En Águilas que cazan moscas, Daniel Coronell expone y documenta un ejemplo entre muchos que ciertamente aplican a Colombia y por lo menos a América Latina. Se trata de poner las cosas en el nuevo orden que se consolida. Una mafiocracia global autoritaria y violenta que se sirve de todo, incluidos los partidos políticos, las ONGs y los estados y gobiernos para ejercer poder. En este caso, su protagonista es un oficial condenado de las fuerzas armadas que ejerce poder desde las cárceles colombianas. 

 
Para cuando decidamos entender que la mafiosidad totalitaria para la acumulación que teje armónicamente al poder corporativo transnacional legal y al poder mafioso transnacional ilegal son dos brazos del corpus integrado del crimen organizado transnacional que se consolida en el ápice del poder mafioso. Mientras nos negamos a reconocer que este poder es la transición hacia un mundo peor y fruto del capital. ¿No será demasiado tarde ya para la otra transición hacia un mundo de los pueblos tejidos a los territorios y a la Madre Tierra? Mientras no entre en la consciencia de las luchas políticas de los pueblos por la resistencia y la emancipación esta consciencia del orden mafioso totalitario para el poder absoluto y la codicia, seguiremos debatiendo categorías y temas que nos imponen para distraernos y confrontarnos. Ellos, los poderosos de este nuevo orden que ya existe y al que poca atención prestamos en nuestras luchas, hace tiempo ya no están allí en los temas de las agendas que nos dictan para que no hagamos ni sigamos las nuestras. Nos fabrican las peleas y los bandos desde el modelo de poder y despojo para que nos disputemos con discursos y organizaciones un lugar en su parnaso. Que sigamos peleando por lo que ellos ya abandonaron. Que la guerra, o la paz, o de nuevo la guerra, sean instrumentos estratégicos para sus objetivos y nos enredemos poniendo el cuerpo y alimentando vanidades y líderes con muchos muertos y dolores para que no podamos abandonar lo que nos ata y a lo que nos encadenan. Que no podamos ni queramos ni permitamos tener nuestra propia mirada para descubrirlos y no dejarnos engañar. Todos los temas y causas les sirven mientras puedan controlar y acumular. Particularmente útiles son progresistas, izquierdas, movimientos indígenas y populares que no cuestionen el modelo, su modelo, por razones prácticas y que consideran victorias acceder a cargos y recursos.
 
En esta ecuación actual, si ellos son las mafias para el poder, la ambición y la codicia insaciable que se sirven y al que sirve cualquier lucha o discurso ¿quienes somos nosotras y nosotros? ¿cuando empezaremos a reconocerlos para encontrarnos en la tarea que empieza por dejar de defender su poder? Habría que empezar por señalar que cuando nos conviene mantener el orden, perpetuar los debates de su agenda y encubrir el poder que nos involucra, nos hacemos cómplices y cambiar el orden afecta nuestros privilegios y beneficios, más allá de nuestros discursos. Gracias a Daniel Coronell, por señalar con datos y detalles un mecanismo particular de estas estructuras. Pueblos en Camino
 

Águilas que cazan moscas

 

Desde hace tres años hay pruebas de que Holger Díaz, siendo congresista, le pedía plata a Saludcoop mientras le reportaba asuntos de su interés.

 

Desde la cárcel, el coronel Hugo Aguilar sigue manejando los hilos de la política en Santander. Condenado a nueve años por sus relaciones con paramilitares, Aguilar supo repartir su apuesta en las elecciones presidenciales. Uno de sus hijos, Nerthink Mauricio, que es senador, estuvo con la campaña de Óscar Iván Zuluaga. Su otro hijo Richard, actual gobernador de Santander, puso a sus gregarios a hacerle campaña a Juan Manuel Santos.

 

De esta manera ingeniosa el encarcelado coronel Aguilar ganaba con cara y con sello. Sin importar quién resultara elegido presidente de Colombia tendría un Aguilar detrás de su votación en Santander.

 

La fuerza del coronel preso es tan decisiva que una semana antes de las elecciones que perdió Óscar Iván Zuluaga, su jefe Álvaro Uribe Vélez tuvo que ir a Bucaramanga a halagar en público al condenado: “A Hugo Aguilar le mando un saludo y mi aprecio porque él me ayudó a construir el parque (Panachi), cuando nadie creyó en él”.

 

Para registrar el gesto –y llevar la razón– estaba en la tarima el senador Nerthink Mauricio Aguilar. La campaña de Óscar Iván Zuluaga que reclama que sus votos son de opinión no resiste el examen de muchos de sus aliados, entre ellos los Aguilar. 

 

Desde luego esto no quiere decir que la campaña de Santos esté menos sucia.

 

La rama santista de los Aguilar, se juntó en un subgrupo llamado Santader en Serio, que es otra razón social de la empresa electoral de la familia del coronel. Esa fue la marca que usaron para postular a Richard a la Gobernación. Las caras visibles en esta elección presidencial fueron el representante Holger Horacio Díaz y el congresista electo Ricardo Flórez Rueda, quien en un mes heredará su curul.

 

Flórez y Díaz fueron miembros del gabinete del coronel Aguilar. Los dos han estado vinculados con el sector salud, uno de los botines favoritos de la corruptela política en Santander.

 

Holger Horacio Díaz es un monumento viviente a la impunidad.

 

Desde hace tres años hay pruebas de que Holger Díaz, siendo congresista, le pedía plata a Saludcoop mientras le reportaba asuntos de su interés. 

 

Sin embargo, la Corte Suprema de Justicia no ha hecho nada al respecto. Tampoco el Consejo de Estado se ha ocupado de la investidura del representante, que terminará tranquilamente su periodo el próximo 20 de julio. Ni hablar de la Procuraduría, cuyo titular Alejandro Ordóñez fue reelegido con los votos en el Senado del grupo político de Holger.

 

El correo electrónico, en poder de la Contraloría, salió de la cuenta holgerdiaz@hotmail.com a la del presidente de Saludcoop Carlos Palacino carlospalacino@hotmail.es. Y dice: “Buenas noches, te envío el texto definitivo del proyecto aprobado en las comisiones séptimas te quiero molestar porque hace dos meses no han vuelto a consignar, NIT 804010319-3. Muchas gracias, Holger”. (Ver correo)

 

El NIT pertenece a la empresa Salud con Calidad, (Ver NIT) a la que estuvo vinculado Holger Díaz, con el cargo de gerente general, según la que fue su hoja de vida oficial hasta el año 2011. (Ver hoja de vida)

 

Curiosamente cuando la denuncia fue hecha en esta columna, Holger sacó de su hoja de vida su paso por la compañía para la que pedía consignaciones de parte de Saludcoop. (Ver comparación)

 

La revelación no sirvió para nada. Las influencias de su grupo parecen ser más grandes que las evidencias públicas de las que ya nadie habla. Como si no existieran.

 

Holger Horacio Díaz, hombre de confianza de los Aguilar, aspirará este año a ser el candidato de todos ellos a la Gobernación para reemplazar al hijo del coronel. Impulsando su causa estarán tanto el santista Richard, como el zuluagista Nerthink Mauricio.

 

Daniel Coronell

Junio 21 de 2014

Semana

http://www.semana.com/opinion/articulo/daniel-coronell-aguilas-que-cazan-moscas/392772-3