Pese a que los pueblos indígenas paraguayos cuentan con leyes y artículos favorables para la implementación de una educación propia, son pocos los logros alcanzados hasta el momento.

“La Ley 3231 de 2007 que crea la Dirección General de Educación Escolar Indígena con Educadores Indígenas del Paraguay, contiene diversos artículos para garantizar la educación básica y media según usos y costumbres”, explica María Concepción Flores, integrante del Grupo de Seguimiento a la Educación Escolar Indígena instalado desde el 2003. Sin embargo, este instrumento no ha sido suficiente para que los 20 pueblos existentes en este país avancen en la discusión, en la consolidación y en la implementación de una educación en el territorio que responda a las demandas políticas, culturales y económicas.

Alcanzar beneficios en las constituciones es un paso significativo porque se reconocen los derechos de los pueblos, pero no es el fundamental, ya que si desde las mismas comunidades no se avanza en la consolidación de espacios y de estructuras que respondan a la cosmovisión de los pueblos, será más difícil implementar una educación para la transformación de la realidad y para el fortalecimiento de los procesos sociales y culturales.

“El Gobierno de Lugo debe restituir las tierras y los derechos de todos los pueblos para superar la inequidad en este país. Eso es importante para superar la disparidad y dar el primer paso para el bienestar de todos”, puntualizó Olga Bilbao, campesina paraguaya. Por eso es apremiante que los gobiernos no sólo aprueben políticas públicas para una educación propia, sino que también garanticen los recursos económicos para que desde las comunidades se pueda avanzar en dicho objetivo.

“La educación está ligada totalmente al territorio, por eso cuando exigimos tierra para poder desarrollarnos desde la colectividad, con autonomía y desde nuestra espiritualidad. Nos convertimos en enemigos del Gobierno y de los grupos poderosos”. Sustentó un indígena ecuatoriano durante el espacio de intercambio llamado Políticas Públicas y Pueblos Indígenas, que se desarrolló como actividad autogestionada en el IV Foro Social Américas.

Concepción Flores también hizo referencia a los principios de la educación propia que deben regir desde y para los territorios. “Desde los conocimientos, los saberes, los valores, la espiritualidad, la cosmovisión, la lengua, las prácticas comunitarias, entre otros aspectos fundamentales debe fundarse la otra educación para la convivencia colectiva”.

Además de fortalecer el análisis y el intercambio que les permita avanzar en desarrollar desde la práctica una educación transformadora, los pueblos indígenas en Paraguay, deben resistir la agresión fuerte que reciben por las luchas políticas desde las aulas. “Debemos estar unidos, denunciar la criminalización y exigir al Gobierno que se haga justicia, porque al educador lo siguen estigmatizando, así como ha ocurrido con el asesinato de maestros en la frontera con Brasil”, exigió un paraguayo.

Esta es una situación muy complicada para todos los pueblos y procesos, porque así como en este país criminalizan y asesinan, también en todo América Latina, no sólo los maestros formales son perseguidos y señalados, sino también todos las personas comprometidas con un cambio que acompañan e intercambian saberes desde las bases para fortalecer la conciencia política y descolonizar el territorio del imaginario. Es la hora de levantar la palabra y la acción conjunta para que todas y todos desde el territorio tengan acceso a una formación y educación coherente con su cultura y sus identidades.

 

Tejido de Comunicación ACIN/Minga Informativa de Movimientos Sociales