El Proyecto Nasa denuncia públicamente atropellos al Pueblo Nasa y convoca una Minga de resistencia por la autonomía y armonía territorial. El pasado lunes 8 de abril, las autoridades de los resguardos de Tacueyó, Toribío y San Francisco convocaron una audiencia pública para denunciar los hechos de atropellos y violación de derechos humanos ocurridos en el Municipio de Toribio. 

 
“Las grandes movilizaciones populares de los últimos años han tenido origen en esta parte del país: la Minga social y comunitaria, acciones de liberación de la madre tierra, las huelgas de los Corteros de caña, la Consulta Popular contra el TLC con los Estados Unidos, el congreso de los pueblos realizado en el mes de octubre de 2010 en la ciudad de Bogotá y acciones de control Territorial para la defensa de la vida”, plantearon las autoridades del Proyecto Nasa (Cabildos de Toribío, Tacueyó y San Francisco). Además, analizaron que: “este contexto, generó una necesidad en el capital transnacional, de atacar sin descanso este proceso organizativo y así actuar en un escenario social debilitado para sus propios intereses”. Por lo tanto y desde los mandatos de Ambaló en 1996 y de Jambaló en el año 2002, se viene destacando el papel de las multinacionales, de los grupos armados y de los narcotraficantes que llegan a despojar a los territorios y enriquecerse con la explotación de los recursos naturales.
 
En consecuencia, en esta audiencia pública se reiteraron posiciones políticas determinadas por el proceso indígena, con los siguientes puntos:
 
1. Los armados no nos representan, no pueden hablar ni mucho menos realizar acciones en nombre nuestro o de nuestros intereses.
2. Reclamamos la desmilitarización total de nuestros territorios de parte y parte.
3. Tanto el Estado como la guerrilla y demás grupos armados, los gremios económicos, narcotráfico y multinacionales y demás actores externos deben respetar nuestro territorio y autonomía.
4. Exigimos la recuperación de la armonía y nuestros territorios indígenas y en general de la nación colombina, por ello construimos una ruta de solución política al conflicto armado donde la sociedad civil sea un actor fundamental.
 
En primer lugar, esa audiencia pública se convocó como espacio para denunciar los atropellos a los derechos humanos, a la vida y a la autonomía del territorio, que se han vivido en el municipio de Toribío, que aparece como uno de los lugares más afectados por el conflicto armado.
 
“Hemos sufrido las afectaciones por parte de la fuerza pública, el ejército nacional y también de los grupos de izquierda como son las FARC, porque hay amenazas a nuestros líderes, a nuestras comunidades, también porque el ejército tiene una emisora en la torre, que es un sitio sagrado para nosotros, tienen una emisora que se llama Colombia Estereo y por medio de esta emisora han venido haciendo daño a la comunidad porque hacen acusaciones falsas, dicen mentiras de nuestra población, de nuestra comunidad, de nuestros líderes y eso es preocupante para nosotros porque en realidad nosotros no somos lo que informan por esa emisora”, comentó una comunera de Toribío.
 
De acuerdo con las investigaciones y las estadísticas que se vinieron realizando, podemos resaltar unas cifras que demuestran la amplitud de la violencia y del terror que se viene implantando en estos territorios. Por ejemplo, entre el año 2000 y 2013, 71 personas perdieron la vida, asesinadas en el Municipio, y en este mismo periodo se contaron 660 hostigamientos en la zona. En un periodo más corto, del 2005 al 2013, se reportaron 215 personas heridas en acontecimientos relacionados con el conflicto armado. También, cabe decir que desde 1983 el casco urbano de Toribío sufrió 14 tomas guerrilleras. Esos son algunos ejemplos dentro de muchos, también se reportan bombardeos, ocupaciones de lugares sagrados y predios por parte del ejército, amenazas por parte de ambos grupos armados, señalamientos y demandas por rebelión, afectación de viviendas, masacre como la de Gargantillas, etc. que se pueden consultar en el documento presentado por el Proyecto Nasa. También se denunció la agresión por parte del Ejercito, contra el comunero Gerardo Tombe, coordinador de la guardia indígena del resguardo de Jambaló cuando se desplazaba a caballo por la vereda la Esperanza, el pasado 6 de abril de 2013.
 
Esa audiencia fue también la ocasión para recoger más denuncias y dar la palabra a los comuneros y las comuneras, a los que viven el conflicto armado cada día en carne propia.
 
“Los grupos armados, tanto la guerrilla como el ejército, nos incluyen en cosas que no debemos, metiéndose en las casas, para las tomas guerrilleras, incluyéndonos como guerrilleros, como milicianos”, testimonia un habitante de la vereda de Pueblo Viejo.
 
Nos cuenta su experiencia, para romper el silencio e incitar a que los demás compañeros que también han sufrido violaciones a sus derechos y violencias en sus cuerpos se animen para hablar. “El caso que me pasó a mi cuando trabajaba en la IPS, en el 2010, yo venía con una compañera de un ritual que siempre se hace por acá, me cogen a mí, me bajan, y a la que venía manejando la moto, la bajan a ella, le quitan la maleta y la patean, y a mí también me hacen lo mismo, me dice que somos guerrilleros, que somos informantes de la guerrilla y que si no me tiraba al piso me mataban. Entonces me tiré en el piso, me pusieron el fusil en la cabeza y me tuvieron media hora ahí.”
 
Otra comunera alza una pancarta donde se puede leer: “Por la pervivencia y autonomía del Pueblo Nasa ¡Resistencia!”. Otro comunero muy preocupado manifiesta que: “Es maluco que siempre le tengamos miedo a eso, a estas amenazas, tenemos que sacar estas audiencias para ir a hablar, o sea no soy el único, eran muchos, pero pues les da miedo declarar eso, porque en sí, uno abre la boca y le están mirando que es un informante.” Si hoy tiene la fuerza para hablar, la vida de este comunero ya está en riesgo y la muerte es la pesadilla de cada una de sus noches, “uno nunca vive tranquilo, pero al igual uno es de aquí, para donde se va a ir. Uno vive atemorizado porque a uno ya lo amenazaron, en cualquier parte lo pueden coger y decirle usted es esto, y lo pueden matar a uno, uno sin saber”, dijo un habitante de Toribio.
 
La fuerza para resistir, el pueblo nasa la lleva caminando desde más de quinientos años. Una fuerza que nace desde el territorio, la cultura y la unidad. Porque, como dice el comunero de Toribio, no se va a ir del territorio, pues el territorio es de los pueblos que lo habitan y no es de los grupos armados, ni de las multinacionales. El Pueblo Nasa no se va a desplazar para dar paso a los intereses económicos y políticos transnacionales. Seguirá caminando la Palabra y construyendo el Plan de Vida hasta que se apague el sol.
 
Es con este propósito que la comunidad y las autoridades del Proyecto Nasa, manifiestan que: “Llamados a los actores armados para que respeten la autonomía de las comunidades, la vida de las personas y las leyes de la guerra, no han sido escuchados”. Decidieron convocar la Minga de resistencia por la autonomía y armonía territorial y por el cese de la Guerra. Por medio de esa Minga se quiere exigir la desmilitarización del territorio por parte de todos los actores armados, guerrilla como ejército y reiterar que no se acepta el establecimiento de Batallones de Alta Montaña en los territorios indígenas, anunciados por el gobierno nacional.
 
Alrededor de esta Minga, se realizaran acciones desde lo ancestral, con los mayores, para armonizar el territorio, así como medidas para rescatar a los jóvenes indígenas involucrados en los grupos armados, en particular por la realización de dos acciones: “en primer lugar, profundizar nuestros planes de Retorno a Casa, mediante el diálogo, la discusión política, la armonización y el remedio, para que se reencuentren con el camino de la lucha indígena por la dignidad; y en segundo lugar, emprenderemos Misiones de exigencia para que los niños y niñas reclutados regresen a casa”.
 
Se seguirá fortaleciendo la Guardia Indígena, la cual es “la única que tiene derecho a cuidar al territorio”, recordó una comunera de Toribio. “Frente a esto, tanto los cabildos como la comunidad tenemos que pararnos firmes y defender nuestros procesos, nuestras organizaciones” añadió.
 
Para poder acabar con este conflicto armado, que ya se llevó tantas vidas, se debe construir la resistencia desde las comunidades y los territorios, haciendo conciencia, conociendo y reconociendo a los responsables de la agresión – actores económicos y políticos – y fortaleciendo los Planes de Vida. “Piensen en que no es lo mismo que se sienten allá [en la Habana] a hablar, a que nosotros que vivimos acá en los territorios que lo estamos sufriendo, a pesar de que ellos hacen las negociaciones, muchos de ellos no lo han sufrido mientras que nosotros lo sufrimos en carne propia, día a día”, reflexionó una comunera de Toribio.
 
Como ya lo escribió el Tejido de Comunicación el año pasado, después de la recuperación del Cerro Berlin, “la verdadera paz de los pueblos es la libertad de sus territorios”; y de plantear: “esta lucha no es sólo para sacar a los uniformados que se matan y nos matan en nuestra casa, es para sacar la guerra, para sacar las locomotoras minero energéticas que avala el gobierno a las empresas extractivas y para las que envían ejércitos a reprimir a los pueblos que son un estorbo en su macro-negocio. Ya estamos cansados de que todos vengan a hablarnos de paz, ¿cuál paz? Hay muchas paces según cada interés. La única paz que queremos es la de nuestros territorios libres de empresas extractivas y concesiones mineras”.
 
Por: Tejido de Comunicación – ACIN