Desde temprano comenzaron a llegar mujeres, niños, mayores y hombres al cementerio de la vereda las Tres Cruces en el municipio de Silvia, llevando consigo palas, barretones y machetes.

Se había convocado a un trabajo comunitario para limpiar el lugar, además de arrancar las malas hierbas, sembrar flores o levantar las cruces que se habían caído por el tiempo, en la conversa se recordaba a las personas que habían partido. “Aquí están los restos de mi papa,  él era alfaharero y era muy estricto. Partió a la otra vida hace más de 30 años” señalo un comunero.

Esta minga o  trabajo comunitario que también se lleva a cabo en otras veredas del resguardo, se realizó en el marco del Ritual de las Ofrendas, que se efectúa cada año el pueblo Kisgo en el mes de noviembre. Desde una semana antes los comuneros de la vereda anfitriona comienzan a recolectar los aportes por familia de maíz, papa, habas, harina de trigo, panela, huevos. Todos estos alimentos para la ofrenda colectiva a los espíritus de las personas que han partido.

“Para nosotros los Kishu las personas no mueren, ellos parten  físicamente, su cuerpo se devuelve a la madre tierra. Pero el espíritu  y  fuerza  nos siguen acompañando, nos acompañan desde el viento, desde los árboles, desde los animales, desde la laguna y el agua. Por eso este ritual también es de agradecimiento” señalo Leider Pillumue exgobernador de resguardo de Kisgo.

El domingo 1 de noviembre, hombre y mujeres se reunieron para preparar los platillos que harían parte de la ofrenda. Dulces, natilla, pasteles, rosquillas de harina, pan, mote, frutas, papa y plátanos fritos, chicha, coca, entre otros alimentos se sirvieron en una mesa. Ofrenda que fue acompañada por los sabedores espirituales.

Desde hace varios años este pueblo indígena viene realizando todo un proceso de vitalización y fortalecimiento de los rituales individuales y colectivos. Todo este tejido de prácticas y cuidados Kishu, que se desarrollan desde antes de la gestación de un nuevo ser, hasta  después que parte a otro espacio, se en caminan a la armonía y equilibrio en la familia, la comunidad y el territorio.

El ritual se realizó en la  Institución educativa del Tengo del municipio de Silvia, donde se contó con una amplia participación de niños y jóvenes. Sin duda desde estos espacios educativos han ayudado al fortalecimiento de la identidad y prácticas como pueblo Kisgo. Ya el día lunes 2 de noviembre después de una eucaristía, se comparten los alimentos entre los comuneros de las diferentes veredas y se recuerda las enseñanzas y aportes de  los mayores y comuneros que han dado su vida por la protección y defensa del territorio.

 

 


POR: PROGRAMA DE COMUNICACIONES CRIC