del pueblo ind&iacute;gena yanakuna que se preparan para recibir el a&ntilde;o nuevo.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p> \tUna celebraci&oacute;n propia de los ind&iacute;genas, quienes consideran que el a&ntilde;o nuevo empieza el 21 de junio con el solsticio. Para los yanakunas el sol es uno de los principales dioses e intentan recuperar su fuerza: &ldquo;Es necesario comprender el lenguaje de la naturaleza para ser m&aacute;s fuertes&rdquo;, afirma Euclides Piamba, un joven ind&iacute;gena, y su idea configura un pensamiento de fortalecer la espiritualidad en la comunidad. La bienvenida al nuevo a&ntilde;o es para que prosperen sus cosechas; las pasadas no fueron las mejores y gracias a la desnutrici&oacute;n y el abandono muchos mueren de hambre. Son tres d&iacute;as de celebraci&oacute;n hasta que llegue el a&ntilde;o nuevo. El taita dirige la celebraci&oacute;n.<\/p>\n<p> \tLa llegada del a&ntilde;o nuevo para los ind&iacute;genas yanakunas se realiza con ofrendas al sol: colocan semillas para que sean bendecidas y protegidas como sin&oacute;nimo de fertilidad, pero tambi&eacute;n es una cadena espiritual, &ldquo;viene desde Argentina, pasando por todo el territorio inca, hasta llegar a Canad&aacute;&rdquo;, comenta Adelmo Tintinamo, un mayor ind&iacute;gena que considera que la llegada del a&ntilde;o nuevo es para recordar que son pueblos ancestrales, con una tradici&oacute;n milenaria que poco a poco se ha ido perdiendo. Adelmo porta una ruana tejida con hilo, una bufanda con los colores de la bandera de los pueblos, vive en la alta monta&ntilde;a y est&aacute; prepar&aacute;ndose para recibir el a&ntilde;o nuevo. Tres d&iacute;as de celebraci&oacute;n, con conversatorios, reuniones en las veredas del resguardo y una serie de actividades de armonizaci&oacute;n del territorio, m&aacute;s la fiesta central en la que nos encontramos en la vereda Chapiloma. Pablo Gonz&aacute;lez dice que no est&aacute; perdida su cultura, &ldquo;est&aacute; dormida; debemos despertar nuestros esp&iacute;ritus mayores para que vuelva la armon&iacute;a de nuestro pueblo&rdquo;.<\/p>\n<p> \tEl lugar es una planicie desde donde se divisa el territorio. Se ven los cerros como el Punturco, donde yace una laguna con figura de animal en su cumbre, as&iacute; como el Volc&aacute;n Despierto de Am&eacute;rica, el Sotar&aacute;, o el cerro Quinquina, el m&aacute;s importante para los yanakunas, entre otros. Lugares donde la naturaleza sorprende por sus formas o donde el simbolismo causa admiraci&oacute;n. Si el Quinquina se derribara, dice la leyenda, se acabar&iacute;a el pueblo. Pero tambi&eacute;n se ven las peque&ntilde;as parcelas de tierra &mdash;minifundios&mdash;, cultivadas por las manos laboriosas de los ind&iacute;genas que labran para sacar papa, legumbres, hortalizas y cereales como la quinua.<\/p>\n<p> \tSon las 11:45 p.m. y los ni&ntilde;os revolotean, se acercan al c&iacute;rculo de la palabra, escuchan atentos, muy concentrados, se suman al calor de los troncos encendidos.<\/p>\n<p> \tNi&ntilde;os, mayores, j&oacute;venes y autoridades est&aacute;n reunidos. Primero es la ceremonia al abuelo fuego, un c&iacute;rculo para danzar, conversar, contarse historias, preocupaciones, establecer una conexi&oacute;n como comunidad, dice el taita Javier, &ldquo;ofrend&aacute;ndole al fuego por nuestro bienestar, por la vida, por el bienestar social, y esperando el gran momento cuando podamos estar todos reunidos y poder, sea ind&iacute;gena o no, aportar para la protecci&oacute;n de la madre tierra, evitar las contaminaciones de los r&iacute;os, el atropello que se viene haciendo a la naturaleza&rdquo;. El fuego sigue prendido, la temperatura de 6 grados en la monta&ntilde;a poco se siente, el fuego conecta hasta la llegada del nuevo d&iacute;a, antes la gente espera obtener la medicina tradicional. El taita Javier se queda pensativo, los dem&aacute;s hablan pero &eacute;l parece que evocara los recuerdos de su infancia por ac&aacute; en el Macizo Colombiano.<\/p>\n<p> \tLos yanacunas se leen como pueblo, una naci&oacute;n que fue dispersada por obra de la colonizaci&oacute;n. Una comunidad ind&iacute;gena de las m&aacute;s de 100 que existen en Colombia. Refugiadas en las altas monta&ntilde;as, donde fueron exiliadas. Un pueblo con unos principios de defensa de su territorio, la vida y la cultura. Se encuentran en un lugar de mucho privilegio, desde el punto de vista ambiental: el Macizo Colombiano, fuente de los r&iacute;os m&aacute;s importantes de Colombia: Cauca, Magdalena, Pat&iacute;a, Caquet&aacute;, con una variedad de pisos t&eacute;rmicos, sus alturas van desde los 3.000 hasta los 4.000 msnm. La Unesco declar&oacute; al Macizo como una Reserva Mundial de la Biosfera. Los yanakunas son protectores de la naturaleza y andan en reconstrucci&oacute;n de su espiritualidad, son un patrimonio cultural del mundo.<\/p>\n<p> \tR&iacute;o Blanco es el resguardo donde nos encontramos, una poblaci&oacute;n de 4.500 habitantes. El gobernador Anc&iacute;zar Majil comenta: &ldquo;Tenemos mucha riqueza porque protegemos los p&aacute;ramos, el Volc&aacute;n Despierto de Am&eacute;rica, el Sotar&aacute;, los bosques y la fauna&rdquo;, son 6.428 hect&aacute;reas, en su mayor&iacute;a bosques de reserva, lagunas y sitios de preservaci&oacute;n. La llegada al municipio de Sotar&aacute; se hace por una carretera destapada en medio de pe&ntilde;ascos, cerca de 5 horas desde Popay&aacute;n. S&oacute;lo hay un bus en la ma&ntilde;ana, de modo que sacar los productos cultivados es muy dif&iacute;cil. En R&iacute;o Blanco las gentes viven de la agricultura, pero temen por sus territorios. &ldquo;Hay aprobadas varias concesiones para hacer miner&iacute;a&rdquo;, afirma Adelmo, y su intervenci&oacute;n silencia el c&iacute;rculo de la palabra. Todos, aunque inconformes, contin&uacute;an pronunci&aacute;ndose a favor de defender lo suyo; un joven plantea: &ldquo;As&iacute; es la vida, qu&eacute; tal que no tuviera obst&aacute;culos, por algo es as&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p> \tEl taita Javier Dorado vive en Bogot&aacute; desde hace muchos a&ntilde;os. Tuvo que salir de su resguardo por la violencia. Vivi&oacute; en el Putumayo y all&aacute; aprendi&oacute; con otra comunidad ind&iacute;gena el manejo de la medicina ancestral. Lo invitan para sanar lo que la medicina occidental no logra y se ha vuelto un experto en el yag&eacute; o la yahuasca. El ritual de la bienvenida del a&ntilde;o, el Inti Raymi, dura en la monta&ntilde;a 12 horas, despiertos todos para danzar, cantar, tomar la medicina, participar de los di&aacute;logos. Los j&oacute;venes, como Euclides, Jos&eacute;, Fabi&aacute;n, V&iacute;ctor, Pablo y otros que estudian en la Universidad del Cauca, retornaron para reivindicar la espiritualidad: &ldquo;El hombre tiene que cambiar en su coraz&oacute;n para que haya cambios hacia afuera, hacia la sociedad&rdquo;, sentencia Euclides, como quien sabe que la fuerza de un pueblo se encuentra por medio de la espiritualidad.<\/p>\n<p> \tEl taita Javier vuelve de su silencio. Convers&oacute; con varios m&eacute;dicos tradicionales y le hizo una armonizaci&oacute;n al gobernador. Ahora prepara el polvo de tabaco, un tarro en guadua y un palo tallado por donde soplar&aacute; para hacer aspirar por la nariz a los que deseen obtener una medicina para calmar, seg&uacute;n se afirma, dolores de cabeza, la gripa, la sinusitis, y otras enfermedades. Ni&ntilde;os, j&oacute;venes, adultos y mayores hacen la fila y aspiran el polvo, luego tosen, algunos se marean, otros trasbocan, al fin, vuelven a la carga de acercarse al fuego, sitio donde la palabra gira de modo circular y es prenda de garant&iacute;a de su formaci&oacute;n como cultura.<\/p>\n<p> \tLos yanakunas se han considerado uno de los pueblos milenarios de Colombia; no obstante, han perdido su lengua, el quichua, as&iacute; como muchas de sus costumbres, producto del desarraigo y los constantes atropellos hacia su cultura y creencias, en especial por el catolicismo, que ha variado todos sus rituales e historias, adapt&aacute;ndolas a la fe judeo-cristiana. Otro joven, Frank Valenzuela, de la comunidad ind&iacute;gena de los pastos advierte: &ldquo;Nos cambiaron las celebraciones ancestrales por las religiosas. En Colombia el Inti Raymi fue desplazado por las fiestas de San Pedro y San Pablo&rdquo;. El taita Javier se encuentra listo para convocar esp&iacute;ritus, los de la noche, los de la Pachamama y el cosmos, para equilibrar a quienes quieran obtener sanaci&oacute;n. El yag&eacute; se beber&aacute; a las 4:00 de la ma&ntilde;ana, antes de salir el sol.<\/p>\n<p> \tHa llegado una familia con ofrendas para la fiesta, traen semillas, flores y mazorcas, quieren agradecer lo conseguido en el a&ntilde;o que cierra. Se suman a las 12:15 del nuevo a&ntilde;o a la celebraci&oacute;n, han caminado desde la vereda Las Cabras, como otras cerca de 100 personas que provienen de distintos lugares del Cauca, e incluso gente de Bogot&aacute;. Sin embargo, lo m&aacute;s importante es esperar los primeros rayos de sol que se anunciar&aacute;n por el Oriente. Mientras tanto Euclides nos cuenta parte de la historia del pueblo yanakuna, que son m&aacute;s conocidos como yanaconas, pero el cambio de una vocal por otra tiene una connotaci&oacute;n pol&iacute;tica, como veremos.<\/p>\n<p> \tSe considera que el pueblo se origina en la naci&oacute;n inca. &ldquo;Hay una tesis: que el pueblo yanakuna habit&oacute; la parte norte del Tahuantinsuyo (la naci&oacute;n inca). Parece ser que cuando los incas estaban expandiendo su dominio, el yanakuna no era de los que se dejaban absorber, no era tan sumiso, y empez&oacute; desplazarse hacia la zona norte, hacia la zona del Chinchaysuyu, hasta entrar por el Ecuador, por esta parte del Macizo, en Popay&aacute;n, donde hay rastros del pueblo yanakuna, en Cali por el sector de Los Farallones, y m&aacute;s all&aacute;. Incluso hay rastros en Venezuela. Parece ser que iban caminando, huyendo para no dejarse absorber por otra cultura&rdquo;, narra Euclides, como si estuviera descifrando parte de un acertijo y luego comprendiera una ra&iacute;z, los yanakunas caminan, han transitado y ahora tienen un territorio, son cerca de 45.000 sus integrantes, y temen desaparecer.<\/p>\n<p> \tLa otra idea es que los yanakunas fueron tra&iacute;dos desde el Per&uacute; para Colombia como esclavos, por los colonizadores, prosigue Euclides: &ldquo;En ese tiempo de la Colonia este sitio era una de las zonas mineras m&aacute;s grandes de la Corona espa&ntilde;ola. Esa es otra versi&oacute;n que hay: que fuimos tra&iacute;dos como esclavos y por eso estamos en esta zona&rdquo;. Adelmo y el taita Javier, as&iacute; como todos los que se encuentran all&iacute;, se resisten a creer que puedan ser de nuevo desterritorializados, por eso saben que har&aacute;n lo que sea necesario para defender lo m&aacute;s preciado: el espacio, sus sitios ancestrales, la tierra con la cual trabajan y de la que viven. Por ello la celebraci&oacute;n de la llegada del a&ntilde;o nuevo los conecta m&aacute;s con lo que son: un pueblo ancestral, con un legado, un mensaje para el mundo y para el pa&iacute;s de Colombia.<\/p>\n<p> \tLos tambores suenan. El taita prepara el yag&eacute;. De esa planta tra&iacute;da desde el Putumayo sale la purga, una bebida cocinada por m&aacute;s de 10 horas y que requiere prepararse con tres d&iacute;as de anticipaci&oacute;n. Se cree que al tomar el brebaje se puede obtener una conciencia m&aacute;s l&uacute;cida y tranquila para poder comprender mejor el entorno. Pablo cuenta c&oacute;mo entienden el mundo por ciclos: &ldquo;Todo va en una espiral, en una armon&iacute;a, en un c&iacute;rculo que no tiene fin porque es c&iacute;clico; cada vez se va repitiendo&rdquo;. Hoy toman la bebida tambi&eacute;n para recordar sus or&iacute;genes, a los esp&iacute;ritus que los identifican como naci&oacute;n. Cada uno se desprende del c&iacute;rculo, el taita pronuncia unos vocablos en quichua, le va entregando de modo muy meticuloso uno a uno la bebida, la ingieren, el sitio se llena de gente en estados primero de descongesti&oacute;n del cuerpo, luego cada uno es como parte de un rompecabezas, est&aacute;n mareados, muchos suspendidos, y poco a poco estar&aacute;n l&uacute;cidos para la llegada de los rayos del sol. Son las 5:15 de la ma&ntilde;ana y ya se divisa el azul en el cielo.<\/p>\n<p> \tEl sonido de la quena aviva la conciencia, la danza es parte del estado de plenitud, se baila para simular las formas como se cultiva: cada paso es una forma de saber que as&iacute; se riegan las semillas o as&iacute; se esparce el agua. La danza es entonces el cuerpo en estado de emocionalidad sublevada que asimila el modo de relaci&oacute;n con la tierra, con sus cultivos. En el ritual cada hecho tiene un sentido: el fuego, la danza, la palabra rodando, la bebida, en este momento la m&uacute;sica, la quena hace vibrar el esp&iacute;ritu, suenan ya la guitarra y un palo de agua. El sol se acerca, ya es de d&iacute;a, est&aacute; muy claro, los cerros despejados, cada uno con m&aacute;s fuerza, como si el tiempo no hubiera avanzado.<\/p>\n<p> \tLos espa&ntilde;oles llamaron yanaconas a los yanakunas. Lo primero quiere decir servidor y los identificaba como gente sumisa, pero lo segundo se relaciona con &ldquo;gente que sirve a la gente en tiempos de oscuridad, gente de la noche, gente que rec&iacute;procamente ayuda a otros&rdquo;.<\/p>\n<p> \tLos primeros rayos del sol entran a las 7:00 a.m., cada uno se forma en un c&iacute;rculo y ofrenda semillas. Alzan las manos y se despojan de gorros, sombreros y guantes, lo principal es que los rayos del dios Inti lleguen a ese territorio, el que consideran el m&aacute;s sagrado: el cuerpo. El taita Javier ha terminado las armonizaciones para los asistentes, se une a los c&aacute;nticos con su guitarra y voz, y se le escucha en un estribillo: &ldquo;Con miles de estrellas iluminando el esp&iacute;ritu de los h&eacute;roes que ya han muerto. Bajo el &aacute;rbol que descansa, en el firmamento vive Yanakuna, es un recuerdo, de d&iacute;a pretenden el color de cada flor cuando germine&rdquo;. La canci&oacute;n culmina, el nuevo a&ntilde;o ya cogi&oacute; esplendor, se entierran las semillas, se ofrecen disculpas, se agradece, se ha honrado al sol. Y el a&ntilde;o que se inaugura espera poder extender y recordar los legados ancestrales, obtener la uni&oacute;n de la comunidad, mejorar los cultivos y que venga la nueva cosecha.<\/p>\n<p> \thttp:\/\/www.elespectador.com\/impreso\/nacional\/articulo-356590-el-ano-nuevo-yanakuna<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pueblo Yaakuna, ubicado en el macizo colombiano, celebr&oacute; el a&ntilde;o nuevo con una serie de actividades espirituales.&ldquo;Queremos dar gracias a nuestro abuelo fuego, al esp&iacute;ritu del viento, a la madre tierra, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[75],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4067"}],"collection":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4067"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4067\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4067"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4067"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4067"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}