Al SubMarcos con quien continuamos aprendiendo, que  la utopía se lucha y conquista cotidianamente caminando con una dirección colectiva que florece también en la responsabilidad individual. Nada sé del destino de las letras con las que he intentado el asedio a vuestra gracia.

¿Acaso cegado habéis vuestro corazón para sombras no ver, ni mis ansias?

Siempre quise saber cuánta luna llevaba usted en los pechos, cuánto mar mamaba en sus entrañas, cuántas vidas parían sus labios, y cuántos sueños se escondían en sus caderas. Siempre quise saberle y conocerle, y llevar en mis manos el puente de su historia. Siempre quise querer y quererle y por eso de lejos marché para tenerle.

Con la muerte será igual, porque creciendo somos más, que el amor y sus rencores. Me voy. A venir aspiro. Sea.Sombra, el guerrero.

Toda lectura de la palabra presupone una lectura anterior del mundo, y toda lectura de la palabra implica volver sobre la lectura del mundo, de tal manera que leer el mundo y leer la palabra se constituyen en un movimiento en donde no hay ruptura, en donde uno va y viene. Y leer el mundo junto con leer la palabra en el fondo significa reescribir el mundo.

En este trabajo intentaremos compartir el proceso de construcción colectiva de conocimientos surgidos en el proyecto “La lectura de la realidad en el aula. Pensar la práctica para transformarla”.

 

Hemos aprendido a caminar preguntando para construir una praxis anclada en la práctica concreta del salón de clases, donde la teoría –los conceptos– permiten pensarla para transformarla, sin quedarnos ni en un proceso abstracto de pensar sólo las ideas ni en un activismo sin teoría. Es muy fácil caer en una cierta praxis teórica que tienen poca o nula conexión con la práctica y donde incluso se puede apreciar ciertos síntomas de alzhéimer de la realidad. Pero también es fácil lo contrario: negar la importancia de la teoría.

La columna vertebral de este texto está constituida por el estudio de la racionalidad emocional en su relación con la racionalidad racional, problemática que surgió de la necesidad de entender la estructura emocional y su manejo sociopolítico dentro de la práctica educativa.

Para el estudio de la racionalidad racional, Paulo Freire es un referente principal con conceptos tales como: educación bancaria y educación liberadora, la relación entre autoridad y libertad, la sombra introyectada del opresor, pensar la práctica, sueños y utopías, y pronunciamiento. Y, para el estudio de la racionalidad inconsciente, realicé una investigación durante nueve años, estudiando la obra social de Sigmund Freud y construyendo conceptos como: percepción, mediación, conducta psicopática, ataque al pensamiento, filicidio, fratricidio, Eros y Tánatos.

Este estudio me llevó a la comprensión del erotismo del ser humano, constituido entre Eros y Tánatos, donde la fuerza de Eros la he visto consolidar, en especial, en la lucha de resistencia y organización de las comunidades zapatistas. Hace veinte años, el primero de enero de 1994, apareció el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (ezln), primero como respuesta a la violencia filicida del Estado, en su permanente deseo de ignorarlos, abandonarlos y matarlos, desconociendo su cultura y formas de organización. Los primeros actos de las zapatistas fueron en contra del poder del gobierno, buscaban derrocarlo por las armas, o sea, era parricida. Pero la emergencia de la sociedad civil hizo que el rumbo cambiara.

El movimiento zapatista entró al aula porque pensaba y pensábamos y continuamos afirmando, que la mejor forma de entender la praxis freiriana está en el seguimiento de la lucha y organización de las comunidades zapatistas.

¿Por qué el ser humano es una mercancía en la globalización?: La racionalidad racional, técnica e instrumental.

En el mundo de la globalización se impone un pensamiento único, una tramposa percepción de la realidad bajo un modelo educativo basado fundamentalmente en la transmisión de conocimientos diseñados en coherencia con la concepción del ser humano reducido a capital humano. El estudiante es concebido como un sujeto individual –casi siempre un objeto– que debe memorizar contenidos programáticos, desarrollar hábitos y habilidades de competitividad y, por lo tanto, adiestrase para eliminar a su competencia, adaptarse y ser eficiente y eficaz para optimizar las supuesta ventajas de una educación mercantil.

Y, como mercancía, el estudiante concebido como capital humano, debe ser evaluado –de la misma forma que los docentes– según esta lógica reductiva, donde los diseños y procesos de evaluación refuerzan (utilizando la terminología conductista) y/o persiguen la retroalimentación o realimentación de estudiantes y docentes dentro de un modelo establecido.

El proyecto de “Lectura de la realidad” nos llevó a la construcción de la Metodología para el Rescate de lo Cotidiano y la Teoría (mrcyt), en la que se propone una concepción distinta del acto educativo, entendiéndolo como un acto de conocimientos y un acto político para pensar la práctica educativa y sociopolítica: el sujeto educativo no es un ser virtual, ni una mercancía vendible que se “educa” para salir a competir en el “mercado del desempleo” inherente a sistema capitalista.

La globalización logró crear un mundo virtual, totalmente separado de la realidad real y expuesto a todo tipo de alucinaciones, o sea, de esas fantasías que aparecen al no tener una adecuada percepción de la realidad, una información correcta sobre lo que acontece en la realidad real. Cuando no se tienen referentes empíricos para observar y analizar la realidad virtual, conectándola con la realidad concreta, emocional y/o social, se la percibe con las imágenes y fantasías que se producen sin aparente conexión, lo que puede convertirse en una percepción psicótica. El desempleo, por ejemplo, en los sistemas macroeconómicos no existe sino como cifra, un valor abstracto que obedece a leyes de crecimiento económico.

Esto no quiere decir que el espacio virtual, por ejemplo en los movimientos sociales, no haya y pueda ser un instrumento importante como ha sucedido desde el ¡Ya basta! de las comunidades zapatistas y su gran convocatoria nacional e internacional desde 1994 a la fecha. El espacio virtual, en especial de los celulares, fue de gran importancia en la movilización dentro de los levantamientos populares de África del Norte y el movimiento de Indignados desde España a gran parte del mundo occidental hasta Estados Unidos, Ocupa.

Con los indignados de la tierra hemos de enfrentar la nueva política del azúcar y el garrote, de la corrupción y la represión macroeconómica que emplea el capitalismo corporativo, con sus aliados y subordinados. Frente a sus intentos de intimidación y corrupción universal blandiremos la moral de lucha y el coraje de los pueblos. Lo haremos, conscientes de que somos cada vez más, y de que serán cada vez más quienes en el mundo entero luchen por lo que en 1994 sólo parecía ser una rebelión indígena postmoderna y que en realidad es el principio de una revolución humana considerablemente mejor preparada para lograr la libertad, la justicia y la democracia a que todos aspiramos.

En este contexto, las reformas educativas en particular y la imposición de todo tipo de privatizaciones, bajo esta lógica racionalista y técnica, van aún más lejos, porque produciendo cortes con la realidad rompen, dividen (schizein en griego) y son esquizofrénicas. Separadas del mundo real, tales reformas buscan desconectar a docentes y estudiantes de la opresión social, llevarlos hacia las leyes virtuales con dobles mensajes y verdades a medias, con el apoyo perverso de los medios de comunicación de paga. Obviamente el doble mensaje es trasmitido y se utiliza para anestesiar a la sociedad, inmovilizarla. Esconde, por ejemplo, que en lo referente a la evaluación las preguntas pertinentes son: ¿quién decide qué?, ¿cómo?, ¿a favor de que y de quién? Y por lo tanto, como diría Freire, ¿en contra de qué y de quién?

Uno de los resultados de ese proceso es impedir la comprensión y significado de las leyes que rigen la globalización capitalista en su derivación educativa. Al presentar la urgencia de calidad y evaluación de forma aislada, escondiendo las verdaderas necesidades e intenciones de capitalismo financiero, bajo un mandato vertical y autoritario, la exclusión de los estudiantes y docentes en particular –y de la mayor parte de la sociedad– es necesaria. O sea, que no hay progreso sino se llega a producir una “buena mercancía” competitiva que sólo la privatización es capaz de impulsar y llevar a cabo. La exclusión, entonces, es necesaria, ya lo demostró Darwin en la selección natural de las especies que perversamente se quiere aplicar a la selección social.

¿Cuál es la importancia estudiar la percepción, la mediación, el ataque al pensamiento y la conducta psicopática?

Actualmente se planifican campañas encaminadas a controlar la percepción de la realidad: LO VISIBLE = LO REAL = LO VERDADERO, ecuación que utilizan los medios de difusión mercantiles buscando atacarla, deformarla, trampearla: lo azul no es azul sino rojo de acuerdo a sus intereses. Se diseñan imágenes, discursos y se inducen alucinaciones y asociaciones donde se ataca la forma como se percibe la realidad con verdades a medias, dobles mensajes que inciden en el psiquismo, cortes psicóticos de discursos que en el fondo favorecen al poder del Dinero.

Para la construcción de la subjetividad es esencial entender este proceso de percepción de la realidad. Se cree que percibir la realidad se consigue tan sólo con abrir los ojos, ver programas de televisión por ejemplo, pero no es así. Al percibir una realidad lo primero que hacemos es colocar alucinaciones, fantasías y fantasmas que hacen parte de nuestro desarrollo emocional, o sea, investimos el objeto-la imagen temporal y espacialmente.

Es necesario saber que, por ejemplo, el recién nacido es un ser indefenso que siente que la realidad puede destruirlo: existe en él la angustia de muerte y es la madre, real o sustituta, quien le enseña a leer la realidad, a corregir esa percepción tanática. Sin embargo, de ello se aprovechan los medios de comunicación para manejar el miedo, paralizar la acción humana. Y, claro, en ese proceso interviene también nuestra concepción ideológica, o sea, que investimos, colocamos en la percepción de la realidad: la concepción que tenemos –que nos han impuesto– de nosotras mismas, de la familia, la escuela, la religión, la política.

El mundo de la globalización –del espectáculo como mediación– está organizado por los dueños del dinero y obviamente su interés es que se perciba la realidad de acuerdo a su ideología y, por ello, trampean la realidad, manifestando una conducta psicopática.

De ahí la importancia y urgente necesidad de observar y estudiar la falsa percepción impuesta con la “mediación” de los medios de difusión mercantiles, que esconde una conducta psicopática y conlleva un ataque al pensamiento del ser humano, individual y socialmente: al anestesiarlo y paralizarlo buscando aislarlo de las luchas sociales, impedirle organizarse y salir en defensa de la vida, de la justicia social, del hermano. Perversión que va más lejos aún pues no solamente es aislar sino presentar a quienes organizan su resistencia y protestan contra esa concepción mercantil del mundo en general y, de la educación en particular, como grupúsculos que no entienden las ventajas de la globalización: el modelo capitalista no es el que no funciona, son tanto los países y su fuerza de trabajo quienes no tiene la capacidad de entender el mundo actual.

Por ello, un excelente ejemplo para estudiar la percepción impuesta por la globalización lo encontramos en la película “Los juegos del hambre”. El objetivo es criminalizar cualquier protesta social, dejando las puertas abiertas a la represión y crueldad del Poder Económico: la violencia contra quienes luchan, se organizan y no se dejan es un mal necesario porque “el Dinero trabaja en beneficio de las mayorías”.

Pero esa falsa percepción ataca también la memoria social e individual: se busca desaparecer, ignorar y tergiversar. En la película mencionada, por ejemplo, la rebelión contra el poder filicida se convierte en sentimiento de culpa, “obliga al Poder” a recordarle al hijo rebelde su ofensa parricida, sacrificando anualmente hermanas que compiten hasta matarse entre ellas: sólo quedará un ganador. En la historia de la humanidad, el filicidio se justifica por el parricidio.

La concepción epistemológica, ideológica, teórica, política y organizativa que subyace en la lógica capitalista es totalmente distinta, por ejemplo, en las comunidades como las zapatistas donde la subjetividad se construye colectivamente y el pensamiento, ligado al quehacer cotidiano, se hace solidario, digna rabia: el ser humano tiene cuerpo y corazón, unido al corazón de la tierra que se expresa en una nosotridad: un pensar y actuar conjuntamente fuera de la competencia mercantilista que alienta la superioridad de unos sobre otros y exige la eliminación del otro/a.

¿Cuál es el mundo a leer y transformar?

En este contexto, para analizar y posibilitar la construcción de la subjetividad, tomamos como referente un postulado freiriano: La lectura del mundo es anterior a la lectura de la palabra, y ésta la continuación de la lectura mundo: leer y escribir el mundo es pronunciarlo, hacerlo nuestro para transformarlo, transformándonos a nosotros/as mismos/as. De ahí la relación que debe existir entre el texto escolar y el contexto sociopolítico.

Dentro de la praxis liberadora de Paulo Freire es necesario conocer y desarrollar la capacidad concientizadora que tiene el ser humano para construir su subjetividad, inserta en la sociedad, aprendiendo a leer su mundo: el de la explotación, de las relaciones de opresión no sólo económicas sino emocionales –la neurosis social generada por ellas– y de la miseria impuesta por la perversión del modelo capitalista, hoy en la era de la mundialización neoliberal. Pero, ese mundo es también de luchas, resistencias y organización; de la Digna Rabia de las comunidades zapatistas basadas en el respeto al diferente; de sueños y utopías; de deseos y seducción; de ese Eros y Tánatos tan mal conocido y reprimido desde la familia con el apoyo de la escuela, la religión, el aparato represivo; los medios de desinformación y control del pensamiento.

Ahora bien, es necesario conocer que en la organización de las sociedades, como resultado de la evolución cultural, el derecho y las leyes surgen para reprimir, ordenar y regular su funcionamiento. La convivencia humana sólo es posible cuando los seres humanos se organizan para impedir que grupos aislados impongan su fuerza bruta. Este es un paso decisivo en la evolución de las sociedades, como lo analiza Freud tanto en El malestar de la cultura como en su diálogo con Einstein en ¿El porqué de la guerra?

El Poder se impone con la violencia y se representa en el derecho que siempre es una abstracción, y como tal su interpretación depende de quienes sean designados o se auto designen para gobernar, como es el caso actualmente de quienes gobiernan el mundo globalizado: los dueños de los bancos, del mercado financiero, de las trasnacionales, los políticos, los beneficiarios de los paraísos fiscales, de los medios de información de paga, etcétera. El derecho y sus leyes se impone por la fuerza, real o simbólica. Hoy se habla de la fuerza represiva del Estado, del monopolio de la violencia por quienes gobiernan: de la hegemonía de la violencia que, por ejemplo, ejercen los Estados Unidos.

Pero el derecho surge también como principio ético para controlar e impedir el retorno a la animalidad del ser humano, a la Horda Original, donde imperaba un sólo poder absoluto. La ética es anterior al derecho y se constituye en los diques que se imponen para permitir el avance de las sociedades. Incesto, parricidio, filicidio y fratricidio conforman la racionalidad inconsciente: los deseos que desde la pulsión de muerte, Tanatos, necesitan constantemente expresarse e imponerse para consolidar de nuevo un Poder Absoluto. De ahí que el otro poder celestial, como diría Freud, debe imponerse, o sea, Eros, como pulsión de vida, pero no como opuesto a Tanatos, sino en su dialéctica donde caminaran siempre juntos entre la trasgresión y la norma.

Con el movimiento de las prohibiciones, el hombre se separaba del animal. Intentaba huir del juego excesivo de la muerte y de la reproducción (esto es, de la violencia), en cuyo poder el animal está sin reservas. Ahora bien, con el movimiento segundo de la transgresión el hombre se acercó al animal. Vio en el animal lo que escapa a la regla de la prohibición, lo que permanece abierto a la violencia (esto es, al exceso), que rige el mundo de la muerte y de la reproducción.

En los análisis antropológicos de Georges Bataille y del psicoanálisis antropológico de Geza Rohem, el ser humano avanza en su humanización entre la transgresión y la norma, entre la agresión y el sentimiento de culpa. En la Horda Original, una vez cometido el parricidio para defenderse del poder absoluto del Padre e instaurado el sentimiento de culpabilidad, esa trasgresión, el asesinato del padre, conduce a la imposición de leyes (Totémicas): no al incesto ni la exogamia. Podemos decir que detrás, y dando significado a la ley, se construye lo que conocemos como ética, o sea, que ella aparece y se impone para controlar los instintos primitivos de fuerza bruta y control absoluto: no al incesto y no al parricidio principalmente. A lo que podemos añadir no al filicidio, no al fratricidio.

En nuestra lectura de la realidad en el aula, los análisis de Roger Dadoun y Fernando Martínez Salazar nos permiten conocer, observar y estudiar que la energía fundamental que mueve a los seres humanos, a nivel individual y social, se puede sintetizar en tres pulsiones que se entrelazan mutualmente: Eros, Tanatos y Apoderamiento o Poder. Para nuestro análisis del poder absoluto del Padre, que llamaremos del Jefe, ésta última es esencial ya que es en ella, y a ella, donde las otras dos adquieren forma, se orientan y controlan. Estas fuerzas son constitutivas del ser humano, hacen parte y conforman la esencia del cuerpo humano desde donde la construcción de la subjetividad se sujeta, da forma y sentido: o sea, que son el motor que mueve dialécticamente el desarrollo del cuerpo en su estructura emocional y sociopolítica de la sociedad.

Estas fuerzas siempre van juntas, son dialécticas y/o dualistas: se hacen camino desde Eros hacia la vida, creciendo, compartiéndose, complementándose. Pero, son energías que también pueden hacer camino regresando hacia la muerte, lo primitivo, la fuerza bruta. O sea, que la energía libidinal de Eros puede imponerse a Tánatos o puede ser jalada desde Tánatos hacia la transgresión, el regreso a lo primitivo. Y, en esa lucha cotidiana, aparece con toda su fuerza la pulsión de Poder para imponer su dominio y control.

 ¿Por qué es esencial la mediación de la madre?

El ser humano construye su vida emocional aprendiendo a separarse de la madre, una vez dejado el seno materno. Aquí es importante señalar que no es sólo la figura del padre la que da las bases emocionales del ser humano, sino que la figura de la madre es esencial. Posiblemente en el desarrollo cultural y sociopolítico de las sociedades la figura del Padre ha estado más cercana al Poder de Tánatos, a la imposición de la “Norma”, las leyes, que impone con la violencia y el sentimiento de culpa. Pero la figura de la madre está más cercana a Eros, al crecimiento de la vida, que ella misma vivencia desde su cuerpo. De ahí que para el ser humano en su crecer, la presencia permanente de la madre, como mediadora, es esencial, es ella quien enseña que puede hacerse dueño de sí mismo y conquistar su mundo externo e interno. El bebé realiza esta conquista entre sentimientos de abandono y presencia, entre amor y agresión, sufrimiento y consuelo. Y, para superar ese abandono en el ser humano aparece y se va constituyendo, dando forma a la pulsión de Poder. Podemos decir que la niña necesita y busca su autonomía aprendiendo a separarse de la madre. Y para ello, se realiza emocionalmente un proceso que lleva al ser humano a sentir y saber que no es él quien depende de la madre, sino que es ella quien puede depender de él y la puede controlar, manejando sus ausencias y sus desplazamientos.

Dadoun plantea que la pulsión de Poder se constituye como siendo la Pulsión misma, alrededor de la cual se agarra la pulsión sexual y la pulsión de muerte, sosteniendo el imperio del ser humano, como primera y última manifestación de vida. Para este autor, la política ofrece a la pulsión de apoderamiento su terreno principal de acción ya que ella es, principalmente, expresión y ejercicio de la pulsión de poder y de la pulsión para el poder. Aquí encuentra una línea directa y brutal, el camino permanente para consolidarse e imponer su imperio, arrastrar y dominar o soltar, siendo lo cotidiano de todo poder.

En la política la pulsión de muerte se expresa vivamente y con voz inteligible: un político puede ser caracterizado por el campo de acción que entrega, activa o pasivamente, a la pulsión de muerte.

Pero en el cuerpo del ser humano existe y se expresa permanentemente la fuerza de Eros, que es el que convocamos para el análisis y construcción de la subjetividad, sabiendo que debe aparecer, imponerse en contra del Poder único del Jefe, de la fuerza bruta de la Horda Originaria que podemos identificar como la Horda-Moderna de la globalización. El cuerpo humano como templo de su subjetividad erótica debe encontrar sus caminos: de lucha que convierte la esperanza en organización y no se queda en la pura espera, o sea, la lucha como digna rabia, fuerza colectiva de creatividad, encuentro, imaginación, respeto y crecimiento junto al otro/a, los otros/as. Esa fuerza de complemento, de energía libidinosa hacia la vida que ya no debemos dejar que se pervierta: fuerza de Eros individual y colectivo.

 Ni un gesto como respuesta. Sombra imagina dudas que, en el corazón de ella, toca a él disipar.
Un mar de viento y lluvia ha iluminado la noche que camino. Firme en el timón, espero el faro de vuestras letras para salvarme y salvaros.

Vamos marinera mía. Venga a andar el deseo con el capitán tomándole la mano. Venga, vamos, deje usted pendientes las angustias y las penas que se le hacen mar en la mirada. Venga con el capitán, marinera clara. Venga y volvamos al nosotros.

Volvamos al ansia que, de día toma mi mano y de noche mi paso, para escribiros

Este tiempo no me permite nada, marina esperanza, ni un suspiro siquiera, bailo bailando la danza de la vida en el filo de la muerte, corre a la inversa el reloj de la vida, acechan la traición y la desventura.

No hay mañana, noche marinera, tengo el rostro, el nombre y el pasado amordazados, el futuro me fue negado, vivo el presente como viven los auténticos guerreros: en un suspiro y de prestado.

Todo pido, agua marina, el alma entera. Sin su cuerpo junto al mío vuelven mis huesos y mis carnes a la única compañía que acepta sin condición: la tierra”. Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Viene usted?

Sea. Tome mi mano, cierre los ojos y sonría. Lo verá usted: no hay placer más grande que caer hacia arriba…Sombra, el guerrero.

Existe una dialéctica inseparable entre la construcción de la subjetividad y la organización de la sociedad y su cultura: nos construimos en la relación dialéctica con el mundo pero es necesario saber que nuestra subjetividad depende, en primer lugar, de las determinaciones sociales impuestas como normas, leyes a nivel familiar, escolar, cultural y sociopolítico.

En el desarrollo cultural e histórico, los opresores han logrado consolidar el poder del “Jefe”, el Gran Jefe dueño del Gran Capital, del Dinero con sus bancos, sistema financiero, trasnacionales, etcétera, que a su vez imponen en cada país su “mandato” hecho globalización donde quienes gobiernan sólo obedecen esos “mandatos”, claro con diferencias esenciales entre los países centrales dueños del dinero y los países periféricos. La pulsión de Poder, hecha “mandato”, es de opresión, explotación, despojo, represión y olvido dentro de una concepción del mundo dualista e impuesta de forma vertical, autoritaria y filicida, con el consenso tramposo de las elecciones que defienden una supuesta democracia, bajo el único “mandato” del bienestar del capital, nunca de las sociedades, en ese engaño dualista y perverso.

De ahí que, por ejemplo, la propuesta y construcción actual del Mandar Obedeciendo ejercido por comunidades como las zapatistas, donde la construcción de la ley es indispensable en el avance de la sociedad y donde ya no es el “Jefe” que manda mandando, sino es una Dirección Colectiva que se construye en mandar obedeciendo y aprendiendo a gobernar con el mandato de la comunidad.

 ¿Cómo construir la racionalidad emocional?

 Con la descripción de la horda paternal dominada por el macho con un poder ilimitado y el parricidio consumado por la banda de hermanos, un tercer elemento interviene para dar la fisionomía completa a la tesis freudiana de la horda original: el sentimiento de culpabilidad. Los hijos aman y admiran al padre de la misma manera que lo odian y tienen celos de él; la consumación de sus deseos de muerte desencadena una angustia profunda que los lleva a castigarse a sí mismos, reproduciendo la prohibición característica del totemismo […]

 El avance de la cultura, del derecho como justicia y represión, surgió para controlar a aquellas minorías que, sin aceptar norma alguna, buscaban imponer su fuerza bruta y primitiva, la crueldad filicida del Padre, del “Jefe”.[16] [16] Pero, en la actualidad, es una minoría, compuesta por los “dueños” del mundo de globalización capitalista quien trasgrede e impone a la mayor parte de la sociedad sus normas, su fuerza bruta, su Horda Primitiva-Moderna: la ley del más fuerte, la del dinero como expresión anal de un mal desarrollo emocional que, en su paso de la etapa oral a la fálica, como expresión y construcción de su sexualidad individual y social, se fija, estanca en esa etapa anal de guardar el dinero como control de su excremento para sí mismo.

O sea, el avance cultural de las sociedades globalizadas va de regreso, posiblemente en regresión hacia la Horda Originaria –Tótem y Tabú– donde la pulsión de poder del Padre, del “Jefe”, se imponía única beneficiaria desde donde controlaba también todos los placeres de vida y muerte, de Eros y Tánatos, imponiendo cruelmente su filicidio para mantener impunemente su poder sin dejar otra opción que el enfrentamiento y la muerte del Padre, del “Jefe”, el parricidio como respuesta a esa crueldad absoluta, dualista.

Por ello, es esencial aprender a leer el mundo, a observar, conocer, analizar y construir la vida emocional, dialécticamente unida al desarrollo y la organización tanto de la estructura social como escolar y sociopolítica del ser humano, si bien es el estudiante, la estudiante, el ser humano, quien tiene asumir la autonomía de su cuerpo, y construir su subjetividad inserta en lo social, cultural, familiar, educativo, en la política. El ser humano no está dado o determinado, pero tiene que emerger como sujeto capaz de construir su subjetividad sabiendo ser creativo para zafarse de las garras perversas del Poder del Gran Hermano.

Ese Gran Hermano, con la cara oculta del poder filicida, se hizo uno siendo fratricida. Ese Hermano que manifiesta la Sombra Introyectada del opresor. Esa misma sombra que nos llena de la culpa indebida, del sentimiento de culpabilidad por desear la muerte del padre, de ese “Jefe” que no está dispuesto a ceder nada de su necesidad de control absoluto: de su Horda Original-Moderna genialmente representada en la película “Los juegos del Hambre”.

La sombra del opresor es introyectada en el ser humano con la violencia filicida, ataca el inconsciente y silencia la palabra como praxis transformadora. Se convierte en deseo de muerte y la deshumanización se entrelaza con deseos de eliminación parricida, fratricida, suicida. Y, esa sombra, se expresa como sentimiento de culpa.

Nuestra propuesta lejos de ser neutra es directiva, inscrita en un proceso de educación emancipadora en favor y con –no para – las desarrapadas del mundo, los oprimidos, los Nadies. O sea, que proponemos un camino de concientización sabiendo siempre que como afirmó Freire, “Nadie concientiza a nadie, que los seres humanos se concientizan –educan- mediatizados por el mundo”, y que nuestro mundo es el de la explotación, despojo y represión capitalista, pero también el de luchas, resistencias y organización, el de la Digna Rabia propuesta en la praxis zapatista.

¿Para qué sirve la utopía?

Aquí aparece otro concepto esencial para la construcción de la subjetividad: la utopía, que es la fuerza que nos da vida y nos ayuda a caminar colocándola en el horizonte de sueños inalcanzables pero siempre posibles. La utopía se constituye en un deseo insaciable: como seres inacabados siempre necesitamos ir más adelante y, por ello, con la utopía no podemos bajar los brazos porque siempre estaremos en contra de la realidad social y emocional: en el sentido de que siempre puede y debe ser mejor.

Pero claro que la relación con un Jefe o Jefa autoritarios no es la misma que con Jefes mediadores y amorosos, dispuestos a entender, conocer y enseñar ↔ aprendiendo la afectividad de sus hijas; como tampoco lo es en la relación con sus hermanos reales o fantaseados: si estas relaciones son de competencia como agresión por el amor de los padres; de constante búsqueda de eliminar al hermano llegando si es necesario al fratricidio real o simbólico.[17] [17]

El acto de justicia, decía Fernando Martínez, también es producto de una renuncia pulsional a favor del otro y nace cuando se espera que sea correspondida de la misma manera. Es una transacción que tiene la característica de mantener en igualdad de circunstancias a dos o más seres humanos que tienen un mismo derecho y una misma obligación […] Es una especie de arreglo que versaría así: no te elimino, siempre y cuando tú no intentes eliminarme a mí. Por esta razón, bien podríamos decir que la justicia no es sólo un acto de moralidad que nos dignifica, sino que es, además y ante todo, un acto que nace de la necesidad biológica de supervivencia. De ahí que cuando se comente una injusticia, se siente como un atentado contra la propia vida.

En las relaciones familiares, cuando existe mediación amorosa de la madre y del padre, dispuestos siempre a demostrar su cariño, a impedir el deseo de eliminar al hermano, es más fácil aceptar las diferencias, a controlar los deseos eróticos de Tánatos, a mostrar que amor y odio no son dualistas sino que existen en todo ser humano: podemos controlar deseos de eliminar al hermano, pero siempre permanece el deseo mismo de hacerlo -que es lo que la globalización estimula.

La trampa dualista del parricidio -analizada por Freud en la Horda Original- está en dar énfasis en su estudio al parricidio, sin mostrar y resaltar el filicidio permanente del Padre que es el que provoca y luego maneja un sentimiento de culpabilidad indebidamente inserto en la estructura emocional del ser humano como sombra del opresor introyectada.

Pero este proceso no es así porque el primer acto, tanto en la Horda Original como en Edipo, es filicida. Entonces, la huella inconsciente está mal desplazada y colocada en la culpa del hijo-hija que mata, real o simbólicamente, al padre. Y, este, se hace menos culpable porque esa culpabilidad se desplaza en el enfrentamiento fratricida. El “Jefe” sale indemne como se puede observar claramente en la película “Los Juegos del Hambre”.

En la actualidad el Gran Hermano, espejo del “Jefe” de la Horda Original, nos desplaza una culpa indebida pues quien nos vigila es el Hermano, o sea, ya no el dualismo filicidio-parricidio sino el fratricidio, hermano-hermano. Un desplazamiento que deja impune el filicidio porque ahora el problema es con el hermano y no con el “Jefe”.

Este dualismo es perverso, es la trampa del poder, de la autoridad autoritaria-filicida. Por ello, la propuesta de trabajar dialécticamente el erotismo de Eros y el erotismo de Tánatos. La verdadera culpa estaría tal vez en no defendernos de esta perversión, en quedarnos calladas, inmovilizadas. En no salir en defensa de nuestro erotismo de Eros, nunca como dualismo, siempre como postura de lucha dialéctica y por lo tanto creativa, sabiendo observar y analizar la fuerza bruta del “Jefe”. Algo así como se narra en la Fábula del león del Viejo Antonio:

No es viable responder en forma dualista y primitiva al filicidio del “Jefe”, es necesaria la organización de la resistencia sabiendo observar lo que es y significa actualmente, desde la racionalidad racional y la racionalidad emocional, una regresión a la Horda Original. O sea, la parte primitiva del ser humana es dualista entre filicidio-parricidio, del erotismo de Tanatos. Y la organización de la Digna Rabia se rompe ese dualismo, buscando derrotar al “Jefe”, al “León”, sumiéndolo en sus contradicciones y amarrarlo en su propio gusto y goce filicida.

 ¿Cómo caminan la utopía las/os zapatistas?

 Que dejemos eso del colectivismo (que, además, rima con primitivismo): que abandonemos esa obsesión por el cuidado de la naturaleza, el discurso de la madre tierra, la autogestión, la autonomía, la rebeldía, la libertad […] Para los grandes medios de paga, ellos son los modernos, nosotros los arcaicos.  Ellos son los civilizados, nosotros los bárbaros.  Ellos son los que trabajan, nosotros los haraganes.  Ellos son la “gente bien”, nosotros los parias. Ellos los sabios, nosotros los ignorantes.  Ellos son los limpios, nosotros los sucios.  Ellos son los bonitos, nosotros los feos.  Ellos son los buenos, nosotros somos los malos. […] Por eso su mundo se derrumba.  Por eso el nuestro resurge, justo como esa lucecita que no por pequeña es menor cuando a la sombra abriga.

En la revisión final de este escrito decidí dedicarlo al Sub Marcos, pues comprendí la trascendencia de su presencia y de sus escritos para lograr una mejor “lectura” y transformación de nuestra praxis en la Facultad de Filosofía y Letras (ffyl).

Pero, como lo hemos señalamos a lo largo del escrito, la evolución cultural, social y educativa que nos ha impuesto el Tánatos del Jefe filicida que, en su perversión, sabe cómo seguir estimulando e imponiendo el fratricidio y parricidio. Por ello, entre otras cosas, el rechazo a cualquier tipo de “líder”, de cualquier Jefe que recuerda nuestra memoria consciente e inconsciente: fundamentalmente la vivencia de la Autoridad-Autoritaria, y su rechazo es inminente. En las luchas de organización y resistencia no se quiere aceptar ningún tipo de Jefe, en ocasiones ni de dirección colectiva.

Sin embargo, la palabra-acción y presencia del vocero del ezln siempre es bienvenida en nuestra lectura de la realidad: es necesaria para compartir y entender mejor la construcción de nuestras pequeñas luchas, comprendiendo mejor la zapatista. El Sub nos ha propuesto siempre una “lectura” del mundo, con creatividad, claridad, autoridad, coherencia en la nosotridad de la lucha de resistencia revolucionaria, en la esperanza que avanza en la organización lejos de vanguardias revolucionaria alguna, de hegemonizar: en el respeto a la diferencia pero lejos de quedarse en el activismo. Por el contrario, en la necesidad de pensar la práctica revolucionaria como praxis colectiva.

La dirección colectiva tiene un referente de praxis esencial: La Sexta Declaración de la Selva Lacandona.

Creo que no es posible esconder, ignorar y no reconocer la importancia del Sub Marcos en esa praxis colectiva para entender mejor la lucha de su erotismo de Eros desenmascarando el erotismo de Tánatos: la perversión del poder que representa al Jefe Autoritario y Filicida, el del Poder del dios del Dinero: esa maquinaria de guerra que marcha con las ruedas del capitalismo: explotación, despojo, desprecio, olvido. El ser humano necesita otro tipo de Jefe y de Jefa, Padre y Madre. Y el Sub Marcos ha sabido estar presente cuando es necesario, aparecer y desaparecer, hablar y callar: estar dispuesto a vivir y a morir si el camino de la lucha lo requiere: espero que sea la sociedad rebelde quien decida si es necesaria su muerte simbólica, pero no su muerte real en el deseo del Poder Filicida.

En el espacio de nuestro proyecto de “La lectura de la realidad en el aula. Pensar la práctica para transformarla”, la praxis colectiva del Sub Marcos nos ha permitido leer mejor la realidad cultural, escolar, social, familiar, religiosa y política: a estar atentos para impedir el Autoritarismo del Jefe. Aprendizaje colectivo que el equipo de nuestro proyecto surgió gracias al ¡Ya basta! y continúa su camino, guiado con su memoria histórica de resistencia, organización, dolor, muerte y utopía zapatista. Así en la celebración de 20 años de su lucha rebelde podemos seguir diciendo:

El Sub Marcos es quien, desde la hora primera de la larga noche en que los indígenas morían, recogió su dolor y su olvido. Él era y no era de esas tierras, en su boca hablan los muertos y en su voz camina la palabra de la dignidad indígena. “Es y no es en estas tierras: Votán Zapata, guardián y corazón del pueblo. Votán Zapata, luz que de lejos vino y aquí nació de nuestra tierra. Votán Zapata, tímido fuego que en nuestra muerte vivió 501 años. Votán Zapata, nombre que cambia, hombre sin rostro, tierna luz que nos ampara. Vino viniendo Votán Zapata. Estaba la muerte siempre con nosotros. Muriendo moría la esperanza. Viniendo vino Votán Zapata. Nombre sin nombre […] Tomó nombre en nuestro estar sin nombre, rostro tomó de los sin rostro, cielo en la montaña es […] Con este nombre son nombrados los sin nombre […]”. En fin, el Sub es un ser humano cualquiera en este mundo: él es todas las minorías intoleradas, oprimidas, resistiendo y diciendo “¡Ya basta!”. El Sub es todo lo que incomodan al poder y a las buenas conciencias. Pero el Sub es fruto también de una experiencia colectiva, de una siempre Mandar Obedeciendo.

Durante estos veinte años también nos han mostrado que es posible –pese a los pesimismos, pese a muchos teóricos políticos y las marañas de tantos intelectuales que han negado salida alguna a esta catástrofe que se llama capitalismo, en su fase neoliberal–  la construcción, en la práctica, de otras formas de vida; de otras formas de relaciones sociales y económicas; de otra forma de hacer política, contraria a los totalitarismos, no sólo de derecha, que intentan, a como dé lugar, imponer una unidad uniforme; han mostrado otra forma de hacer política, cuya fortaleza está basada en la diversidad de haceres y seres, de luchas, de resistencias. Han demostrado en estos veinte años que es posible la construcción de nuevos pensamientos, que no todo está dicho, y que se puede decir mucho más, más allá del pensamiento occidental eurocentrista, que se puede decir más desde los colores, olores, sabores de nuestras tierras, desde abajo, desde los excluidos de este sistema que resistimos.

Estuve en la primera Escuelita, allá en San Cristóbal, a mitad de año. Lo que escuché en las palabras y vi en la presencia física de los expositores y las expositoras zapatistas, jóvenes todos que a la hora de la insurrección tienen que haber sido niños, fue una tarea larga de organización humana, de cuadros como se diría en el lenguaje de la izquierda, de hombres y mujeres que saben explicar y organizar para fines comunes y con palabras comunes para todos.

Eso no se logra en un día o en un año. Requiere una larga paciencia, saber escuchar y comprender y una cierta humildad en quienes la practican. Arrogancia y soberbia son sus enemigos mortales, esas virtudes de quienes nunca han organizado a nadie, ni en las malas ni en las buenas, pero han hablado y escribido mucho acerca de sus propias hazañas y personas.

En este ensayo, el autor expone -desde un análisis colectivo- la importancia del postulado zapatista del “Mandar obedeciendo” para una verdadera práctica transformadora.

 

MIGUEL ESCOBAR GUERRERO

 

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