Ya son 10 las mujeres asesinadas en Buenaventura en lo que va corrido del año, según las estadísticas de las propias organizaciones, pues las instituciones del Estado más bien encubren los crímenes.

 

La semana pasada fue encontrada muerta, asfixiada con una almohada y apuñalada, en su propia cama, Ángela Arboleda, de 30 años.  Era madre de un niño de 11 años e integrante activa de una iglesia evangélica de la ciudad. A la carencia de registros y a la limitada información se suma la falta de investigación a profundidad de los asesinatos, el suplicio y el peligro que significa para los familiares de las víctimas denunciar; todo lo cual termina en un estado de impunidad generalizada.
 
En Buenaventura pueden encontrarse todos los casos en que se ha tipificado el feminicidio.  Aparte de los asesinatos, ejecutados además con sevicia y alevosía, hay un gran número de mujeres desaparecidas, otras están hospitalizadas o han quedado en situación de discapacidad permanente a causa de heridas por golpes y/o por armas cortopunzantes o de fuego, hay otras amenazadas, otras más en situación de confinamiento en sus casas, y muchas han tenido que desplazarse para salvar sus vidas.  Todas estas situaciones se están dando en un ambiente de conflicto armado que exacerba las condiciones históricas de inequidad de las mujeres y fortalece las masculinidades hegemónicas generando prácticas agresivas y todo tipo de violencia contra las mujeres, lo que va en detrimento de sus derechos humanos.
 
La impunidad frente a todos estos crímenes refuerza el dominio patriarcal y racista.   Se fortalece en el imaginario masculino la idea de que matar mujeres no es delito. Las víctimas sobrevivientes y sus familiares, son sometidos a una situación de inseguridad permanente e intensa dada la impunidad y la complicidad del aparato de justicia con los agresores, en lugar de otorgar justicia a las víctimas.
 
Los daños causados traspasan el ámbito familiar impactándose la comunidad toda, menoscabando a las organizaciones propias que son soporte de la red sociocultural para la vivencia en el territorio, lo que termina consolidando el proceso de desterritorialización que es el propósito de este conflicto. Esta situación de muerte contra las mujeres, que se presenta en todo el país (y en muchos otros lugares del mundo), adquiere dimensiones particulares en territorios étnicos como el de Buenaventura.
 
El acceso a la justicia es más difícil para las mujeres de los grupos étnicos, por el racismo de los servidores públicos y la no aplicación de enfoques diferenciales en los procesos institucionales para impartir justicia. La impunidad y la indiferencia de quienes tienen que actuar en las instituciones del Estado es una muestra de la desestimación de la vida de las mujeres y de su identidad.  Aquí se sigue evidenciando que crímenes como estos no son aislados, ni son crímenes pasionales y que hay una sociedad y un Estado que los legitima desde la impunidad. La muerte de una mujer, no es solo la muerte de una mujer, suele ser la destrucción de una familia, de toda una comunidad si tomamos en consideración la familia extensa de comunidades negras.  El asesinato de una mujer es un etnocidio, en el caso de los grupos étnicos.  En este sentido, estamos de acuerdo con Lidia Falcon, quien asegura que “La violencia machista, el problema humanitario más grave del mundo”.
 
Las organizaciones que firmamos este comunicado:
 
Exigimos,  ante el gobierno colombiano, ante las autoridades competentes, LA TIPIFICACION DEL FEMINICIDIO como hecho punible en la legislación penal colombiana y que intervenga en la prevención de estos crímenes de acuerdo con su compromiso asumido cuando suscribió los acuerdos de la CEDAW y de Belén do Pará.
 
Hacemos un llamado a la comunidad nacional e internacional para que envíen comunicados y peticiones a las autoridades nacionales (Fiscalía, Ministerio Público, Procuraduría) exigiendo la investigación de estos crímenes que lleve a la judicialización de los culpables, para acabar con la impunidad y los obstáculos que enfrentan las mujeres para acceder a la justicia.
 
Ratificamos y expresamos de manera categórica y contundente nuestro NO ROTUNDO  a los FEMINICIDIOS que se cometen en la región y en el país, y hacemos un llamado a todas y todos para que nos pronunciemos, para que sean miles de voces que podamos gritar:
 
Pedimos a las organizaciones de Naciones Unidas y al CIDH de la OEA, que sugieran acciones concretas al gobierno para frenar los feminicidios.
 
Exigimos al Estado colombiano garantizar el pleno goce de los derechos de las mujeres negras afrocolombianas e indígenas, así como de todas las mujeres en el territorio nacional.

 

“Más del 95 por ciento de todos los crímenes que se cometen en el mundo son perpetrados por hombres”.

 

 
¡EL CUERPO DE LAS MUJERES NO ES BOTIN DE GUERRA, NI TERRITORIO DE VIOLENCIAS¡
 
¡NADA JUSTIFICA LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES!

 

Infogénero.net

Cali, octubre 10 de 2013
 
 Firman:
Precongreso Valle 17 y 18
Colectivo AkinaZajiSauda –Conexión de Mujeres Negras-
Otras negras… y feministas!
Red Mariposas de Alas Nuevas Construyendo Futuro (mujeres de zonas urbanas y rurales de Buenaventura)
Fundación Intercultural Barule
CHOCOM
Fundación Orichas
CASZADI
KASIMBA
Consejo Nacional Población Negra
CENAFRO
Asociacion derecho a la vida digna
Consejo comunitario  
ormiguero
alenque
Red Cultural El Chontaduro
Consejo comunal de cultura comuna 21
Fundación  Afrocolombia Viva
Organización Bantú
Movimiento por la Constituyente Popular
Escuela Popular de Gobierno Cali
Consejo Comunitario Playa Renaciente
PCN
OCCA
Consejo Comunitario San Isidro
Petrona y Sebastiana Cárdenas
KU-MAHANA