{"id":951,"date":"2010-11-06T18:08:23","date_gmt":"2010-11-06T18:08:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.nasaacin.org\/index.php\/2010\/11\/06\/poder-autoridad-y-desobediencia-i\/"},"modified":"2010-11-06T18:08:23","modified_gmt":"2010-11-06T18:08:23","slug":"poder-autoridad-y-desobediencia-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/2010\/11\/06\/poder-autoridad-y-desobediencia-i\/","title":{"rendered":"Poder, autoridad y desobediencia (I)"},"content":{"rendered":"<p> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \tEn el siglo de las independencias (XIX), siglo de predominio rom&aacute;ntico en Iberoam&eacute;rica, de rebeliones y exaltaci&oacute;n a la individualidad nacional, la obediencia social &mdash;de clase, de sexo y de raza&mdash; continuaba siendo un paradigma fundamental. El libertador Sim&oacute;n Bol&iacute;var, como muchos otros, en sus momentos de mayor producci&oacute;n intelectual dud&oacute; sobre la conveniencia de un sistema democr&aacute;tico para Am&eacute;rica Latina,<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \t&#8230;no porque no tuviese fe en la teor&iacute;a que se hab&iacute;a practicado en Estados Unidos sino porque dudaba de las condiciones culturales de los pueblos acostumbrados a obedecer. En su famosa &ldquo;Carta de Jamaica&rdquo; (1815) a Henry Cullen, confiesa: &ldquo;En tanto que nuestros compatriotas no adquieran los talentos y virtudes pol&iacute;ticas que distinguen a nuestros hermanos del Norte, los sistemas enteramente populares, lejos de sernos favorables, temo mucho que vengan a ser nuestra ruina&rdquo; (Doctrina). Luego, citando a Montesquieu: &ldquo;Es m&aacute;s dif&iacute;cil sacar a un pueblo de la servidumbre que subyugar a uno libre [&hellip;] El Per&uacute;, por el contrario [a la rebeld&iacute;a del R&iacute;o de la Plata], encierra dos elementos enemigos de todo r&eacute;gimen justo y liberal: oro y esclavos [&hellip;]; el alma de un siervo rara vez alcanza a apreciar la sana libertad: se enfurece en los tumultos o se humilla en las cadenas&rdquo;.<\/p>\n<p> \tLa misma idea repetir&aacute; el ensayista ecuatoriano Juan Montalvo medio siglo despu&eacute;s. Para Bol&iacute;var las divisiones son propias de las guerras civiles entre conservadores y reformadores. &ldquo;Los primeros son, por lo com&uacute;n, m&aacute;s numerosos, porque el imperio de la costumbre produce el efecto de la obediencia a las potestades establecidas; los &uacute;ltimos son siempre menos numerosos aunque m&aacute;s vehementes e ilustrados&rdquo; (Doctrina).<\/p>\n<p> \tEntre estos &uacute;ltimos, estaban intelectuales liberales como Estaban Echeverr&iacute;a, exiliado en Montevideo y autor de El dogma socialista (1846): &ldquo;Nosotros no exigimos obediencia ciega, dice San Pablo, nosotros ense&ntilde;amos, probamos, persuadimos: Fides suadenda non imperanda, repite San Bernardo&rdquo;. M&aacute;s adelante: &ldquo;la Espa&ntilde;a nos recomendaba respeto y deferencia a las opiniones de las canas, y las canas podr&aacute;n ser indicio de vejez pero no de inteligencia y raz&oacute;n. [&hellip;] La Espa&ntilde;a nos ense&ntilde;aba a ser obedientes y supersticiosos y la Democracia nos quiere sumisos a la ley, religiosos y ciudadanos&rdquo;.<\/p>\n<p> \tUno de los mejores intelectuales argentinos de su &eacute;poca, Juan Bautista Alberdi, todav&iacute;a entend&iacute;a el progreso como el aumento de los mercados y la obediencia laboriosa de sus individuos. &ldquo;La industria es el calmante por excelencia&rdquo; (Bases). El mismo pensador que en 1842 afirmaba ante un p&uacute;blico de universitarios en Montevideo que &ldquo;la tolerancia es la ley de nuestro tiempo&rdquo; (Ideas), en 1852, en sus Bases para las constituciones, insist&iacute;a en la sumisi&oacute;n de la mujer que recuerda al celebrado cl&aacute;sico del Siglo de Oro espa&ntilde;ol (y del misoginismo) La perfecta casada (1583) de Fray Luis de Le&oacute;n: &ldquo;su instrucci&oacute;n no ha de ser brillante. No debe consistir en talentos e ornato y lujo exterior [&hellip;] no ha venido al mundo para ornar el sal&oacute;n, sino para hermosear la soledad fecunda del hogar. Darle apego a su casa es salvarla&rdquo; (Bases). La misma idea es reformulada en el siglo XXI por nuevos te&oacute;ricos del noepatriarcado en Estados Unidos: el patriarcado favorece el aumento de la tasa de natalidad y, por ende, la producci&oacute;n y predominio de un pa&iacute;s a largo plazo (Longman).<\/p>\n<p> \tCuatro a&ntilde;os antes Andr&eacute;s Bello hab&iacute;a advertido, desde una perspectiva humanista, que &ldquo;las constituciones pol&iacute;ticas escritas no son a menudo verdaderas emanaciones del coraz&oacute;n de una sociedad, porque suele dictarlas una parcialidad dominante&rdquo;. Las diferencias de clases impregnan todo el pensamiento de los intelectuales de la &eacute;poca, mientras que las diferencias raciales aparecen de forma expl&iacute;cita. Para Domingo F. Sarmiento, reconocido pedagogo de la &eacute;poca adem&aacute;s de intelectual y presidente de la naci&oacute;n Argentina, la educaci&oacute;n se reduc&iacute;a a la imposici&oacute;n de la disciplina, de la autoridad. &ldquo;El s&oacute;lo hecho de ir siempre &aacute; la escuela, de obedecer &aacute; un maestro, de no poder en ciertas horas abandonarse a sus instintos, y repetir los mismos actos, bastan para docilizar y educar &aacute; un ni&ntilde;o, aunque aprenda poco&rdquo; (Berdiales). Su idea de la infancia (&ldquo;un ni&ntilde;o no es m&aacute;s que un animal que se educa y dociliza&rdquo;) ser&aacute; tambi&eacute;n su idea del gaucho, del campesino y de todas las clases marginales o subalternas de su &eacute;poca. El mismo Alberdi, respondiendo al Sarmiento de Facundo, en 1865 demuestra el progresivo cambio de paradigma. El poder &mdash;entendido como el ejercicio pol&iacute;tico de una minor&iacute;a en la c&uacute;spide de la pir&aacute;mide social&mdash;, y luego la obediencia que lo realiza, ya no es percibido como manifestaci&oacute;n de Dios o como fuerza organizadora de la sociedad sino como un mal necesario destinado a decaer. Seg&uacute;n Alberdi, &ldquo;el poder ilimitado de los recursos y medios de gobierno de toda la naci&oacute;n absorbidos en Buenos Aires, corrompi&oacute; a Rosas como hubiera corrompido al mejor hombre, armado de este poder sin l&iacute;mites&rdquo; (Barbarie).<\/p>\n<p> \tUna caracter&iacute;stica que nace con el humanismo seis siglos antes es su rechazo a la autoridad; primero a la autoridad intelectual, luego a la autoridad pol&iacute;tica. Este rechazo &mdash;basado en los principios de raz&oacute;n e historia contra autoridad y naturaleza&mdash; provocar&aacute; profundas reacciones, especialmente cuando este paradigma se hab&iacute;a consolidado en su expresi&oacute;n te&oacute;rica y en su ret&oacute;rica pol&iacute;tica, como en la Espa&ntilde;a del siglo XIX. Adem&aacute;s de intelectuales anarquistas como Pi i Margall, la poes&iacute;a es en alg&uacute;n momento concebida en un rol opuesto al tradicional. De la antigua eleg&iacute;a o alabanza al vencedor, a los poemas por encargo en adulaci&oacute;n del rey, se pasa a la idea de que el poeta &ldquo;jam&aacute;s usa sus conceptos en adular el poder&rdquo; (Zorrilla).<\/p>\n<p> \tEste rechazo se transforma en un t&oacute;pico del pensamiento del siglo XX: el poder y las posibles formas de liberaci&oacute;n de su imposici&oacute;n arbitraria. El pensamiento posmoderno, con sus diversas y contradictorias manifestaciones &mdash;el poscolonialismo, el feminismo, las reivindicaciones de minor&iacute;as sexuales y raciales, la concepci&oacute;n de la historia como un devenir sin objetivo, la multiplicidad de puntos de vista, la micropol&iacute;tica y las teor&iacute;as de la narraci&oacute;n, el estructuralismo y el antiestructuralmismo&mdash; ha reincidido en una fuerte cr&iacute;tica al poder como principal elemento creador de la realidad. De ser una particularidad desde el primer humanismo del Renacimiento, se convierte en un principio &ldquo;natural&rdquo; del intelectual (prometeico) moderno y posmoderno: seg&uacute;n Edward Said, una de las principales actividades intelectuales del siglo XX ha sido el cuestionamiento y sobre todo la tarea de &ldquo;undermining of authority&rdquo; (Representations). As&iacute;, no s&oacute;lo ha desaparecido el consenso sobre lo que constituye la realidad objetiva, seg&uacute;n Said, sino adem&aacute;s toda una serie de autoridades tradicionales, incluida Dios o la supuesta voluntad de Dios.<\/p>\n<p> \tPara que esto sea posible, el individuo antes debe ser representado como libre y racional (dos dimensiones centrales del sujeto moderno). Como observ&oacute; Cascardi, este punto de vista conduce a la idea de un individuo como un &ldquo;espectador ideal&rdquo;, independiente del fen&oacute;meno que observa. El individuo es visto como alguien que se ha liberado de las condiciones de un mundo encantado o del encantamiento de la naturaleza, tanto como de la necesidad de obediencia a una autoridad exterior. Al mismo tiempo, este individuo aparece como agente de cambio de ese mundo exterior que, como consecuencia, debe derivar a un estado conformado por individuos libremente asociados. Raz&oacute;n por la cual el surgimiento de este nuevo sujeto tiende a reemplazar la autoridad religiosa por una pr&aacute;ctica social basada en normas.<\/p>\n<p> \t(Contin&uacute;a)<\/p>\n<p> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \tJorge Majfud<\/p>\n<p> \tJacksonville University<\/p>\n<p> \t<span style=\"color: #000000; font-family: Cambria, serif; line-height: normal; font-size: 19px; border-collapse: collapse;\"><a href=\"http:\/\/majfud.org\/\" style=\"color: #0065cc;\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">majfud.org<\/a><\/span><\/p>\n<p> \t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; En el siglo de las independencias (XIX), siglo de predominio rom&aacute;ntico en Iberoam&eacute;rica, de rebeliones y exaltaci&oacute;n a la individualidad nacional, la obediencia social &mdash;de clase, de sexo y de raza&mdash; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[73],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/951"}],"collection":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=951"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/951\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=951"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=951"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tejidohistorico.afrodescendientes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=951"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}