Marmato es un municipio de 8.000 habitantes, ubicado en el departamento de Caldas. Se le conoce como “el pesebre de oro”, pues su cabecera municipal está construida sobre el cerro El Burro, una montaña en la que se estima existen, todavía, 7.5 millones de onzas del mineral.

Durante más de 450 años los marmateños han extraído esta riqueza de forma artesanal, generando el sustento no sólo a sus habitantes sino a sus vecinos en Caramanta, Supía, Riosucio y Echandía.

Para destacar su importancia, el académico colombiano Gabriel Poveda Ramos cuenta cómo en 1822 el General Santander, construyendo esta República, pidió a Londres un préstamo sobre el cual Inglaterra exigió como garantía la entrega en concesión de las minas de Marmato, Santa Ana y Pamplona, pagando durante 50 años unas regalías del 3%; hoy son del 3,2.

189 años después, este municipio en el cual no hay indigencia ni cárcel, está sufriendo una feroz persecución por parte del gobierno nacional, a quien supuestamente le preocupa mucho la seguridad de los marmateños por el posible derrumbe del cerro, y ha iniciado una labor de trasladar el pueblo a lo que se conoce como El Llano. Realmente detrás de esto se mueve el interés de Medoro Resources, una trasnacional canadiense a cuya junta directiva pertenece el ex ministro de minas y energía, Hernán Martínez, dueña de más de 16.000 hectáreas en la región para exploración.

Allí se pretende realizar un proyecto de minería a cielo abierto, para lo que se hace ineludible desplazar al municipio entero, sin importar su historia, cultura y tradiciones. Muchísima menos importancia se le da a un hecho que por obvio suele olvidarse: ¡ese oro es de los marmateños!. La alternativa que Medoro Resources brinda es que en El Llano sobrevivirán de la pesca, la cría de cerdos y de gallinas, vocación por completo distinta a la que desarrollan hace casi 5 siglos.

Frente a esta situación, constituyeron el Comité Pro – Defensa de Marmato y se sumaron a la Red Colombiana Frente a la Gran Minería Trasnacional, Reclame. A través de estos espacios han librado una valiente lucha contra la multinacional canadiense, a la que le responden que si criar cerdos es tan buen negocio, como dicen, ¿por qué no se dedican ellos a eso y los dejan tranquilos en su casco histórico?

El pasado 14 de mayo sus habitantes, trabajadores y pequeños y medianos mineros, promovieron una jornada de solidaridad a la que asistieron dirigentes sociales y políticos de varias regiones del país, y en la que notificaron al gobierno y a la compañía que no se van a dejar sacar. Más de 3.000 personas marcharon durante 10 kilómetros para defender a Marmato. Para el resto de los colombianos el mensaje desde Marmato es claro: si debajo de su casa hubiera oro, ¿usted dejaría que una compañía extranjera que sólo le va a dejar el 3,2% de regalías, sin responder por los impactos, se quedara con su territorio? Cuando termine de leer este artículo recuerde que el 40% del país está pedido en concesión minera. Por eso, Marmato somos todos.

 

 

Mario Alejandro Valencia, Grupo de Minería de Cedetrabajo y Reclame