{"id":8363,"date":"2015-08-01T19:41:10","date_gmt":"2015-08-01T19:41:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.nasaacin.org\/index.php\/2015\/08\/01\/si-siembras-extractivismos-cosecharas-violencias\/"},"modified":"2015-08-01T19:41:10","modified_gmt":"2015-08-01T19:41:10","slug":"si-siembras-extractivismos-cosecharas-violencias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/2015\/08\/01\/si-siembras-extractivismos-cosecharas-violencias\/","title":{"rendered":"Si siembras extractivismos, cosechar\u00e1s violencias"},"content":{"rendered":"<p> \tPoco a poco est\u00e1 quedando en evidencia que los actuales extractivismos avanzan en un contexto de creciente violencia. Esto no es una exageraci\u00f3n: se apela a distintas formas de violencia para imponerlos y protegerlos, y es cada vez m\u00e1s frecuente que la movilizaci\u00f3n ciudadana quede tambi\u00e9n atrapada en ella.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p> \t&nbsp;<br \/> \tEsta deriva no puede resultar sorpresiva. Tengamos presente que el avance de los extractivismos por medio de emprendimientos tales como la megaminer\u00eda a cielo abierto, la explotaci\u00f3n petrolera en la Amazonia, o los monocultivos, tienen enormes impactos sociales, econ\u00f3micos, territoriales y ambientales.<br \/> \t&nbsp;<br \/> \tEsos efectos son de tal envergadura, que muchas comunidades locales se oponen a ese tipo de explotaci\u00f3n de los recursos naturales. Eso obliga a que los promotores de esos emprendimientos, sean empresas o gobiernos, deben presionar cada vez m\u00e1s para poder imponerlos. En unos casos eso resulta en una violencia de baja intensidad, pero persistente, como puede ser acallar a los l\u00edderes ciudadanos, lanzar campa\u00f1as de descr\u00e9dito contra grupos sociales, o criminalizar sus movilizaciones.<br \/> \t&nbsp;<br \/> \tEn otros casos, los niveles de violencia escalan hacia una mayor intensidad. Eso ocurre cuando los promotores de los extractivismos apelan a la polic\u00eda o a militares para aplastar la movilizaci\u00f3n ciudadana, dejando detr\u00e1s un saldo de heridos o muertos. Entre los ejemplos m\u00e1s conspicuos est\u00e1 Per\u00fa, donde bajo el gobierno de Ollanta Humala, ya han muerto 60 personas en conflictos sociales (los tres m\u00e1s recientes debido a las protestas contra el proyecto minero T\u00eda Mar\u00eda, lo que llev\u00f3 a declarar el estado de sitio en esa zona en mayo de 2015).&nbsp; En otros casos, son sicarios los que asesinan a l\u00edderes locales, como ha ocurrido en Colombia o Brasil.<br \/> \t&nbsp;<br \/> \tEste tipo de casos son muy conocidos en casi todos los pa\u00edses latinoamericanos. Pero se est\u00e1n sumando otras situaciones, m\u00e1s complejas y en buena medida paradojales. Como muchos actores, desde analistas a empresarios, pero sobre todo los gobiernos, han insistido tanto pero tanto en difundir los mitos de extractivismos como fuente de enormes riquezas econ\u00f3micas y bienestar, hay amplios sectores que se lo han cre\u00eddo. Entre los convencidos est\u00e1n los que abandonaron sus pr\u00e1cticas rurales para lanzarse a la miner\u00eda, comunidades que hicieron tratos con petroleras o agricultores familiares que se endeudaron para comprar la nueva tecnolog\u00eda de la soja. Algunos de ellos consiguieron aumentar sus ingresos econ\u00f3micos en tiempos de altos precios de las materias primas.<br \/> \t&nbsp;<br \/> \tPero eso tambi\u00e9n contribuy\u00f3 a fomentar otro tipo de violencias, donde unos grupos se enfrentaban a otros por acceder, por ejemplo a un yacimiento minero. Se generaron as\u00ed situaciones muy complejas, donde comunarios se enfrentan unos contra otros, los que quieren m\u00e1s miner\u00eda contra los que la rechazan, o mineros que invaden predios de otros mineros, y a todo esto se le agrega el accionar de la polic\u00eda o fuerzas de seguridad privadas vinculadas a las empresas. Casos emblem\u00e1ticos fueron los duros enfrentamientos entre grupos locales alrededor de la mina Mallku Khota, o las peleas por controlar el yacimiento de oro de Arcopongo, ambos en Bolivia.<br \/> \t&nbsp;<br \/> \tPor si esto fuera poco, se siguen agregando procesos. La ca\u00edda de los precios de las materias primas hace que muchos despierten de sus sue\u00f1os econ\u00f3micos, y como la sombra de la pobreza regresa, algunos salen a protestar a las calles, se movilizan y exigen que los gobiernos les compensen de alguna manera ante la ca\u00edda de los mercados globales. Est\u00e1n reclamando por aquellas promesas de riqueza y bienestar que les hicieron, y a veces recurren a la violencia. Los gobiernos, a su vez, reaccionan como casi siempre lo han hecho, tambi\u00e9n respondiendo con su propia violencia. Esto est\u00e1 ocurriendo en estos d\u00edas en Bolivia, con la movilizaci\u00f3n de grupos ciudadanos y cooperativistas mineros desde Potos\u00ed hacia la ciudad de La Paz, que ha terminado en varias refriegas con la polic\u00eda. Ocurri\u00f3 en el pasado reciente en Per\u00fa, con las movilizaciones de mineros informales o ilegales de oro amaz\u00f3nico. En una y otra situaci\u00f3n estamos frente a algo as\u00ed como un extractivismo popular que le reclama al gobierno m\u00e1s extractivismo o en su lugar compensaciones econ\u00f3micas directas.<br \/> \t&nbsp;<br \/> \tTodas estas situaciones muestran que, por distintas v\u00edas, los extractivismos generan y potencian la violencia. Desde el Estado se ha apelado repetidamente a ese recurso para imponer emprendimientos que, si se hubieran cumplido seriamente las evaluaciones ambientales, las consultas ciudadanas, o la contabilizaci\u00f3n de sus reales costes econ\u00f3micos, nunca hubieran sido aprobados. Hay comunidades que han resistido como han podido a ese empuje, sufriendo esa violencia, viviendo la cotidianidad de una \u201cpol\u00edtica\u201d violentista. Por ello hay veces que recurren tambi\u00e9n a la violencia, o bien porque han sido acorraladas, o bien porque ese es el tipo de pol\u00edtica que han visto por d\u00e9cadas. A medida que ahora se suman los que quieren todav\u00eda m\u00e1s extractivismos, las ca\u00eddas hacia la violencia se potencian.<\/p>\n<p> \tLa primera responsabilidad ante estas situaciones no est\u00e1 en los movimientos sociales, sino en el Estado. Este ha insistido en presentar a los extractivismos como una segura forma de crecimiento econ\u00f3mico y reducci\u00f3n de la pobreza, como actividades de escasos impactos y seguros beneficios, despreciando a quienes alzan sus voces de alerta. El Estado ha sembrado extractivismos, y lo ha hecho intensamente y durante a\u00f1os, apelando repetidamente a la violencia. Por ello ahora est\u00e1 cosechando violencias, tanto las suyas propias, debido a sus limitaciones en cuestiones que van desde la cobertura a los derechos humanos al censurable desempe\u00f1o de sus fuerzas de seguridad, como las de otros, sea por oponerse a los extractivismos como por querer todav\u00eda m\u00e1s.<br \/> \t&nbsp;<br \/> \tTodo esto deja en claro que los actuales extractivismos no pueden ser separables de esas din\u00e1micas de la violencia. No existe algo as\u00ed como un extractivismo neutro o inofensivo. Son emprendimientos que est\u00e1n inmersos a veces es una violencia disimulada o muy focalizada, como por ejemplo hostigar a las ONGs, pero que en otros momentos deben ser impuestos con toda la fuerza que les otorgan los despliegues policiales o militares. De una u otra forma la violencia siempre est\u00e1 all\u00ed, y termina afectando sobre todo a los m\u00e1s d\u00e9biles, las comunidades locales, y entre ellos en especial a grupos campesinos o ind\u00edgenas. De nada sirve ocultar estos v\u00ednculos, y por el contrario, reconocer esta estrecha relaci\u00f3n es una condici\u00f3n indispensable para pensar cualquier alternativa. Desmontar esa espiral de la violencia s\u00f3lo es posible si se inicia un serio proceso de transici\u00f3n de salida a la dependencia extractivista.<br \/> \t&nbsp;<br \/> \t&nbsp;<br \/> \t<strong>Eduardo Gudynas<\/strong> es investigador en el Centro Latino Americano de Ecolog\u00eda Social (CLAES)<\/p>\n<p> \tfuete :<\/p>\n<p> \thttp:\/\/www.alainet.org\/es\/articulo\/171271<\/p>\n<p> \t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Poco a poco est\u00e1 quedando en evidencia que los actuales extractivismos avanzan en un contexto de creciente violencia. 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