{"id":6890,"date":"2014-01-09T22:59:13","date_gmt":"2014-01-09T22:59:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.nasaacin.org\/index.php\/2014\/01\/09\/crisis-economica-y-territorialidad\/"},"modified":"2014-01-09T22:59:13","modified_gmt":"2014-01-09T22:59:13","slug":"crisis-economica-y-territorialidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/2014\/01\/09\/crisis-economica-y-territorialidad\/","title":{"rendered":"Crisis econ\u00f3mica y territorialidad"},"content":{"rendered":"<p> \t<em>Ni cat\u00e1strofe natural ni verdadera guerra, la crisis econ\u00f3mica se inici\u00f3 en un tercer frente cuyos movimientos primordiales no se originan en la naturaleza, ni en la violencia brutal, sino en la imaginaci\u00f3n colectiva, se\u00f1ala el pensador Jean Robert.<\/em><\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p> \tEl espectro de la \u201ccrisis\u201d, ya se hizo sombra sobre la tierra que los hombres pisan todos los d\u00edas. Aterriz\u00f3 y la angustiante lucha por el hoy tom\u00f3 el lugar de las preocupaciones por el ma\u00f1ana. Pero ni siquiera ah\u00ed arriba causa el estupor y el s\u00e1lvese quien pueda de los primeros d\u00edas. Despu\u00e9s de la fase aguda que fue la \u201ccrisis\u201d en el sentido literal de \u201cencrucijada\u201d, vino la fase cr\u00f3nica y la adaptaci\u00f3n a lo que sea. \u201cA lo que sea\u201d: expresi\u00f3n cargada de malos ag\u00fceros. Dejando de ser una amenaza en el cielo de ma\u00f1anas inciertas, la crisis se arraig\u00f3 en el suelo, bajo los pies de cada vez m\u00e1s personas. Es, hoy, totalmente, aqu\u00ed abajo y ahora.<\/p>\n<p> \tCuando se compara la cat\u00e1strofe destructora de patrimonios por la que atravesamos con un desastre natural, se comete lo que los ling\u00fcistas llaman una met\u00e1fora coja.<\/p>\n<p> \tEn su fase aguda, la crisis no fue ni un terremoto, ni una tormenta, ni, menos, un tsunami, aun si no s\u00f3lo los periodistas sino los m\u00e1s famosos matem\u00e1ticos de las finanzas hablaron de un tsumani financiero. En realidad, el frente de la batalla en la que unos ganaron y muchos perdieron, en que pocos siguen jugando y cada vez m\u00e1s sufren, en que muchos resultan heridos y no pocos mueren no es comparable con una cat\u00e1strofe natural como un sismo, un hurac\u00e1n o una sequ\u00eda. Entonces, \u00bfes una guerra, como lo suger\u00ed cuando habl\u00e9 de \u201cfrente de batalla\u201d? Pido disculpas: fue otra met\u00e1fora coja. El escenario donde la crisis nos cay\u00f3 desde arriba no es exactamente el teatro de las guerras,&nbsp; por lo menos, no en primera instancia, no en su origen.<\/p>\n<p> \tNi cat\u00e1strofe natural ni verdadera guerra, la crisis econ\u00f3mica se inici\u00f3 en un tercer frente cuyos movimientos primordiales no se originan en la naturaleza, ni en la violencia brutal, sino en la imaginaci\u00f3n colectiva. Cuando el imaginario popular se deja contaminar por los sue\u00f1os de arriba, se instaura una falsa paz. Es evocando ese tercer frente, ni cat\u00e1strofe natural ni propiamente hablando guerra, que el pintor Francisco Goya escribi\u00f3: \u201cel&nbsp; sue\u00f1o de la raz\u00f3n engendra monstruos\u201d. Iv\u00e1n Illich escribi\u00f3 al respecto:<\/p>\n<p> \tMucho sufrimiento ha sido siempre obra del hombre mismo. La historia es un largo cat\u00e1logo de esclavitud y explotaci\u00f3n, contado habitualmente en las epopeyas de conquistadores o en las eleg\u00edas de las v\u00edctimas. La guerra estuvo en las entra\u00f1as de este cuento, guerra y pillaje, hambre y peste que vinieron inmediatamente despu\u00e9s. Pero no fue hasta los tiempos modernos que los efectos secundarios no deseables, materiales, sociales y psicol\u00f3gicos de las llamadas empresas pac\u00edficas empezaron a competir en poder destructivo, con la guerra1.<\/p>\n<p> \tSeg\u00fan Illich, las devastaciones provocadas por los efectos de \u201cempresas pac\u00edficas\u201d deben distinguirse, por un lado, de los da\u00f1os provocados por violencias naturales y, por otro, de la esclavitud, el pillaje y la explotaci\u00f3n causadas por la codicia de hombres que pueden ser vecinos. El origen de las guerras econ\u00f3micas no es un frente de guerra sino un sue\u00f1o de la raz\u00f3n.<\/p>\n<p> \tLa naturaleza y el vecino son s\u00f3lo dos de las tres fronteras con las que debe hab\u00e9rselas el hombre. Siempre se ha reconocido un tercer frente en el que puede amenazar el destino. Para mantener su viabilidad, el hombre debe tambi\u00e9n sobrevivir a sus sue\u00f1os, que el mito ha modelado y controlado. Ahora, la sociedad debe desarrollar programas para hacer frente a los deseos irracionales de sus miembros m\u00e1s dotados. Hasta la fecha, el mito ha cumplido la funci\u00f3n de poner l\u00edmites a la materializaci\u00f3n de sus sue\u00f1os de codicia, de envidia y de crimen. El mito ha dado seguridad al hombre com\u00fan que est\u00e1 a salvo en esta tercera frontera si se mantiene dentro de sus l\u00edmites. El mito ha garantizado el desastre para esos pocos que tratan de sobrepasar a los dioses.2<\/p>\n<p> \tEn otras obras, Illich argumenta que los mitos tradicionales mantienen la proporcionalidad entre el individuo y su comunidad, entre \u00e9sa y la naturaleza. El desastre provocado por los que \u201ctratan de sobrepasar a los dioses\u201d es, hoy, el monstruo engendrado por un sue\u00f1o de la raz\u00f3n: espejismo de poder sin l\u00edmite, voluntad desproporcionada de saber, riqueza desarraigada de todo control comunitario, sue\u00f1o de ubicuidad. Los mitos conten\u00edan esas locuras en los dos sentidos de la palabra contener: eran narraciones sobre h\u00e9roes y hombres locos que jugaban a ser dioses, pero al mismo tiempo imped\u00edan que esas locuras contaminaran al conjunto de la sociedad. Al contener la desproporci\u00f3n, los mitos le asignaban un lugar fuera del sentido com\u00fan que guiaba la conducta de los hombres verdaderos. Lo que vivimos ahora es el efecto de sue\u00f1os de poder desproporcionados y de omnisciencia desencadenados de sus ataduras tradicionales. Al caer sobre la tierra como desechos, amenazan el sentido com\u00fan de la gente, que es percepci\u00f3n&nbsp; de la proporci\u00f3n, de la escala, de la justa importancia de las cosas y de los l\u00edmites de las fuerzas propias.<\/p>\n<p> \tCuando los que manejan la m\u00e1quina econ\u00f3mica desde las alturas prometen la recuperaci\u00f3n de la Econom\u00eda, lo que quieren recuperar es la confianza que alguna vez se les tuvo. Por eso prometen devolvernos un mundo \u201ccomo el mundo de antes\u201d. Omiten decir \u201cun mundo m\u00e1s sombr\u00edo, triste, controlado&nbsp; y aburrido, m\u00e1s desesperado\u201d. Y con m\u00e1s miseria tambi\u00e9n. Seg\u00fan ellos, este mundo recuperado ser\u00e1 un mundo en \u00e9l que los de abajo tendr\u00e1n que hacer m\u00e1s sacrificios para \u201csalvar la Econom\u00eda\u201d.<\/p>\n<p> \tEn \u00e9ste mundo recuperado, lo que fue una vez una pobreza digna y asumida porque era due\u00f1a de sus medios de subsistencia, se reprimir\u00eda aun m\u00e1s impunemente que antes.<\/p>\n<p> \tDecir pobres dignos y due\u00f1os de sus medios de subsistencia es decir pobres due\u00f1os de sus territorios. Es decir tambi\u00e9n gente de abajo capaz de sobrellevar las crisis y de sobrevivir a la nueva normalidad, porque su subsistencia no depende totalmente de la producci\u00f3n capitalista, ni de sus redes de distribuci\u00f3n de las mercanc\u00edas marginalmente comestibles (que la gente de ciudad tiene que comprar en los supermercados). En muchas partes de M\u00e9xico, los pobres empiezan a usar un nuevo concepto para diferenciar la pobreza digna de la miseria. Es el concepto de territorialidad. A lo mejor, muchos no saben que, con ello, est\u00e1n inventando un potente concepto anal\u00edtico nuevo para hablar de una vieja realidad que tiene que ver con el cultivo, la cultura, las costumbres y tambi\u00e9n la hospitalidad y, por supuesto, la subsistencia, palabra deshonrada por el mal uso que le dieron los ling\u00fcistas y economistas \u201cde arriba\u201d.<\/p>\n<p> \tLa reivindicaci\u00f3n de la territorialidad va mucho m\u00e1s all\u00e1 del cl\u00e1sico reclamo por la tierra. Un campesino individual necesita una tierra si quiere seguir cultivando. Una comunidad requiere un territorio con su agua, sus bosques o sus matorrales, con sus horizontes, su percepci\u00f3n de \u201clo nuestro\u201d y de \u201clo otro\u201d, es decir de sus l\u00edmites, pero tambi\u00e9n con las huellas de sus muertos, sus tradiciones y su sentido de lo que es la buena vida, con sus fiestas, su manera de hablar, sus lenguas o giros, hasta sus maneras de caminar. Su cosmovisi\u00f3n. La territorialidad no es un nuevo chovinismo, no es un llamado a encerrarse en un santuario de tradiciones puras e inamovibles, y menos a meterse en un gueto, temerosos, al modo de los de arriba en sus fortalezas campestres y sus residencias con albercas y canchas, o como los del medio, agazapados en sus condominios, fraccionamientos, campos de concentraci\u00f3n para ricos venidos a menos o pobres que tratan de lanzarse al asalto de la pir\u00e1mide social.<\/p>\n<p> \tLos que dise\u00f1an esas residencias campestres amuralladas, esos guetos clasemedieros y campos de concentraci\u00f3n para bur\u00f3cratas y obreros merecedores, los que fraccionan el campo antes y los que los pueblan despu\u00e9s son todos, lo quieran o no, reinas, alfiles, caballos o peones en el tablero de una despiadada contienda territorial.<\/p>\n<p> \tLa territorialidad rechaza la l\u00f3gica de esta guerra. Es arraigamiento, apego al suelo y a la tierra nodriza, respeto de las tradiciones y capacidad de transformarlas en forma tradicional. Es capacidad de subsistir a pesar de los embates del mercado capitalista. Es reflexi\u00f3n cr\u00edtica sobre el hoy y el aqu\u00ed que viene de abajo. La imposici\u00f3n desde arriba de residencias dise\u00f1adas para permanecer ajenas al lugar que ocupar\u00e1n y construidas despu\u00e9s de que los trascavos hayan borrados todas las huellas de vidas pasadas es el contrario exacto de la territorialidad. Hoy en d\u00eda, este contrario de la territorialidad se llama desarrollo urbano y se ense\u00f1a en las universidades como dise\u00f1o arquitect\u00f3nico.<\/p>\n<p> \tLas guerras territoriales modernas no dicen su nombre. Se disfrazan atr\u00e1s de eufemismos: el ya mencionado dise\u00f1o urbano, el urbanismo, la planificaci\u00f3n, con sus cartas urbanas y reglamentos, la extensi\u00f3n, a manera de brazos de estrella de mar que proliferan desde los centros urbanos, de servicios de transporte, de agua, de salud, educaci\u00f3n y de diversi\u00f3n. De clubs de golf, de \u201cjuegos de n\u00fameros\u201d que son casinos disfrazados, de hoteles donde los cuartos se rentan por hora, de voraces mega-tiendas. El dise\u00f1o urbano se ha transformado en una especie de roza y quema cuyo instrumento es el trascavo. Lo que luego se edifica en el espacio vac\u00edo dejado por las m\u00e1quinas se parece en el mundo entero: de Michoac\u00e1n a Chechenia, de Bangalore a Silicone Valley. En cambio, los frutos de la territorialidad se distinguen, en cada sitio particular, por su intima compenetraci\u00f3n con el esp\u00edritu de un lugar \u00fanico.<\/p>\n<p> \t&nbsp;Si bien el bando de la \u201cantiterritorialidad\u201d cambia de color seg\u00fan sus intereses del momento, la guerra que lleva s\u00ed tiene nombre. Se llama guerra contra la subsistencia. Desde que empez\u00f3, hace m\u00e1s o menos quinientos a\u00f1os, ha tenido varias manifestaciones, pero su resultado siempre ha sido la devastaci\u00f3n de los territorios donde subsist\u00edan y siguen subsistiendo los pueblos. Guerra de gente de arriba contra gente de abajo, tradicionalmente, de gente a caballo contra gente a pie y, hoy, de automovilistas contre peatones.<\/p>\n<p> \t\u00bfQu\u00e9 tiene que ver la territorialidad con la crisis? Primero, el hecho hist\u00f3rico de que, desde por lo menos cinco siglos, la guerra contra la subsistencia ha sido una guerra de devastaci\u00f3n de los territorios de subsistencia de la gente \u201cde abajo\u201d. Segundo, el inmenso peligro de que las pol\u00edticas de rescate de la econom\u00eda se parezcan a las pol\u00edticas de desarrollo de las infraestructuras de transporte que usurpan superficies de banqueta y otros espacios peatonales para acomodar m\u00e1s coches en las calles. La gran amenaza inherente a las pol\u00edticas de rescate, recuperaci\u00f3n y normalizaci\u00f3n de la econom\u00eda es que usurpen \u00e1mbitos de subsistencia para construir en su lugar super-mercados en lucrativos fraccionamientos, o en aras del sue\u00f1o de los economistas profesionales: el mercado perfecto en que todos los actos de subsistencia ser\u00edan reducidos a transacciones econ\u00f3micas formales, generadoras de divisas y sujetas a impuestos. Si no somos vigilantes, si&nbsp; bajamos la guardia, los sue\u00f1os de los economistas pueden engendrar monstruosidades sociales a\u00fan desconocidas. No faltar\u00e1 quien alabe esos monstruos como prueba de la \u201ccreatividad del capitalismo\u201d.<\/p>\n<p> \tEste autor est\u00e1 en desacuerdo con toda alabanza al capitalismo que, seg\u00fan \u00e9l, no es un sujeto o una entidad que manipular\u00eda y transformar\u00eda las sociedades desde afuera. El capitalismo no es otra cosa que la forma de la despiadada guerra contra la subsistencia que caracteriza los tiempos modernos. Su expansi\u00f3n siempre&nbsp; ocurre a costa de territorios, saberes y talentos de subsistencia. Por ejemplo, hay cada vez m\u00e1s se\u00f1ales de que se est\u00e1 fomentando una guerra sucia contra modos de supervivencia hasta ahora tolerados en las m\u00e1rgenes: sobrevivir vendiendo flores en las calles, limpiando parabrisas, pepenando, construyendo su propia casa.<\/p>\n<p> \tEn la Gu\u00eda bibliogr\u00e1fica que concluye su ensayo sobre el trabajo fantasma, Iv\u00e1n Illich escrib\u00eda:<\/p>\n<p> \tLa era moderna es una guerra sin tregua que desde hace cinco siglos se lleva a cabo para destruir las condiciones del entorno de la subsistencia y remplazarlas por mercanc\u00edas producidas en el marco del nuevo Estado-naci\u00f3n. En esta guerra contra las culturas populares y sus estructuras, al Estado le ayud\u00f3 la clerec\u00eda de las diversas Iglesias; luego, los profesionales y sus procedimientos institucionales. A lo largo de esta guerra, las culturas populares y los dominios vern\u00e1culos \u2014\u00e1reas de subsistencia\u2014 fueron devastados en todos los niveles. Pero la historia moderna \u2014desde el punto de vista de los vencidos de esta guerra\u2014 queda todav\u00eda por escribirse3.<\/p>\n<p> \tAnte el peligro de seguir aceptando pasivamente la destrucci\u00f3n de los territorios de subsistencia, de los lazos sociales, de las culturas y de la naturaleza bajo el impacto de un nuevo arrebato de crecimiento econ\u00f3mico, es absolutamente necesario replantear la cuesti\u00f3n del referente real de los discursos econ\u00f3micos.<\/p>\n<p> \tSi la econom\u00eda es definida desde arriba como la \u201cteor\u00eda de la asignaci\u00f3n de medios limitados a fines alternativos\u201d o como \u201cobservaci\u00f3n de fen\u00f3menos de formaci\u00f3n de valor bajo la presi\u00f3n de la escasez\u201d, la cortina de humo tras la que se disimula esta ciencia llamada \u201ceconom\u00eda\u201d deriva de confundir econom\u00eda y subsistencia. L\u00e9anme bien: la mentira seg\u00fan la cual la subsistencia \u2014la canasta, la obtenci\u00f3n de los medios de supervivencia\u2014 es el objeto de la ciencia econ\u00f3mica, genera la confusi\u00f3n que es el secreto de su poder.<br \/> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \t<strong>http:\/\/desinformemonos.org\/2014\/01\/crisis-economica-y-territorialidad\/<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ni cat\u00e1strofe natural ni verdadera guerra, la crisis econ\u00f3mica se inici\u00f3 en un tercer frente cuyos movimientos primordiales no se originan en la naturaleza, ni en la violencia brutal, sino en la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6889,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6890"}],"collection":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6890"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6890\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6889"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6890"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6890"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6890"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}