En Yopal, la gente tiene sed y está furiosa. Hay sólo un dato sobre la capital de Casanare que retumba en el resto del país: los 170.000 yopaleños no tienen agua potable hace más de 1.150 días. Sin embargo, hay historias detrás que muestran la desigualdad que viven sus habitantes.

Desde que un derrumbe en el cerro Buenavista acabó con la Planta de Tratamiento de Agua Potable (PTAP), en mayo del 2011, sus habitantes se abastecen de este líquido por medio de los insuficientes 31 carrotanques que deambulan por la ciudad.

En Yopal, las personas más pobres se bañan con aguas lluvias, y la mayoría de veces les pica la piel.

En un lado, por ejemplo, está el imponente estadio Atalaya, que duró menos de dos años en ser terminado y tuvo una inversión cercana a 18.000 millones de pesos que dio la Gobernación de Casanare y que pocas veces se usa.

En el otro, están los barrios que no reciben agua por redes sino por un carrotanque que llega con afanes cada ocho días y les da una cantidad que sólo sirve para cocinar y tomar, mientras sus habitantes rezan a diario para que, en medio de una temperatura que ronda los 30 grados centígrados, llueva y puedan mantener llenos, en los patios, los baldes que sirven para otras necesidades.

La factibilidad, los diseños y la construcción del nuevo sistema de acueducto para Yopal costarían cerca de 53.500 millones de pesos, dinero que es cuadriplicado por las regalías que recibe anualmente el departamento con más petróleo en el país.

¿Cómo recibien agua?

“Yopal es un África chiquito, lleno de elefantes”, dice uno de sus habitantes para referirse a las desgracias de la ciudad.

Los privilegiados que viven cerca de los pozos profundos como Villa María, San Jorge y Estadio tienen agua por redes que incluso hierven y toman sin problema. Igualmente, otros habitantes que viven cerca de los pozos de Sena y de Bomberos, hacen largas filas en estos lugares en los que pueden llenar sus recipientes a cualquier hora del día. En otros barrios más pobres, sólo llenan un tanque y la comunidad debe desplazarse hasta el mismo para coger medido, el líquido que servirá para el día.

 

A los ricos, el agua sí les sale por los grifos, ya que compran el contenido de un tanque por unos 200.000 pesos y les dura un mes. Estos son subterráneos y llevan automáticamente el agua a sus grifos.

A Yopal el abandono del Gobierno Nacional y la corrupción del municipal lo está haciendo trizas. Mientras sus habitantes escuchan casi a diario que llega una nueva empresa petrolera a abrir un pozo, el municipio, uno de los que más dinero reciben por cuenta de regalías, no tiene para construir un acueducto. Sin embargo, según las cifras del Acueducto, la cobertura del servicio durante abril y mayo de este año fue del 100 %.
 

Los acuerdos

Los yopaleños se fueron a un paro cívico el 18 de julio, reclamando el líquido vital. La manifestación, liderada por el Movimiento Cívico de Yopal, logró varios acuerdos que dieron fin a tres días de paro.

En primer lugar, se logró que la construcción del Acueducto de Yopal sea financiada por el Ministerio de Vivienda Ciudad y Territorio (50 %) y la Gobernación de Casanare (50 %).

En segundo lugar, que se continúe ejecutando el convenio entre la Gobernación de Casanare y la Empresa de Acueducto de Yopal, para la construcción de los tres nuevos pozos profundos que hacen falta.

Así mismo, la construcción de cuatro pozos adicionales con apoyo del Ejército Nacional, con recursos de la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo, que ya tienen un avance del 30 %.

Además, el pasado lunes se iniciaron las mesas de trabajo con los líderes del paro, la comunidad y el gobierno nacional, para evaluar el plan de contingencia que se está instrumentando en la ciudad y que, para muchos, tiene graves insuficiencias. Las mesas tienen como fin ajustar ese plan de contingencia y elaborar un esquema que permita suministrar agua a toda la ciudad.

Lo que tienen claro los habitantes que reciben el líquido por carrotanques es que no quieren pagar los recibos, que no dejan de llegar mensualmente.

Sin embargo, los organismos de control parecen cómplices, pues aunque la Procuraduría destituyó e inhabilitó por 11 años al alcalde de Yopal, Willman Enrique Celemín, en primera instancia, por faltas que consideró “gravísimas”, el alcalde continúa en el cargo y todo sigue como si nada.

Cabe aclarar que esa destitución no fue por el tema del agua sino por unos contratos para la compra de ocho paquetes turísticos como estímulo para sus funcionarios, por un costo de 24 millones de pesos. Pero lo que más indignación ha causado es el empleo de 25 millones de pesos del erario en 150 paquetes de relajación estético-corporal, también para los servidores públicos que estaban a su cargo.

En Yopal se respira incertidumbre. Sus habitantes no saben si Celemín sigue en el cargo, ni cuándo va a estar listo el acueducto y, ni siquiera, dónde está la plata del municipio.

¿Por qué los habitantes de Yopal se fueron a paro el pasado 18 de julio y la situación se salió de control? Es simple. Ya son tres años sin agua potable y las personas están desesperadas de que les prometan y no les cumplan.

Lo más grave es que los veedores ciudadanos que han liderado la lucha por los derechos de los yopaleños se sienten perseguidos. Este jueves, se repartieron por toda la ciudad unos volantes con sus nombres, datos personales y cargos que desempeñan actualmente, como forma de ejercer presión.

Sin colegio

El problema se está saliendo de control. El rector del colegio Técnico Ambiental San Mateo, Servando González, anunció que si esta semana no se soluciona el abastecimiento, se cerrarán las puertas del colegio. Los 2.400 niños que consumen, aproximadamente, 12.000 litros de agua a diario deberán regresar a sus casas.

Las historias se repiten diariamente. Los carrotanques salen todos los días de 5 a. m. a 10 p. m., a recorrer las cinco comunas de Yopal. Cada carro cubre una ruta en la que se demora horas, incluso, a veces no alcanzan a terminarla.

Mientras tanto, los habitantes esperan con ansias los pitos de los carros que avisan que deben sacar los baldes para llenar. A cada hogar le dejan 1.000 centímetros cúbicos que, según la Contraloría Municipal, desde la próxima semana serán reducidos a 200. Los yopaleños tendrán aún más sed.

Mientras sale o cae el sol, los habitantes de la capital de Casanare se conglomeran en los puntos gratuitos y permanentes de recolección de agua (Bomberos y Cruz Roja) por unos cuantos baldados de agua potable. Las filas son interminables, el calor empieza a hacer de las suyas, los niños empiezan a llorar, los ancianos a quejarse y los demás, a cargar en sus hombros unos baldes que sólo durarán un día.

 

fuente Semana.con

http://www.semana.com/nacion/articulo/la-situacion-en-yopal-esta-fuera-de-control/397495-3