{"id":4891,"date":"2012-12-03T16:38:19","date_gmt":"2012-12-03T16:38:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.nasaacin.org\/index.php\/2012\/12\/03\/lucha-embera-por-el-cerro-de-los-espiritus\/"},"modified":"2012-12-03T16:38:19","modified_gmt":"2012-12-03T16:38:19","slug":"lucha-embera-por-el-cerro-de-los-espiritus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/2012\/12\/03\/lucha-embera-por-el-cerro-de-los-espiritus\/","title":{"rendered":"Lucha embera por el cerro de los esp\u00edritus"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<div> \tEn l&iacute;mites entre Choc&oacute; y Antioquia, ind&iacute;genas libran una &#39;batalla&#39; para proteger sus territorios de la exploraci&oacute;n. Los trabajos est&aacute;n frenados.<\/div>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tUn ruido rompi&oacute; la calma de Coredocito, un caser&iacute;o embera kat&iacute;o perdido en la selva. No era un animal feroz ni un esp&iacute;ritu de esos que los brujos &lsquo;entierran&rsquo; en lugares sagrados.<a href=\"http:\/\/www.eltiempo.com\/Multimedia\/galeria_fotos\/colombia6\/asi-es-el-mundo-embera-que-quiere-explorar-una-multinacional_12405306-5\"> (Vea: as&iacute; es el mundo embera que quiere explorar una multinacional).<\/a><\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tJaichanubi Mecheche, entonces gobernador ind&iacute;gena, sali&oacute; de su tambo a ver qu&eacute; pasaba en el cielo. Lo siguieron cinco familias que permanec&iacute;an en este lugar apartado, en zona rural de Carmen del Dari&eacute;n, l&iacute;mites entre Choc&oacute; y Antioquia.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tUn aparato blanco baj&oacute; y se pos&oacute; en la improvisada cancha de f&uacute;tbol en la que los ni&ntilde;os corri&aacute;n. El viento soplaba como en una noche de tormenta y jugaba con las tejas de zinc de los 15 tambos, hechos de caimito y platanillo. Cerdos, patos, gallinas y perros buscaron escondite. Ese 3 de enero del 2009 no se les olvidar&aacute;.&nbsp;<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEse d&iacute;a, en este lugar de la selva al que se llega tras una traves&iacute;a de 11 horas desde Apartad&oacute; (Antioquia) en Willys, lancha y a pie, sus habitantes vieron, antes de conocer la energ&iacute;a, la televisi&oacute;n y los sacerdotes, un helic&oacute;ptero aterrizando en sus tierras. Jaichanubi guardaba en sus recuerdos la imagen del sobrevuelo de un aparato parecido una vez que baj&oacute; al pueblo, pero no imagin&oacute; que llegar&iacute;a a su casa. Pens&oacute;, incluso, que ven&iacute;a la muerte.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tPasaban las 10 de la ma&ntilde;ana. De la aeronave se bajaron cuatro &lsquo;blancos&rsquo;. Eran ge&oacute;logos. Ven&iacute;an a explorar minerales en el cerro Careperro, que ellos llaman Jai Katum&aacute;, &lsquo;cerro de los esp&iacute;ritus&rsquo; en lengua embera. &ldquo;Dec&iacute;an que ten&iacute;an permiso del Cabildo Mayor de Carmen del Dari&eacute;n (Caminad)&rdquo;, recuerda Argemiro Bailar&iacute;n, representante del resguardo.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLos extra&ntilde;os, trabajadores de la Muriel Mining, anunciaron que estar&iacute;an dos meses y que s&oacute;lo abrir&iacute;an seis huecos, amparados en que el caser&iacute;o y el cerro hacen parte del proyecto minero Mand&eacute; Norte. Sus t&iacute;tulos, otorgados por 30 a&ntilde;os, contemplan 16 mil hect&aacute;reas, donde habitan 12 comunidades emberas. La idea era confirmar si en estos suelos hay cobre y oro, como dicen viejos estudios.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLos ind&iacute;genas entendieron por qu&eacute; d&iacute;as antes hab&iacute;an llegado 300 soldados armados. &ldquo;Nos asustamos porque aqu&iacute; solo usamos escopetas y flechas para cacer&iacute;a&rdquo;, recuerda Jaichanubi.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLos reclamos de los ind&iacute;genas a los ge&oacute;logos se desvanecieron como un grito en la selva cuando ellos les mostraron un papel firmado por Mario Domic&oacute;, Juan Demesio Doviana y V&iacute;ctor Carpio, emberas que no contaban con el total aval de la comunidad. &ldquo;Fue un enga&ntilde;o&rdquo;, dice hoy Jaichanubi, sentado en su tambo mientras las nubes grises ocultan el cerro y dejan caer un aguacero que espanta a las mujeres que pilan arroz. Asegura que a las comunidades del resguardo Urada Jiguamiand&oacute; nunca las visitaron para consultarles sobre la exploraci&oacute;n.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t&ldquo;Les dijimos que ac&aacute; V&iacute;ctor Carpio no mandaba, pero ellos aseguraron que no iban a da&ntilde;ar nada, que solo ven&iacute;an a explorar&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute; Jaichanubi, un joven de 27 a&ntilde;os de piel tostada, que viste siempre con bota pantanera, bluy&iacute;n y camiseta. Para ellos, era extra&ntilde;o el inter&eacute;s por sus minerales. Jaichanubi s&oacute;lo hab&iacute;a visto unas pepas de oro que ind&iacute;genas sacaban en bateas para venderlas y as&iacute; comprar comida, pues sus mujeres solo usan collares de chaquiras y coronas de flores de la selva.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tSiete d&iacute;as despu&eacute;s, el 10 de enero, la Muriel ten&iacute;a en el Jai Katum&aacute; a trabajadores con sus herramientas, protegidos por el Ej&eacute;rcito. &ldquo;Talaron tres hect&aacute;reas de bosque. Instalaron campamentos arriba y junto a la quebrada La Rica. En ellos se alojaban y guardaban herramienta &ndash;recuerda Bailar&iacute;n-. Adecuaron dos zonas para los helic&oacute;pteros, que volaban al d&iacute;a dos o tres veces&rdquo;.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLos emberas ve&iacute;an en peligro su cerro sagrado, al que solo suben con permiso de los jaiban&aacute;s, como llaman a sus m&eacute;dicos tradicionales o brujos. Lo que esconde su cumbre es un misterio. Nadie ha sobrepasado la mitad del segundo de los tres picos y dicen que la energ&iacute;a arriba es tan fuerte que ning&uacute;n hombre la soportar&iacute;a.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t&ldquo;All&iacute; nace la vida, se guardan los esp&iacute;ritus que mantienen el equilibrio&rdquo;, describe Jaichanubi. En esas monta&ntilde;as, cuentan que los jaiban&aacute;s guardan sus esp&iacute;ritus buenos y malos, que llaman en las noches en sus ceremonias, de hierbas, tabaco, aguardiente y danza, para curar desde las mordeduras de culebra, las hemorragias, los dolores de cabeza, la diarrea de los ni&ntilde;os, hasta los ataques de locura. &ldquo;Para nosotros, todo en el mundo tiene esp&iacute;ritu, por eso, los guardamos en un lugar inalcanzable&rdquo;, dice Bailar&iacute;n.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tPero all&iacute; no solo est&aacute;n los esp&iacute;ritus. Nacen los r&iacute;os que pasan por sus tierras y toman el agua con solo recogerla en sus manos. Sus bosques son nidos de perdices, guacamayas y loras, y hogar de guaguas, zainos, tatabros, armadillos, conejos, pavones, pavas, cerdos salvajes y micos, que transforman en su alimento. Lo complementan con ma&iacute;z, pl&aacute;tano, arroz y yuca que siembran en sus suelos.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tJaichanubi recuerda que, preocupados por los vuelos de los helic&oacute;pteros, la falta de animales y el temor de enfermedades comenzaron a crear una resistencia ind&iacute;gena.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t<span style=\"font-size:14px;\"><strong>798 votos dijeron no a la exploraci&oacute;n<\/strong><\/span><\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLa voz de alerta baj&oacute; de boca en boca por los r&iacute;os Coredocito y Juguamiand&oacute;. &ldquo;Avisamos a las otras comunidades, reunimos 1.200 emberas y tomamos fuerza para echar a la empresa&rdquo;, recuerda Jaichanubi. En pocos d&iacute;as Coredocito se convirti&oacute; en un gran albergue donde se instalaron, adem&aacute;s de emberas, mapuches de Chile, mayas de Guatemala y ONG de Espa&ntilde;a, Alemania y Honduras. Tambores, flautas y acordeones sonaban mientras ni&ntilde;os, j&oacute;venes y viejos se pintaban los rostros. &ldquo;Durante un mes nos reun&iacute;amos a diario para ver qu&eacute; pod&iacute;amos hacer para echarlos&rdquo;, recuerda Jaichanubi. Al tiempo, llegaron las enfermedades.&nbsp;<\/div>\n<div> \t<span style=\"font-size:12px;\">&ldquo;Cinco ni&ntilde;os murieron por falta de alimentaci&oacute;n&rdquo;, se lamenta Bailar&iacute;n.<\/span><\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tDe las charlas sali&oacute; la idea de poner una tutela en Bogot&aacute;, con apoyo de la Defensor&iacute;a y la ONG Comisi&oacute;n Intereclesial de Justicia y Paz. Decidieron, adem&aacute;s, hacer una consulta del pueblo. El 24 de febrero, a las 8 de la ma&ntilde;ana, con documento y huella, ni&ntilde;os desde los 10 a&ntilde;os hasta los viejos votaron: 798 votos en contra de la exploraci&oacute;n minera y cero a favor. Entonces, decidieron subir al cerro.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tPese a que los soldados intentaron detenerlos, ellos siguieron. El paisaje hab&iacute;a cambiado. En el viaje se encontraron con &aacute;rboles ca&iacute;dos, mangueras que bordeaban las fuentes de agua y hombres con cascos trabajando, custodiados por soldados armados.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t&ldquo;Pasamos casi un mes. Hicimos albergues y nos quedamos&rdquo;, apunta Jaichanubi. Junto a los campamentos mineros, con danzas y &lsquo;armadas&rsquo; de plantas, las mujeres bailaban y los jaiban&aacute;s ped&iacute;an a los esp&iacute;ritus protecci&oacute;n para su cerro. La resistencia rompi&oacute; el &lsquo;embrujo&rsquo; minero la primera semana de marzo.<\/div>\n<div> \t&ldquo;Se habl&oacute; con el jefe militar del batall&oacute;n de Carepa (Antioquia) y anunciaron que se iban en dos d&iacute;as, les dijimos que si no cumpl&iacute;an, cog&iacute;amos las herramientas de la empresa porque segu&iacute;an haciendo su hueco y da&ntilde;ando nuestra madre Tierra&rdquo;, apunta Jaichanubi.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tDesde entonces, no volvieron a ver los helic&oacute;pteros. En octubre del 2009, la Corte Suprema de Justicia fall&oacute; definitivamente la tutela y orden&oacute; suspender las actividades de exploraci&oacute;n y explotaci&oacute;n en Mand&eacute; Norte, de manera formal, porque no aval&oacute; la consulta previa que hab&iacute;a presentado la compa&ntilde;&iacute;a.<\/div>\n<div> \tEl padre Alberto Franco, representante legal de la Comisi&oacute;n Intereclesial de Justicia y Paz, entidad que acompa&ntilde;&oacute; a las comunidades, se&ntilde;al&oacute; que para lograr esos acuerdos &ldquo;hubo hasta dinero y fiestas&rdquo;.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLas familias de Coredocito y sus vecinos intentaron volver a su vida pasada, alejada del mundo, cazando y sembrando, pero no ha sido f&aacute;cil.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t&ldquo;Despu&eacute;s de que se fueron, algunos pensaron que ven&iacute;a algo peor, como Carmelina Bailar&iacute;n, de 45 a&ntilde;os, quien se suicid&oacute; ahorcada&rdquo;, comenta Jaichanubi.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tDe entrar de nuevo la empresa, convocar&aacute;n a todos los pueblos ind&iacute;genas y se tomar&aacute;n carreteras y entidades, &ldquo;porque necesitamos que conozcan nuestra situaci&oacute;n.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t&ldquo;Los jaiban&aacute;s dicen que si vuelve la empresa o el Ej&eacute;rcito al cerro se van a enojar los esp&iacute;ritus y eso har&iacute;a que se enfermen las comunidades&rdquo;, anticipa Bailar&iacute;n, que fue invitado a Londres para contar la historia de su pueblo.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEn estos a&ntilde;os, la selva ya se trag&oacute; el campamento minero, pero ellos viven en alerta. Desconf&iacute;an de cualquier &lsquo;blanco&rsquo; que pise sus territorios. Saben que los mineros pueden volver, mientras su cerro tenga cobre y oro. Jaichanubi, padre de cuatro hijos, intenta vivir como antes, aunque lo desvela la idea de que una ma&ntilde;ana vuelva a aterrizar un helic&oacute;ptero en su patio.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t<span style=\"font-size:14px;\"><strong>&lsquo;Podemos ir a hablar con los jaiban&aacute;s&rsquo;: Muriel Mining<\/strong><\/span><\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tAunque no dio fechas, el vicepresidente de la Muriel Mining International, Guillermo Pardo, afirm&oacute; que la empresa mantiene su intenci&oacute;n de iniciar labores de exploraci&oacute;n del proyecto Mand&eacute; Norte, suspendido a finales del 2009 por un fallo de la Corte Constitucional. El &#39;target&#39; de este proyecto -afirm&oacute;- es la explotaci&oacute;n de cobre, aunque se contempla tambi&eacute;n la extracci&oacute;n del oro como subproducto.&nbsp;<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEn el fallo de la Corte, adem&aacute;s de exigir el cese de actividades, les orden&oacute; al Ministerio del Interior adelantar rehacer tr&aacute;mites para formalizar una consulta previa extendida a todas las comunidades y al Ministerio de Ambiente culminar estudios sobre el impacto ambiental que pueda producir el proyecto. Seg&uacute;n Pardo, &quot;la compa&ntilde;&iacute;a como tal no tiene que cumplir con nada y est&aacute; a la espera de que los Ministerios lo hagan para reiniciar labores&quot;.&nbsp;<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLa Muriel, cuyo centro de operaciones se concentra en Panam&aacute;, recibi&oacute; de la Gobernaci&oacute;n de Antioquia t&iacute;tulos mineros en el 2005 para explorar y explotar un &aacute;rea de 16 mil hect&aacute;reas, que comprenden territorios de Choc&oacute; y Antioquia, donde habitan 12 comunidades emberas. El rechazo de parte de los ind&iacute;genas hacia el proyecto hizo que la empresa se retirara de la zona, de manera voluntaria, antes de conocerse el fallo.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tUno de los temas pol&eacute;micos fue la consulta previa, primer proceso de este tipo que se adelant&oacute; en Colombia para un proyecto minero. Frente a esto, Pardo aclar&oacute; que &quot;una de las comunidades, que protocoliz&oacute; un acta de consulta previa con la compa&ntilde;&iacute;a, autoriz&oacute; desarrollar los trabajos de exploraci&oacute;n en su territorio. Cuando otra comunidad vecina identific&oacute; que los trabajos se iban a adelantar, se manifest&oacute; en contra del desarrollo del proyecto en su vecindario&quot;. Igualmente, agreg&oacute; que la consulta previa no es un proceso vinculante, aunque reiter&oacute; que para la compa&ntilde;&iacute;a es clave el consenso de las comunidades. &quot;Si es el caso, estamos dispuestos a subir con los jaiban&aacute;s y consultarles d&oacute;nde podemos trabajar&quot;, sentenci&oacute;.&nbsp;<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tSe&ntilde;al&oacute;, adem&aacute;s, que &quot;un proyecto de exploraci&oacute;n para lo que uno espera que haya all&iacute; en Mand&eacute; Norte puede durar 10 a&ntilde;os, sin causarles da&ntilde;os&quot;. A&ntilde;adi&oacute; que &quot;para la explotaci&oacute;n puede darse el caso que despu&eacute;s de un a&ntilde;o de exploraci&oacute;n digamos &#39;mire, definitivamente no, no hay el recurso o si lo hay, pero resulta que las condiciones en las que se encuentra hacen tan costa su explotaci&oacute;n que no es viable el proyecto&#39;&quot;. Por &uacute;ltimo, dej&oacute; claro que &quot;el due&ntilde;o del t&iacute;tulo es la Muriel Mining&quot; y agreg&oacute; que &quot;en el evento en que haya mina no tendr&iacute;a una extensi&oacute;n de 16 mil hect&aacute;reas, algo que ha generado desconcierto de quienes no conocen bien el proyecto&quot;.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t<strong>NICOL&Aacute;S CONGOTE GUTI&Eacute;RREZ<\/strong><\/div>\n<div> \tEnviado especial de EL TIEMPO<\/div>\n<div> \t<a href=\"http:\/\/www.eltiempo.com\/Multimedia\/especiales\/fiebredeloro\/lucha-embera-por-el-c_12408422-7\">http:\/\/www.eltiempo.com\/Multimedia\/especiales\/fiebredeloro\/lucha-embera-por-el-c_12408422-7<\/a><\/div>\n<p> \t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En l&iacute;mites entre Choc&oacute; y Antioquia, ind&iacute;genas libran una &#39;batalla&#39; para proteger sus territorios de la exploraci&oacute;n. 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