{"id":4073,"date":"2012-07-03T19:49:36","date_gmt":"2012-07-03T19:49:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.nasaacin.org\/index.php\/2012\/07\/03\/los-generales-en-justicia-y-paz\/"},"modified":"2012-07-03T19:49:36","modified_gmt":"2012-07-03T19:49:36","slug":"los-generales-en-justicia-y-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/2012\/07\/03\/los-generales-en-justicia-y-paz\/","title":{"rendered":"Los generales en justicia y paz"},"content":{"rendered":"<p> \tA medida que el proceso de Justicia y Paz ha avanzado va quedando m&aacute;s claro que el involucramiento de militares en el proyecto paramilitar ha sido m&aacute;s de vieja data, menos marginal e incluso a veces m&aacute;s activo de lo que los gobiernos han admitido.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p> \tCasi mil militares y polic&iacute;as han sido mencionados en Justicia y Paz como posibles c&oacute;mplices del paramilitarismo, entre ellos, por lo menos diez Generales. Al menos cinco Generales tienen procesos abiertos por casos de derechos humanos, y dos de &eacute;stos han sido condenados. Sin embargo, ha sido dif&iacute;cil para la justicia investigar si las acusaciones contra los altos oficiales tienen o no fundamento, o si han sido v&iacute;ctimas, como ellos han sostenido, de una guerra jur&iacute;dica que la guerrilla ha entablado en su contra como parte de su estrategia para combatirlos.<\/p>\n<p> \tLos hechos muestran que cada investigaci&oacute;n penal contra los generales resulta un calvario para los testigos y funcionarios judiciales involucrados. No obstante, la informaci&oacute;n hasta ahora recabada presenta ya un panorama m&aacute;s claro de los factores que contribuyeron a la imbricaci&oacute;n de la fuerza p&uacute;blica con los paramilitares.<\/p>\n<p> \tEl primero, la larga tradici&oacute;n establecida por gobiernos desde el de Rojas Pinilla, pasando por Guillermo Le&oacute;n Valencia y hasta Ernesto Samper de tolerancia y promoci&oacute;n de las formas de autodefensa ciudadanas. Quiz&aacute; la &uacute;ltima y m&aacute;s nefasta de estas apuestas de autodefensa fueron las Cooperativas de Seguridad Convivir, puestas en pr&aacute;ctica en los a&ntilde;os noventa. En teor&iacute;a &eacute;sta figura jur&iacute;dica buscaba ponerle un control leg&iacute;timo a unas fuerzas de autodefensas en pleno renacimiento, pero termin&oacute; fue sirviendo de patente de corso para narcotraficantes y paramilitares.<\/p>\n<p> \tEn segundo lugar, las doctrinas contrainsurgentes que se radicalizaron a finales de los a&ntilde;os 70 en toda Am&eacute;rica Latina, como respuesta a la ola revolucionaria que invad&iacute;a el continente. La tesis de que hab&iacute;a que &ldquo;quitarle el agua al pez&rdquo; (quitarle apoyo campesino a la guerrilla) se instaur&oacute; como ense&ntilde;anza de los asesores norteamericanos, en la era Reagan, que le dieron forma a lo planteado en el famoso documento Santa Fe II. Esta doctrina no era m&aacute;s que poner como blanco a los civiles, en el entendido de que la guerra insurgente no pod&iacute;a florecer sin ellos.<\/p>\n<p> \tAs&iacute; se mancill&oacute; el principio de distinci&oacute;n entre combatientes y civiles desarmados y se legitimaron las masivas violaciones de derechos humanos, como arma de guerra. Por &uacute;ltimo, el largo per&iacute;odo en el que el pa&iacute;s vivi&oacute; bajo un r&eacute;gimen de excepci&oacute;n, ll&aacute;mese Estado de sitio o de conmoci&oacute;n interior; o en situaciones regionales, &aacute;reas especiales de orden p&uacute;blico.<\/p>\n<p> \tEsta excepcionalidad permiti&oacute; sobre todo que muchas actuaciones quedaran en la impunidad. De hecho las primeras denuncias que involucraban a militares de alto rango con violaciones de derechos humanos, especialmente tortura y desaparici&oacute;n forzada, se remontan a la &eacute;poca del Estatuto de Seguridad Nacional, durante el gobierno de Julio C&eacute;sar Turbay Ayala (1978-1982). Pero en aquel entonces la justicia militar no s&oacute;lo juzgaba a los uniformados, sino tambi&eacute;n a civiles involucrados en el conflicto. Era ante el Consejo de Estado donde se tramitaban en aquella &eacute;poca las sanciones administrativas contra el Ministerio de Defensa. Y &eacute;sta cartera estuvo al mando de militares hasta 1991.<\/p>\n<p> \tCasi mil militares y polic&iacute;as han sido mencionados en Justicia y Paz como posibles c&oacute;mplices del paramilitarismo, entre ellos, por lo menos diez Generales. Al menos cinco Generales tienen procesos abiertos por casos de derechos humanos, y dos de &eacute;stos han sido condenados. Sin embargo, ha sido dif&iacute;cil para la justicia investigar si las acusaciones contra los altos oficiales tienen o no fundamento, o si han sido v&iacute;ctimas, como ellos han sostenido, de una guerra jur&iacute;dica que la guerrilla ha entablado en su contra como parte de su estrategia para combatirlos.<\/p>\n<p> \tLos hechos muestran que cada investigaci&oacute;n penal contra los generales resulta un calvario para los testigos y funcionarios judiciales involucrados. No obstante, la informaci&oacute;n hasta ahora recabada presenta ya un panorama m&aacute;s claro de los factores que contribuyeron a la imbricaci&oacute;n de la fuerza p&uacute;blica con los paramilitares.<\/p>\n<p> \tEl primero, la larga tradici&oacute;n establecida por gobiernos desde el de Rojas Pinilla, pasando por Guillermo Le&oacute;n Valencia y hasta Ernesto Samper de tolerancia y promoci&oacute;n de las formas de autodefensa ciudadanas. Quiz&aacute; la &uacute;ltima y m&aacute;s nefasta de estas apuestas de autodefensa fueron las Cooperativas de Seguridad Convivir, puestas en pr&aacute;ctica en los a&ntilde;os noventa. En teor&iacute;a &eacute;sta figura jur&iacute;dica buscaba ponerle un control leg&iacute;timo a unas fuerzas de autodefensas en pleno renacimiento, pero termin&oacute; fue sirviendo de patente de corso para narcotraficantes y paramilitares.<\/p>\n<p> \tEn segundo lugar, las doctrinas contrainsurgentes que se radicalizaron a finales de los a&ntilde;os 70 en toda Am&eacute;rica Latina, como respuesta a la ola revolucionaria que invad&iacute;a el continente. La tesis de que hab&iacute;a que &ldquo;quitarle el agua al pez&rdquo; (quitarle apoyo campesino a la guerrilla) se instaur&oacute; como ense&ntilde;anza de los asesores norteamericanos, en la era Reagan, que le dieron forma a lo planteado en el famoso documento Santa Fe II.<\/p>\n<p> \tEsta doctrina no era m&aacute;s que poner como blanco a los civiles, en el entendido de que la guerra insurgente no pod&iacute;a florecer sin ellos. As&iacute; se mancill&oacute; el principio de distinci&oacute;n entre combatientes y civiles desarmados y se legitimaron las masivas violaciones de derechos humanos, como arma de guerra. Por &uacute;ltimo, el largo per&iacute;odo en el que el pa&iacute;s vivi&oacute; bajo un r&eacute;gimen de excepci&oacute;n, ll&aacute;mese Estado de sitio o de conmoci&oacute;n interior; o en situaciones regionales, &aacute;reas especiales de orden p&uacute;blico.<\/p>\n<p> \tEsta excepcionalidad permiti&oacute; sobre todo que muchas actuaciones quedaran en la impunidad. De hecho las primeras denuncias que involucraban a militares de alto rango con violaciones de derechos humanos, especialmente tortura y desaparici&oacute;n forzada, se remontan a la &eacute;poca del Estatuto de Seguridad Nacional, durante el gobierno de Julio C&eacute;sar Turbay Ayala (1978-1982). Pero en aquel entonces la justicia militar no s&oacute;lo juzgaba a los uniformados, sino tambi&eacute;n a civiles involucrados en el conflicto. Era ante el Consejo de Estado donde se tramitaban en aquella &eacute;poca las sanciones administrativas contra el Ministerio de Defensa. Y &eacute;sta cartera estuvo al mando de militares hasta 1991.<\/p>\n<p> \tGeneral Farouk Yanine D&iacute;az<br \/> \tEste general del Ej&eacute;rcito muri&oacute; en agosto de 2011 cuando estaba siendo procesado por la justicia, acusado de haber promovido la creaci&oacute;n de los grupos paramilitares del Magdalena Medio, especialmente del MAS. Yanine era una leyenda en la fuerza p&uacute;blica. Era un oficial carism&aacute;tico, a qui&eacute;n muchos consideraban un &ldquo;pacificador&rdquo; que desterr&oacute; a las Farc de esa regi&oacute;n. Pero siempre a su sombra estaba la sospecha de que sus triunfos militares los hab&iacute;a conseguido de la mano de paramilitares. Vendr&iacute;a a ser la desaparici&oacute;n de 19 comerciantes en octubre de 1987, y luego en 1988, la masacre de la Rochela donde murieron 12 investigadores judiciales que segu&iacute;an las pistas de estas desapariciones, los hechos que pusieron el nombre de altos oficiales del Ej&eacute;rcito sobre la mesa por sus relaciones con paramilitares.<\/p>\n<p> \tEn particular el general FaroukYanine D&iacute;az result&oacute; se&ntilde;alado por su escolta con un testimonio, rese&ntilde;ado en un reciente informe del Grupo de Memoria Hist&oacute;rica sobre la masacre de La Rochela en el que dice que:&laquo;(&hellip;) al percatarse de lo ocurrido que iban a enviar una comisi&oacute;n de jueces, (Yanine) decidi&oacute; consultar con Vladimir para que &eacute;l con su grupo los mataran cuando bajaran. Al otro d&iacute;a de haber pasado la consulta le envi&oacute; doscientos millones de pesos en un malet&iacute;n en pago por lo que deb&iacute;a hacer. No quedando muy contento cuando se percat&oacute; de que tambi&eacute;n hab&iacute;an fallado, le manifest&oacute; a Vladimir que &eacute;l ten&iacute;a que responder por lo que hab&iacute;a pasado y fue as&iacute; como se reunieron para llegar a un acuerdo que si algo pasaba no se deb&iacute;a mencionar a Yanine en ese trabajo y que &eacute;l saldr&iacute;a en defensa de ellos argumentando que no hab&iacute;an sido los paramilitares sino la guerrilla (&hellip;).<\/p>\n<p> \tAlonso de Jes&uacute;s Baquero, m&aacute;s conocido como Vladimir, fue el paramilitar capturado y condenado por esta masacre y en sus declaraciones involucr&oacute; tanto al General Carlos Julio Gil Colorado (asesinado luego por la guerrilla) como a Yanine. Es as&iacute; como este &uacute;ltimo fue vinculado a un proceso en 1994 por la masacre.<\/p>\n<p> \tEra la primera vez que la justicia ordinaria investigaba a un militar de alto rango y adem&aacute;s se le capturaba. Luego de un incidente de colisi&oacute;n de competencias resuelto en el Consejo Superior de la Judicatura en 1996, su caso pas&oacute; a la Justicia Penal Militar donde fue absuelto. Vendr&iacute;a a ser en 2008 cuando se le requiri&oacute; de nuevo, sin que pudiera conocer sentencia en su caso pues muri&oacute; un a&ntilde;o despu&eacute;s.<\/p>\n<p> \tGeneral Alfonso Manosalva<br \/> \tDesde sus primeras versiones libres, Salvatore Mancuso ha asegurado que este General le prest&oacute; colaboraci&oacute;n a las autodefensas para cometer varias masacres en la regi&oacute;n de It&uuml;ango, en Antioquia, jurisdicci&oacute;n de IV Brigada en 1997. Seg&uacute;n Mancuso, la cercan&iacute;a con el general Manosalva era tal que estuvieron reunidos por lo menos en diez ocasiones. El ex jefe paramilitar Ra&uacute;l Hasb&uacute;n tambi&eacute;n ha se&ntilde;alado los v&iacute;nculos de Manosalva con las autodefensas.<\/p>\n<p> \tEn versi&oacute;n libre asegur&oacute; que en 1996 fue enviado por Carlos Casta&ntilde;o a reunirse con el General y que &eacute;ste le pidi&oacute; que enviaran un grupo de paramilitares para hacerle frente a las milicias de Medell&iacute;n. Fruto e esta solicitud se cometi&oacute; la masacre de Bel&eacute;n Buenavista que sell&oacute; el ingreso de la llamada Casa Casta&ntilde;o a Medell&iacute;n en lo que luego ser&iacute;an el Bloque Metro y el Bloque Cacique Nutibara.<\/p>\n<p> \tOtro paramilitar que mencion&oacute; a Manosalva es Ram&oacute;n Isaza quien le atribuy&oacute; la responsabilidad intelectual en la masacre de la vereda La Esperanza, de Carmen de Viboral, tambi&eacute;n en 1996, en el oriente de Antioquia, y donde murieron 27 personas. La justicia no pudo establecer si estas acusaciones eran ciertas. Manosalva muri&oacute; de un aneurisma en abril de 1997 sin que se le hubiese investigado por estos hechos.<\/p>\n<p> \tGeneral Mario Montoya<br \/> \tEl ex comandante del Ej&eacute;rcito, General Mario Montoya, tiene varias situaciones pendientes de esclarecer con la justicia aunque por ninguna de ellas se le requiere hasta el momento. Montoya renunci&oacute; a su cargo como m&aacute;ximo jefe del Ej&eacute;rcito en medio de una controversia judicial y pol&iacute;tica grav&iacute;sima cuando se descubri&oacute; en 2008, que en varias guarniciones militares se estaban realizando de manera m&aacute;s o menos sistem&aacute;tica, ejecuciones a civiles que eran pasados como militares.<\/p>\n<p> \tA lo largo de los juicios que se han seguido por estos cr&iacute;menes, muchos inculpados se&ntilde;alan que hab&iacute;a una excesiva presi&oacute;n por tener bajas enemigas, y que eso conllev&oacute; a la macabra pr&aacute;ctica de crear combates ficticios donde mor&iacute;an seres humanos reales, que eran de hecho civiles ajenos a los combates. No obstante, no es por este tema que Montoya est&aacute; siendo investigado sino por otros dos hechos: la Operaci&oacute;n Ori&oacute;n y la falsa desmovilizaci&oacute;n del Bloque Cacica La Gaitana. La operaci&oacute;n Ori&oacute;n consisti&oacute; en la retoma que hizo el gobierno de la Comuna 13 de Medell&iacute;n que para 2002, cuando Montoya era comandante de la Cuarta Brigada, estaba literalmente en poder de las milicias guerrilleras.<\/p>\n<p> \tEn octubre de ese a&ntilde;o se vivi&oacute; una batalla campal en aquel barrio, la cual dej&oacute; varios muertos y heridos. Pero no es la desproporci&oacute;n en el uso de la fuerza lo que enreda a Montoya, sino las declaraciones de Diego Fernando Murillo, conocido como &lsquo;Don Berna&rsquo;, quien asegur&oacute; que las AUC de Medell&iacute;n actuaron conjuntamente con los militares en esta operaci&oacute;n.<\/p>\n<p> \tAlgo que ya hab&iacute;a denunciado la comunidad de aquellos barrios, dado que una vez desterradas las milicias, el control de la zona qued&oacute; en manos de paramilitares. Adem&aacute;s, durante la operaci&oacute;n y despu&eacute;s de ella hubo varios casos de desaparici&oacute;n de personas que son investigadas. Las acusaciones de un posible contubernio entre militares y paramilitares son graves y si la justicia las comprueba, Montoya podr&iacute;a resultar responsable.<\/p>\n<p> \tEl segundo proceso es por la supuesta desmovilizaci&oacute;n de 63 guerrilleros de las Farc en Tolima, y respecto a la cual la Fiscal&iacute;a ya tiene suficientes evidencias de que result&oacute; ser mayormente un montaje que se financi&oacute; con recursos del Estado.<\/p>\n<p> \tSeg&uacute;n lo que ha afirmado la justicia, el fraude se hizo a instancias del Ej&eacute;rcito que contact&oacute; en la c&aacute;rcel a Olivo Salda&ntilde;a, un ex guerrillero con quien arm&oacute; la puesta en escena, y del Alto Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, quien a&uacute;n no ha rendido ndagatoria por este caso. La investigaci&oacute;n del general Montoya, comandante del Ej&eacute;rcito en ese momento est&aacute; en el despacho del Fiscal General de la Naci&oacute;n encargado directamente de instruir el caso. Los fiscales de Justicia y Paz adem&aacute;s han pedido a la justicia que investigue otras acusaciones que han surgido en los procesos que lleva.<\/p>\n<p> \tEl General ha sido mencionado en m&uacute;ltiples ocasiones por los ex paramilitares. Juan Carlos Sierra, alias &lsquo;El Tuso&rsquo; narcotraficante que dijo haber financiado a los paramilitares y que se col&oacute; en las negociaciones de las AUC con el gobierno, le asegur&oacute; a la justicia hace pocos meses que Montoya hac&iacute;a parte de la n&oacute;mina de la Oficina de Envigado cuando estuvo como comandante de la IV Brigada de Medell&iacute;n. Daniel Rend&oacute;n, conocido como &lsquo;Don Mario&rsquo;, tambi&eacute;n le asegur&oacute; a la justicia que le hab&iacute;a dado 1.500 millones para que autorizara la operaci&oacute;n del Frente Centauros en el sur del pa&iacute;s.<\/p>\n<p> \tA esa acusaci&oacute;n Montoya respondi&oacute; que para la &eacute;poca de la que habla Rend&oacute;n &eacute;l se encontraba asignado al Comando Conjunto del Caribe, en la Costa Atl&aacute;ntica. Un paramilitar de base, llamado Luis Adri&aacute;n Palacio se ha mantenido en la versi&oacute;n de que Montoya le envi&oacute; en 2003 un carro y 7 armas al jefe paramilitar conocido como Doble Cero, quien actuaba en el oriente antioque&ntilde;o, y de quien se sabe ten&iacute;a estrecha vinculaci&oacute;n con sectores militares, dado que &eacute;l hab&iacute;a sido oficial del Ej&eacute;rcito.<\/p>\n<p> \tEl nombre de Montoya tambi&eacute;n ha sido mencionado en otros procesos, como el de la masacre de La Resbalosa, en San Jos&eacute; de Apartad&oacute;, donde fueron asesinadas siete personas, entre ellas, tres menores. La menci&oacute;n a Montoya se ha hecho en relaci&oacute;n a que directamente viaj&oacute; a la zona a dise&ntilde;ar la operaci&oacute;n que sirvi&oacute; de marco a la masacre.<\/p>\n<p> \tSi bien el general Montoya fue conocido por el pa&iacute;s por la exitosa operaci&oacute;n que liber&oacute; a &Iacute;ngrid Betancourt y a otros secuestrados, algunos de sus operativos han sido objeto de graves denuncias. La Operaci&oacute;n Marcial, en el oriente antioque&ntilde;o, en 2003, por ejemplo, redujo notablemente la influencia guerrillera en esa zona, pero arroj&oacute;, seg&uacute;n denuncias de organizaciones locales, un saldo de 88 civiles asesinados.<\/p>\n<p> \tEstas denuncias nunca han podido ser plenamente investigadas dado que la Justicia Penal Militar no ha transferido los procesos de aquella &eacute;poca a la justicia ordinaria, tal como lo hab&iacute;a prometido el hoy Presidente Juan Manuel Santos, cuando era ministro de Defensa. Similar cuestionamiento se le hizo en el Congreso de Estados Unidos donde un senador dem&oacute;crata se&ntilde;al&oacute; que en Putumayo se hab&iacute;a hallado una fosa com&uacute;n con m&aacute;s de 100 v&iacute;ctimas de los paramilitares, cuyas muertes se dieron entre 1999 y 2001, justo cuando Montoya era uno de los principales l&iacute;deres militares de esa zona con la Fuerza Tarea Conjunta.<\/p>\n<p> \tPor el calibre de estos se&ntilde;alamientos y denuncias, la justicia tiene el desaf&iacute;o de esclarecer si el General es inocente o culpable. Montoya fue exonerado en una investigaci&oacute;n que se le abri&oacute; a ra&iacute;z de denuncias hechas por pobladores de Bojay&aacute;, Choc&oacute;, quienes aseguran haberlo visto a Montoya reunido con los paramilitares justo en mayo de 2002, poco despu&eacute;s de la masacre cometida por las Farc contra 89 personas que se refugiaban en una Iglesia para evitar caer en el fuego cruzado de los combates entre insurgentes y paramilitares.<\/p>\n<p> \tGeneral Rito Alejo del R&iacute;o<br \/> \tQuiz&aacute;s el General m&aacute;s controvertido en la historia de las fuerzas militares es Rito Alejo del R&iacute;o. Actualmente enfrenta un juicio por la muerte de Marino L&oacute;pez Mena, un campesino asesinado en el Choc&oacute; por miembros del Bloque Elmer C&aacute;rdenas de las AUC, en una operaci&oacute;n que seg&uacute;n el propio jefe de ese bloque, Fredy Rend&oacute;n, alias &lsquo;El Alem&aacute;n&rsquo;, fue coordinada con la Brigada XVII del Ej&eacute;rcito bajo mando de Del R&iacute;o.<\/p>\n<p> \tDel R&iacute;o fue comandante de esa divisi&oacute;n militar entre 1996 y 1998, a&ntilde;os en los que las AUC tuvieron un control casi absoluto de la regi&oacute;n de Urab&aacute;. Tantos testimonios hablaban de la estrecha relaci&oacute;n de Del R&iacute;o con los paramilitares que el gobierno de los Estados Unidos decidi&oacute; cancelarle la visa.<\/p>\n<p> \tEl 21 de julio de 2001 la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscal&iacute;a le abri&oacute; instrucci&oacute;n por el presunto delito de concierto para delinquir por el apoyo a grupos paramilitares, y diez d&iacute;as despu&eacute;s se le profiri&oacute; medida de aseguramiento. Sin embargo a los cuatro d&iacute;as el juzgado 31 le concedi&oacute; un recurso de habeas corpus dado que la investigaci&oacute;n deber&iacute;a llevarla el despacho del Fiscal General en persona.<\/p>\n<p> \tEl 9 de octubre de ese a&ntilde;o el Fiscal General Luis Camilo Osorio precluy&oacute; la investigaci&oacute;n contra Del R&iacute;o. Actualmente la Comisi&oacute;n de Acusaciones investiga a Osorio por posibles v&iacute;nculos con los paramilitares y entre otros cargos, por sospechas de que obstruy&oacute; la investigaci&oacute;n al general Del R&iacute;o.<\/p>\n<p> \tEn el proceso de Justicia y Paz varios jefes de las AUC han mencionado de Del R&iacute;o como un colaborador estrecho. Lo han hecho Ever Veloza, m&aacute;s conocido como &lsquo;HH&rsquo;; Salvatore Mancuso habl&oacute; incluso de reuniones con &eacute;l; Freddy Rend&oacute;n &ldquo;El Alem&aacute;n&rdquo; ha dicho que &quot;por orden de Carlos Casta&ntilde;o, los jefes del bloque Choc&oacute; de las Autodefensas Campesinas de C&oacute;rdoba y Urab&aacute; (Accu) dispusieron de doce de sus hombres para que se integraran a las fuerzas especiales del Ej&eacute;rcito que adelantaron en febrero de 1997 la operaci&oacute;n G&eacute;nesis&quot;.<\/p>\n<p> \tEn esta operaci&oacute;n los paramilitares asesinaron al campesino Marino L&oacute;pez Mena en el corregimiento de Bijao, en Riosucio, Choc&oacute;; y ese homicidio es el que tiene en los tribunales a Del R&iacute;o. La Fiscal&iacute;a lo acusa de &ldquo;homicidio agravado en calidad de autor mediato en estructuras organizadas de poder&rdquo;.<\/p>\n<p> \tLa estrategia de la defensa ha sido dilatar el proceso para lograr un vencimiento de t&eacute;rminos y desde octubre del a&ntilde;o 2011, y hasta junio de 2012 se espera que el juez octavo de Bogot&aacute; dicte sentencia. Adem&aacute;s el caso del general De R&iacute;o por posibles v&iacute;nculos con paramilitares se ha reabierto a instancias de la Corte Suprema de Justicia, sobre la base de que existen nuevas pruebas que ameritan reabrir el proceso.<\/p>\n<p> \tEn lo fundamental, estas pruebas son las declaraciones de los paramilitares que en muchos casos, alcanzan tambi&eacute;n a salpicar al entonces gobernador de Antioquia, &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez y especialmente a su secretario de gobierno Pedro Juan Moreno, quien muri&oacute; en un accidente a&eacute;reo.<\/p>\n<p> \tAl general Del R&iacute;o a&uacute;n no se le ha vinculado formalmente a la investigaci&oacute;n por la masacre de Mapirip&aacute;n a pesar de que varios comandantes paramilitares lo han relacionado con este hecho. Uno de ellos, Elkin Casarrubia Posada asegur&oacute; que Del R&iacute;o coordinaba las acciones con un paramilitar llamado Yunda y Cero Cuatro y que con ellos se hicieron los arreglos para que los miembros de las AUC de Urab&aacute; fueran trasladados hasta San Jos&eacute; del Guaviare en aviones que tambi&eacute;n les prestaban servicios a las Fuerzas Militares.<\/p>\n<p> \tGeneral Jaime Humberto Usc&aacute;tegui<br \/> \tEl primer General condenado a prisi&oacute;n por omisi&oacute;n en detener una masacre, la de Mapirip&aacute;n, fue Jaime Humberto Usc&aacute;tegui. No obstante, hoy hay testimonios que lo exoneran -como el de Salvatore Mancuso- y en abril de 2012 la Procuradur&iacute;a le solicit&oacute; a la Corte Suprema de Justicia que revise su caso.<\/p>\n<p> \tUsc&aacute;tegui fue condenado a 40 a&ntilde;os por la masacre de Mapirip&aacute;n, en el Meta, en una sentencia impuesta por el Tribunal Superior de Bogot&aacute; que lo encontr&oacute; culpable de por secuestro, homicidio agravado y falsedad. Luego de una revisi&oacute;n de su caso, la Corte Suprema encontr&oacute; que la falsedad hab&iacute;a prescrito y rebaj&oacute; la pena a 37 a&ntilde;os. No obstante el caso de Usc&aacute;tegui est&aacute; rodeado de interrogantes y vac&iacute;os.<\/p>\n<p> \tLa matanza ocurri&oacute; entre el 15 y el 20 de julio de 1997 cuando dos aviones provenientes de Urab&aacute;, con por lo menos 120 paramilitares a bordo, aterriz&oacute; en la base antinarc&oacute;ticos del Guaviare, de donde fueron trasladados por tierra y en lanchas hasta Mapirip&aacute;n, un corregimiento a orillas del r&iacute;o Guaviare con fuerte influencia de la guerrilla y centro de la producci&oacute;n comercializaci&oacute;n de la coca en ese sector de la Amazon&iacute;a.<\/p>\n<p> \tDurante estos d&iacute;as fueron asesinadas 7 personas y seg&uacute;n testimonios de ese momento, desaparecidas 41, algunas de las cuales, seg&uacute;n dijeron testigos, fueron arrojadas al r&iacute;o. Usc&aacute;tegui era comandante de la S&eacute;ptima Brigada del Ej&eacute;rcito, con sede en Villavicencio y en consecuencia, se entiende que Mapirip&aacute;n era de su jurisdicci&oacute;n, aunque el principal argumento de su defensa es que all&iacute; estaba acantonada una Brigada M&oacute;vil #2 y que por tanto los hechos de Mapirip&aacute;n no eran de su responsabilidad. Argumento que ha sido descartado en todas las instancias.<\/p>\n<p> \tEl Coronel Hern&aacute;n Orozco &ndash;protegido por medidas cautelares y exiliado en Estados Unidos a pesar de haber sido tambi&eacute;n condenado- atestigu&oacute; contra Usc&aacute;tegui en el sentido de que este le habr&iacute;a obligado a modificar un fax en el que el oficial enviaba un reporte, basado en el testimonio del juez de Mapirip&aacute;n, sobre los primeros acontecimientos que anunciaban ya la ocurrencia de la masacre. En mayo de 1999 la Fiscal&iacute;a le dict&oacute; medida de aseguramiento a Usc&aacute;tegui, con base en el testimonio de Orozco.<\/p>\n<p> \tPero luego el caso pas&oacute; a Justicia Penal Militar donde ambos fueron condenados por omisi&oacute;n. No obstante el caso volvi&oacute; a la justicia ordinaria y en 2007 un juez lo absolvi&oacute; por los delitos m&aacute;s graves y le dio una condena de 40 meses por haber alterado un documento p&uacute;blico.<\/p>\n<p> \tPero despu&eacute;s de una apelaci&oacute;n ante el Tribunal Superior, este en 2009 descart&oacute; el argumento de que no ten&iacute;a jurisdicci&oacute;n y lo conden&oacute; por los hechos de la masacre. El Estado colombiano fue condenado por las masacre de Mapirip&aacute;n en la Corte Interamericana de Derechos Humanos y ni aun as&iacute; se ha logrado que se aclaren los cabos sueltos de esta matanza.<\/p>\n<p> \tAlgunos de estos cabos sueltos han sido reiteradamente mencionados en Justicia y Paz y tienen que ver con el planeamiento de la masacre, en la que seg&uacute;n testimonios de paramilitares, participaron el general Rito Alejo del R&iacute;o, el exsecretario de gobierno de Antioquia Pedro Juan Moreno (ya fallecido) y el zar de la esmeraldas V&iacute;ctor Carranza.<\/p>\n<p> \tAs&iacute;, la Fiscal&iacute;a encontr&oacute; que en el listado de v&iacute;ctimas hab&iacute;a inconsistencias y que algunas de las personas que se hab&iacute;an presentado como desaparecidas, en realidad gozan de buena salud. Hasta ahora no se sabe a ciencia cierta si los dem&aacute;s desaparecidos fueron realmente asesinados o secuestrados por las AUC o son personas que tuvieron otro destino.<\/p>\n<p> \tMuchos pol&iacute;ticos, incluido el actual alcalde de Bogot&aacute; Gustavo Petro, han defendido a Usc&aacute;tegui y lo consideran un chivo expiatorio de los verdaderos responsables de la masacre. Pero la justicia que ha estudiado los voluminosos expedientes del caso, nunca ha podido ser convencida de ello. La Corte Suprema tiene ahora en sus manos decidir si revisa el caso por la petici&oacute;n de la Procuradur&iacute;a.<\/p>\n<p> \tGeneral &Aacute;lvaro Velandia Hurtado<br \/> \tSi alg&uacute;n caso muestra los escabrosos caminos de la impunidad en las violaciones de derechos humanos por parte de militares es el de Nidia Erika Bautista y el general &Aacute;lvaro Velandia Hurtado. Ella era una soci&oacute;loga y economista de 35 a&ntilde;os, guerrillera del M-19 que en 1986 fue detenida por miembros de la III Brigada de Cali que la torturaron y arrojaron a un basurero en las afueras de la ciudad.<\/p>\n<p> \tElla denunci&oacute; el hecho y un a&ntilde;o despu&eacute;s, en retaliaci&oacute;n, el 30 de agosto de 1987 fue desaparecida por hombres armados que la montaron en una camioneta y se la llevaron. Su cuerpo fue uno m&aacute;s de los que apareci&oacute; en un pueblo de Cundinamarca donde fue enterrada como NN y el caso hubiese quedado en el olvido a no ser porque en 1990 un sargento retirado del Ej&eacute;rcito, Bernardo Garz&oacute;n, le cont&oacute; a la Procuradur&iacute;a los detalles del secuestro y asesinato de la mujer.<\/p>\n<p> \tEse mismo a&ntilde;o exhumaron los restos de Bautista y por la ropa se pudo corroborar que se trataba de ella. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s la Procuradur&iacute;a Delegada para los Derechos Humanos, en cabeza de Hernando Valencia Villa, le abri&oacute; investigaci&oacute;n al general Alvaro Hern&aacute;n Velandia, comandante del Batall&oacute;n Charry Solano, quien para la &eacute;poca del crimen era jefe de inteligencia del Ej&eacute;rcito. Con base en este expediente Velandia fue destituido por omisi&oacute;n en la desaparici&oacute;n y posterior asesinato de Nidia Erika Bautista.<\/p>\n<p> \tAll&iacute; empez&oacute; un pulso jur&iacute;dico que ha durado casi 20 a&ntilde;os y ha sido tortuoso, con amenazas, retractaci&oacute;n de un testigo central y bandazos de la justicia. Tanto el procurador Valencia como los familiares tuvieron que salir del pa&iacute;s por amenazas contra sus vidas.<\/p>\n<p> \tEn 1996 el testigo que hab&iacute;a ayudado a encontrar el cuerpo, repentinamente se retract&oacute; ante un tribunal militar, y un congresista hizo un debate p&uacute;blico para confundir a la opini&oacute;n intentando demostrar que el cuerpo hallado no correspond&iacute;a al de Bautista.<\/p>\n<p> \tEn 2001 la Fiscal&iacute;a retom&oacute; el proceso penal que segu&iacute;a en la impunidad y realiz&oacute; la exhumaci&oacute;n de los restos de Nidia Erika. Pocos meses despu&eacute;s no obstante, el Consejo de Estado anul&oacute; la actuaci&oacute;n de la Procuradur&iacute;a que siete a&ntilde;os atr&aacute;s hab&iacute;a destituido a Velandia. Casi al mismo tiempo la Fiscal&iacute;a logr&oacute; comprobar con base en pruebas de ADN que el cuerpo exhumado s&iacute; era el de la guerrillera del M-19. Entre ires y venires, en 2009 el Consejo de Estado ratific&oacute; la destituci&oacute;n del General Velandia Hurtado.<\/p>\n<p> \tPero en 2011 una sala de conjueces de nuevo la tumb&oacute; y orden&oacute; que sea restituido en su cargo, decisi&oacute;n que el Presidente del Consejo anunci&oacute; en su momento ser&iacute;a demandada por falta de competencia. No obstante todo el debate ha sido en el terreno disciplinario ya que en el penal el caso qued&oacute; cerrado en 2004 cuando la Fiscal&iacute;a determin&oacute; que no hab&iacute;a m&eacute;rito para acusar al General.<\/p>\n<p> \tLa estructura de inteligencia militar que comand&oacute; el general Velandia, luego se convertir&iacute;a en la Brigada XX, por cuyas actuaciones han sido investigados otros generales como Iv&aacute;n Ram&iacute;rez. Por temible fama, la Brigada XX fue desmontada, luego de gran presi&oacute;n internacional.<\/p>\n<p> \tGeneral Jes&uacute;s Armando Arias Cabrales<br \/> \tEl segundo General condenado por la justicia ordinaria es Jes&uacute;s Armando Arias Cabrales por la desaparici&oacute;n de 11 personas durante la retoma del Palacio de Justicia, asaltado por guerrilleros del M-19 en noviembre de 1985. El General hab&iacute;a sido detenido en 2008 pero el fallo en su contra se promulg&oacute; en abril de 2011, despu&eacute;s de que ya hubiese sido condenado por los mismos hechos el coronel Alfonso Plazas Vega.<\/p>\n<p> \tAl momento de los hechos, Arias era el comandante de la Brigada XIII del Ej&eacute;rcito y la juez que lo conden&oacute; encontr&oacute; evidencias que bajo su mando se dieron las &oacute;rdenes de realizar interrogatorios a quienes sal&iacute;an con vida del Palacio, entre los que se encuentran, varios desaparecidos.<\/p>\n<p> \tEn grabaciones presentadas por la Fiscal&iacute;a durante el proceso se demostr&oacute; que Arias, conocido como Arcano 6, estaba al mando de la operaci&oacute;n en la Casa del Florero. A pesar de ello, en este caso, como en varios m&aacute;s de los que involucran a altos oficiales, la Procuradur&iacute;a pidi&oacute; la absoluci&oacute;n de Arias (al igual que con Uscategui y del Rio).<\/p>\n<p> \tLo parad&oacute;jico es que hab&iacute;a sido la Procuradur&iacute;a la primera en destituir a Arias Cabrales por los hechos del Palacio cuando estaba al frente de ella Alfonso G&oacute;mez M&eacute;ndez, en 1990, lo cual en su momento levant&oacute; una inmensa polvareda que lleg&oacute; al Congreso de la Rep&uacute;blica. Cuando G&oacute;mez M&eacute;ndez sancion&oacute; a Arias se le vino el mundo encima pues se trataba de un General muy apreciado. Todav&iacute;a se le ve&iacute;a como un h&eacute;roe de la retoma del Palacio y hab&iacute;a conseguido una imagen de mano dura durante 1988 cuando fue nombrado como jefe militar de Urab&aacute;, aunque paso por esa regi&oacute;n se dio despu&eacute;s de que ocurrieran all&iacute; las primeras masacres a manos de paramilitares contra trabajadores bananeros: las de La Negra, Honduras y Bah&iacute;a Coquito en Turbo.<\/p>\n<p> \tAlmirante Rodrigo Qui&ntilde;ones<br \/> \tCuando pas&oacute; por Barrancabermeja, a principios de los a&ntilde;os 90, el Almirante Rodrigo Qui&ntilde;ones cultiv&oacute; la peor fama que pueda tener un militar. Se le atribuy&oacute; la creaci&oacute;n de una red de inteligencia informal responsable de por lo menos 50 asesinatos de l&iacute;deres y sindicalistas del Magdalena Medio. Las denuncias derivaron en una investigaci&oacute;n en la justicia penal militar que fue r&aacute;pidamente cerrada sin que encontrara ninguna responsabilidad de la Armada en estos hechos.<\/p>\n<p> \tNo obstante el nombre de Qui&ntilde;ones volvi&oacute; a registrarse en los grandes medios cuando a finales de los 90 en el &aacute;rea bajo su jurisdicci&oacute;n, los Montes de Mar&iacute;a, se cometieron, entre muchas otras, dos de las peores masacres de las Auc, en las que hubo un despliegue masivo de hombres bajo el mando de Carlos Casta&ntilde;o y Salvatore Mancuso: la de El Salado, en Carmen de Bol&iacute;var en 2000 y la de Chengue en Ovejas, Sucre, en 2001.<\/p>\n<p> \tDesde que se cometieron estas masacres, se rumoraba que el Batall&oacute;n de Infanter&iacute;a de Marina que estaba bajo el mando de Qui&ntilde;ones hab&iacute;a permitido la entrada de los paramilitares, e incluso se dijo, que los soldados hab&iacute;an contribuido con ellas. En ambos casos, los militares justificaron su inacci&oacute;n porque estaban ocupados buscando reses robadas a finqueros de la regi&oacute;n y no ten&iacute;an recursos para acudir al llamado urgente de la poblaci&oacute;n.<\/p>\n<p> \tY en ambos casos, los testimonios recogidos por la Fiscal&iacute;a dicen que los miembros de la Armada permitieron la retirada de los paramilitares hacia sus bases, ubicadas ya para ese entonces, ante los ojos de todos, en Macayepo y San Onofre. Tanto la Procuradur&iacute;a como la Fiscal&iacute;a investigaron a Qui&ntilde;ones por omisi&oacute;n en sus funciones. La primera lo absolvi&oacute;. En el caso del proceso penal este iba rumbo a la vinculaci&oacute;n de Qui&ntilde;ones cuando, s&uacute;bitamente el expediente fue trasladado a otro despacho y la fiscal que lo llevaba termin&oacute; exiliada por amenazas.<\/p>\n<p> \tEl caso se traslad&oacute; a la Corte Suprema de Justicia donde fue absuelto en 2005. Las declaraciones de los paramilitares ante Justicia y Paz est&aacute;n dando nueva informaci&oacute;n sobre el caso. Mancuso, entre otros desmovilizados, ha atestiguado que los paramilitares recibieron el apoyo de la Armada para actuar en los Montes de Mar&iacute;a durante el tiempo en que Qui&ntilde;ones estaba all&iacute;. Mancuso ha dicho que para la masacre de El Salado, Carlos Casta&ntilde;o les dio el n&uacute;mero del tel&eacute;fono del almirante y que &ldquo;Johncito&rdquo;, que iba al mando de la operaci&oacute;n ten&iacute;a completa informaci&oacute;n sobre la ubicaci&oacute;n de las tropas oficiales.<\/p>\n<p> \tGeneral Iv&aacute;n Ram&iacute;rez<br \/> \tEl general Iv&aacute;n Ram&iacute;rez fue absuelto en el caso de las desapariciones ocurridas durante la retoma del Palacio de Justicia. Pero otros casos llenan su antiguo y voluminoso expediente. Desde principios de los 80 cuando se habl&oacute; de una especie de mano negra llamada Triple A (en referencia a unas alianzas anticomunistas, como las que prosperaron en la regi&oacute;n), y uno de sus miembros, seg&uacute;n varias ONG de derechos humanos, era Ram&iacute;rez.<\/p>\n<p> \tEl ex guerrillero del M-19 Jos&eacute; Cuesta se ha declarado una &ldquo;prueba viviente&rdquo; contra Ram&iacute;rez, dado que fue torturado en1980 por miembros el Batall&oacute;n de Charry Solano y, seg&uacute;n Cuesta, directamente por Ram&iacute;rez cuando &eacute;ste era apenas un oficial de rango medio. Su nombre ha aparecido mencionado por testigos en el caso de las desapariciones de Nidia &Eacute;rika Bautista, y Amparo Tordecillas.<\/p>\n<p> \tEn 1997 el entonces embajador de Estados Unidos en Bogot&aacute;, Myles Frechette, dijo que la Brigada XX del Ej&eacute;rcito estaba auspiciando a escuadrones de la muerte. El comandante era Ram&iacute;rez y esta acusaci&oacute;n le vali&oacute; la cancelaci&oacute;n de su visa, y que la Brigada fuera desarticulada. Aun as&iacute; sigui&oacute; en el Ej&eacute;rcito hasta el a&ntilde;o 2000 y en 2006, ya retirado, el gobierno Uribe lo nombr&oacute; asesor del DAS, justo cuando se empez&oacute; a crear al interior de esta entidad de seguridad, una estructura criminal para seguir e intervenir las comunicaciones de magistrados, periodistas y miembros de la oposici&oacute;n. Algunas investigaciones contra Ram&iacute;rez no han prosperado porque, como en el caso de Bautista y Tordecillas, el testigo que lo acus&oacute; se retract&oacute; tiempo despu&eacute;s.<\/p>\n<p> \thttp:\/\/www.verdadabierta.com\/component\/content\/article\/75-das-gate\/4093-los-generales-en-justicia-y-paz\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A medida que el proceso de Justicia y Paz ha avanzado va quedando m&aacute;s claro que el involucramiento de militares en el proyecto paramilitar ha sido m&aacute;s de vieja data, menos marginal [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[75],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4073"}],"collection":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4073"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4073\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4073"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4073"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4073"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}