Parafraseando el verso del poeta Ernesto Cardenal, veo con asombro la noticia de que el Presidente de Colombia Juan Manuel Santos anuncia que su gobierno solicitará el ingreso a la OTAN.

 
Dice la noticia que “en un acto de ascenso a miembros de la Armada, el Presidente Juan Manuel Santos, sostuvo que Colombia tiene derecho a pensar en grande, ya no a nivel regional, sino a nivel mundial”. La OTAN es una alianza militar, concebida para frenar al bloque soviético durante la guerra fría. En los últimos años la OTAN ha tenido intervenciones neocolonialistas como las bombas humanitarias en Belgrado, Afganistán, el bombardeo a Trípoli en Libia, y ahora, no oficialmente, en Siria. Si ligamos este anuncio a la recepción desmedida a Henrique Capriles y la firma del acuerdo de la Alianza para el Pacífico, no cabe duda que el Presidente Santos no se prepara para fortalecer a UNASUR como el espacio de paz que desean los pueblos de América Latina, sino que se prepara para ocupar el puesto de gendarme local en defensa del libre mercado y de los intereses estadounidenses.
 
¿Hacer la paz en el frente interno para golpear a sus enemigos ideológicos en el frente exterior? Y digo con precisión enemigos ideológicos, porque en materia de comercio o en materia de voluntades de los pueblos, la vocación es la unidad de la Patria Grande. Para qué entrar a la OTAN, si en ninguna parte de los Objetivos de Defensa de UNASUR se dice que hay que buscar alianzas fuera de la región para consolidar la paz en América del Sur. Más bien dice a la letra: a) Consolidar Suramérica como una zona de paz, base para la estabilidad democrática y el desarrollo integral de nuestros pueblos, y como contribución a la paz mundial. b) Construir una identidad suramericana en materia de defensa, que tome en cuenta las características subregionales y nacionales y que contribuya al fortalecimiento de la unidad de América Latina y el Caribe. c) Generar consensos para fortalecer la cooperación regional en materia de defensa.
 
La OTAN no es para fortalecer esta alianza. Estas tres acciones, Alianza del Pacífico, recepción a Capriles y solicitud de ingreso a la OTAN, anuncian vientos antidemocráticos y altamente riesgosos para nuestros pueblos. ¿Surgió el nuevo Santander ante el renacido Bolívar? Cuidado que la espada de Bolívar se ha empuñado para no volverla a dejar caer y la Patria Grande es la aspiración de nuestros pueblos.
 
Luis Varese
 
– Luis Varese ha sido Representante Adjunto del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, en Ecuador y funcionario de la ONU por 20 años.
 
URL de este artículo: http://alainet.org/active/64405