{"id":5131,"date":"2013-02-18T20:55:53","date_gmt":"2013-02-18T20:55:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.nasaacin.org\/index.php\/2013\/02\/18\/no-estamos-migrando-nos-estan-desplazando253\/"},"modified":"2013-02-18T20:55:53","modified_gmt":"2013-02-18T20:55:53","slug":"no-estamos-migrando-nos-estan-desplazando253","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/2013\/02\/18\/no-estamos-migrando-nos-estan-desplazando253\/","title":{"rendered":"No estamos migrando, nos est\u00e1n desplazando"},"content":{"rendered":"<div> \t<\/div>\n<div> \tEsta historia se narra desde una zona monta\u00f1osa y \u00a0fr\u00eda, cargada de una inmensidad de paisajes, de monta\u00f1as, de milpas y de mujeres con sus huipiles. Detr\u00e1s de la realidad, m\u00e1s que categor\u00edas conceptuales, hay historias, hay sentimientos, hay escenas de la vida cotidiana. Tienen un nombre, una identidad y, en este caso, un lugar: San Mart\u00edn Itunyoso. El viento que corre por las tardes cala la piel, el fr\u00edo llega hasta los huesos y hace que recordemos que somos humanos, que sentimos, como buenos hijos de esta tierra.<\/div>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tEn un contexto donde la marginaci\u00f3n en la que nos han envuelto a los pueblos ind\u00edgenas predomina en las zonas rurales, se siguen reproduciendo cacicazgos donde unos cuantos se aprovechan de la necesidad de hombres y mujeres ind\u00edgenas. Tenemos gobiernos que en ning\u00fan momento se han interesado ni se interesar\u00e1n en generar un beneficio real y un verdadero desarrollo desde los pueblos, tomado en consideraci\u00f3n nuestras culturas y nuestras lenguas originarias.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tSeguimos siendo objetos de pol\u00edticas p\u00fablicas no pertinentes culturalmente. Ni siquiera est\u00e1n adecuadas &ndash; ni mucho menos enfocadas &ndash; a fortalecer los pueblos: en pocas palabras, seguimos excluidos y cada vez m\u00e1s explotados por un sistema que nos exige renunciar a nuestra propia identidad e historia para ser considerados, para insertarnos en la l\u00f3gica de un modelo econ\u00f3mico y pol\u00edtico que para nada tiene que ver con la l\u00f3gica de nuestros pueblos. El centro de gravedad de estas pol\u00edticas est\u00e1 claramente definido: nos obliga a salir de nosotros mismos.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tLo que s\u00ed es cierto es que la situaci\u00f3n de marginaci\u00f3n a la que nos han orillado nos est\u00e1 desplazando: no estamos migrando por gusto o porque as\u00ed realmente se decida. Estamos siendo desplazados forzadamente porque no tenemos acceso a empleos, educaci\u00f3n, salud, alimentaci\u00f3n; tenemos que irnos y dejar nuestros pueblos para sobrevivir con nuestras familias.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tEn esta nueva l\u00f3gica del desplazamiento de las poblaciones rurales, las mujeres no quedan aisladas de este fen\u00f3meno. \u00a0En concreto, eso es lo que realmente est\u00e1 ocurriendo en regiones con altos \u00edndices de marginaci\u00f3n: hombres y mujeres tienen que dejar el campo, sus hogares, sus familias, sus pueblos para poder ir en busca de muchos sue\u00f1os de mejoras a sus familias.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tRosa me comparti\u00f3 que su primera experiencia migratoria, que fue a los 13 a\u00f1os, \u00a0cuando tom\u00f3 rumbo a los Estados Unidos con su abuelita, sin saber hablar ninguna de las dos el castellano, s\u00f3lo el \u00a0triqui. En esa ocasi\u00f3n no tuvieron suerte: &ldquo;nos agarr\u00f3 la migra&rdquo;, dice ella.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tSe tuvo que ir porque su madre &ldquo;se hab\u00eda juntado con otro se\u00f1or&rdquo;, \u00a0y la familia hab\u00eda crecido, lo que implicaba m\u00e1s bocas para alimentar, es decir, m\u00e1s necesidad de trabajar. En ese momento, Rosa no entend\u00eda por qu\u00e9 era tan dif\u00edcil que las dejaran entrar \u00a0a aquel \u00a0otro lugar, pensando en la gran diferencia entre su pueblo y el pueblo vecino.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tSin darse por vencidas, ambas decidieron nuevamente cruzar la frontera y un a\u00f1o m\u00e1s tarde, a sus 14 a\u00f1os, lograron llegar a los Estados Unidos. Sin embargo, la experiencia no dur\u00f3 mucho. A los seis meses de haber llegado, su abuelita enferm\u00f3 de gravedad y tuvieron que regresar a M\u00e9xico. En su ruta para llegar hasta Oaxaca, hicieron una parada en Ensenada, Baja California. Ah\u00ed se quedaron un tiempo trabajando en el corte de pepino y flores, hasta que pudieron juntar para el regreso a su comunidad.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tCuando Rosa ya ten\u00eda 17 a\u00f1os, y despu\u00e9s de sus dos intentos desafortunados, volvi\u00f3 a tomar camino rumbo a la frontera con su madre y su t\u00edo. Llegaron a Livingston, California, y ah\u00ed se quedaron a trabajar durante un rato. Su madre ya no viv\u00eda con su pareja, ya era, como dijo Rosa, &ldquo;una mujer dejada&rdquo;.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tNuevamente, el principal motivo para irse a los Estados Unidos fue la falta de dinero y &ldquo;porque no me quer\u00eda quedar en su pueblo&rdquo;, dice Rosa. Tuvieron que dejar a su hermano, de tan solo cinco a\u00f1os de edad. El cruce le produjo &ldquo;un sentimiento de alegr\u00eda&rdquo;, se\u00f1ala. No obstante, cuando lleg\u00f3 inmediatamente se percat\u00f3 de que &ldquo;todo era diferente; est\u00e1 bonito all\u00e1 tambi\u00e9n, conoces a otra gente, pero me gusta m\u00e1s mi pueblo&rdquo;.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tRosa y su familia estuvieron encerradas \u00a0hasta que les consiguieron trabajo. Los recibi\u00f3 su familia; aunque lejana, eran sus paisanos, ven\u00edan del mismo pueblo. Ellos los ayudaron y le llevaron comida cuando no ten\u00edan trabajo, recuerda Rosa y a\u00f1ade: &ldquo;as\u00ed le hacemos, cuando llega alguien ayudamos, les llevamos comida, refresco, y ya cuando consiguen trabajo ya no lo hacemos, y as\u00ed hacemos y nos hacen el favor&rdquo;.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tDurante su estancia de casi tres a\u00f1os en Livingston, Rosa empez\u00f3 a extra\u00f1ar su casa, su pueblo, su familia. \u00a0Un d\u00eda &ldquo;le dije a mi mam\u00e1 que ya regres\u00e1ramos, pero tardamos cinco a\u00f1os por all\u00e1, en el gabacho&rdquo;, relata. Durante ese tiempo mandaron dinero a su abuelita para que comprara lo que se necesitaba en el pueblo: comida, ropa, accesorios, etc\u00e9tera. Ahorraron un poco de dinero y con eso lograron hacer su casa en la comunidad, a la que solo le falta el techo.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \t&ldquo;Me acostumbr\u00e9 un poco a la vida de all\u00e1 &ldquo;, dice Rosa. \u00a0&ldquo;Me cansaba mucho de trabajar. Trabaj\u00e9 primero en la fresa, de ah\u00ed en la manzana, cherry, tambi\u00e9n durazno, chabacanos, camote, y pues nos pagaban m\u00e1s o menos&rdquo;, agrega.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \t\u00a0&ldquo;Cuando viv\u00eda all\u00e1 a veces estaba triste porque extra\u00f1aba a mi hermano y a mi abuelita&rdquo;, relata Rosa. &ldquo;Me gust\u00f3 que la gente que encontr\u00e9 fue m\u00e1s buena, all\u00e1 estuve con mi mam\u00e1 y pues, s\u00ed, algunos nos trataron bien&rdquo;<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \t\u00a0&ldquo;Cuando regres\u00e9, vi muy cambiado a mi pueblo&rdquo;, recuerda Rosa. &ldquo;Ahora ya pusieron escuelas&rdquo;, precisa.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tEn San Mart\u00edn Itunyoso hay m\u00e1s mujeres que hombres. &ldquo;Algunas muchas ya sus maridos las dejaron, como a mi mam\u00e1, mi t\u00eda Juana, mi t\u00eda Laura; de mi t\u00eda Genara \u00a0ya es su tercer marido. Sus maridos est\u00e1n ac\u00e1 en el pueblo y se juntan con otras, o si no, se juntan en el norte&rdquo;, informa la joven.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \t&ldquo;Mis paisanos est\u00e1n en Livingston, Madera, Queen City, Statone, Washington, \u00a0Nueva York, Distrito Federal, Oaxaca capital, Huajuapan de Le\u00f3n, Ensenada, Culiac\u00e1n, Ma\u00f1adero, San Quint\u00edn, C\u00e1rdenas, y otros lugares. All\u00e1 est\u00e1n ellos trabajando&rdquo;, se\u00f1ala Rosa.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tSi se van &ldquo;es por la falta de dinero. Tambi\u00e9n quieren lo mejor para sus hijos, que estudien, que hagan algo, que salgan adelante. En el otro lado pagan mejor que \u00a0en Culiac\u00e1n y es diferente&rdquo;, indica la triqui. &ldquo;Algunos regresan pa&rsquo; c\u00e1, algunos ya no porque si regresan, no hay donde trabajen, no pueden sacar adelante a sus hijos porque no hay trabajo&rdquo;, agrega.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tEn el caso de los j\u00f3venes &ldquo;algunos estudian, otros trabajan por necesidad. Ayudan a sus familias, otros nom\u00e1s para ellos&rdquo;, informa. A los que regresan se les puede ver en la fiesta de San Mart\u00edn Itunyoso, en noviembre.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \t\u00a0&ldquo;Yo a veces me quiero quedar, pero por falta de dinero tengo que salir a buscar. S\u00ed, volver\u00eda a cruzar la frontera, si es necesario, s\u00ed, y \u00a0\u00a1no tengo miedo!&rdquo;, declara Rosa. \u00a0&ldquo;Es que quiero que estudie Iv\u00e1n, mi hermano, y salga adelante. A los otros j\u00f3venes ind\u00edgenas les digo que salgan adelante para que logren algo, que le echen ganas al estudio, que aprovechen ellos que s\u00ed tienen la oportunidad porque la verdad, aunque uno quiera, no siempre se puede, hay que trabajar para poder comer&rdquo;, lanza la triqui.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tLo que s\u00ed es alarmante es que, si hacemos un balance sobre los costos de la migraci\u00f3n, no tendr\u00edan que medirse en cifras, ni en lo triste que es dejar su comunidad. Debemos retomar e ir m\u00e1s all\u00e1 de lo superficial: reflexionar, analizar lo grave que es ser desplazado de tu territorio, lugar al que quiz\u00e1s ya no vuelvas. Eso ha pasado con la mayor\u00eda de los j\u00f3venes no solo en Itunyoso, sino en muchas regiones de M\u00e9xico.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tLas nuevas l\u00f3gicas de la migraci\u00f3n de pueblos ind\u00edgenas como estrategia de despojo<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tTres aspectos importantes est\u00e1n en discusi\u00f3n aqu\u00ed, a mi parecer. Lo primero es \u00a0el trabajo en el campo, el sembrar, el cosechar, el producir lo que consumimos. Antes \u00e9ramos los ind\u00edgenas los que de principio a fin lo realiz\u00e1bamos. Ahora muchos ya no sabemos sembrar, compramos el ma\u00edz que consumimos, siendo que somos herederos de la tradici\u00f3n del cultivo de la milpa. \u00a0Estamos siendo despojados no s\u00f3lo de la tierra para cosechar, sino tambi\u00e9n de todo un conocimiento milenario de rituales, respeto y relaci\u00f3n con la madre tierra.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tLo segundo es que este proceso del que hablamos provoca un desajuste en la continuidad de la comunidad. Con todos estos procesos de desplazamiento, vemos a comunidades habitadas por ni\u00f1os, adultos y abuelos. El grupo \u00a0constituido por los j\u00f3venes est\u00e1 fuera, ya sea estudiando \u00f3, principalmente, trabajando: ya no vive con el resto de la comunidad.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tEstos j\u00f3venes no est\u00e1n regresando a su comunidad. Quiz\u00e1s el reto de nuestros pueblos es pensar y repensar c\u00f3mo reincorporarlos al pueblo. Cuando regresan, ya no se sienten identificados \u00f3 est\u00e1n encantados por las &ldquo;comodidades&rdquo; de las zonas urbanas. El peligro es que en unos a\u00f1os tendremos puras comunidades habitadas por abuelos y ni\u00f1os: \u00bfqui\u00e9nes estar\u00e1n para continuar el pueblo? Los abuelos dejaran de existir en pocos a\u00f1os y los ni\u00f1os son muy peque\u00f1os para asumir ese rol.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tSin embargo, confiamos que como pueblos sabremos hacerle frente a todo ello, lo que no quita la necesidad de empezar a reflexionarlo no como una teor\u00eda, sino como una realidad. La acci\u00f3n se vuelve una urgencia.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tLo tercero &ndash; y quiz\u00e1s lo m\u00e1s visible y preocupante en estos \u00faltimos a\u00f1os &ndash; es plantear qu\u00e9 est\u00e1 pasando con el uso del territorio de los pueblos ind\u00edgenas. Tenemos que gran parte de los territorios hist\u00f3ricos de los pueblos ind\u00edgenas ya no ser\u00e1n ocupados por ellos si se desarrollan en su seno los megaproyectos hidroel\u00e9ctricos, e\u00f3licos, cementeros \u00f3 mineros que siguen apareciendo en estos \u00faltimos a\u00f1os.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tCuando hablamos de que la migraci\u00f3n no s\u00f3lo es el desplazamiento de un lugar a otro, sino m\u00e1s bien el conjuntos de acciones, actitudes, sentimientos, procedimientos, contextos que ello implica, los pueblos hemos sido primero desplazados a las zonas consideradas de &ldquo;refugio&rdquo;. Ahora ni en aquellas monta\u00f1as, sierras, llanuras o desiertos nos dejan estar, y seguimos siendo desplazados porque nuestros territorios est\u00e1n en la mira de grandes corporaciones nacionales y transnacionales dispuestas a invertir en este pa\u00eds, del que de por s\u00ed sabemos en ning\u00fan momento se pondr\u00e1 a defender los intereses ni los derechos de nuestros pueblos.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tCuando no hay gente interesada que trabaje el campo, el gobierno puede decretar las zonas como de conservaci\u00f3n ecol\u00f3gica u ofrecer grandes sumas de dinero por un pedazo de tierra, y la migraci\u00f3n facilita grandemente este proceso. Aqu\u00ed hallamos el problema: si los j\u00f3venes no asumimos nuestro papel de herederos de la tierra, del agua, de los r\u00edos, de todo lo que implica el territorio hist\u00f3rico de nuestros ancestros, entraremos en un grave dilema: nuestra lenta extinci\u00f3n como pueblos.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tComo j\u00f3venes, es nuestra tarea construir el nuevo rostro que tendr\u00e1n nuestras comunidades y esto implica dos cuestiones: o de manera pasiva las dejamos \u00a0ir camino a la extinci\u00f3n \u00a0\u00f3 de manera activa construimos las alternativas y el futuro que queremos para nuestros pueblos y nuestra gente, rechazando el que por siglos nos han impuesto.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tLos invito a fortalecer nuestra identificaci\u00f3n con lo que implica nuestro territorio y a buscar herramientas que nos permiten abrir un camino en esta direcci\u00f3n. Quiz\u00e1s muchos ya no viven en sus comunidades, quiz\u00e1s otros ya no piensan regresar, pero debemos considerar que gran parte de nuestro ser est\u00e1 conectado, anclado y nacido ah\u00ed, si es que nos nombramos na savi, nahuas, me phaa, ayuujk, rar\u00e1muri, wix\u00e1rika, biniza\u00e1, \u00f1ajtoj, \u00f1ha\u00f1\u00fa, ikoots, ngigua, y dem\u00e1s pueblos.<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \tAs\u00ed que retomemos la sabidur\u00eda, la dignidad, el orgullo y la rebeld\u00eda de nuestros pueblos que, a m\u00e1s de 510 a\u00f1os, siguen luchando por defender lo que es nuestro y que por derecho nos corresponde y nos pertenece. Aqu\u00ed nacemos y aqu\u00ed moriremos aunque en estos momentos no estemos en nuestras comunidades. Sabemos que no es por gusto, sino por necesidad&hellip;<\/div>\n<div> \t\u00a0<\/div>\n<div> \t<a href=\"http:\/\/desinformemonos.org\/2013\/02\/no-estamos-migrando-nos-estan-desplazando\/\">http:\/\/desinformemonos.org\/2013\/02\/no-estamos-migrando-nos-estan-desplazando\/<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta historia se narra desde una zona monta\u00f1osa y \u00a0fr\u00eda, cargada de una inmensidad de paisajes, de monta\u00f1as, de milpas y de mujeres con sus huipiles. 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