{"id":4566,"date":"2012-09-24T22:44:36","date_gmt":"2012-09-24T22:44:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.nasaacin.org\/index.php\/2012\/09\/24\/argentina-cacerolas-bastardas-notas-de-coyuntura\/"},"modified":"2012-09-24T22:44:36","modified_gmt":"2012-09-24T22:44:36","slug":"argentina-cacerolas-bastardas-notas-de-coyuntura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/2012\/09\/24\/argentina-cacerolas-bastardas-notas-de-coyuntura\/","title":{"rendered":"Argentina: Cacerolas bastardas (notas de coyuntura)"},"content":{"rendered":"<div> \t<\/div>\n<div> \t&#8220;Lo asever\u00f3 la Presidenta una vez afianzada sobre la cifra m\u00e1gica: capitalismo es consumo. Y en la medida en que, para consumir, alguien tiene que producir, se trata de orientar al capital a la inversi\u00f3n productiva. Eso es lo que se llama, con cierta liviandad, &ldquo;crecimiento&rdquo; y que los cr\u00edticos&#8230;&#8221;<\/div>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \t<span style=\"font-size:14px;\"><strong>Las cacerolas marcan los tiempos<\/strong><\/span><\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tNo es sencillo de reconocer para la elite dirigente y sus numerosos militantes\/adherentes: las cacerolas y las movilizaciones vuelven a marcar los tiempos. Queda en evidencia hasta qu\u00e9 punto la din\u00e1mica pol\u00edtica en nuestro pa\u00eds (sobre todo en esta \u00faltima d\u00e9cada) tiene en la movilizaci\u00f3n callejera su fuerza. Es err\u00f3neo simplificar el cacerolazo del 13 de septiembre como si viniese de arriba (si bien es cierto que las grandes corporaciones prestaron log\u00edstica simb\u00f3lica-pol\u00edtica, no orquestaron la movilizaci\u00f3n). Valorar el fen\u00f3meno nos exige reconstruir su contexto.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tLa impugnaci\u00f3n de las cacerolas al gobierno coexiste con el fuerte respaldo del que sigue gozando el kirchnerismo, consolidado en base a una sucesi\u00f3n de pol\u00edticas exitosas y a una eficaz maquinaria enunciativa. La oposici\u00f3n se muestra &ndash;por el momento- incapaz de ofrecer un horizonte estrat\u00e9gico y program\u00e1tico alternativo al movimiento de las cacerolas.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \t\u00bfQu\u00e9 significa, entonces, &ldquo;marcar los tiempos&rdquo;? El kirchnerismo es, luego del hurac\u00e1n destituyente de 2001, la \u00fanica fuerza pol\u00edtica capaz de re-inventar una y otra vez formas eficaces de gobierno de lo social. Solo que esta vez \u00a0se encontr\u00f3 frente a una plaza ajena que le cuestion\u00f3 abiertamente y sin eufemismos la gesti\u00f3n de la crisis: las restricciones al cambio de moneda extranjera, el aumento de la presi\u00f3n impositiva, la pol\u00edtica de medios de comunicaci\u00f3n, la tentativa de relecci\u00f3n, la pol\u00edtica de planes sociales del gobierno, etc.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \t<span style=\"font-size:14px;\"><strong>2001<\/strong><\/span><\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tCon los a\u00f1os se fue haciendo un\u00e1nime el reconocimiento de c\u00f3mo &ldquo;la crisis de 2001&rdquo; reorganiz\u00f3 (incluso de modo irreversible) la sensibilidad pol\u00edtica. De ah\u00ed que, a lo largo de esta d\u00e9cada, el 2001 no haya dejado de repetirse bajo mil m\u00e1scaras. Se sigue soslayando (mistificando), sin embargo, lo que esa &ldquo;crisis&rdquo; arroj\u00f3 como novedad: la irrupci\u00f3n intempestiva de lo que muchos te\u00f3ricos han llamado (de un modo nunca lo suficientemente claro) las &ldquo;luchas biopol\u00edticas&rdquo;.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \t\u00bfQu\u00e9 significa esto? Que el gobierno de lo social asume como problema central &ndash;de modo claro y directo&ndash; la gesti\u00f3n de la vida misma de la poblaci\u00f3n (de las mayor\u00edas, de la fuerza de trabajo, etc.). Y que debe hacerlo desde el piso emplazado por el ciclo de luchas sociales que, desde mediados de los 90, confrontaron al neoliberalismo (ese modo, precisamente, m\u00e1s pr\u00f3ximo al despojo de las vidas) con un conjunto de im\u00e1genes, movimientos, pr\u00e1cticas y enunciados que condicionaron la emergencia del kirchnerismo (como parte de los llamados gobiernos progresistas de la regi\u00f3n). Desde entonces, la soberan\u00eda alimentaria y el problema de la representaci\u00f3n\/participaci\u00f3n pol\u00edtica; el uso de los recursos naturales y de la inteligencia colectiva, de las formas de vida, de trabajo y de ocio no han dejado de ser cuestiones de intensa disputa.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tEsta situaci\u00f3n se torna m\u00e1s clara desde el arribo, en 2003, de N\u00e9stor Kirchner al gobierno. Desde entonces, la polarizaci\u00f3n pol\u00edtica se sustenta sobre dos interpretaciones contrapuestas: quienes entienden este gobierno de lo social como un modo de perfeccionamiento del neoliberalismo bajo nuevas condiciones y quienes, en cambio, asumen este hacerse cargo de la vida del pueblo como un cambio de fondo, un tr\u00e1nsito que niega y supera al neoliberalismo. Ambas perspectivas deben lidiar con un mismo desaf\u00edo: \u00bfc\u00f3mo evitar la autonomizaci\u00f3n de las resistencias biopol\u00edticas?<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tDe ah\u00ed que gobernar exija innovar en las formas de leer y de capturar la producci\u00f3n que surge de diferentes din\u00e1micas sociales. Y esto a trav\u00e9s de dispositivos de escucha, de contenci\u00f3n y respuesta &ndash;siempre contingentes, siempre precarios&ndash;, que, no obstante, producen una escena pol\u00edtica novedosa en t\u00e9rminos de lenguaje, de articulaciones institucionales y de las formas de interpelaci\u00f3n social.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tLas paradojas del kirchnerismo se encuentran, de este modo, mucho menos en la siempre invocada mitolog\u00eda del viejo peronismo y mucho m\u00e1s en las modalidades propias de gobierno que trabaja bajo los efectos de una movilidad social a la que, en el mismo gesto, convoca y subordina para soldar un tipo de capitalismo inclusivo y de corte neodesarrollista.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tAl mismo tiempo, 2001 ya no existe y est\u00e1 por todos lados.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \t<span style=\"font-size:14px;\"><strong>El misterioso 54<\/strong><\/span><\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tLos n\u00fameros arrastran misterios. El 54% de los votos a favor de Cristina Kirchner obtenidos en la elecci\u00f3n presidencial de octubre de 2011 posee significados diversos, la mayor\u00eda de los cuales s\u00f3lo pueden comprenderse con el paso del tiempo y con el despliegue de los procesos que cruzan, determinan y explican &ndash;al menos parcialmente&ndash; nuestro presente. Destaquemos algunas claves.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tLa primera es evidente: luego de la crisis desatada por el conflicto sobre las retenciones &ldquo;al campo&rdquo; (2008) y la derrota en las elecciones parlamentarias (2009), el kirchnerismo se reinventa a partir de iniciativas capaces de construir nuevas y visibles mayor\u00edas: el F\u00fatbol para todos, la estatizaci\u00f3n de las AFJP (antecedente de la reciente estatizaci\u00f3n de YPF), las leyes de Medios y de Matrimonio Igualitario y la Asignaci\u00f3n Universal por Hijo.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tUna segunda clave es el fen\u00f3meno pol\u00edtico de convocatoria a los j\u00f3venes tras la muerte de N\u00e9stor Kirchner. Aunque se la rodea &ndash;de parte de propios y ajenos&ndash; de significados insondables, lo cierto es que la desaparici\u00f3n f\u00edsica del ex presidente sold\u00f3 en torno a la figura de Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner una serie de significaciones, de sentidos, de afectos, producidos a lo largo de una d\u00e9cada entera. Desde entonces, CFK no es una pol\u00edtica m\u00e1s.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tLa tercera clave tiene que ver con la contundente decisi\u00f3n de apostar al mercado interno. Lo asever\u00f3 la Presidenta una vez afianzada sobre la cifra m\u00e1gica: capitalismo es consumo. Y en la medida en que, para consumir, alguien tiene que producir, se trata de orientar al capital a la inversi\u00f3n productiva. Eso es lo que se llama, con cierta liviandad, &ldquo;crecimiento&rdquo; y que los cr\u00edticos, por derecha, consideran una modalidad perversa del desarrollo planificado. La doctrina oficial se dice en una ecuaci\u00f3n sencilla: cuando el capital invierte en la producci\u00f3n crea trabajo; cuando hay consumo, hay democracia\u00a8.[1] La democracia afianzada sobre la ampliaci\u00f3n del consumo es la lecci\u00f3n aprendida post-2001 para garantizar la estabilidad de un sistema pol\u00edtico y conjurar la amenaza destituyente.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tNo obstante, esta apuesta al &ldquo;consumo&rdquo; merece varias consideraciones. Una primera es que el consumo depende de una cierta relaci\u00f3n con un mercado mundial en acelerada trasformaci\u00f3n. El pasaje de una modalidad unilateral a otra multilateral (lo que se conoce como proceso de emergencia y consolidaci\u00f3n del bloque BRIC) permiti\u00f3 a pa\u00edses como el nuestro una exitosa inserci\u00f3n global, sobre todo a partir de exportaciones de base extractivo-agropecuaria. La econom\u00eda industrial ligada al esquema del biodisel y la soja, junto a la exportaci\u00f3n de minerales y el posible cambio en la ecuaci\u00f3n energ\u00e9tica, constituyen un rasgo central del entramado del aumento de consumo.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tDe este modo &ndash;y tomemos la que sigue como una cuarta clave&ndash; en el 54% se juntan al menos tres procesos estructurales de la Argentina actual: (a) ret\u00f3rica oficial basada en los derechos humanos y sociales; (b) articulaci\u00f3n entre exportaci\u00f3n y consumo interno y (c) ensamble entre soberan\u00eda y desarrollo. Es sobre ese marco que CKF suele diagnosticar que la Argentina del futuro crecer\u00e1 en torno a tres grandes aportes: alimentos, energ\u00eda y conocimiento. No es f\u00e1cil discutir este programa. De hecho, ning\u00fan partido pol\u00edtico argentino lo hace de modo serio. El 54% es tambi\u00e9n la invenci\u00f3n y delimitaci\u00f3n de un espacio pol\u00edtico al que podemos denominar ultracentro, apoyado en una articulaci\u00f3n de las estructuras del viejo peronismo (sindicatos, intendencias, gobernaciones) y sectores progresistas (intelectuales, organismos de derechos humanos y organizaciones sociales).<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tFinalmente, quinta y \u00faltima clave, en ese 54% hubo un mensaje para la llamada &ldquo;oposici\u00f3n pol\u00edtica&rdquo;. Votar al oficialismo (FpV) fue un modo de castigar la mediocridad opositora por parte de un segmento del electorado que no tiene mayores compromisos con la pol\u00edtica kirchnerista.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \t<span style=\"font-size:14px;\"><strong>Acerca de la estupidez pol\u00edtica<\/strong><\/span><\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tLa estupidez es la autocomplacencia en el pensamiento, tambi\u00e9n en pol\u00edtica. Pero, esta vez, la m\u00e1s visible es la estupidez cacerolera. No se trata, como dicen los intelectuales de izquierda, de un problema sociol\u00f3gico de las clases medias, ni de su escasa predisposici\u00f3n a embarrarse, ni siquiera de su cong\u00e9nito racismo. Se trata, m\u00e1s bien, de un modo de ser pol\u00edtico &ndash;no exclusivo de las clases medias&ndash; que se organiza a partir de una premisa incuestionable: la constituci\u00f3n de una individualidad que irrumpe en la esfera p\u00fablica animada en su est\u00e9tica y en sus lenguajes por el impl\u00edcito de la propiedad privada.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tEn este marco, pareciera que uno de los motores principales de la movilizaci\u00f3n es el temor a que un tipo de inserci\u00f3n &ldquo;con inclusi\u00f3n social&rdquo; en un mercado mundial en crisis conduzca a poner en cuesti\u00f3n la propiedad privada. Lo que no es sino una lectura maniquea de las estatizaciones y dem\u00e1s pol\u00edticas oficiales. De all\u00ed emergen afirmaciones &ndash;desacertadas y efectistas&ndash; del tipo &ldquo;vivimos en una dictadura&rdquo; (juicio &ldquo;sustentado&rdquo; en la proliferaci\u00f3n de cadenas nacionales, en el laber\u00edntico procedimiento para la obtenci\u00f3n de d\u00f3lares, en las ambiciones reelectoralistas; es decir, en la &ldquo;chavizaci\u00f3n estatista&rdquo; del pa\u00eds). Este tipo de afirmaciones evidencian la pobreza de las nociones de libertad, de seguridad, de democracia circulantes por esos espacios [2] y la absoluta ceguera respecto del papel neural del estado en el aseguramiento de los procesos de mercado.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tEn s\u00edntesis, es este &ldquo;secretito&rdquo; &ndash;la propiedad privada &ndash; el que subyace, de modo est\u00fapido, a los reclamos y que permite una constituci\u00f3n subjetiva que va mucho m\u00e1s all\u00e1 de la gen\u00e9ticamente an\u00e9mica noci\u00f3n de clase media.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tHay otra estupidez en juego, una propiamente kirchnerista. Ya no se trata de esa movilizaci\u00f3n de naturaleza reaccionaria cuyo sentido primero es la defensa de la propiedad privada, sino la que surge de la ultraconcentraci\u00f3n de la decisi\u00f3n pol\u00edtica.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tLa idea de que la concentraci\u00f3n de la decisi\u00f3n por parte de un grupo o persona que conduce un proceso pol\u00edtico puede desencadenar una democratizaci\u00f3n mayor resulta del todo inconsistente. De este modo, la vuelta de la pol\u00edtica que el oficialismo dice encarnar aparece, ante todo, como la operaci\u00f3n de reponer un tipo de jerarqu\u00eda, de mando y de demarcaci\u00f3n entre los que deciden y aquellos a quienes se les comunican las decisiones &ndash;y en \u00faltima instancia, bancan&mdash; la pol\u00edtica. La pol\u00edtica se reduce as\u00ed a un fen\u00f3meno de comunicaci\u00f3n (explicaci\u00f3n y justificaci\u00f3n), en lugar de ser el proceso de ampliaci\u00f3n de las decisiones. El corolario de esta modalidad decisoria es una infantilizaci\u00f3n de las estructuras pol\u00edticas militantes que redunda, por un lado, en una negaci\u00f3n de la implicaci\u00f3n entre estado, corporaciones y mercado y, por otro, en un bloqueo para la invenci\u00f3n de procesos verdaderamente constituyentes.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tFinalmente, &ldquo;nuestra&rdquo; propia estupidez: cierta complacencia con una fenomenolog\u00eda de la multitud (organizaci\u00f3n en red, autoconvocatorias relativamente espont\u00e1neas, ocupaci\u00f3n callejera de los &ldquo;muchos&rdquo;, etc.) que desestima el car\u00e1cter reaccionario que pueden adoptar estos procesos. Por este motivo, la analog\u00eda formal de estos fen\u00f3menos (cacerolazos recientes) con otras manifestaciones de la crisis global (&ldquo;primavera \u00e1rabe&rdquo;, Occupy Wall Street, 15-M) no supone, de ning\u00fan modo, un contenido pol\u00edtico equiparable.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tSi Paolo Virno nos ense\u00f1\u00f3 a pensar la &ldquo;ambivalencia de la multitud&rdquo; a partir del &ldquo;tono afectivo&rdquo; del territorio metropolitano (lo que explica la analog\u00eda formal), Toni Negri &ndash;desde hace d\u00e9cadas&ndash; insiste en ubicar en el coraz\u00f3n de la multitud el proceso real de constituci\u00f3n del &ldquo;com\u00fan&rdquo; que la caracteriza (lo que explica la diferencia radical de contenido).[3]<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tLo que vimos constituirse como contenido pol\u00edtico en los \u00faltimos cacerolazos es un frente reaccionario que pone a la propiedad privada como base de constituci\u00f3n de toda subjetividad. En este sentido, la propiedad privada se vuelve condici\u00f3n transcendental o a priori de toda racionalidad p\u00fablica. Nuestro problema, como eje de la politizaci\u00f3n que nos interesa, es exactamente el contrario: una pol\u00edtica que toma como punto de partida y programa a crear las din\u00e1micas de los movimientos que tienden a disolver el paradigma soberanista del poder, inventando nuevos modos de coordinaci\u00f3n de la vida en com\u00fan. Una producci\u00f3n de lo com\u00fan, de la cooperaci\u00f3n colectiva, que exige la invenci\u00f3n de estructuras de decisi\u00f3n cada vez m\u00e1s amplias.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \t<span style=\"font-size:14px;\"><strong>Escenarios<\/strong><\/span><\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tBajo estas condiciones, los cacerolazos tensionan tres niveles de la coyuntura pol\u00edtica: el modo de gobernar la crisis, la discusi\u00f3n sobre la &ldquo;salida del neoliberalismo&rdquo; (entendida como pasaje de un poder absoluto de los mercados a un paradigma de tipo &ldquo;estatista&rdquo;) y la posibilidad de armado de un frente anti-releccionista que aspira a bloquear la iniciativa oficial.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tEl virtual enhebrado de una &ldquo;oposici\u00f3n arco\u00edris&rdquo; (los blancos racistas de las cacerolas y los negros representados por la conducci\u00f3n de la CGT de Moyano) tiene consecuencias en varios niveles: por un lado, desplaza hacia la superestructura pol\u00edtica &ndash;y a la pantalla de los grandes medios&ndash; \u00a0una extensa conflictividad entre modos de vida; por otro, tiende a promover candidaturas presidenciales capaces de &ldquo;aterrizar&rdquo; los componentes m\u00e1s irritativos de la fase pol\u00edtica abierta a partir del 2001 y, finalmente, tiende a proponer una estrategia de boicot, en el tiempo, a la iniciativa pol\u00edtica oficial (elecciones 2013\/2015).<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tAl trenzar de este modo las din\u00e1micas colectivas (relecci\u00f3n vs. anti-relecci\u00f3n; oficialismo vs. oposici\u00f3n), lo que se anula es la v\u00eda democr\u00e1tica en torno a la ampliaci\u00f3n de las estructuras de decisi\u00f3n. A lo que no podemos m\u00e1s que contraponerle, una y otra vez, la necesidad de invenci\u00f3n de nuevas formas de articular la decisi\u00f3n pol\u00edtica en el nivel en el que se crean y arraigan los modos de vida.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \t<strong><span style=\"font-size:14px;\">Colectivo Situaciones<\/span><\/strong><\/div>\n<div> \t<strong>Buenos Aires, 21 de septiembre de 2012<\/strong><\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \t[1] No hay m\u00e1s que recordar la publicidad clandestina del Frente para la Victoria unos d\u00edas antes de las elecciones (&ldquo;No seas rata, Rodolfo&rdquo;) para comprender la variedad de la composici\u00f3n del 54%.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \t[2] No deja de ser curioso es que este mamarracho se presente bajo la forma de una verdadera fiesta de la clase media; &ldquo;sujeto hist\u00f3rico&rdquo; que, vaya uno a saber por qu\u00e9 motivos, acostumbra a presentarse como garant\u00eda de la democracia, de la honestidad y de la transparencia. &ldquo;La que ya se est\u00e1 yendo de la plaza porque ma\u00f1ana tiene que trabajar&rdquo;. &ldquo;La que no vino en micro naranja ni por el plan social&rdquo;. &ldquo;La que se manifiesta por propia conciencia y voluntad&rdquo;. Es una constante de la clase media (o clase medi\u00e1tica) asumir como universales sus representaciones y sus modos vida.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \t[3] Hay otra serie de &ldquo;estupideces pol\u00edticas&rdquo; que aqu\u00ed no vamos a desarrollar. Por ejemplo, una estupidez propiamente laborista &ndash;que bien encarna Hugo Moyano&ndash; que consiste en la incapacidad de advertir que el &ldquo;trabajo&rdquo; (el empleo formal asalariado) no es desde hace rato la \u00fanica variable a mano para concebir las formas de reproducci\u00f3n de la vida popular, ni tampoco el horizonte hacia el que evoluciona una suerte de raz\u00f3n nacional-productiva, momificada en las veinte verdades peronistas. O la estupidez creciente dentro de la clase dirigente (de intendentes a gerentes de todos los partidos) en torno a un cierto espiritualismo: la idea de que la &ldquo;paz interior&rdquo; resuelve problemas pol\u00edticos supone que estos se deben al stress y a las reacciones violentas. Adem\u00e1s de banalizar saberes imprescindibles para la vida, este manotazo de chiches ideol\u00f3gicos new age no son sino una muestra m\u00e1s de la incapacidad por parte de quienes se conciben &ldquo;dirigentes pol\u00edticos&rdquo; para pensar complejamente la situaci\u00f3n.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \t<a href=\"http:\/\/pueblosencamino.org\/index.php\/quienes-somos\/lectura-de-contexto\/383-cacerolas-bastardas-notas-de-coyuntura\">http:\/\/pueblosencamino.org\/index.php\/quienes-somos\/lectura-de-contexto\/383-cacerolas-bastardas-notas-de-coyuntura<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Lo asever\u00f3 la Presidenta una vez afianzada sobre la cifra m\u00e1gica: capitalismo es consumo. Y en la medida en que, para consumir, alguien tiene que producir, se trata de orientar al capital [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4566"}],"collection":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4566"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4566\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4566"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4566"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4566"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}