La Consejería de la Chxab Wala Kiwe – Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca ACIN, ante la noticia aparecida el día  (21 de mayo de 2011) en el diario El Tiempo, donde se dice que un grupo de comandantes guerrilleros quedan “encargados de reunirse con la Acin y el Cric, en comunicación directa con el Secretariado”, hace las siguientes precisiones:

1.    La ACIN y el CRIC le enviamos una carta pública a las FARC el día 7 de marzo de 2009, aprovechando el canal abierto por Colombianos y Colombianas por la Paz. En esa carta planteamos varios de los puntos que resumen nuestra posición frente a la guerra y frente a la necesidad de resolver el conflicto armado interno. La comunicación fue publicada en la página web de la ACIN y en varios medios de comunicación nacionales (entre ellos El Espectador). Generosamente, un grupo numeroso de personas suscribió y respaldó nuestro mensaje. 
2.    Allí les dijimos a las FARC que la ACIN y el CRIC “buscamos un sistema político verdaderamente democrático, un sistema económico alternativo que no destruya la naturaleza y el ambiente, y una sociedad en armonía”, y que para lograrlo “se necesita y supone la construcción de la paz”. Decíamos también: “no queremos simplemente ser excluidos de la guerra y sus atrocidades (…) No. Queremos que la guerra termine”

 

Denunciamos en esa ocasión que sus comportamientos y acciones estaban en abierta contravía con lo que venimos construyendo. Sobre todo la campaña para crear estructuras paralelas a las que nosotros hemos construido, y el reclutamiento forzado o sin atender a consideraciones políticas. Les decíamos lo que es una convicción: “que las armas enferman a la gente que las carga, los hace más arrogantes y vanidosos frente a los que van desarmados”.

3.    El mensaje del 2009 terminaba reiterándole a las FARC que “no queremos ser un grupo armado, no queremos que nuestros comuneros se vuelvan combatientes de ningún ejército, porque hemos encontrado que la movilización directa de la gente, el gobierno popular y la organización consciente de todos y todas, son más poderosas que cualquier fuerza armada; y nuestra propia experiencia nos dice que una fuerza armada que se separa de la gente que la parió y se impone sobre ella, se vuelve una fuerza de ocupación, y toda fuerza de ocupación se vuelve odiosa para la gente y está condenada a la derrota”.

El sentido de la carta era (y sigue siendo) abrir un diálogo público con la insurgencia, directo y transparente, para resolver los reclamos indígenas, avanzar en los diálogos humanitarios y aportar en el camino de la paz. El contenido de esta carta fue ratificado en la Minga de Pensamiento (II Congreso) de la ACIN,  realizado en Tacueyó en febrero de 2010, y así aparece en la Declaración Final, que también hemos publicado.

Todas estas posiciones han sido públicas y transparentes, y las hemos hecho de cara al país, al gobierno, a la comunidad internacional y al sistema de Naciones Unidas.

4.    El comandante de las FARC respondió esa demanda el mismo mes de marzo, en varias comunicaciones dirigidas a la ONIC, el pueblo Awá, el CRIC y la ACIN, que fueron reseñadas por los medios de comunicación (El Tiempo, 21 de mayo de 2009). En ella informaron que habían delegado a 3 comandantes para adelantar ese debate público, entre ellos los que aparecen en la noticia de El Tiempo.

No era necesario presentar estos hechos públicos como “descubiertos” en el computador del Mono Jojoy. Bastaba con revisar la prensa nacional y ver nuestra carta pública del 2009 para saber que las FARC habían designado unos interlocutores para seguir ese debate con algunas organizaciones indígenas. Tampoco es novedad que las FARC quieran meterse a las organizaciones sociales.

5.    Las organizaciones indígenas del país, y entre ellas la ACIN, hemos realizado decenas de acciones humanitarias que obviamente incluyen hablar con la guerrilla; acciones que no solo han aparecido en los medios de comunicación sino que han sido reconocidas como aportes a la construcción de paz. La liberación de alcaldes indígenas y líderes indígenas secuestrados por la insurgencia, la protección de personas amenazadas, las mingas para impedir ataques y combates en medio de la población civil, las movilizaciones hacia los campamentos para rechazar las infracciones del derecho internacional humanitario, todas son acciones que obligan a dialogar. ¡No hay otra forma de hacerlo! Al realizar estas acciones, nuestras autoridades indígenas cumplen con los Mandatos de las comunidades, que ordenan defender la vida, toda la vida. 

Esos diálogos humanitarios los realizamos amparados en nuestra propia ley de origen y en el derecho propio. Pero también en la Constitución Política que habla del derecho y el deber de la paz; en la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas donde claramente se reconoce nuestro derecho a la libre determinación; en la propia ley colombiana que habla del deber de proteger la vida. Entendemos que por esas acciones nos han otorgado el Premio Nacional de Paz y el Premio Bartolomé de las Casas del gobierno español.

6.    Para absoluta claridad del país reiteramos que esos diálogos no buscan acuerdos, sino exigir compromisos de los actores armados con el derecho internacional humanitario y los derechos humanos. En los Diálogos Humanitarios que promovemos y realizamos junto a otras organizaciones sociales, hemos sido totalmente claros en nuestras exigencias mínimas: no al reclutamiento de niños y niñas, no a la violencia sexual contra las mujeres, no a la utilización de minas antipersonales, y respeto a la autonomía de las organizaciones sociales.
Lamentamos que el gobierno de Uribe haya convertido en crimen la búsqueda de la paz, incluidos estos diálogos para salvar vidas. Lamentamos que todavía muchos sectores no hayan detectado el inmenso mal que esta prohibición le hace al país y a la paz. Ninguna vida se ha salvado utilizando la norma que prohíbe realizar diálogos humanitarios; en cambio, hemos protegido y salvado decenas de vidas humanas utilizando la palabra directa y transparente por la paz.

7.    La ACIN comparte plenamente la Declaración de los 40 años del CRIC sobre la paz, de febrero de 2011. En ella se reitera nuestra convicción de que la  solución política del conflicto armado no es la paz misma, ni va a hacer desaparecer todos los conflictos sociales, políticos y territoriales existentes, pero es un camino necesario hacia la paz integral. Del mismo modo, los diálogos humanitarios son un camino hacia los diálogos políticos y la solución negociada.

Ello requiere una inmensa articulación de la sociedad civil para la paz y por la paz, que sea la protagonista principal de la solución del conflicto y evite que sea la pura lógica de los armados la que determine los ritmos de una negociación. Las bases para los diálogos políticos que resuelvan el conflicto armado interno la construimos las organizaciones sociales y los pueblos, dialogando en el seno de la sociedad civil, promoviendo los diálogos humanitarios, exigiendo la paz y realizando todos los días hechos de paz.

No nos hemos acostumbrado a la guerra ni queremos hacerlo; no aceptamos que el destino del país sea una infinita matanza de colombianos y colombianas; rechazamos la perpetuación de la injusticia social como sistema político; no aceptamos el cinismo de quienes prometen que los próximos 10 o 20 años serán -–¡éstos sí!– los últimos de esta larga confrontación.

Consejería de la Chxab Wala Kiwe – Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca ACIN.
Santander de Quilichao, mayo 21 de 2011.


Se anexa la carta enviada a las FARC en 200.