Por qué es importante. Es indispensable dar soluciones sostenibles a la problemática colombiana. Más allá del incremento de los precios de semillas, agroinsumos y gasolina, el gobierno nacional debe considerar con seriedad y consecuencia la sostenibilidad de sus recursos naturales, fuentes de vida agotables; recursos minerales, suelos agrícolas y agua. Varios países fabricantes y exportadores de agro insumos sintéticos y semillas modificadas genéticamente ya evaluaron sus impactos negativos y priorizaron el desarrollo de una agricultura ecológica o limpia, no solamente por razones de sostenibilidad ambiental, sino también por las exigencias de la demanda consciente de sus beneficios sobre la salud humana.

 
Es el preciso momento para Colombia, tomar una decisión acertada y ejemplar a escala mundial en términos agrarios hacia una autonomía agrícola sostenible.
 
Un elemento a tener en cuenta en la priorización de las agriculturas alternativas es el hecho demostrado y documentado por el Sr. Olivier De SchutterInforme, Relator Especial sobre el derecho a la alimentación de la ONU, que en su informe para el 16º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos dejó en evidencia que la Agroecología está en capacidad de alimentar a la humanidad sin los impactos ambientales negativos de la agricultura de revolución verde.
 
Las condiciones de vida del campesinado colombiano son en muchos casos indignas, obligándolo a dejar sus tierras ya sea por la presión de actores armados o por la imposibilidad de satisfacer sus necesidades básicas a partir de sus actividades agropecuarias; lo que termina engrosando los cinturones de miseria de las grandes ciudades.
 
Pedimos un pacto agrario nacional claramente definido por el gobierno nacional y las organizaciones ciudadanas idóneas que se comprometan conjuntamente en desarrollar durante los 5 próximos años los siguientes objetivos:
 
1. No radical al uso de semillas modificadas genéticamente. Ya que aún se desconoce los efectos que puedan tener sobre la biodiversidad y la salud humana, lo que implica riesgos inaceptables para un país como Colombia.
2. Fomentar la agricultura limpia o ecológica que solamente use insumos nacionales estrictamente controlados.
3. Fomentar y priorizar el consumo interno de productos nacionales, ampliando a escala nacional la campaña “Comprar colombiano”.
4. Incentivar la compra directa al campesino o con un solo intermediario. Incrementando los ingresos del campesino mientras se disminuyen los costos para el consumidor.
5. Acordar un mecanismo justo de control de fijación de precios de la producción agrícola desde la finca hasta el consumidor final.
6. Retomar y profundizar un verdadero estudio de los tratados de libre comercio.
7. Disminuir el precio de la gasolina y del ACPM y evidenciar el uso verdadero de los impuestos correspondientes en el mejoramiento de las vías. Esto teniendo en cuenta que el país es dueño de enormes reservas de petróleo, por lo que no se justifica igualar los precios con países que carecen del recurso dentro de sus territorios.