{"id":8698,"date":"2016-03-17T14:48:03","date_gmt":"2016-03-17T14:48:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.nasaacin.org\/index.php\/2016\/03\/17\/tenencia-de-la-tierra-y-megaproyestos-en-colombia-algunar-reflexiones-para-mexico\/"},"modified":"2016-03-17T14:48:03","modified_gmt":"2016-03-17T14:48:03","slug":"tenencia-de-la-tierra-y-megaproyestos-en-colombia-algunar-reflexiones-para-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/2016\/03\/17\/tenencia-de-la-tierra-y-megaproyestos-en-colombia-algunar-reflexiones-para-mexico\/","title":{"rendered":"Tenencia de la tierra y megaproyectos en Colombia: algunas reflexiones para Mexico"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"> \t<span style=\"font-size:11px;\"><span style=\"background-color:#faebd7;\">Foto: Tejido de Comunicacion Pueblo Nasa <\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tEl sistema capitalista opera s\u00f3lo en la medida en que pueda elevar de forma permanente la tasa de ganancia, premisa que ha llevado a numerosos y salvajes procesos de despojo y destrucci\u00f3n ambiental y cultural en todo el mundo a lo largo de los siglos recientes. La escala e intensidad de estos procesos destructivos se reflejan en profundas transformaciones a nivel planetario, dando lugar a la encrucijada que diversos autores han llamado crisis civilizatoria, pues pone en entredicho la viabilidad de la existencia de la humanidad en el largo plazo.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tPor m\u00e1s que se hable de la terciarizaci\u00f3n de las econom\u00edas, en la actualidad en toda Latinoam\u00e9rica siguen operando diversos procesos de acumulaci\u00f3n de capital basados en el usufructo directo de la tierra, por lo que los mecanismos para permitir el acceso de los capitales a los territorios constituyen un punto nodal en la pol\u00edtica de los gobiernos \u201cnacionales\u201d en todo el Continente.<\/p>\n<p> \tEstos mecanismos van desde la modificaci\u00f3n a los marcos jur\u00eddicos nacionales para legalizar el despojo, hasta la creaci\u00f3n de escenarios de guerra para desplazar poblaci\u00f3n y restringir las garant\u00edas individuales y colectivas, pasando por supuesto por la criminalizaci\u00f3n de la lucha social que busca defender a la poblaci\u00f3n y a sus territorios.<\/p>\n<p> \t<strong>Tenencia de la tierra y violencia<\/strong>. Estos procesos ocurren tanto en M\u00e9xico como en Colombia, aunque con las especificidades de cada caso.<\/p>\n<p> \tEsta contribuci\u00f3n pretende hacer un breve an\u00e1lisis de lo que ha ocurrido al respecto en aquel pa\u00eds en las d\u00e9cadas recientes, para tratar de extraer algunos aprendizajes para la actual coyuntura mexicana. Una de las principales diferencias radica en la tenencia de la tierra: en M\u00e9xico 52 por ciento de la superficie nacional se encuentra bajo propiedad social, mientras que en Colombia, seg\u00fan el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) de 2011, 52 por ciento de la tierra est\u00e1 en manos del 1.15 por ciento del total de la poblaci\u00f3n; menos de mil familias acaparan 70 por ciento de las mejores tierras, mientras que 1.5 millones de hogares campesinos no tienen d\u00f3nde cultivar para comer. Estas cifras evidencian el fracaso de los diversos intentos de reforma agraria promovidos a lo largo de 40 a\u00f1os, que no han logrado una transformaci\u00f3n significativa en la estructura de la propiedad.<\/p>\n<p> \tPor el contrario, como lo expresa Isaac Mar\u00edn, del Congreso de los Pueblos, el clima de violencia imperante ha provocado desde la d\u00e9cada de los 90\u2019s la expulsi\u00f3n de ocho millones de personas del campo, es decir, un aut\u00e9ntico vaciamiento del medio rural colombiano. Paralelo a ello se ha producido una compra masiva de tierras de parte de los narcotraficantes y la expropiaci\u00f3n por parte de grupos armados ilegales, lo que condujo en los hechos a una \u201ccontrarreforma agraria armada\u201d, incrementando en gran medida la concentraci\u00f3n de la tierra.<\/p>\n<p> \tSeg\u00fan la Comisi\u00f3n de Seguimiento a las Pol\u00edticas P\u00fablicas sobre Desaparici\u00f3n Forzada, entre 1980 y 2010, 6.6 millones de hect\u00e1reas de tierras fueron abandonadas o usurpadas; otras fuentes consideran que la cifra podr\u00eda llegar a los diez millones de hect\u00e1reas. Estas tierras, despojadas a sangre y fuego, se encuentran actualmente en manos de los grupos paramilitares y narcotraficantes, utilizadas principalmente para el cultivo de palma aceitera o bien para la extracci\u00f3n minera.<\/p>\n<p> \tUno de los m\u00e1s graves desplazamientos masivos tuvo lugar en la parte norte del Choc\u00f3, entre 1996 y 1997, cuando 20 mil personas fueron brutalmente despojadas de sus territorios, en la llamada Operaci\u00f3n G\u00e9nesis. \u201cNosotros nos dimos cuenta\u201d, relatan personas de las comunidades que fueron bombardeadas y cazadas como animales en medio del bosque, \u201cque nuestro desplazamiento no era por ninguna guerrilla, sino por intereses econ\u00f3micos\u201d.<\/p>\n<p> \tLas compras de tierras con capitales il\u00edcitos y los desalojos forzados permitieron constituir neolatifundios a costa de la peque\u00f1a y mediana propiedad, que se destinaron a la especulaci\u00f3n, o para ejercer dominio armado sobre un territorio por razones pol\u00edticas, estrat\u00e9gicas o militares. Este fen\u00f3meno provoc\u00f3 una grave distorsi\u00f3n institucional sobre los derechos de propiedad, y en particular un proceso de involuci\u00f3n en los derechos de propiedad territorial y sus usos, al establecerse territorios de dominio al estilo feudal (ej\u00e9rcitos privados o por fuera del control del Estado que utilizan la fuerza para controlar un territorio), en una sociedad y ambiente capitalistas que se enmarcan en un proceso de globalizaci\u00f3n de mercados de materias primas.<\/p>\n<p> \tEste control territorial es el responsable del desplazamiento forzado de los habitantes rurales y del despojo de sus pertenencias, incluyendo la tierra. Este fen\u00f3meno acentu\u00f3 la pobreza, contribuy\u00f3 al crecimiento de las econom\u00edas informales y gener\u00f3 inseguridad alimentaria a escala familiar, afectando tambi\u00e9n la formaci\u00f3n y el desarrollo del capital social, desestructurando relaciones sociales tejidas hist\u00f3ricamente y agudizando los factores de concentraci\u00f3n y desigualdad en el campo.<\/p>\n<p> \tDurante d\u00e9cadas, los campesinos se han visto en medio del fuego cruzado entre el narcotr\u00e1fico, la insurgencia armada, la delincuencia com\u00fan y grupos paramilitares conformados entre ganaderos, comerciantes, ex militares y militares activos, que se armaron para defender sus intereses econ\u00f3micos y desplazar a los campesinos para apropiarse de sus tierras. La emigraci\u00f3n forzada de campesinos pobres y sin tierra a los centros urbanos exacerb\u00f3 la hist\u00f3rica situaci\u00f3n de pobreza del pueblo colombiano. Casi la mitad de la poblaci\u00f3n colombiana vive en la pobreza (42.8 por ciento) y m\u00e1s del 22.9 por ciento en pobreza extrema. El coeficiente de Gini, que mide la desigualdad, llega al 0.85 en una escala de 0 a 1. En 2008 Colombia fue el sexto pa\u00eds m\u00e1s desigual del mundo.<\/p>\n<p> \tTe\u00f3filo Acu\u00f1a, quien es parte del Congreso de los Pueblos, afirma que el conflicto social en Colombia es por la tierra, pues el gobierno promueve abiertamente el despojo a los campesinos a partir de tres proyectos, la miner\u00eda, la agroindustria (principalmente palma africana) y la construcci\u00f3n de la infraestructura que requieren los dos anteriores. En el mismo sentido, Dar\u00edo Fajardo, investigador de la Universidad Externado, afirma que el desplazamiento forzado y la usurpaci\u00f3n de tierras fueron instrumentos para operar el tratado de libre comercio firmado en 2005, pues se busc\u00f3 garantizar una inmensa mano de obra desplazada, desorganizada y aterrorizada, al tiempo que se generaban territorios francos para instalar proyectos extractivistas de muy alto impacto ambiental.<\/p>\n<p> \t<strong>Los desiertos de palma africana<\/strong>. El cultivo de la palma africana se inici\u00f3 en Colombia 60 a\u00f1os atr\u00e1s, pero se ha consolidado a partir de los a\u00f1os 80\u2019s. Para 2001 se estima que hab\u00eda 170 mil hect\u00e1reas de palma aceitera en Colombia y el entonces presidente \u00c1lvaro Uribe proclamaba que \u201cel pa\u00eds debe tener 600 mil hect\u00e1reas de palma africana\u201d, dejando clara la importancia que se le asignaba a esta actividad en los planes de gobierno. Fue as\u00ed como durante a\u00f1os el gobierno colombiano promovi\u00f3 fuertemente su cultivo, estableciendo incentivos financieros y hacendarios, dando facilidades para la entrada de empresas trasnacionales y dejando inermes a millones de campesinos que fueron desalojados con el uso de las armas para arrebatarles sus tierras.<\/p>\n<p> \tEn el contexto de un muy largo y complejo proceso de pacificaci\u00f3n, el gobierno concedi\u00f3 un papel central al cultivo de la palma africana como parte de su estrategia. Bajo el argumento de su alta rentabilidad y su demanda en los mercados internacionales, se manej\u00f3 que era el producto ideal para promover la conversi\u00f3n de los cultivos il\u00edcitos hacia una econom\u00eda formal pero que mantuviera altos m\u00e1rgenes de ganancia. Fue as\u00ed como se gestionaron cuantiosos fondos internacionales para promover este cultivo, y como, seg\u00fan cuenta Javier Orozco, coordinador del Programa de Atenci\u00f3n a V\u00edctimas de Violaciones de Derechos Humanos en Colombia del Gobierno de Asturias, la Uni\u00f3n Europea termin\u00f3 financiando por medio de los Fondos de Cooperaci\u00f3n al Desarrollo proyectos para la siembra de palma que \u201cfinalmente benefician a los paramilitares\u201d.<\/p>\n<p> \tFue con financiamientos como el mencionado, supuestamente para apoyar el proceso de paz, que la palma aceitera se convirti\u00f3 en la mayor causa de cambio en el uso del suelo, avanzando a costa de enormes extensiones de selvas tropicales y zonas campesinas de producci\u00f3n de alimentos. Seg\u00fan los datos de la Federaci\u00f3n de Productores de Palma, para esta d\u00e9cada, Colombia se convirti\u00f3 en el cuarto productor mundial de aceite de palma y participa con 1.4 por ciento del volumen global. Esta actividad es responsable de seis por ciento del<br \/> \tPIB en el sector agropecuario, con una superficie cultivada de 500 mil hect\u00e1reas que producen m\u00e1s de un mill\u00f3n de toneladas de aceite crudo. En la provincia de Bol\u00edvar, existen zonas donde la palma aceitera ocupa hasta el 80 por ciento de la tierra cultivable, desplazando de forma dram\u00e1tica los diversos cultivos destinados a la alimentaci\u00f3n.<\/p>\n<p> \tEl propio Instituto Colombiano de Desarrollo Rural reconoci\u00f3 en un informe gubernamental, resultado de una comisi\u00f3n de verificaci\u00f3n en octubre de 2004, que \u201cel 95 por ciento de la palma se encuentra sembrada de manera ilegal\u201d y requiri\u00f3 \u201cdetener de inmediato el avance de las siembras\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \t<strong>El rostro oculto de los biocombustibles.<\/strong> El auge en la producci\u00f3n de biocombustibles fue motivado por la ventaja comparativa que representa para los pa\u00edses consumidores de energ\u00eda a gran escala, pues el cambio de un combustible a otro (de petr\u00f3leo a biocombustibles) no exig\u00eda grandes inversiones, pero aparentemente genera grandes beneficios ambientales para la humanidad. El mayor consumo energ\u00e9tico de petr\u00f3leo en el mundo y a la vez el m\u00e1s contaminante es destinado al transporte (carros, aviones, barcos), por lo que la sustituci\u00f3n por los biocombustibles se promovi\u00f3, sobre todo en los pa\u00edses \u201cdesarrollados\u201d, como la panacea a los problemas del calentamiento global. Los biocombustibles se presentan no s\u00f3lo como una fuente energ\u00e9tica renovable y por tanto no perecedera, sino que adem\u00e1s se argumenta que emiten menos gases de efecto invernadero.<\/p>\n<p> \tSi bien la renovabilidad es cierta, lo que se omite decir es que su producci\u00f3n est\u00e1 generando un problema de competencia en el uso de la tierra entre la producci\u00f3n de alimentos y la producci\u00f3n de mque se consiguen a costa de comunidades ind\u00edgenas y campesinas y de la rica biodiversidad de los pa\u00edses tropicales, para extender la frontera agr\u00edcola en funci\u00f3n de monocultivos como el de la palma africana. Algunas organizaciones ambientalistas ya han destacado que para sustituir totalmente la demanda actual de petr\u00f3leo en el mundo por biocombustibles se necesitar\u00eda sembrar el equivalente a tres planetas Tierra con oleaginosas.<\/p>\n<p> \tSu contribuci\u00f3n a frenar el calentamiento global va a depender de la materia prima usada para obtener los biocombustibles. En el caso concreto de la palma africana, algunos especialistas se\u00f1alan que el biodiesel obtenido resulta ser un contribuyente neto al calentamiento global del planeta, pues la destrucci\u00f3n de selvas tropicales para su implementaci\u00f3n, y el hecho de tener que drenar las fuentes de agua que se encuentran en el terreno donde el mismo se va a llevar a cabo, provocan la liberaci\u00f3n a la atm\u00f3sfera de todo el di\u00f3xido de carbono que antes reten\u00edan las selvas tropicales que este cultivo viene a sustituir. Por otro lado, la oxidaci\u00f3n de la tierra al ser desecada genera a\u00fan m\u00e1s cantidad de di\u00f3xido de carbono que va a la atm\u00f3sfera. Decir que el biodiesel de palma africana genera menos di\u00f3xido de carbono que el diesel f\u00f3sil es una gran mentira.<\/p>\n<p> \tFinalmente, es necesario decir tambi\u00e9n que el cultivo de palma aceitera utiliza fertilizantes (que se hacen con derivados del petr\u00f3leo), adem\u00e1s de que el proceso industrial para generar aceite y posteriormente biodiesel requiere de combustibles f\u00f3siles. Con este proceso agroindustrial se profundiza la tendencia capitalista a abandonar una agricultura basada en el flujo de energ\u00eda renovable (solar y humana) y pasar a una actividad muy demandante en combustibles f\u00f3siles y recursos no renovables. Todo esto parece indicar que el balance energ\u00e9tico no es favorable, ya que por cada unidad de energ\u00eda gastada en combustible f\u00f3sil, el retorno en biocombustible es menor a esa cantidad, lo que en t\u00e9rminos m\u00e1s palpables lleva a decir que es m\u00e1s lo que se invierte en energ\u00eda f\u00f3sil para producir biocombustibles que la energ\u00eda que \u00e9stos generan.<\/p>\n<p> \tSi efectivamente esta agroindustria no es rentable en t\u00e9rminos energ\u00e9ticos ni ambientales, la pregunta es \u00bfpor qu\u00e9 se sigue promoviendo de forma tan vigorosa? Porque el conjunto de subsidios financieros e incentivos hacendarios, aunados a los baj\u00edsimos costos de mano de obra que se pagan en el proceso, la hacen rentable en t\u00e9rminos econ\u00f3micos. Es un cultivo que sirve a los intereses de las elites locales y de las empresas trasnacionales con las que se al\u00edan para la obtenci\u00f3n de beneficios mutuos. Sobre todo estas \u00faltimas resultan muy beneficiadas al controlar la mayor parte de la producci\u00f3n, industrializaci\u00f3n y comercializaci\u00f3n en todos los niveles.<\/p>\n<p> \t<strong>Las consecuencias<\/strong>. Como afirma la Asociaci\u00f3n Campesina del Valle del r\u00edo Cimitarra (ACVC), estas plantaciones son \u201cun triste ejemplo del coctel de latifundismo con aspiraciones de eficiencia o modernidad que al pretender ser productivo no renuncia, sino al contrario se reafirma en su origen excluyente y monopolista del uso de la tierra\u201d.<\/p>\n<p> \tLos da\u00f1os ocasionados por este modelo de agronegocio son profundos y diversos, pero de una u otra forma repercuten siempre en la poblaci\u00f3n m\u00e1s pobre. Desde la perspectiva ambiental, lo primero que se debe tener claro es que las plantaciones no son bosques, sino monocultivos que sustituyen los ecosistemas naturales. Cuando esto ocurre en contextos de muy alta biodiversidad, las repercusiones son incalculables, se altera la abundancia y composici\u00f3n de especies de fauna y flora acelerando los procesos de extinci\u00f3n, disminuye la producci\u00f3n de agua y se modifica la estructura y composici\u00f3n de los suelos al igual que el clima local.<\/p>\n<p> \tDesde una perspectiva social, con la implementaci\u00f3n de estos monocultivos se pierde la base del sustento para la poblaci\u00f3n nativa, ya sea por la p\u00e9rdida de las especies silvestres que se cazaban o recolectaban, o bien por la sustituci\u00f3n de la agricultura orientada a la producci\u00f3n de alimentos; como ya se ha dicho, la expansi\u00f3n de la palma africana ha producido el desplazamiento de las comunidades negras, ind\u00edgenas y campesinas, con repercusiones de p\u00e9rdida de conocimientos locales. Por si fuera poco, es bien sabido que estos procesos de despojo han ocurrido con un alto costo de represi\u00f3n e, incluso, de vidas humanas.<\/p>\n<p> \tEn resumen, la vertiginosa expansi\u00f3n de la palma africana ha significado una profunda destrucci\u00f3n de h\u00e1bitats, el resquebrajamiento del tejido social y el colapso de las econom\u00edas locales. Una de las expresiones m\u00e1s agudas de este fen\u00f3meno es que en la actualidad Colombia importa el 62 por ciento de los alimentos que consume, dato que, por s\u00ed mismo, muestra la vulnerabilidad de la poblaci\u00f3n frente a los vaivenes del mercado global.<\/p>\n<p> \tLa aguda problem\u00e1tica agraria, de pobreza y de desigualdad social subsiste y se agudiza por la falta de decisi\u00f3n pol\u00edtica para reformar la estructura agraria nacional, en funci\u00f3n de objetivos de desarrollo y equidad de largo plazo. Se ha preferido mantener los privilegios de una oligarqu\u00eda pol\u00edtico-econ\u00f3mica, sea de uno u otro partido, que hist\u00f3ricamente ha expoliando los recursos de la naci\u00f3n, primero para su exclusivo beneficio y, ahora, en contubernio con empresas trasnacionales.<\/p>\n<p> \t<strong>La respuesta social<\/strong>. En medio de un clima aparentemente desolador marcado por la violencia, la represi\u00f3n y el despojo, diversos sectores de la sociedad colombiana se organizan para hacer frente com\u00fan y reivindicar sus derechos. La Minga Ind\u00edgena, Social y Comunitaria, realizada en 2008, fue un espacio fundamental para confluir e iniciar los procesos de di\u00e1logo entre organizaciones, que desemboc\u00f3 en octubre de 2010 en la conformaci\u00f3n del Congreso de los Pueblos, un espacio simb\u00f3lico de construcci\u00f3n de propuestas para el buen vivir, en el que existe representaci\u00f3n de organizaciones de todo el pa\u00eds.<\/p>\n<p> \tPor medio de grandes eventos de consulta y participaci\u00f3n, el Congreso de los Pueblos genera \u201cmandatos populares\u201d, que son grandes consensos hacia la construcci\u00f3n de un nuevo pa\u00eds; en primera instancia estos mandatos son instrumentos de autogobierno, es decir, que se ponen en pr\u00e1ctica como la forma de hacer pol\u00edtica dentro de los territorios colectivos; esto no significa quedarse en una visi\u00f3n local, pues se siguen tejiendo las alianzas con otros sectores sociales que permitan cambiar la correlaci\u00f3n de fuerzas en la ruta de una transformaci\u00f3n radical del pa\u00eds.<\/p>\n<p> \tPero el proceso de organizaci\u00f3n no se ha quedado ah\u00ed. Mediante un gran esfuerzo de concertaci\u00f3n, una diversidad de organizaciones ind\u00edgenas, campesinas, barriales, sociales y pol\u00edticas, lograron dejar de lado sus diferencias y confluir en un frente com\u00fan, al que llamaron la Cumbre Agraria, Campesina, \u00c9tnica y Popular. Esta enorme coalici\u00f3n social logr\u00f3 convocar al Paro Nacional Agrario en 2013, con el que durante un mes bloquearon casi todas las v\u00edas de comunicaci\u00f3n del pa\u00eds y pararon labores en diversos sectores, obli gando al gobierno de Juan Manuel Santos a abrir la discusi\u00f3n sobre los planes nacionales en materia agraria y de desarrollo rural, en lo que se llam\u00f3 la Mesa de Interlocuci\u00f3n Agraria (MIA).<\/p>\n<p> \tEl conjunto de organizaciones sociales agrupadas en torno a la Cumbre han consensuado como parte central de su agenda que, frente al modelo extractivista depredador que impera, se vuelve impostergable: a) Desarrollar la econom\u00eda propia frente a la econom\u00eda del despojo, incluyendo una moratoria minera, y a la agroindustria de la palma aceitera; b) Reivindicar el derecho a la consulta para ejercer una verdadera democracia; c) Reivindicar los derechos ciudadanos y exigir la libertad de todos los presos pol\u00edticos por la defensa del territorio, y d) Impulsar un amplio reordenamiento territorial, para restituir las tierras despojadas, pero tambi\u00e9n para promover una integraci\u00f3n productiva entre el campo y la ciudad. Para ello plantean el concepto de territorios interculturales como una figura que aglutine tres formas de tenencia colectiva de la tierra: las zonas de reserva campesina, los resguardos ind\u00edgenas y los territorios colectivos de los pueblos afrocolombianos, para establecerlos como territorios agroalimentarios cuya encomienda sea repoblar el campo como territorios de vida, para restablecer el tejido social y la econom\u00eda campesina mediante cultivos l\u00edcitos y garantizar la soberan\u00eda alimentaria.<\/p>\n<p> \t<strong>Algunas reflexiones para M\u00e9xico.<\/strong> La experiencia colombiana puede tener diversos y profundos aprendizajes para M\u00e9xico si sabemos leer adecuadamente la coyuntura. En primer lugar se debe entender el crecimiento de la violencia en diversas regiones no como un fen\u00f3meno aislado, sino en el marco de las riquezas naturales existentes en dichos territorios y de la existencia de capitales con inter\u00e9s por apropiarse de dichas riquezas. Porque, como dicen los compa\u00f1eros colombianos: no hay desplazados porque haya violencia, sino que hay violencia para que haya desplazados. En M\u00e9xico, algunas de las zonas con mayor violencia y ausencia del Estado coinciden con concesiones mineras y proyectos hidroel\u00e9ctricos, carreteros, aeroportuarios o de monocultivo de palma africana.<\/p>\n<p> \tEs muy sintom\u00e1tico que en M\u00e9xico, la mayor expansi\u00f3n de monocultivos de palma de aceite sea en Chiapas, avanzando a costa de las magn\u00edficas selvas tropicales de la regi\u00f3n lacandona, que todos los estudios reportan como un patrimonio mundial de biodiversidad, y bajo el auspicio de un supuesto gobernador ecologista. Ojal\u00e1 la Comisi\u00f3n Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) le remitiera su reporte<br \/> \tcon las asombrosas cifras de biodiversidad chiapaneca, recientemente publicado.<\/p>\n<p> \tPara seguir con las coincidencias, tanto en M\u00e9xico como en Colombia defender la madre tierra constituye una postura de muy alto riesgo; basta recordar los encarcelamientos de Mario Luna por defender el agua y territorio de la tribu Yaqui en Sonora, y de Marco Antonio Su\u00e1stegui, vocero del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la presa La Parota en Guerrero, apresado por defender el patrimonio de sus comunidades y que luego de una a\u00f1o de injusta detenci\u00f3n apenas fue liberado. Tambi\u00e9n la detenci\u00f3n de Eduardo Mosqueda en Colima por tratar de hacer valer un amparo federal contra la operaci\u00f3n de una proyecto minero; en su momento, la detenci\u00f3n de Rodolfo Montiel y Teodoro Cabrera de la Organizaci\u00f3n Campesina de la Sierra del Sur en Guerrero, por defender los bosques, en una violaci\u00f3n tan flagrante al estado de derecho que mereci\u00f3 la intervenci\u00f3n de la Comisi\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos y que en la c\u00e1rcel recibieron el premio internacional Goldman por su trabajo en favor del ambiente; la desaparici\u00f3n de Eva Alarc\u00f3n y su esposo en 2012, miembros de la misma organizaci\u00f3n y destacados defensores de los bosques. Desgraciadamente los casos son numerosos y la intenci\u00f3n de nombrarlos es tenerlos siempre presentes, pero tambi\u00e9n buscando generar la conciencia de que su lucha debe ser nuestra tambi\u00e9n, pues no han defendido otra cosa que no sea el inter\u00e9s com\u00fan, el patrimonio de los mexicanos que est\u00e1 siendo saqueado ante nuestros ojos y con nuestro silencio c\u00f3mplice.<\/p>\n<p> \tCierro con una breve reflexi\u00f3n sobre la necesidad de salir todos a defender lo que es nuestro, en un momento en que el ejercicio del poder ha adquirido tal nivel de cinismo y corrupci\u00f3n, de servilismo frente al capital privado y de desmantelamiento de la infraestructura social y ecol\u00f3gica de la que depende nuestro bienestar; cuando se compromete nuestro presente por medio de la pobreza y la violencia y se hipoteca nuestro futuro al regalar el patrimonio nacional, me parece indispensable modificar nuestra actitud frente a lo p\u00fablico. Me pregunto si, como hicieron en Colombia por medio de la Cumbre Agraria, Campesina, \u00c9tnica y Popular, en M\u00e9xico seremos capaces de anteponer el inter\u00e9s colectivo para defender nuestro pa\u00eds de esta rapi\u00f1a que nos agrede a todos, dejando de lado nuestras peque\u00f1as o grandes diferencias, sean de militancia, de religi\u00f3n o de clase, para confluir en un gran movimiento nacional que permita refundar nuestra naci\u00f3n. Colombia nos ense\u00f1a una gran lecci\u00f3n, \u00bfseremos capaces de aprender de ella? aterias primas para combustibles. Tambi\u00e9n que el agronegocio necesitar\u00eda grandes extensiones de tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \t&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tAutor: <strong>Alfredo M\u00e9ndez Bahena<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tFuente: <strong>Jornada del Campo<\/strong><\/p>\n<p> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Foto: Tejido de Comunicacion Pueblo Nasa El sistema capitalista opera s\u00f3lo en la medida en que pueda elevar de forma permanente la tasa de ganancia, premisa que ha llevado a numerosos y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[75],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8698"}],"collection":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8698"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8698\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8698"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8698"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8698"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}