Comunicado a la ciudadanía por la muerte de Chelo. El 24 de agosto del año pasado fue Enrique Pacheco Marmolejo (Colacho), hace un mes cayó el joven Andrés Felipe Medina Palacio y el jueves la víctima fue Marcelo Pimienta Sánchez, acribillado a bala en una esquina del barrio El Coco. Chelo pertenecía a la Red Cultural Elite Hip Hop cuyo lema es debilitar el pie de fuerza de adolescentes y jóvenes de los que se alimenta la guerra, a través del ofrecimiento de otras alternativas de ser jóvenes en Medellín, propuestas artísticas como el hip hop.

 

 

Si este derecho de ser jóvenes de otras maneras también cae en los objetivos militares del conflicto, nos preguntamos que nos depara a los miles jóvenes del Hip Hop, el arte y la cultura en general, que en estas ciudades hemos declarado un distanciamiento radical de los lenguajes de la guerra, valiéndonos de la poesía del hip hop como vehículo social de expresión, denuncia y protesta precisamente de aquello que nos inspira pero paradójicamente, de aquello que nos quita la vida, nos roba las palabras de compositores, que como Chelo, a diario regalan con sus inspiraciones, alternativas a una guerra entre hermanos que han olvidado los lazos de amistad, de vecindad, de colegaje, de identidad y los han cambiado por los fantasmas de unas enemistades, de unas fronteras barriales, de unas competencias económicas, de unos enfrentamientos que en el lugar de la imaginación, la palabra, la lírica ponen las armas, el miedo, el odio, el silencio y la muerte.

"Desde la infancia parchado en la esquina que elegancia.
Yo se que lo recuerdas y no importa la distanciaQué bonitos recuerdos esta vez llene las páginas.
Un chorro para mí pero primero el de las animas. Todo fue tan fugaz tan doloroso y tan triste.
Pregunto por ti y todos dicen que no existes. Porque dios mío mis lagrimas son un rio. Te toco y siento tu cuerpo tan frio
Hoy lo recuerdo todo paso en un minuto. El teléfono (CHELO estamos de luto)
Hijo no llores eso decía mi madre. Sea fuerte que las lágrimas no devuelven a nadie
Pero déjenme llorar escuche lo que le digo. Quien no ha llorado cuando le matan un amigo”
Fragmento compuesto por Mc.Chelo. Canción R.I.P. de su grupo ESK-LONES

En la noche del jueves 5 de agosto fue asesinado en el sector de la Floresta, en la ciudad de Medellín, Marcelo Pimienta Sanchez, Mc. Chelo, integrande de esk-lones; joven de 23 años, compositor e improvisador de la Comuna 13 de Medellín a quien la poesía del hip hop le fluía por montones.

Las circunstancias que nos avocan a la muerte de los seres cercanos son en lo sumo paradójicas, justamente en la noche del pasado martes 3 de agosto, en la Corporación Pasolini, durante una de las jornadas de taller a la que asistió Diego Marín, integrante del grupo esk-lones en el que rapeaba Mc. Chelo , escuchábamos lo que sería su próximo álbum musical que se encuentra prácticamente terminado. Aquella conversación giraba en torno a unas composiciones de Chelo que recogen con rimas potentes, la sensibilidad de los jóvenes hoppers ante la guerra en los barrios, la vivencia de los amigos cuando les asesinan a sus panas, fraseos que contienen la percepción de un joven que a diario ve caer a sus vecinos, a los amigos de crianza, a los hermanos. Composiciones que comunican en el lenguaje del hip hop un sentimiento de absurdo que la mayoría de las veces solo podemos expresar a través de las lágrimas, de los sollozos, de los gritos, de los “por qué, por qué, por qué, por qué”.

Una vez más repetimos ese “por qué” de desazón que el mes pasado pronunciábamos con Andrés Felipe Medina, unos años antes por Kolacho y hoy por la partida igualmente incomprensible de nuestro amigo, colega, vecino, hijo, hermano Chelo; no nos podemos cansar de repetir “por qué” y permitir que la inercia de la cotidianidad, el abrume de tantos hechos nefastos en los titulares de prensa y noticias, nos conduzcan a la costumbre de sumar el deceso de un ser humano más en las estadísticas nacionales y argumentar para nuestra tranquilidad interna: si lo mataron, fue por algo, en quien sabe que andaba metido. Expresión con la que una ciudadanía cree eximirse de su cuota de responsabilidad frente a la guerra contra la población que viven países como Colombia.

Chelo pertenecía a la Red Cultural Elite Hip Hop cuyo lema es debilitar el pie de fuerza de adolescentes y jóvenes de los que se alimenta la guerra, a través del ofrecimiento de otras alternativas de ser jóvenes en Medellín, propuestas artísticas como el hip hop. Si este derecho de ser jóvenes de otras maneras también cae en los objetivos militares del conflicto, nos preguntamos que nos depara a los miles jóvenes del Hip Hop, el arte y la cultura en general, que en estas ciudades hemos declarado un distanciamiento radical de los lenguajes de la guerra, valiéndonos de la poesía del hip hop como vehículo social de expresión, denuncia y protesta precisamente de aquello que nos inspira pero paradójicamente, de aquello que nos quita la vida, nos roba las palabras de compositores, que como Chelo, a diario regalan con sus inspiraciones, alternativas a una guerra entre hermanos que han olvidado los lazos de amistad, de vecindad, de colegaje, de identidad y los han cambiado por los fantasmas de unas enemistades, de unas fronteras barriales, de unas competencias económicas, de unos enfrentamientos que en el lugar de la imaginación, la palabra, la lírica ponen las armas, el miedo, el odio, el silencio y la muerte.

En este comunicado queremos hacer una invitación a la ciudadanía para que unamos las voces por la vida y no dejemos pasar las muertes de nuestros conciudadanos como datos estadísticos. Levantamos la voz y unimos todos los esfuerzos para que en Medellín atendamos seriamente como sociedad lo que está sucediendo en los barrios y saber que en esta guerra estamos todos y es responsabilidad de todos asumirla desde una ética que trascienda las divisiones de clase, de pertenencia étnica, de barrio, de profesión, de cargo, de género, de edad, de nacionalidad y de filiación política.

Es un compromiso en el que la ciudadanía debe levantar esa mirada baja para mirarnos directamente a los ojos entre nosotros, bajar los cristales del carro en los semáforos, apagar los audífonos del aislamiento, escuchar a las investigadoras e investigadores que profundizan en los dramas sociales y humanos de Colombia, a documentalistas y cineastas; asumirnos como una humanidad que en serio no ha perdido sus lazos de afecto, una ciudadanía que si se preocupa por los demás y no enuncia esas frases facilistas como "si lo mataron fue por algo" o que "estamos re mamados de que sigan transmitiendo esa versión violenta de Colombia" porque queremos que nos cuenten a la Colombia bonita.

La Colombia bonita está por construirse y el primer paso es reconocer que algo no anda bien en el barrio, en el vecindario, en la Región, en el País.

La Corporación Pasolini en Medellín, desde su frase visional, "arte y cultura para des-armar mentes", comunica el rechazo a cualquier manifestación de la muerte causada por la violencia y expresa una gran preocupación porque los agentes del arte y la cultura están siendo exterminados soterradamente por sectores de interés que han declarado objetivo militar la expresión de la denuncia, del dolor, de la exclusión, de la violencia, de la marginación, de la muerte.

En medio de la guerra (Sociedad FB7)

 

[ Fuente: Producciones El Retorno ] [ Autor: El Retorno]