{"id":8348,"date":"2015-07-22T17:38:16","date_gmt":"2015-07-22T17:38:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.nasaacin.org\/index.php\/2015\/07\/22\/ambientalistas-silenciados-en-colombia\/"},"modified":"2015-07-22T17:38:16","modified_gmt":"2015-07-22T17:38:16","slug":"ambientalistas-silenciados-en-colombia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/2015\/07\/22\/ambientalistas-silenciados-en-colombia\/","title":{"rendered":"Ambientalistas silenciados en Colombia"},"content":{"rendered":"<div> \t<strong><span style=\"font-size:14px;\">En los \u00faltimos doce a\u00f1os han asesinado a 50 defensores del medio ambiente en Colombia<\/span><\/strong><\/div>\n<div> \t<span style=\"font-size:14px;\">\u00bfCu\u00e1nto cuestan la miner\u00eda y las megaobras del pa\u00eds? Para estos seis l\u00edderes el precio fue alto: su propia vida.<\/span><\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t<\/div>\n<div> \tHay un mapa de Sudam\u00e9rica pintado de gris. Sobre ese mapa resaltan en verde cuatro de los pa\u00edses amaz\u00f3nicos: Per\u00fa, Ecuador, Brasil y Colombia. Sobre ellos hay dibujadas 478 cruces negras que representan a \u201cLos silenciados de la guerra por la tierra\u201d, como dice el t\u00edtulo del informe. En Colombia aparecen 50 cruces, 50 l\u00edderes asesinados o desaparecidos en los \u00faltimos doce a\u00f1os.<\/div>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLa investigaci\u00f3n fue realizada por Ojo P\u00fablico, un medio independiente fundado por curtidos periodistas peruanos que, como muchos colegas en otras partes del mundo, han decidido atrincherarse y resistir, desde espacios digitales alternativos, el conformismo y el resto de malos h\u00e1bitos de los grandes medios masivos.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tA principios de abril pasado, casi en simult\u00e1nea, vimos aparecer el informe de \u201cLos silenciados\u201d en nuestras timelines de Facebook. Entonces, tambi\u00e9n en simult\u00e1nea, comenzamos a indagar por las vidas de estos hombres y mujeres, muchos menores de 40 a\u00f1os, cuyas voces fueron silenciadas luego de asumir la vocer\u00eda de comunidades que luchan por la protecci\u00f3n de sus derechos humanos, la propiedad de sus tierras despojadas o el equilibrio ambiental de sus regiones.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tHicimos el ejercicio de descubrir cu\u00e1ntas de estas v\u00edctimas hab\u00edan defendido causas netamente ambientales en Colombia. Descubrimos trece. Trece ambientalistas colombianos que en los \u00faltimos a\u00f1os han sido asesinados o no han regresado a sus casas luego de liderar procesos en los que buscaban que sus comunidades fueran consultadas frente a los grandes proyectos mineros, hidroel\u00e9ctricos y agroindustriales de los \u00faltimos a\u00f1os.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEllos son: Jos\u00e9 Reinel Restrepo, Miguel \u00c1ngel Pab\u00f3n, Adelinda G\u00f3mez Gaviria, Javier Silva P\u00e9rez, Jairo Antonio Varela, Sandra Viviana Cu\u00e9llar, C\u00e9sar Garc\u00eda, Jorge Eli\u00e9cer de los R\u00edos, Eduard Cardozo, Enrique Fl\u00f3rez, Leovigildo Cunampia Quiro, Nelson Giraldo Posada, John Jairo Palacios y Orlando Valencia.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLa lista podr\u00eda ser m\u00e1s larga, mucho m\u00e1s larga, y a pesar de valiosos esfuerzos como el de Ojo P\u00fablico y Global Witness, tener un registro completo es casi imposible, por la lejan\u00eda y el olvido y el silencio en el que se sumen las poblaciones despu\u00e9s de haber perdido a sus l\u00edderes, a sus gu\u00edas. Estas quedan hu\u00e9rfanas y muchas de ellas, simplemente, deciden esconderse. No volver a salir. No volver a hablar.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tQuienes los conocieron, nos hablaron de ellos.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t<span style=\"color:#b22222;\"><span style=\"font-size:14px;\"><strong>Javier Silva P\u00e9rez, 41 a\u00f1os<\/strong><\/span><\/span><\/div>\n<div> \t<strong>Desaparecido el 21 de abril de 2012 en Yopal, Casanare.<\/strong><\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t\u201cYa en quince d\u00edas se acaba esta mierda\u201d, le dijo Javier Silva a su hermana Nancy dos d\u00edas antes de desaparecer. Silva iba a dejar su cargo como presidente de la Asociaci\u00f3n de Juntas de Acci\u00f3n Comunal del corregimiento El Morro (Yopal, Casanare), desde donde les hab\u00eda declarado la guerra frontal a las petroleras. Su desaparici\u00f3n se sumar\u00eda a la racha de violencia y muerte que ha acompa\u00f1ado a esa asociaci\u00f3n desde que naci\u00f3 hace 24 a\u00f1os. Cinco l\u00edderes han sido asesinados: Parmenio Parra, Carlos Arrig\u00ed Gabriel Ascencio Oswaldo Vargas, Faustino Acevedo.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEl s\u00e1bado 21 de abril de 2012, hacia las 6:00 p.m., Javier termin\u00f3 de dictar unas capacitaciones en Yopal y tom\u00f3 su moto para dirigirse a El Morro, donde viv\u00eda con su esposa y \u00c1nderson, su \u00fanico hijo. Vest\u00eda una camisa blanca, un jean y llevaba un morral negro terciado a la espalda. \u201cEsa tarde llovi\u00f3 bastante. El r\u00edo Cravo Sur se llev\u00f3 unos 100 metros de la v\u00eda y muchos cre\u00edmos que la corriente tambi\u00e9n se hab\u00eda llevado a Javier. Duramos una semana busc\u00e1ndolo. Aparecieron la moto y el cuerpo de otro se\u00f1or, pero de \u00e9l no se encontr\u00f3 absolutamente nada\u201d, cuenta Rubiel Vargas, hermano de Oswaldo, uno de los l\u00edderes de El Morro, asesinado en septiembre de 2004.\u201dSi no se lo llev\u00f3 la avalancha, entonces nos lo desaparecieron\u201d, dice Nancy que concluyeron ella y su familia.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tJavier naci\u00f3 el 20 de agosto de 1970 en Labranzagrande (Boyac\u00e1), donde fue concejal; a\u00f1os m\u00e1s tarde trabaj\u00f3 como corregidor, tesorero y presidente de la Junta de Acci\u00f3n Comunal de El Morro. Era el segundo de siete hermanos. \u201cSencillo, humilde, servicial; callado, pero cuando nos reun\u00edamos le gustaba la recocha\u201d, a\u00f1ade Rubiel.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLa llegada de Javier al departamento del Casanare, el segundo productor de petr\u00f3leo de Colombia, marc\u00f3 el comienzo de su lucha sindical por la defensa de los pueblos ocupados por las petroleras. \u201c\u00c9l dec\u00eda que donde hab\u00eda petroleras hab\u00eda contaminaci\u00f3n y corrupci\u00f3n; que por medio de ellas estaba llegando mucha gente que tra\u00eda malas costumbres\u201d, dice Nancy.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tJavier pele\u00f3 contra la petrolera Grant, que \u201cpr\u00e1cticamente se adentr\u00f3 a las malas a la finca de nosotros para hacer estudios de topograf\u00eda y perforaciones, aprovech\u00e1ndose de que mi mam\u00e1 y mi pap\u00e1 estaban solos\u201d. Pele\u00f3 tambi\u00e9n contra la Exxon cuando estaba empezando a construir su emporio en el Casanare: 2\u00e9l les dec\u00eda que antes de empezar a trabajar ten\u00edan que hacer un proyecto con la comunidad: una granja ambiental, unas v\u00edas alternas, un polideportivo&#8230; D\u00edas despu\u00e9s un ingeniero de la multinacional fue a la casa de \u00e9l y le dijo que le daba 500 millones para que los dejara trabajar. &#8216;Yo no quiero esa plata&#8217;, les respondi\u00f3 Javier\u201d, cuenta Nancy.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEl \u00faltimo l\u00edder campesino que lloraron los habitantes de El Morro fue Faustino Acevedo, presidente tambi\u00e9n de Asojuntas: muri\u00f3 el 6 de abril de 2014 luego de recibir tres disparos en la cabeza. D\u00edas despu\u00e9s de su muerte la prensa local difundi\u00f3 un comunicado en el que el Frente Jos\u00e9 David Su\u00e1rez del Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n Nacional (Eln) se atribu\u00eda el asesinato del l\u00edder y lo justificaba porque \u201cdicho dirigente se hall\u00f3 responsable en la desaparici\u00f3n del tambi\u00e9n dirigente Javier Silva, provocada por la compa\u00f1\u00eda petrolera Equion, que fue la mayor beneficiada por la desaparici\u00f3n puesto que Silva se opon\u00eda al nuevo proyecto de expansi\u00f3n\u201d.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t\u201cCuando sali\u00f3 ese comunicado quedamos fr\u00edos&#8230; Uno, sabiendo que Faustino y Javier eran buenos amigos&#8230; Yo no estuve de acuerdo \u2014se\u00f1ala Nancy\u2014. Ese informe nos hizo mucho da\u00f1o. Ahora la familia de Faustino nos tiene hostigados dici\u00e9ndonos guerrilleros\u201d. La desaparici\u00f3n de Javier sigue en investigaci\u00f3n en la Fiscal\u00eda. \u201cEso es como si nada&#8230; tres a\u00f1os y un mes despu\u00e9s no nos han dado ninguna raz\u00f3n\u201d, concluye la hermana de Silva.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t<span style=\"color:#b22222;\"><span style=\"font-size:14px;\"><strong>Jairo Antonio Varela Arboleda, 49 a\u00f1os<\/strong><\/span><\/span><\/div>\n<div> \t<strong>Asesinado el 5 de octubre de 2011 en Tierralta, C\u00f3rdoba<\/strong><\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t\u201c\u00c9l borracho me dec\u00eda que me quer\u00eda mucho. El \u00faltimo fin de semana que pasamos juntos fuimos a la cantinita y me mand\u00f3 a poner un disco de Rafael Orozco&#8230; ese que dice &#8216;esa la que tanto quiero, esa la que tanto adoro&#8217;\u201d. Ana Miladys Ramos despidi\u00f3 a su esposo Jairo Varela, guardabosques del Parque Nacional Natural Paramillo, un lunes por la ma\u00f1ana. Lo siguiente que supo de \u00e9l lo escuch\u00f3 de boca de un vecino, cuatro d\u00edas despu\u00e9s. \u201cEs que mataron a Jairo\u201d, le informaron, \u201cy yo pegu\u00e9 el grito y ca\u00ed por all\u00e1 sentada. Me pareci\u00f3 tan imposible. \u00c9l era tan bueno con la gente, lo quer\u00edan tanto. Pero claro, no todos lo quer\u00edan\u201d.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEl 5 de octubre de 2011, a los 49 a\u00f1os, Jairo Varela muri\u00f3 de dos balazos. Ese d\u00eda hab\u00eda estado trabajando en la elaboraci\u00f3n de un censo de los campesinos de Saiza (Tierralta, C\u00f3rdoba) y en la medici\u00f3n de sus tierras. Varela naci\u00f3 all\u00ed, en el corregimiento m\u00e1s aislado de Tierralta; un caser\u00edo enclavado en el Nudo del Paramillo que ha tenido que resistir la presencia hist\u00f3rica de los grupos armados ilegales: primero de las Farc y el Eln y luego de los paramilitares, que entraron a disputarse uno de los principales corredores del narcotr\u00e1fico en el noroccidente del pa\u00eds.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEse d\u00eda, dos hombres vestidos de civil, cargando fusiles, llegaron hasta su oficina. Les reclamaron a \u00e9l y a sus compa\u00f1eros por su presencia en esa zona, los citaron a una reuni\u00f3n al d\u00eda siguiente. Se fueron, pero volvieron faltando diez minutos para las ocho, apartaron a Jairo del resto y le dispararon. \u201cPara m\u00ed es como si yo hubiera muerto, como si todo se hubiera acabado\u201d, dice Ana Miladys.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tJairo fue presidente de la junta de acci\u00f3n comunal de Saiza, fue inspector de polic\u00eda y luego se convirti\u00f3 en funcionario de Parques Nacionales. Paralela a su ascenso como l\u00edder est\u00e1 la historia de su infortunado pueblo, que tuvo que desplazarse completo en 1999 luego de una violenta incursi\u00f3n paramilitar; est\u00e1 el retorno seis a\u00f1os despu\u00e9s de los m\u00e1s desesperados, que no aguantaron el hambre y la pobreza; est\u00e1 el volver y encontrar que muchas de sus tierras hab\u00edan sido usurpadas y convertidas en cultivos de coca por campesinos forasteros, al parecer por \u00f3rdenes de las Farc.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tJairo empez\u00f3 a confrontar a los invasores, a investigar qu\u00e9 hab\u00eda detr\u00e1s de su llegada y, dicen en Saiza, eso fue lo que molest\u00f3 a quien sea que haya dado la orden de matarlo.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t\u201cEl trabajo comunitario tiene muchos enemigos \u2013dice Juan de Dios Arboleda, su primo\u2013, y m\u00e1s en el trabajo espec\u00edfico que nosotros est\u00e1bamos haciendo. Uno defendiendo lo nuestro y ellos poniendo a otros a cultivar coca. Nosotros s\u00ed les dec\u00edamos directamente que no pod\u00edan mandar al campesino a que sembrara coca&#8230; Tampoco les hicimos el mandado cuando nos pidieron que fu\u00e9ramos voceros entre ellos y la comunidad. Luego de la muerte de Jairo bajamos la guardia un a\u00f1o, pero volvimos a seguir trabajando\u201d.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t\u201cJairo era muy alegre. Usted nunca lo ve\u00eda bravo. Saludaba siempre sonriendo\u201d, cuenta su esposa. Su primo Juan de Dios le da la raz\u00f3n: \u201cera muy servicial y amable, y tambi\u00e9n muy rumbero, de buen ambiente. A Jairo lo quer\u00edan mucho&#8230; en su entierro estuvieron unas 3.000 personas, calculo yo, y a pesar de la tristeza podr\u00eda decirse que fue un entierro muy hermoso\u201d.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t<span style=\"color:#b22222;\"><span style=\"font-size:14px;\"><strong>Adelinda G\u00f3mez Gaviria, 36 a\u00f1os<\/strong><\/span><\/span><\/div>\n<div> \t<strong>Asesinada el 30 de septiembre de 2013 en Almaguer, Cauca.<\/strong><\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t\u201cYo no le debo nada a nadie, pero tengo miedo, Jairo\u201d. Adelinda G\u00f3mez no se sent\u00eda segura, en especial cuando regresaba a su casa en la vereda Cortaderas del municipio de Almaguer, en pleno Macizo Colombiano. \u201cA ella le nac\u00eda trabajar por la comunidad, insist\u00eda en luchar por los derechos de las mujeres y en defender el territorio de la miner\u00eda \u2014cuenta Jairo Pipicano, su esposo\u2014. La hab\u00edan amenazado y por eso me avisaba a qu\u00e9 hora iba a regresar y yo sal\u00eda a encontrarla en el camino. Pero ese d\u00eda todo fue diferente\u201d.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t\u201cLa historia de esa noche, que Jairo Pipicano no quiere recordar, podr\u00eda comenzar el d\u00eda en que Adelinda empez\u00f3 a preocuparse por la expansi\u00f3n de la miner\u00eda en el Macizo Colombiano, en el Cauca; una regi\u00f3n en la que abundan el agua y la tierra f\u00e9rtil, pero tambi\u00e9n la plata, el carb\u00f3n, el colt\u00e1n y el oro. Adelinda y Jairo se hab\u00edan conocido en Almaguer y viv\u00edan con sus tres hijos: \u00c9merson, \u00c1nderson y Wilson, el mayor y quien la acompa\u00f1aba siempre. Incluso esa noche, de la que \u00e9l tampoco quiere hablar.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t\u201cGuido Rivera, l\u00edder del Comit\u00e9 de Integraci\u00f3n del Macizo Colombiano (CIMA), cuenta que la conoci\u00f3 en 2010, cuando ella se uni\u00f3 al Comit\u00e9. \u201cEmpezamos a investigar sobre miner\u00eda legal e ilegal y ella se convirti\u00f3 en un enlace fundamental para convocar y socializar el tema en su municipio\u201d. En su investigaci\u00f3n encontraron que en Almaguer se hab\u00edan entregado siete t\u00edtulos mineros, la mayor\u00eda en zonas de gran importancia ambiental, y que hab\u00eda 18 solicitudes pendientes con una extensi\u00f3n de m\u00e1s de 15.000 hect\u00e1reas, que podr\u00edan cubrir el 50% del territorio del municipio. En el Macizo Colombiano se produce el 70% del agua que consume el pa\u00eds.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t\u201cGuido se refiere a Adelinda como una mujer alegre, con carisma, \u201cque hab\u00eda aprendido a identificar el valor de conservar y defender nuestro territorio\u201d. En la casa que hoy est\u00e1 abandonada, y a la que no pudieron regresar ni Jairo ni los ni\u00f1os, sembraban caf\u00e9, yuca y pl\u00e1tano. \u201cElla se le med\u00eda a todo, era una l\u00edder por naturaleza, una mam\u00e1 entregada. Tambi\u00e9n cultivaba, no ten\u00eda ning\u00fan problema en echarse un bulto al hombro o en echar machete. Era una trabajadora incansable\u201d.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tAdelinda hab\u00eda impulsado una audiencia p\u00fablica para denunciar los impactos sociales y ambientales de la miner\u00eda y un foro en el que participaron m\u00e1s de 1.000 campesinos e ind\u00edgenas. Un mes antes de morir recibi\u00f3 una llamada: \u201cDeje de joder con esa cosa de la miner\u00eda, eso es riesgoso y se va a hacer matar\u201d. Le ofrecieron trabajar para los mineros y no acept\u00f3. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 me van a hacer algo a m\u00ed, Jairo? Yo no he hecho nada malo. No voy a vender el municipio por un gramo de oro\u201d, decia.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t\u201cNos descuidamos y mire lo que pas\u00f3&#8230;\u201d, dice Jairo. Su voz empieza a apagarse.<\/div>\n<div> \t\u201cEra un lunes. A las 4:00 p.m. sali\u00f3 de la casa y me dijo que no la esperara temprano, que iba para una reuni\u00f3n con otras l\u00edderes. Se fue con Wilson, que era muy apegado a ella. A las 8:30 escuch\u00e9 que el muchacho gritaba y cuando sal\u00ed lo vi arrastr\u00e1ndose y lleno de sangre\u201d. En el camino dos hombres la esperaban. Wilson trat\u00f3 de defenderla, pero lo golpearon y le dispararon. Adelinda trat\u00f3 de escapar, pero cinco disparos la detuvieron. \u201cSal\u00ed corriendo con los ni\u00f1os y la encontramos en el camino. En ese momento uno pierde todo. Nosotros \u00e9ramos tan apegados&#8230; Ella me dec\u00eda que hab\u00eda que pelear, que no nos pod\u00edamos quedar callados\u201d. En la actualidad la investigaci\u00f3n est\u00e1 detenida en un juzgado en Pasto. Jairo y sus hijos nunca regresaron a Almaguer.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t<span style=\"color:#b22222;\"><span style=\"font-size:14px;\"><strong>Miguel \u00c1ngel Pab\u00f3n Pab\u00f3n, 36 a\u00f1os<\/strong><\/span><\/span><\/div>\n<div> \t<strong>Desaparecido el 31 de octubre de 2012 en Barrancabermeja, Santander.<\/strong><\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEn la portada del libro Aguas represadas, el caso del proyecto Hidrosogamoso en Colombia, aparece la foto de un hombre con nueve pescados en sus manos. Ese hombre es Miguel \u00c1ngel Pab\u00f3n Pab\u00f3n, defensor de comunidades de campesinos y pescadores, desaparecido desde el 31 de octubre de 2012.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t\u201cDiez d\u00edas antes de su desaparici\u00f3n lo llam\u00e9 para contarle que ya ten\u00eda el libro, le dije que hab\u00eda quedado muy bien en la foto y quedamos de reunirnos para llev\u00e1rselo. Nunca se lo pude entregar\u201d. Claudia Ortiz es una de las l\u00edderes de la zona, pertenece al movimiento R\u00edos Vivos y era amiga de Miguel. \u201cLo conoc\u00ed en 2009, \u00e9l era el presidente de la Junta del Asentamiento El Peaje en el Municipio de Betulia, Santander, ubicado cerca de las obras de construcci\u00f3n de la hidroel\u00e9ctrica Sogamoso. \u00c9l estaba en contra de represar y desviar el r\u00edo Sogamoso y de los efectos que representaba un proyecto como este. Siempre buscaba mejorar las condiciones de vida de la comunidad\u201d.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tMiguel trabajaba en una finca en la parte alta del municipio, cultivaba yuca y pl\u00e1tanos y hac\u00eda trabajos de electricidad de manera espor\u00e1dica, pero la mayor\u00eda del tiempo se dedicaba al trabajo comunitario. Hizo parte del grupo que cre\u00f3 el Movimiento Social por la Defensa del R\u00edo Sogamoso y en 2011 ayud\u00f3 a fundar el Movimiento R\u00edos Vivos. Era com\u00fan verlo en las movilizaciones por la defensa del r\u00edo. \u201cViajamos mucho a otras regiones para analizar otros proyectos hidroel\u00e9ctricos y denunciar sus efectos sociales y ambientales\u201d. Miguel era prudente, hablaba tan bajo que a veces no se le escuchaba; era cuidadoso.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tTatiana Roa, coordinadora de la fundaci\u00f3n Censat Agua Viva y una de las autoras del libro en el que aparece, lo recuerda con gratitud: \u201cYo conoc\u00ed a Miguel durante su trabajo por la defensa del r\u00edo Sogamoso. Era una persona muy generosa, muy entregada a su gente. \u00c9l estaba preocupado adem\u00e1s por las personas sin techo en su regi\u00f3n. Era un hombre muy consciente de las problem\u00e1ticas sociales y ambientales\u201d.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEn 2011 se traslad\u00f3 al municipio de San Vicente de Chucur\u00ed para apoyar la conformaci\u00f3n del asentamiento Los Acacios. Cerca de 300 familias desplazadas y damnificadas por la ola invernal empezaban a levantar sus viviendas y Miguel hab\u00eda logrado que les pusieran electricidad. Su meta era construir un acueducto comunitario.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEl mi\u00e9rcoles 31 de octubre de 2012 tuvo una reuni\u00f3n para organizar una brigada de fumigaci\u00f3n y detener los contagios por dengue en el asentamiento. Horas m\u00e1s tarde nadie volvi\u00f3 a verlo y en este momento nada se sabe. \u201cEra un hombre muy alegre y desinteresado, no ten\u00eda absolutamente nada y lo daba todo por su gente. Entreg\u00f3 su vida a las luchas sociales y ambientales. Uno quisiera que hubiera muchos como \u00e9l en este pa\u00eds\u201d, dice Tatiana Roa.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t<span style=\"color:#b22222;\"><span style=\"font-size:14px;\"><strong>Jos\u00e9 Reinel Restrepo, 36 a\u00f1os<\/strong><\/span><\/span><\/div>\n<div> \t<strong>Asesinado el 2 de septiembre de 2011 en Bel\u00e9n de Umbr\u00eda, Risaralda.<\/strong><\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEl 2 de septiembre de 2011 lleg\u00f3 a la morgue de Bel\u00e9n de Umbr\u00eda un cad\u00e1ver que nadie reconoci\u00f3. La Polic\u00eda lo hab\u00eda encontrado en la carretera que conduce al municipio de Mistrat\u00f3, en Risaralda, con dos disparos en la espalda y sin documentos. Era Jos\u00e9 Reinel Restrepo, el p\u00e1rroco del municipio de Marmato (Caldas), opositor radical del proyecto de miner\u00eda a cielo abierto que planeaba la compa\u00f1\u00eda canadiense Gran Colombia Gold y que implicaba el traslado de todo el pueblo.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t\u201cEl padre Jos\u00e9 Reinel quer\u00eda arreglar la parroquia, pero cuando hizo las averiguaciones, algunos trabajadores de la Medoro, como se llamaba la minera en ese momento, le dijeron que le ayudaban, siempre y cuando construyera una nueva iglesia y en otro sitio. \u00c9l qued\u00f3 muy preocupado y empez\u00f3 a indagar por qu\u00e9 quer\u00edan mover la parroquia. Era un hombre muy comprometido y muy entregado a la comunidad\u201d, dice Mario Tangarife, l\u00edder de los peque\u00f1os mineros de Marmato.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tMarmato creci\u00f3 sobre el cerro El Burro, una monta\u00f1a rica en oro de la que han vivido varias generaciones. La mayor\u00eda de sus cerca de 9.000 habitantes se ha dedicado a la miner\u00eda artesanal durante d\u00e9cadas. Sin embargo, desde 2005 el pueblo est\u00e1 en la mira de las grandes mineras, todas canadienses: en 2008 lleg\u00f3 la Colombia Goldfields, que intent\u00f3 comprar no s\u00f3lo las minas sino tambi\u00e9n varias viviendas. Despu\u00e9s lleg\u00f3 Medoro Resources y compr\u00f3 a la primera, y el \u00faltimo movimiento ocurri\u00f3 con la fusi\u00f3n de Medoro con Gran Colombia Gold. Sus planes son ambiciosos: hacer miner\u00eda a cielo abierto para extraer los recursos a mayor velocidad, lo que tendr\u00eda enormes implicaciones ambientales y, adem\u00e1s, obligar\u00eda a la construcci\u00f3n de un nuevo Marmato.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEl padre Jos\u00e9 Reinel lideraba el Comit\u00e9 C\u00edvico Prodefensa de Marmato. Poco antes de su muerte hab\u00eda hecho unas declaraciones que, para muchos, lo sentenciaron a muerte. En el documental Marmato, pesebre de oro que grita afirma con voz pausada y un leve tartamudeo: \u201cQuieren aprovecharse de la poblaci\u00f3n, quieren desalojar la poblaci\u00f3n y la parroquia&#8230; Aqu\u00ed mismo han venido y me han preguntado si yo estar\u00eda de acuerdo en esa reubicaci\u00f3n del pueblo y yo les he dicho que no. Si me van a sacar de aqu\u00ed me tienen que sacar a bala o a plan\u201d.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tJos\u00e9 Reinel naci\u00f3 en Viterbo, Caldas, el 2 de octubre de 1975 y a los 24 a\u00f1os se orden\u00f3 como sacerdote en la Catedral de Pereira. Pas\u00f3 por las parroquias de Anserma, Riosucio, Pereira y Santuario, y lleg\u00f3 a Marmato en 2008.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEntre el 23 y el 26 de agosto de 2011 el sacerdote viaj\u00f3 a Bogot\u00e1 con varios l\u00edderes de Marmato, incluido Mario Tangarife, con el fin de denunciar los impactos del proyecto en varias organizaciones y medios de comunicaci\u00f3n. \u201cCuando regresamos lo mataron\u201d, se\u00f1ala Mario. Han pasado casi cuatro a\u00f1os y a\u00fan no se sabe nada de los responsables. Quedan s\u00f3lo sus palabras que hoy parecen un mal presagio: \u201cSi a m\u00ed como p\u00e1rroco me dicen que me tengo que ir, yo les dir\u00eda que lo que tengo es que morirme\u201d.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t<span style=\"color:#b22222;\"><span style=\"font-size:14px;\"><strong>Sandra Viviana Cu\u00e9llar Gallego, 26 a\u00f1os<\/strong><\/span><\/span><\/div>\n<div> \t<strong>Desaparecida el 17 de febrero de 2011 en Cali.<\/strong><\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t\u201cSandra hab\u00eda conseguido esa semana un apartamentico para irse a vivir sola. El pap\u00e1 la hab\u00eda ayudado a trastearse y se estaba terminando de acomodar. Ese d\u00eda me llam\u00f3, se disculp\u00f3 porque ten\u00eda que cancelar una comida a la que nos hab\u00eda invitado y yo le dije que no se preocupara, que ya habr\u00eda tiempo para eso\u201d, cuenta do\u00f1a Mar\u00eda Elena Gallego antes de romper en llanto y decir que prefiere que sea su esposo el que hable de la desaparici\u00f3n de su hija de 26 a\u00f1os, ocurrida el 17 de febrero de 2011 en un paradero de buses de Cali.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tA Sandra Cu\u00e9llar la desaparecieron un jueves hacia mediod\u00eda, en un sector conocido como El Terminalito. Iba rumbo a Palmira a dictar su primera clase de cultura y medio ambiente en la Universidad Nacional. Vest\u00eda un bluy\u00edn y una camisa negra. Su celular y su billetera fueron encontrados dos d\u00edas despu\u00e9s cerca del paradero de buses, intactos. Esa fue la \u00faltima y la \u00fanica noticia que tuvieron de ella. \u201cEs como si la hubieran desaparecido ayer\u201d, dice su amigo Hildebrando V\u00e9lez, quien fue amenazado y hostigado por liderar su b\u00fasqueda.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tSandra Viviana se hab\u00eda graduado con honores como ingeniera ambiental. Bailaba m\u00fasica folcl\u00f3rica, escrib\u00eda poes\u00eda y, sobre todo, entregaba sus d\u00edas a acompa\u00f1ar a las comunidades campesinas, ind\u00edgenas y negras vulneradas. Defend\u00eda a los corteros de ca\u00f1a que reclamaban condiciones de trabajo m\u00e1s dignas; dio el debate sobre el costo ambiental que representaba la multiplicaci\u00f3n de cultivos de palma para la producci\u00f3n de biodi\u00e9sel, pues su expansi\u00f3n es uno de los principales motores de deforestaci\u00f3n en Colombia; lider\u00f3 el referendo por el agua en su regi\u00f3n, que buscaba la consagraci\u00f3n del agua potable como derecho fundamental, y semanas antes de desaparecer hab\u00eda convocado a la construcci\u00f3n de una red en defensa de los humedales, una lucha por la recuperaci\u00f3n de \u201clas 150.000 hect\u00e1reas de humedales que se han tomado los ca\u00f1icultores de la cuenca del r\u00edo Cauca\u201d, explica Hildebrando.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t\u201cSandra es una persona muy activa, llena de inquietudes, preocupada por el mundo que la rodea. Y con muchas proyecciones, no s\u00f3lo a nivel profesional, sino tambi\u00e9n en lo art\u00edstico y en lo espiritual\u201d, dice su pap\u00e1, siempre hablando en presente, y cuenta que en el \u00faltimo diciembre que celebraron juntos, ella acababa de regresar de un viaje de seis meses por Sudam\u00e9rica, en el que estuvo muy cerca de los pueblos ind\u00edgenas. \u201cElla viv\u00eda y sufr\u00eda por todo lo que tuviera vida: una planta, un animal abandonado \u2014afirma Hildebrando\u2014. A m\u00ed me impresionaba su capacidad de dinamizar, de movilizar, de relacionarse de una manera alegre y sencilla con la gente\u201d.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLa imagen sonriente de Sandra Viviana Cu\u00e9llar en una comparsa en la Feria de Cali, con el cuerpo te\u00f1ido de dorado y los labios pintados de rojo, aparece en decenas de art\u00edculos y campa\u00f1as en internet que reclaman su regreso. En uno de estos sitios web, La Voz del Pueblo Latinoamericano, se lee: \u201cEstamos enfureci\u00e9ndonos por el silencio institucional, estamos enfad\u00e1ndonos por la modorra de la justicia, estamos perdonando a los perpetradores por la paz de nuestros esp\u00edritus. T\u00fa har\u00edas lo mismo\u201d. Despu\u00e9s de cuatro a\u00f1os de investigaci\u00f3n, su familia no ha recibido ninguna respuesta de la justicia, \u201cni siquiera una hip\u00f3tesis de qui\u00e9n pudo desaparecerla\u201d, dice su pap\u00e1.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t<strong>Por: <span style=\"color:#000000;\"><span style=\"font-size:14px;\">Carolina Guti\u00e9rrez Torres \/ Viviana Londo\u00f1o \/ VICE<\/span><\/span><\/strong><\/div>\n<div> \t<strong>FUENTE: <span style=\"color:#000000;\">EL ESPECTADOR<\/span>&nbsp;<\/strong><a href=\"http:\/\/www.elespectador.com\/noticias\/medio-ambiente\/ambientalistas-silenciados-colombia-articulo-572826\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">http:\/\/www.elespectador.com\/noticias\/medio-ambiente\/ambientalistas-silenciados-colombia-articulo-572826<\/a><\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los \u00faltimos doce a\u00f1os han asesinado a 50 defensores del medio ambiente en Colombia \u00bfCu\u00e1nto cuestan la miner\u00eda y las megaobras del pa\u00eds? 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