Sin duda la dimensión emocional fue una de las riquezas de las Jornadas de Comunicación Intercultural y Democracia realizadas del 15 al 17 de agosto en la sede de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM), que acogió con la calidez de un vientre materno la fecunda participación de los comunicadores indígenas del Perú y de sus invitados del Perú y el extranjero.
 

 
La magia de la comunicación humana tiene esos ribetes sorpresivos y sorprendentes. No es el texto, no es la idea fría, racional, no es la tecnología -que al fin y al cabo es un instrumento-. Es el compartir sentimientos, emociones; el reconocer que nuestra humanidad cargada de sentidos se prolonga, se proyecta hacia el otro: el hermano, la hermana, con los que tenemos intereses afines, comunes.
 
El evento fue de una riqueza inagotable cuyos efectos se multiplicarán en diversas direcciones en virtud a la multiplicidad de los contactos, de los encuentros, de los abrazos.
 
César Estrada Chuquilín, es uno de esos comunicadores natos que recorren a pie grandes distancias para reportar la voz de las comunidades por las ondas radiales. Hace unas semanas efectivos policiales le propinaron golpes y varazos para intentar apagar su vocación de informar la lucha de los guardianes de las lagunas que enfrentan al proyecto minero Conga(1). Chuquilín, ahora no se siente solo como comunicador indígena y su vocación y compromiso están más fortalecidos que nunca.
 
A pesar de las limitaciones económicas comunicadores y comunicadoras de diecisiete regiones del Perú se hicieron presentes y han fortalecido la Red de Comunicadores Indígenas del Perú (REDCIP) que desde el 2006 viene exigiendo se atienda el derecho a la comunicación de los pueblos indígenas, y cese la persecución a las radioemisoras de las comunidades mal calificadas de “piratas” y que viven con el temor al decomiso de sus equipos por el ministerio de Transportes y Comunicaciones.
 
Cómo valorar el impacto de la presencia de Harold Secue, comunicador nasa de Colombia, que con su sencillez, humildad comunica humanidad, entereza, resolución. Formado en la escuela del Tejido de Comunicación de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (2), Harold es un ejemplo vivo de la convicción profunda del comunicador que se juega la vida a cada momento en un contexto cargado de violencia por quienes promueven el proyecto de Muerte y que actualmente asola a Colombia.
 
Ayudando a cargar las cajas con materiales, compartiendo su palabra y experiencia de vida con los comunicadores hasta muy tarde, después de la cena, elaborando sus reportes en la madrugada en la habitación del hotel, Harold enriqueció las jornadas y estoy seguro que cada uno de los participantes llevará siempre algo de él.
 
Cuando en marzo de este año -gracias a la feliz iniciativa de la joven comunicadora Jahve Mescco, que me reunió con Franklin Cornejo, director de la Escuela de Periodismo de la UARM- pensamos en organizar las Jornadas de Comunicación
 
Intercultural y Democracia soñamos entonces con invitar a Alfonso Gumucio, Sally Burch y Luis Ramiro Beltrán.
 
Después de cinco meses nuestro sueño se hizo realidad. Si bien no pudo venir don Luis Ramiro Beltrán (3) por razones de salud y edad, estuvo muy bien representado por José Luis Aguirre, presidente de la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana de América Latina (WACC-AL) y director del Servicio de Capacitación en Radio y Televisión para el Desarrollo (SECRAD) de la Universidad Católica San Pablo de Bolivia.
 
José Luis Aguirre estuvo desde el incio hasta el final de las jornadas y es testigo presencial de todos los avatares del evento, sus aciertos, tardanzas, apremios, jolgorios y alegrías.
 
No quiero dejar de agradecer la acertada participación de destacados especialistas en comunicación que nutrieron las jornadas como Rosa María Alfaro, de Calandria; Jorge Acevedo, de la Universidad Católica; Tomás Atarama, de la Universidad de Piura; Paul Maquet de la UARM y Roberto Bustamante, promotor del portal El Morsa. Asimismo, a Mónica Cáceda que dictó el taller sobre Web 2.0, a Julio Quispe y Carlos Nuñez, que dictaron el Taller de Producción Radial y a Franklin Cornejo quién dictó el taller de Redacción Periodística y apoyó toda la organización del evento.
 
El conversatorio sobre Identidad y Autoidentificación Étnica en los censos y medios de comunicación fue estrátegico para abrir un debate sobre cómo identificar a la población indígena en el Perú y sobre esta base construir políticas de desarrollo. El aporte de Martín Benavides, director del Grupo de Análisis para el Desarrollo (GRADE), de Gladis Vila y del representante del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) marcaron la pauta al brindar criterios e información básica sobre un tema fundamental y complejo para el país.
 
A todos ellos y a muchos más que sería largo enumerar nuestro agradecimiento infinito por su participación que buscaremos sistematizar lo más pronto posible para compartirlas internacionalmente y de esta manera contribuir a la Segunda Cumbre de Comunición Indígena(4) a realizarse en Oaxaca, México, en octubre de este año. Nos queda muy clara la recomendación final de Alfonso Gumucio acerca de la necesidad de pensar regionalmente el tema de las políticas de comunicación.
 
El evento no hubiera sido posible sin el concurso decidido de la REDCIP y ONAMIAP, co-organizadores del evento. La insistencia y preocupación de Teodoro Quispe Godoy de Ayacucho, la confianza y la resolución de Cecilio Soria, la decisión y el compromiso con la comunicación indígena de Gladis Vila Pihue.
 
Pero sin duda la mayor emoción estaba reservada hacia el final, y fue el respaldo decidido de las organizaciones del Pacto de Unidad de Organizaciones Indígenas(5) que se hizo presente en pleno en la ceremonia de clausura. Salvo la CUNARC que por razones ajenas a la voluntad no pudo estar presente, fue contundente el apoyo que recibió las jornadas por la más importante coalición de organizaciones indígenas del Perú.
 
En lo personal, fue muy gratificante recibir a nombre de Servindi las palabras de reconocimiento y solidaridad de Antolín Huáscar, en su calidad de vocero del Pacto de Unidad, frente a los ataques recibidos meses atrás por quién alejado de las bases pretende usufructuar la representación andina en el Perú  y que -como el mismo Antolín lo expresara- “no vale la pena ni mencionar su nombre”.
 
La proyección del documental: La Guerra por otros Medios (6) de nuestros amigos argentinos Cristian Jure y Emilio Cartoy facilitó enormemente que los principales dirigentes del Pacto de Unidad comprendieran la necesidad de levantar la agenda indígena en comunicación y por qué es necesario articularnos: indígenas y no indígenas, comunicadores y periodistas, sociedad civil y sociedad política, en un movimiento a favor de la construcción de políticas públicas de comunicación que correspondan de manera auténtica al interés público y no al interés de consorcios privados.
 
Y eso pasa por hacer conciencia y luchar por una distribución equitativa del espectro radioeléctrico en el país como lo han logrado países vecinos; por sentar condiciones mínimas de infraestructura, equipamiento y fortalecimiento de capacidades para fortalecer la voz y el protagonismo de los pueblos originarios y otros sectores ciudadanos en las decisiones nacionales. Solo de esta manera se podrá forjar una democracia auténtica y pluricultural que permita la expresión de todos los sectores del país sin exclusiones discriminatorias, abusivas y oprobiosas.
 
Nota:
(1) Servindi: Agentes de la DINOES agreden violentamente a periodista indígena César Estrada, en: http://servindi.org/actualidad/91478
 
(2) Tejido de Comunicación de la ACIN: http://www.nasaacin.org/
 
(3) Luis Ramiro Beltrán Salmón es un periodista, escritor y teórico de la comunicación nacido en Oruro, Bolivia, en 1930. Es muy reconocido por su trabajo en comunicación y es uno de los teóricos más influyentes, en Latinoamérica Estados Unidos y Canadá. Es autor de numerosos artículos y libros, entre los cuales destacan: El Gran Comunicador Simón Bolívar; Adiós a Aristóteles, en el cual critica a los paradigmas de comunicación importados de Estados Unidos; Investigación sobre Comunicación en Latinoamérica: Inicio, Trascendencia y Proyección, una compilación de textos sobre la investigación y la comunicación en el continente, y La Comunicación antes de Colón.
 
 
(5) El Pacto de Unidad de las Organizaciones Indígenas del Perú está conformado por ocho organizaciones nacionales: la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), la Confederación Nacional Agraria (CNA), la Confederación Campesina del Perú (CCP), la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (ONAMIAP) y la Unión de Comunidades Aymaras (UNCA), la Federación Nacional de Mujeres Campesinas, Artesanas, Indígenas, Nativas y Asalariadas del Perú (FEMUCARINAP) y la Central Única Nacional de Rondas Campesinas (CUNARC). Actualmente la CONACAMI se encuentra suspendida del Pacto hasta superar sus problemas internos de representación.
 
 
Más fotos en: