El juicio por genocidio y delitos de lesa humanidad que se sigue en Guatemala contra el exdictador Efraín Ríos Montt, dio ayer un giro inesperado cuando un exmilitar, identificado únicamente como Hugo, quien durante la época que se juzga servía en una unidad del cuerpo de ingenieros del Ejército situada en Nebaj (norte), señaló al actual presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, como responsable de dar órdenes para asesinar a la población civil y quemar sus cosechas y pertenencias.

 
“Los soldados que ejecutaban las masacres en el destacamento de Nebaj recibían las órdenes del comandante Tito Arias”, el alias de guerra del ahora presidente guatemalteco. Hugo, un testigo protegido de la fiscalía que prestó declaración por medio de una videoconferencia, añadió detalles espeluznantes acerca de la manera de operar de los hombres bajo el mando de Pérez Molina.
 
“En cierta ocasión”, dijo, “a una mujer de 78 años, quien tenía una cabellera que le llegaba hasta la cintura, le cortaron la cabeza y, tras exhibirla como trofeo, la llevaron al comedor y la colocaron sobre una mesa, para asustar a las cocineras”. Añadió que ese día estaba de guardia en una de las garitas que protegían el destacamento militar, pero fue incapaz de tomar el café que acostumbraba, “porque se me quitaron las ganas”.
 
En otra parte de sus declaraciones, Hugo narró que en ese campamento eran ejecutados prisioneros que eran llevados de diferentes localidades o encontrados en las montañas, a donde la población huía en su intento de escapar de una feroz represión que empezaba por quemar sus casas y cosechas y matar a los animales domésticos.
 
Las ejecuciones de presuntos guerrilleros o sospechosos de colaborar con la insurgencia eran masivas. “Para abrir las fosas comunes se utilizaban máquinas del cuerpo de ingenieros, porque las dimensiones de estas eran muy grandes”.
 
Junto al mandatario, Hugo también señaló al general José Luis Quilo Ayuso, expresidente de la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala (Avemilgua), como uno de los oficiales responsables de ordenar las masacres en la zona conocida como Triangulo Ixil. Quilo declarará la semana que viene como testigo de descargo a favor de Ríos Montt. De acuerdo con la programación oficial, el testimonio del general Quilo versará sobre la cadena de mando, en un intento de exculpar a Ríos.
 
Al respecto, el exguerrillero Danilo Rodríguez, ahora abogado de Ríos Montt, dijo que el señalamiento no resta credibilidad a Quilo Ayuso como testigo. “En el historial del general Quilo se demuestra que en las fechas señaladas nunca estuvo destinado a esa zona”, señaló Rodríguez.
 
A pregunta de un abogado de la parte acusadora, sobre si la denuncia en contra de Pérez y Quilo podría poner en riesgo su vida, Hugo respondió sin dudar que sí: “conozco rotundamente lo capaces y lo feroces que son para asesinar a cualquier persona. Estoy absolutamente seguro de que ellos dos no se tientan el alma para torturar y desaparecer personas, si ello les permite ocultar la verdad para que prevalezcan sus falsedades”.
 
En horas de la noche del jueves, el secretario general de la Presidencia, Gustavo Martínez, comentó que la fiscalía había cometido un “grave error”, al permitir que un testigo en el juicio que se sigue contra dos militares, Ríos Montt y su exjefe de inteligencia, Mauricio Rodríguez, declarara contra un tercero (el presidente Pérez Molina). “Es un error garrafal, inaudito de pleno derecho”, dijo.
 
Tras anunciar que se estudiarán posibles acciones legales contra los responsables del hecho, dijo que el mandatario no emitirá declaración alguna mientras no conozcan el asunto con profundidad y el contexto de la declaración de Hugo.
 
Aunque en la hoja de vida del presidente Otto Pérez no figura ningún dato respecto a su paso por la zona de guerra en Quiché, se sabe que llegó como teniente, tras el golpe de Estado que el 23 de marzo de 1982 llevó a Ríos Montt al poder. Hasta entonces, Pérez Molina, formaba parte del círculo de confianza del mandatario derrocado, Romeo Lucas García, lo que hacía necesario su alejamiento de los círculos palaciegos.
 
De acuerdo con la Comisión de Esclarecimiento Histórico (CEH) de la ONU, de agosto a diciembre de 1982 el Ejército cometió 17 ejecuciones extrajudiciales, seis desapariciones forzadas y cuatro masacres contra población civil desarmada, con un saldo de 107 víctimas.
 
El juicio proseguirá el lunes. Se espera que en el transcurso de la semana llegue el turno para los testigos de la defensa.