Los paros cívicos que adelantan hoy varias poblaciones en Cesar, Meta, Casanare, Santander, Arauca, La Guajira, Tolima, Huila y Putumayo, son la inevitable respuesta a las políticas del gobierno del presidente Santos y de las mayorías oficialistas en el Congreso, obstinados en despojar de sus regalías a los departamentos y municipios productores de hidrocarburos y recursos mineros.

De ser aprobado el proyecto de Acto Legislativo 013, y solo faltan dos debates, vastas regiones del país se verían privadas del manejo de las regalías, que quedaría centralizado para atender los gastos del gobierno nacional, abrumado por un creciente déficit fiscal. Alega como pretexto el Ministro de Hacienda, fervoroso seguidor de las políticas del FMI, que con esos dineros se atenderían las necesidades de los municipios pobres no productores. ¿Por qué entonces están congelados en el Fondo Nacional de Regalías cientos de miles de millones que el gobierno rehúsa gastar? ¿Y por qué la reforma contempla dejar en el extranjero, principalmente en bancos gringos, hasta el 30% de los dineros que van a ir al nuevo Fondo de Ahorro?

Le asiste plena razón a la Mesa Nacional de Regalías al llamar a los ciudadanos a movilizarse en defensa de lo que es suyo. Las regalías no constituyen un regalo que le hacen al país las trasnacionales mineras y petroleras. Se trata de un pago, hoy ridículo, con el que los municipios y departamentos productores buscan paliar el daño irreparable al medio ambiente, la contaminación de los ríos, la sinsalida para la actividad agrícola y la tragedia social causada por los salarios de miseria y el desalojo de las comunidades.
Los maestros también se movilizan

A la anterior protesta se suma la de los cientos de miles de maestros que adelantan asambleas en ciudades y pueblos a fin de presionar que en la mesa tripartita entre Fecode, el gobierno y el Congreso se apruebe el estatuto único docente, se le abra el paso a la negociación de un aumento salarial digno, se preserve el fondo de prestaciones que se les quiere arrebatar y se eche atrás la privatización de los colegios por el sistema de concesiones.

Los maestros y las comunidades nos señalan el camino con que contamos los demócratas para reconquistar nuestros derechos conculcados y defender lo nuestro: la resistencia civil. Apoyémoslos y aprendamos de su ejemplo.

 

Robledo