El pasado 22 de setiembre el gobierno guatemalteco declaró al maíz como parte del Patrimonio Natural y Cultural del país lo cual fue celebrado por movimientos campesinos y ambientalistas del estado centroamericano. Pero las amenazas siguen adelante.

 

Un decreto publicado ese día por el Ministerio de Cultura en el Diario de Centroamérica (oficial) señala que el maíz es considerado como un elemento fundamental para la alimentación y la espiritualidad del pueblo maya y por eso se tomó la decisión de declararlo como patrimonio.
El maíz, todas sus variedades, tipos autóctonos, propios, distintivos, originarios o peculiares de los suelos y climas de Guatemala es desde hoy Patrimonio Cultural de la Nación, sostiene.

Recuerda que el grano ha sido utilizado desde tiempos ancestrales en Guatemala y que es parte de la mitología, la cosmogonía, los calendarios y ha sido parte fundamental de la espiritualidad y prácticas culturales del pueblo Maya.

Al declararlo como patrimonio, el Gobierno se compromete a realizar todas las acciones necesarias para proteger el cultivo, la conservación y la promoción de investigaciones sobre el maíz en este país centroamericano.

Leonel Ángel Raimundo Raimundo de la organización CEIBA-Amigos de la Tierra Guatemala profundiza sobre los motivos y las consecuencias de este importante paso legislativo en su país.

El activista ambiental dialogó con el corresponsal de Radio Mundo Real, Óscar Gálvez señalando que “efectivamente el maíz es un producto de consumo diario en Guatemala y bien sagrado porque era base de la alimentación. Ha sido identificado bien como la perla de la corona de los habitantes de Mesoamérica”.

Actualmente existen 112 variedades de maíz de los cuales 54 se pueden considerar “criollos”, dijo Raimundo.
Asimismo, en el contexto político guatemalteco Raimundo alertó sobre el proyecto que busca habilitar el cultivo de maíces transgénicos lo cual representa una directa amenaza a esta especie declarada patrimonial. “Casi toda la población de Guatemala ve como una gran amenaza la aprobación de leyes que abran las puertas a los OMGs (transgénicos)”, sostuvo Raimundo.

“Esto va a implicar que más adelante la población se vea forzada a comprar maíces importados y no pueda sembrar sus propias semillas”, indicó agregando que “la Soberanía Alimentaria está en la actualidad frente a estos proyectos en un gran riesgo”.

 

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