Del 12 al 15 de agosto 2011 en Barrancabermeja, Santander, se dieron cita diferentes organizaciones sociales, comunidades campesinas, afros e indígenas para reflexionar sobre hechos que vienen afectando los territorios como la agudización del conflicto armado que vive Colombia.

 

La apertura del evento, denominado “Encuentro Nacional de comunidades campesinas, afrodescendientes e indígenas por la Tierra y la Paz de Colombia”, se hizo con una pequeña movilización. Durante el recorrido se realizaron presentaciones artísticas y se entonaban consignas de resistencia, como “unidos para defender la vida y el territorio”.  De esta manera se instaló el evento.

Los cientos de participantes que provenían de diferentes departamentos, contaron experiencias de desplazamientos forzados, afectaciones del conflicto y sus estrategias de resistencia ante la violencia. Fue un espacio de muchos relatos, ya que la agenda temática del evento contempló la presentación de experiencias de las diferentes regiones relacionadas con el tema de la Paz.

Luego de escuchar muchas experiencias, un participante dijo “se está realizando el evento por la paz, pero ¿qué entendemos por Paz? Sí se plantea la paz como un cese al conflicto armado, puede ocurrir que el conflicto disminuya pero eso no significa paz. Para que exista paz, necesitamos tener autonomía, y la autonomía no se consigue negociando con el gobierno derechos por recursos económicos o que algún grupo armado deje las armas.La verdadera paz la construye la base.”

Diversidades de opiniones se escucharon frente al tema de la paz. Algunos comentaban que “la paz es responsabilidad del estado y por eso debemos exigirla”, otros decían: “es responsabilidad del estado y de los grupos armado legales e ilegales”, “este encuentro debe dar pautas para buscar una salida al conflicto”.

En el evento se presentaron dos documentos de las FARC y el ELN, en los que manifestaban su disposición al diálogo y la negociación, y su rechazo al conflicto armado. Sin embargo, conociendo el escenario del conflicto armado, las fuerzas militares del estado, los paramilitares y la guerrilla están en igualdad de condición porque son los que hacen la guerra y colocan en alto riesgo a la población civil; cabe resaltar el caso más reciente en Toribio, Cauca, donde la guerrilla de las Farc colocaron una chiva bomba afectando un alto porcentaje de población y de viviendas.

Otra falencia del encuentro, es que la discusión se centralizó en el tema del conflicto armado y no se logró abordar a profundidad la realidad de los megaproyectos que el gobierno actual viene implementando, como la megaminería, el aumento de monocultivos y los Tratados de Libre Comercio.

Para que exista tranquilidad y hablando de paz, el gobierno no debe entregar la soberanía nacional. “En la actualidad no podemos hablar de soberanía, ni de reforma agraria, porque no existe y a esto también hay que apostarle. Hay mucha tierra en pocas manos y muchas manos sin tierra para trabajar”. Comentó otro participante.

Lo que queda claro, luego de este tipo de eventos, es la urgencia de trabajar en conjunto, organizaciones y procesos sociales, en una agenda política. Se debe continuar exigiendo al gobierno la no entrega de nuestros territorios a unos cuantos, porque son esos pocos los que después explotan nuestras riquezas, generan el conflicto y con unas migajas de nuestra riqueza, que se roban, pretenden lidiar la miseria en la que nos someten.

 

Tejido de Comunicación – ACIN

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