{"id":6134,"date":"2013-09-02T18:05:23","date_gmt":"2013-09-02T18:05:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.nasaacin.org\/index.php\/2013\/09\/02\/los-zapatistas-el-arte-de-construir-un-mundo-nuevo\/"},"modified":"2013-09-02T18:05:23","modified_gmt":"2013-09-02T18:05:23","slug":"los-zapatistas-el-arte-de-construir-un-mundo-nuevo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/2013\/09\/02\/los-zapatistas-el-arte-de-construir-un-mundo-nuevo\/","title":{"rendered":"Los zapatistas, el arte de construir un mundo nuevo"},"content":{"rendered":"<div> \tDesde sus seis a\u00f1os de altura, Carlos Manuel abraza la cintura de su padre como si nunca se fuera a despegar. Mira el techo y sonr\u00ede. Juli\u00e1n, su padre, intenta zafarse.&nbsp;<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEl ni\u00f1o cede pero permanece junto al padre. Irma, su hermana de unos ocho a\u00f1os, observa desde un rinc\u00f3n de la cocina donde su madre, Esther, trabaja sobre el fog\u00f3n dando vuelta las tortillas de ma\u00edz que siguen siendo el alimento principal de las familias rurales.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLos otros tres hijos, incluyendo al mayor, Francisco, de 16, observan la escena que se repite durante las comidas como si fuera un ritual. La cocina es el lugar de pl\u00e1ticas que se esparcen tan lentas como el humo que asciende sobre los techos de zinc. Las palabras son tan frugales y sabrosas como la comida: frijol, ma\u00edz, caf\u00e9, pl\u00e1tanos y alguna hortaliza. Todo sembrado sin qu\u00edmicos, cosechado y elaborado a mano. Criado a campo abierto el pollo tiene un sabor diferente, como toda la comida en esta comunidad tojolabal.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tAl terminar la comida cada uno lava sus platos y cubiertos, incluso el padre que por momentos colabora en la preparaci\u00f3n de la comida. Pregunto si eso es lo normal en estas tierras. Responden que es costumbre en las comunidades zapatistas, no as\u00ed en las del \u201cmal gobierno\u201d, en referencia a los que, sin sorna, denominan \u201chermanos pri\u00edstas\u201d. Esas comunidades, vecinas a las que empu\u00f1an la estrella roja sobre fondo negro, reciben bonos y alimentos del gobierno, que les construye casas de bloques y suelo de material.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEn toda la semana no hubo el menor gesto de agresividad entre el padre, la madre y los hijos. Ni siquiera gestos de mal humor o reproche. Al parecer, la prohibici\u00f3n del consumo de alcohol suaviza las relaciones humanas. Las mujeres son las que m\u00e1s disfrutan los cambios. \u201cDistingo a los zapatistas por la forma en que se paran, sobre todo las mujeres\u201d, comenta el experimentado periodista Hermann Bellinghausen.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t<strong>El d\u00eda del fin del mundo<\/strong><\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLa &nbsp;nueva etapa que est\u00e1 transitando el zapatismo comenz\u00f3 el 21 de diciembre de 2012, d\u00eda marcado por los medios como el fin del mundo que para los mayas es el comienzo de una nueva era. Decenas de miles de bases de apoyo del Ej\u00e9rcito Zapatista de Liberaci\u00f3n Nacional (EZLN) se concentraron en cinco cabeceras municipales de Chiapas, las mismas que tomaron el 1 de enero de 1994.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLa reaparici\u00f3n del zapatismo conmocion\u00f3 a buena parte de la sociedad mexicana. No s\u00f3lo no hab\u00edan desaparecido sino que resurg\u00edan con m\u00e1s fuerza, mostrando que eran capaces de movilizar una cantidad importante de personas en formaci\u00f3n militar, aunque sin armas.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEn el comunicado del 30 de diciembre, el subcomandante Marcos asegura que \u201cen estos a\u00f1os nos hemos fortalecido y hemos mejorado significativamente nuestras condiciones de vida. Nuestro nivel de vida es superior al de las comunidades ind\u00edgenas afines a los gobiernos de turno, que reciben limosnas y las derrochan en alcohol y art\u00edculos in\u00fatiles\u201d.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tAgrega que a diferencia de lo que sucede en las comunidades afines al Partido Revolucionario Institucional (PRI), en las zapatistas \u201clas mujeres no son vendidas como mercanc\u00edas\u201d y que \u201clos ind\u00edgenas pri\u00edstas van a nuestros hospitales, cl\u00ednicas y laboratorios porque en los del gobierno no hay medicina, ni aparatos, ni doctores ni personal calificado\u201d.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tAlgo de todo eso pudieron comprobar quienes acudieron a la primera escuelita entre el 12 y el 16 de agosto. En realidad fueron convocados s\u00f3lo los compa\u00f1eros de ruta, lo que supone un viraje profundo en sus modos de relacionarse con la sociedad civil: \u201cA partir de ahora, nuestra palabra empezar\u00e1 a ser selectiva en su destinatario y, salvo en contadas ocasiones, s\u00f3lo podr\u00e1 ser comprendida por quienes con nosotros han caminado y caminan, sin rendirse a las modas medi\u00e1ticas y coyunturales\u201d, reza el comunicado.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tAgrega que \u201cmuy pocos tendr\u00e1n el privilegio\u201d de conocer la otra forma de hacer pol\u00edtica. En una serie de comunicados titulados \u201cEllos y nosotros\u201d enfatizaron en las diferencias entre la cultura de los pol\u00edticos del sistema y la cultura de abajo o zapatista, asegurando que no se proponen \u201cconstruir una gran organizaci\u00f3n con un centro rector, un mando centralizado, un jefe, sea individual o colegiado\u201d.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tDestacan que la unidad de acci\u00f3n debe respetar la heterogeneidad de los modos de hacer: \u201cTodo intento de homogeneidad no es m\u00e1s que un intento fascista de dominaci\u00f3n, as\u00ed se oculte con un lenguaje revolucionario, esot\u00e9rico, religioso o similares. Cuando se habla de \u201cunidad\u201d, se omite se\u00f1alar que esa \u201cunidad\u201d es bajo la jefatura del alguien o algo, individual o colectivo. En el falaz altar de la \u201cunidad\u201d no s\u00f3lo se sacrifican las diferencias, tambi\u00e9n se esconde la supervivencia de todos los peque\u00f1os mundos de tiran\u00edas e injusticias que padecemos\u201d.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tPara comprender este enfoque, que llev\u00f3 al zapatismo a promover la escuelita de agosto, deben comprenderse los problemas que atravesaron las relaciones con la &nbsp;izquierda electoral y con personas que, en su opini\u00f3n, \u201caparecen cuando hay templetes y se desaparecen a la hora del trabajo sin bulla\u201d.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLa l\u00f3gica de la escuelita es opuesta a la de esa cultura pol\u00edtica. No se trata de ir a escuchar a los comandantes indios ni al subcomandante Marcos, sino a compartir la vida cotidiana con la gente com\u00fan. No se trata de la trasmisi\u00f3n discursiva y racional de un saber codificado. La cosa va por otro lado: vivenciar una realidad a la que s\u00f3lo se puede acceder a trav\u00e9s de un ritual de compromiso, o sea estando y compartiendo.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t<strong>Una vida nueva<\/strong><\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t\u201cYa no tenemos dificultades\u201d, dice Juli\u00e1n, sentado en un taburete de madera r\u00fastica, en su casa de techo de chapa, paredes de madera y suelo de tierra apisonada. Lo dice con naturalidad frente a quien lleva cuatro d\u00edas durmiendo sobre tablas de madera, apenas cubiertas con una manta fina. Juli\u00e1n ingres\u00f3 en 1989 en la organizaci\u00f3n clandestina. Marcelino, mi guardi\u00e1n o Vot\u00e1n, ingres\u00f3 poco antes, en 1987.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tCon fruici\u00f3n relatan las reuniones clandestinas en remotas cuevas en la monta\u00f1a, a las que decenas de zapatistas llegaban por la noche, mientras los patrones y sus capangas dorm\u00edan. Caminaban toda la noche y apenas regresaban al amanecer para incorporarse al trabajo. Las mujeres les cocinaban tortillas a oscuras, para no levantar sospechas. Bien mirado, tiene raz\u00f3n cuando dice que lo peor qued\u00f3 atr\u00e1s. El l\u00e1tigo del hacendado, la humillaci\u00f3n, el hambre, la violencia y las violaciones de las hijas.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEl 1 de enero de 1994 los hacendados huyeron y los capangas corrieron detr\u00e1s. La comunidad 8 de Marzo, a la que llegamos quince forasteros-alumnos (mitad mexicanos, un yanqui de 75 a\u00f1os, un franc\u00e9s, un colombiano, dos argentinas y un uruguayo) est\u00e1 en las tierras que un d\u00eda fueron ocupadas por Pepe Castellanos, hermano de Absal\u00f3n, teniente coronel, ex gobernador y propietario de 14 fincas en tierras usurpadas a los indios. Su secuestro, en aquel lejano enero, fue la espita que precipit\u00f3 la hu\u00edda de los terratenientes.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLa comunidad cuenta con m\u00e1s de mil de hect\u00e1reas de buenas tierras. Ya no tienen que cultivar en las laderas pedregosas y \u00e1ridas, cosechan los alimentos tradicional y, por recomendaci\u00f3n de la comandancia, tambi\u00e9n hortalizas y frutas. No s\u00f3lo se liberaron del l\u00e1tigo sino que se alimentan mejor y consiguen ahorrar de un modo muy particular. Juli\u00e1n cosecha seis sacos de caf\u00e9, unos 300 kilos, de los cuales deja un saco para el consumo familiar y vende el resto. Seg\u00fan el precio, consigue comprar con cada cosecha entre dos y tres vacas. \u201cLas vacas son el banco y cuando tenemos necesidad, vendemos\u201d.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tPor necesidad entiende problemas de salud. Su hijo mayor debi\u00f3 someterse a un tratamiento y para sufragarlo vendi\u00f3 un toro. Es la misma l\u00f3gica que aplica la comunidad. En las tierras comunitarias realizan trabajos colectivos en torno al caf\u00e9 y con la cosecha compran caballos y vacas. Entre los animales de las familias y los comunitarios, tienen 150 caballos y casi 200 vacunos.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tD\u00edas antes de llegar los alumnos se estrope\u00f3 el filtro de agua y para repararlo decidieron vender una vaca. Del mismo modo sostienen la sala de salud, la escuelita y todos los gastos que demandan transporte y alojamiento de los comuneros para cumplir los deberes de los tres niveles del autogobierno: el local o comunitario, los municipios aut\u00f3nomos y las Juntas de Buen Gobierno.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLas mujeres tambi\u00e9n tienen emprendimientos comunitarios. En esa comunidad ten\u00edan un cafetal con el que compraron seis vacas, y un gallinero con medio centenar de aves cuyos ahorros utilizan para traslados y gastos de las mujeres que ocupan cargos o asisten a cursos.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLos pocos insumos que no producen las familias (sal, az\u00facar, aceite y jab\u00f3n) los compran en la cabeceras municipales en tiendas zapatistas, instaladas en locales que ocuparon despu\u00e9s del levantamiento de 1994. De ese modo no necesitan acudir al mercado y toda su econom\u00eda se mantiene dentro de un circuito que controlan, autosuficiente, vinculado al mercado pero sin depender del mismo.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLas tiendas son atendidas de forma rotativa por los comuneros. Juli\u00e1n explica que cada cierto tiempo le toca estar un mes en la tienda de Altamirano (a una hora de la comunidad) lo que lo obliga a dejar la casa. \u201cEn ese caso la comunidad te sostiene la milpa durante quince d\u00edas y yo apoyo del mismo modo al que tiene que ir a la tienda\u201d. Esther fue cargo en la junta, en el Caracol de Morelia, a media hora de la comunidad, y sus quehaceres fueron cubiertos de la misma manera, que podemos llamar reciprocidad.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t<strong>Salud y educaci\u00f3n<\/strong><\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tCada comunidad, por peque\u00f1a que sea, tiene una escuelita y un puesto de salud. En la comunidad 8 de Marzo hay 48 familias, casi todas zapatistas. La asamblea elige a sus autoridades, mitad varones y mitad mujeres, a los maestros y a los encargados de la salud. Nadie puede negarse porque es un servicio a la comunidad.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLa escuelita funciona en una sala de la casona abandonada por el hacendado. A\u00fan sobrevive una reja de hierro a trav\u00e9s de la que pagaba a sus peones, quienes apenas pod\u00edan ver una mano que dejaba caer monedas ya que la oscuridad ocultaba el rostro del patr\u00f3n.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tTemprano en la ma\u00f1ana los ni\u00f1os se forman en la cancha de basquetbol frente a la casona, marchan en fila con paso marcial guiados por un joven de la comunidad que no debe superar los 25 a\u00f1os. La educaci\u00f3n zapatista sufre la falta de infraestructura, los salones son precarios, as\u00ed como las bancas y el mobiliario. Los docentes no cobran sueldo pero son sostenidos por la comunidad, al igual que los encargados de la salud.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tSin embargo tiene enormes ventajas para los alumnos: los maestros son miembros de la comunidad, hablan su lengua y son sus iguales, mientras en las escuelas estatales (las del mal gobierno), los maestros no son indios sino mestizos que no hablan su lengua, incluso la desprecian, viven lejos de la comunidad y mantienen una vertical distancia con los ni\u00f1os.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEl clima de confianza en las escuelas aut\u00f3nomas habilita v\u00ednculos m\u00e1s horizontales y facilita la participaci\u00f3n de padres y alumnos en la gesti\u00f3n de la escuela. Los ni\u00f1os participan en muchas de las tareas de la comunidad y, entre ellas, en el sustento de la escuela y de sus maestros. No existe distancia entre escuela y comunidad ya que son parte de un mismo entramado de relaciones sociales.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tSi la escuela oficial tiene un curr\u00edculo oculto a trav\u00e9s del cual trasmite valores de individualismo, competencia, organizaci\u00f3n vertical del sistema educativo y superioridad de los docentes sobres los alumnos, la educaci\u00f3n zapatista es el reverso. El curr\u00edculo se construye en colectivo y se busca que los alumnos se apropien de la historia de su comunidad para reproducirla y sostenerla.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLa transformaci\u00f3n y la cr\u00edtica son permanentes y trabajan para construir de forma colectiva el conocimiento, ya que los alumnos suelen trabajar en equipos y buena parte del tiempo escolar transcurre fuera del aula, en contacto con los mismos elementos que configuran su vida cotidiana. Lo que en la educaci\u00f3n estatal es separaci\u00f3n y jerarqu\u00eda (maestro-alumno, aula-recreo, saber-no saber), en las escuelas aut\u00f3nomas es integraci\u00f3n y complementariedad.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEn la salita de salud conviven medicamentos de la industria farmac\u00e9utica con una amplia variedad de plantas medicinales. Una chica muy joven se encarga de procesar jarabes y pomadas con esas plantas. La sala cuenta con una huesera y una partera, que completan el equipo b\u00e1sico de salud en todas las comunidades zapatistas. En general, atienden situaciones relativamente simples y cuando se ven desbordados trasladan al paciente a la cl\u00ednica del caracol. Cuando no pueden resolver, acuden al hospital estatal de Altamirano.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLa salud y la educaci\u00f3n est\u00e1n escalonadas en los mismos tres niveles que el poder aut\u00f3nomo zapatista. En los caracoles suelen funcionar las cl\u00ednicas m\u00e1s avanzadas, incluyendo un que cuenta con quir\u00f3fano y practican operaciones. En los caracoles, que albergan las Juntas de Buen Gobierno, tambi\u00e9n suelen estar las escuelas secundarias aut\u00f3nomas.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t<strong>La Escuelita<\/strong><\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tSiete horas demand\u00f3 recorrer los cien kil\u00f3metros que separan San Crist\u00f3bal del caracol Morelia. La caravana de treinta camiones y coches sali\u00f3 tarde y avanz\u00f3 a paso de tortuga. Sobre las dos de la madrugada llegamos al Caracol, un recinto donde se asienta un entramado de construcciones &nbsp;que albergan a las instituciones de la regi\u00f3n aut\u00f3noma: tres municipios, 12 regiones y decenas de comunidades, gobernadas por la Junta de Buen Gobierno.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tAdem\u00e1s hay una escuela secundaria y un hospital en construcci\u00f3n, cl\u00ednicas, anfiteatros, tiendas, comedores, zapater\u00eda y otros emprendimientos productivos.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tPese a la hora, una larga fila de varones y otra de mujeres nos esperaban engalanados con sus paliacates. Nos formamos por sexos y uno a uno fuimos conociendo a nuestros Vot\u00e1n. Marcelino alarga la mano y pide que lo acompa\u00f1e. Vamos hasta el enorme sal\u00f3n de actos directo a dormir sobre los dur\u00edsimos bancos.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tA la ma\u00f1ana caf\u00e9, frijoles y tortillas. Luego hablan los miembros de la Junta y explican c\u00f3mo va a funcionar la escuelita. Por la tarde, casi de noche, salimos hacia la comunidad. Entre los alumnos pudimos ver a Nora Corti\u00f1as, de Madres de Plaza de Mayo, y a Hugo Blanco, dirigente campesino y ex guerrillero peruano, ambos pisando los 80 a\u00f1os.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLlegamos a la comunidad hacia medianoche, luego de media hora a los tumbos sobre la caja de un peque\u00f1o cami\u00f3n. Toda la comunidad, formada en filas de hombres, mujeres y ni\u00f1os con sus pasamonta\u00f1as, nos recibe pu\u00f1o en alto. Nos dan la bienvenida y a cada alumno le presentan la familia donde vivir\u00e1. Juli\u00e1n se presenta y cuando ya todos reconocieron a su familia, marchamos a dormir.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tPrimera sorpresa. Dividieron la casa con un tabique, dejaron una habitaci\u00f3n para el hu\u00e9sped con puerta propia y los siete miembros de la familia se amontaron en una superficie similar. Nos despiertan con las primeras luces para desayunar. Luego vamos a trabajar en la limpieza del cafetal familiar, machete en mano, hasta la hora de la comida.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEl segundo d\u00eda toc\u00f3 enlazar ganado para ser vacunado y el tercero la limpieza del cafetal comunitario. As\u00ed cada d\u00eda, combinando el trabajo con explicaciones detalladas de la vida comunitaria. Por las tardes tocaba leer los cuatro cuadernos que repartieron sobre Gobierno Aut\u00f3nomo, Resistencia Aut\u00f3noma y Participaci\u00f3n de las Mujeres en el Gobierno Aut\u00f3nomo, con relatos de ind\u00edgenas y autoridades.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tCada alumno pod\u00eda formular las m\u00e1s variadas preguntas, lo que no quiere decir que siempre fueran respondidas. Pudimos convivir con una cultura pol\u00edtica diferente a la que conocemos: cuando se les formula una pregunta, se miran, dialogan en voz baja y, finalmente, uno responde por todos. Fue una experiencia maravillosa, de aprender haciendo, compartiendo, saboreando la vida cotidiana de pueblos que est\u00e1n construyendo un mundo nuevo.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tPublicado en el Programa de las Am\u00e9ricas<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t<strong>RA\u00daL ZIBECHI<\/strong><\/div>\n<div> \thttp:\/\/desinformemonos.org\/2013\/09\/los-zapatistas-el-arte-de-construir-un-mundo-nuevo-raul-zibechi\/<\/div>\n<div> \tPublicado el 02 de septiembre de 2013<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde sus seis a\u00f1os de altura, Carlos Manuel abraza la cintura de su padre como si nunca se fuera a despegar. Mira el techo y sonr\u00ede. Juli\u00e1n, su padre, intenta zafarse.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6133,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6134"}],"collection":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6134"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6134\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6133"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6134"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6134"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6134"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}