El exsenador Juan Carlos Martínez Sinisterra fue condenado a 90 meses de prisión por sus relaciones con los paramilitares del Bloque Calima y el apoyo que le dieron para mantener y ampliar  sus posiciones electorales.

La sentencia de la Corte Suprema de Justicia no produjo mayor asombro entre otras razones porque ya los medios de comunicación habían informado con detalle sobre esos nexos delictivos que han influido la política en los departamentos del Valle, Choco y Cauca, durante la última década.

 

El principal testigo de la influencia de la parapolítica en el departamento del Cauca, Ever Veloza – HH, no solo declaró ante la Corte, antes de ser extraditado a los Estados Unidos, que habían apoyado a Martínez para su campaña electoral en 2002, sino  que para cumplir sus tareas paramilitares (asesinatos, desplazamiento, amenazas, corrupción),    en decenas de municipios del sur occidente contaron con el apoyo de empresarios, terratenientes,  narcotraficantes, gobernantes y militares.

Ahora que la condena de Martínez Sinisterra es un hecho vuelven a aparecer los interrogantes que por temor se mantienen en silencio.  ¿Qué va a pasar con sus aliados y socios en el proyecto narcoparamilitar y parapolitico?  ¿En que va el proceso del Ex gobernador Juan José Chaux Mosquera que tiene acusaciones de mayor gravedad? ¿Quiénes han heredado el poder mafioso de estos personajes? ¿Cuál es la influencia en los actuales gobiernos departamentales y municipales de la región? ¿Hasta que punto la inercia de ese parapoder influenciara las próximas elecciones?

La condena de Martínez, en estos tiempos de la Ley de Victimas,  abre posibilidades de satisfacción a las victimas de la parapolítica y entre ellas a los que fueron objeto del fraude electoral y de la acción violenta para reproducir la captura de entidades públicas, contratos, secretarias de salud  y entidades de todo tipo.

Pero para que medidas de justicia como esta de la Corte Suprema, tengan un impacto transformador, se requiere que no sea un hito aislado en un mar de impunidad. Y sobre todo que toquen la conciencia de la gente que con su indiferencia o acomodo oportunista permite que el parapoder se mantenga.

Ya son muchas las advertencias sobre la repetición de la formula para las próximas elecciones: decenas de  jurados electorales ya están listos para guardar los feudos municipales, el mercado de microfeudos se ha puesto en acción, los contratos y serruchos están aceitados, los neoparas ya patrullan en municipios de todo el departamento, los narcos y traquetos alinean candidatos y las mafias unidas preparan la bolsa para campañas que valen centenares y miles de millones  de pesos.

Los especialistas en cuentas electorales ya han calculado que los herederos de Martínez y HH tienen sus apuestas ganadoras en la mitad de los municipios del Cauca y del Valle. ¿serán solo especulaciones?

 

Camilo González Posso