{"id":5161,"date":"2013-02-25T14:39:54","date_gmt":"2013-02-25T14:39:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.nasaacin.org\/index.php\/2013\/02\/25\/el-sueno-negro\/"},"modified":"2013-02-25T14:39:54","modified_gmt":"2013-02-25T14:39:54","slug":"el-sueno-negro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/2013\/02\/25\/el-sueno-negro\/","title":{"rendered":"El sue\u00f1o negro"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p> \tRecorrido por los corregimientos de La Loma y El Hatillo, epicentro de la explotaci\u00f3n de las multinacionales Drummond, Glencore-Prodeco y CNR, donde se pas\u00f3 del &#8216;boom&#8217; carbonero a la contaminaci\u00f3n desastrosa.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p> \tDe Valledupar se llega a El Hatillo, un pueblo perdido en la geograf\u00eda &ndash;y echado a perder en manos de las compa\u00f1\u00edas mineras&ndash;, por una carretera pavimentada en perfecto estado. Desde San Diego &ndash;un pueblito limpio a donde no ha llegado la influencia de la minas de carb\u00f3n&ndash; los puestos militares son numerosos. Hace un par de meses la guerrilla puso entre uno y otro un ret\u00e9n. El verano tiene los pastos de las ganader\u00edas amarillos, las reses esquel\u00e9ticas y los ca\u00f1ahuates florecidos. Son haciendas que pertenecen a los notables de Cesar. A juzgar por los gigantescos reservorios que han construido para mantener la palma verde y rentable, algunos cultivan palma africana en grandes proporciones. El agua nace en la serran\u00eda del Perij\u00e1 y regaba el valle; hoy los arroyos son hilos de agua. La carretera atraviesa las palmeras de la emblem\u00e1tica Hacienda Las Flores, de don Carlos Murgas, el hombre que ha impulsado las alianzas productivas, modelo de aparcer\u00eda moderna que tiene tan entusiasmado al gobierno.<\/p>\n<p> \tAl sur est\u00e1n los grandes dep\u00f3sitos de carb\u00f3n de La Jagua de Ibirico y La Loma, donde est\u00e1n los escarbaderos de Carbones de La Jagua y Cerro Largo, Pribbenow, El Descanso, La Francia, Calenturitas y El Hatillo. Son las gigantescas minas que el Estado ha otorgado a empresas multinacionales: Drummond, Glencore-Prodeco, CNR, desde mediados de los a\u00f1os 80. El carb\u00f3n sale hoy por tren a los puertos de Santa Marta y Ci\u00e9naga, y algunas toneladas caen de tanto en tanto al mar.<\/p>\n<p> \tVarios kil\u00f3metros antes de llegar a La Loma, epicentro de minas, se ven, a lo lejos, unas monta\u00f1as que no se sabe a ciencia cierta si lo son, o si son las sombras gigantescas de un fen\u00f3meno geol\u00f3gico extraordinario. Son grises, altas &ndash;muy altas&ndash;, planas en su cima y est\u00e1n siempre acompa\u00f1adas por una nube densa de polvillo de carb\u00f3n. Una imagen lunar. La Loma es un pueblo de 22.000 habitantes, corregimiento del municipio de El Paso, que tiene apenas 6.000 habitantes. All\u00ed naci\u00f3 Alejandro Dur\u00e1n, el juglar de la sabana, que en su juventud fue lo que eran todos los muchachos: vaquero de las grandes ganader\u00edas. La regi\u00f3n ha sido marcada por las concesiones. Una real, dada en el siglo XVII a la familia Alzamorano D\u00edaz-Granados, de 52.000 hect\u00e1reas dedicadas a la ganader\u00eda, y otra hacia 1990 a la empresa Drummond para la explotaci\u00f3n del carb\u00f3n.<\/p>\n<p> \tAl lado de las monta\u00f1as lunares hechas con el material est\u00e9ril que esconde el carb\u00f3n est\u00e1 La Loma, un pueblo esponja que se llena de gente, de ruido y de polvo cada 12 horas con el cambio de turnos laborales, para luego caer en el silencio y el sopor. En la calle principal hay miles de cacharrer\u00edas, peluquer\u00edas, miscel\u00e1neas, graneros, droguer\u00edas, comederos, residencias, bares, oficinas de abogados, oficinas de organizaciones no gubernamentales, oficinas de programas del gobierno. En la plaza, solitaria, una iglesia; al lado, atrincherada, la Polic\u00eda. Todo el mundo, salvo una muy reducida minor\u00eda, es gente que vino a buscar plata. Plata por toneladas, como las mineras, o plata en monedas, como los rebuscadores. Entre unos y otros hay una abigarrada escala: ingenieros, ge\u00f3logos, administradores, concesionarios, tenderos, obreros, buhoneros, choferes, abogados, soldados, ladrones y putas: la vi\u00f1a del se\u00f1or. El agua de acueducto es poca, pero hay un abastecimiento perfecto de aguas de botella y de bolsa; la luz el\u00e9ctrica se interrumpe, pero aparecen plantas el\u00e9ctricas que hacen un ruido peor que los vallenatos en las pic\u00f3s. En dos palabras, todos est\u00e1n tratando de pegarle al perro; y le pegan, a juzgar por la agitaci\u00f3n, la cantidad de motos y la variedad de uniformes con que las empresas hacen vestir a sus subordinados sin consideraci\u00f3n ninguna.<\/p>\n<p> \tEl Hatillo es un pueblito del corregimiento de La Loma que junto con Plan Bonito, situado en el mismo municipio y El Boquer\u00f3n, perteneciente a la Jagua de Ibirico, debe ser reubicado por mandato de las Resoluciones 0970 y 1525, emitidas por el Ministerio de Medio Ambiente en 2010. La raz\u00f3n: los l\u00edmites permitidos de contaminaci\u00f3n del aire fueron sobrepasados. El argumento es v\u00e1lido: a los pobladores se les tapan los pulmones, les sale carranchil en la piel, se les irritan los ojos, se les contamina el agua, y a muchos se les sube la presi\u00f3n arterial. No son males peque\u00f1os ni superficiales, como lo reconocen las autoridades sanitarias.<\/p>\n<p> \tEl Hatillo tiene 128 familias y 573 habitantes. Fue hasta la invasi\u00f3n de las empresas carbon\u00edferas un pueblo campesino que viv\u00eda de unas vacas aqu\u00ed, unos carneros all\u00ed; unos cerdos, unas gallinas ponedoras; una roza con yuca, batata y pl\u00e1tano tres filos; una mancha de arroz, unos conejos cazados en la sabana, y el bocachico, la doncella y el moncholo, pescados en el r\u00edo Calenturitas de aguas puras. Los campesinos viv\u00edan de lo que la tierra daba, pero trabajaban tambi\u00e9n en las grandes ganader\u00edas que rodeaban su pueblo, con las que nunca tuvieron problema. El pap\u00e1 del malogrado Juanchito Roix, gran acordeonero de San Juan, todav\u00eda les da trabajo.<\/p>\n<p> \tEl primer cambio radical sucedi\u00f3 en los a\u00f1os 80, cuando la hacienda Alamosa, de las familias Matos y Giannetti, cambi\u00f3 el ganado coste\u00f1o por la palma africana. Despu\u00e9s construyeron una extractora y se cre\u00f3 la empresa Palmagro S. A., una firma que no solo da poco empleo a la gente de la regi\u00f3n, sino contamina sus aguas con el tratamiento que le dan a raquis, un residuo de la producci\u00f3n de aceite que podr\u00eda se usado como compost, pero que la empresa bota al r\u00edo. El segundo cambio en la historia del pueblito fue la explotaci\u00f3n del carb\u00f3n a cielo abierto. Al comienzo todo fue felicidad: explotaci\u00f3n minera significaba para los campesinos empleo, salario fijo, prestaciones, carretera, acueducto, energ\u00eda el\u00e9ctrica, lo que las empresas prometen y a las que el gobierno hace la segunda voz. Despu\u00e9s se agregan otras virtudes: pago de impuestos, regal\u00edas, calificaci\u00f3n de mano de obra, sanidad, seguridad, el cielo en la tierra. Los pol\u00edticos son la cadena de transmisi\u00f3n de estos engranajes; son ellos los primeros y los grandes beneficiados.<\/p>\n<p> \tLas cosas comenzaron a cambiar por tres causas: los muchachos no fueron empleados por las mineras, el polvillo del carb\u00f3n ca\u00eda en todas partes &ndash;da\u00f1aba los palos de mango y los pastos, ensuciaba el agua, tapaba los pulmones, ennegrec\u00eda el arroz&ndash; y, lo peor, los botaderos de material est\u00e9ril crec\u00edan de la noche a la ma\u00f1ana. Uno solo mide dos kil\u00f3metros de largo por 120 metros de alto y 65 de ancho en su base. Para completar, el aumento inusitado de poblaci\u00f3n de La Loma hizo que la basura se convirtiera en un problema may\u00fasculo de sanidad. En la entrada a El Hatillo se botan miles de toneladas diarias de la porquer\u00eda que acompa\u00f1a el consumo masivo. El sue\u00f1o de un futuro se volvi\u00f3 poco a poco una pesadilla.<\/p>\n<p> \tEl gobierno y las empresas saben a ciencia cierta cu\u00e1l es el problema y cu\u00e1l la soluci\u00f3n, pero se han empe\u00f1ado en tratar de sacar barata la \u00faltima, desestimando el primero. Las mineras se han visto obligadas a contratar firmas &ndash;Cetec, Fonade y rePlan Inc.&ndash; para hacer el diagn\u00f3stico, consistente en tomar una foto demogr\u00e1fica de la situaci\u00f3n de hoy: cu\u00e1ntos son, qu\u00e9 hacen, qu\u00e9 enfermedades tienen, con el objetivo de reducir a m\u00ednimo la gente a trasladar, a ocupar y a curar. Todos los diagn\u00f3sticos &ndash;pagados, repito, por las mineras&ndash; han enredado los censos para paralizar el reasentamiento.<\/p>\n<p> \tLa comunidad, por el contrario, rechaza la foto y exige un estudio hist\u00f3rico para poner en claro el rompimiento radical de su vida causado por la miner\u00eda. Porque es el da\u00f1o causado que debe ser reparado. No se trata de hacer un barrio de casas de cemento, de dar unos pocos empleos y unas dosis de acetaminof\u00e9n. Se trata de reconstruir lo destruido. Y eso vale mucho y las mineras son extremadamente mezquinas. En este plano, tambi\u00e9n el gobierno les hace la segunda porque al declarar el pueblito en condici\u00f3n de reasentamiento, el municipio de El Paso, que es el que se ha beneficiado con las regal\u00edas, se abstiene de inversiones en el sitio. Es cierto que los viejos a\u00f1oran lo que los j\u00f3venes no quieren: la vida campesina, pero tampoco en este sentido las mineras tienen una oferta. De las 250 personas en edad de trabajar, apenas 11 son empleadas por las empresas.<\/p>\n<p> \tNo sucede lo mismo en otros municipios como Becerril, donde el 30% de la PEA esta trabajando en las minas. \u00bfPor qu\u00e9 esta discriminaci\u00f3n tan irracional e injusta con un pueblo sitiado por el desarrollo minero? La Gobernaci\u00f3n de Cesar se burla de El Hatillo: como ha sido declarada la emergencia alimenticia, la madre del gobernador se apareci\u00f3 con bolsas de mercado que reparti\u00f3 de mala gana y que conten\u00edan harina &ldquo;gorgojeada&rdquo;.<\/p>\n<p> \tOtro caso de burla es el que existe en el llamado conteiner. Resulta que de las afecciones m\u00e1s sintom\u00e1ticas son los da\u00f1os en la columna sufridos por los choferes de las gigantescas volquetas en que se traslada el carb\u00f3n o el material est\u00e9ril. Cargan 60 toneladas que son soltadas en el plat\u00f3n de un solo golpe y hacen saltar la carrocer\u00eda. El golpe se recibe entre 50 y 70 veces diarias. Total, muchos conductores tienen lesiones en la columna vertebral y como pertenecen al sindicato, la empresa no puede botarlos y ha resuelto instalar un conteiner donde los enfermos pasan ocho horas sin hacer nada, mir\u00e1ndose. M\u00e1s a\u00fan, no pueden hacer nada distinto.<\/p>\n<p> \t\u00bfQu\u00e9 hay detr\u00e1s de tanta burla y tanta dilaci\u00f3n? Simple, debajo de El Hatillo hay carb\u00f3n y las mineras que tiene encerrado el pueblo, como si fuera un corral de chivos, necesitan ese pedacito para explotar el mineral que hay en el subsuelo y est\u00e1n aburriendo a sus habitantes para que acepten cualquier salida. Pero la gente ha resuelto resistir y no vender a precio de huevo su historia ni su justa pelea.<\/p>\n<p> \tLo que es del todo deshonesto es que el gobierno quiera reasentar la comunidad a causa de la poluci\u00f3n, sin duda extrema, y no por el hecho escueto de que est\u00e1 sentada sobre una mina de carb\u00f3n. El gran pesar de empresas y del gobierno es que la guerrilla no est\u00e9 en la zona para poder acusar a El Hatillo de estar infiltrado por la subversi\u00f3n y facilitar as\u00ed su desplazamiento. A prop\u00f3sito: \u00bfV\u00edctimas son solo las causadas por la guerra? \u00bfPor qu\u00e9 no lo es la gente desplazada por los macroproyectos de desarrollo, los pueblos atropellados por las locomotoras de la modernizaci\u00f3n? La gente, como dice Diomedes D\u00edaz, viene pidiendo v\u00eda.<\/p>\n<h5> \tPor: Alfredo Molano Bravo \/ Especial para El Espectador<\/h5>\n<p> \t<a href=\"http:\/\/www.elespectador.com\/noticias\/nacional\/articulo-406494-el-sueno-negro\">http:\/\/www.elespectador.com\/noticias\/nacional\/articulo-406494-el-sueno-negro<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recorrido por los corregimientos de La Loma y El Hatillo, epicentro de la explotaci\u00f3n de las multinacionales Drummond, Glencore-Prodeco y CNR, donde se pas\u00f3 del &#8216;boom&#8217; carbonero a la contaminaci\u00f3n desastrosa.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[75],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5161"}],"collection":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5161"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5161\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5161"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5161"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5161"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}