Hace pocos días conmemorábamos 17 años de  memoria, de vida y de dignidad. Han sido 17 años de suplicas y clamores, constancia tras constancias puestas en conocimiento del Alto Gobierno y sus instituciones, del mismo presidente Juan Manuel Santos, pero no hemos recibido otra cosa mas que un profundo silencio espantoso y aterrador que muestra con evidencia la sordera y ceguera, estrategia de vieja data para ignorar la persecución y exterminio cantado contra nuestro proyecto de vida.

Los nuevos hechos que dejamos ante la humanidad y la historia son:
 
El lunes 24 de marzo de 2014; en horas de la mañana se escucho la detonación de un artefacto junto al casco urbano de San José de Apartado, al parecer un grupo de militares detonaron el artefacto junto a los espacios de recreación y deporte en el casco urbano de San José.

 

El jueves  26 de marzo de 2014; hacia las 16;00 horas un grupo de militares entraron abusivamente a los espacios de la Comunidad en el asentamiento de San Josecito. A pesar de que se les pidió que se retiraran del lugar, amenazaron a los miembros de la Comunidad diciendo que ellos hacían lo que se les da la gana, que en vano ellos no cargaban el arma, que la autoridad son ellos y no una hp comunidad de paz.

 

 El sábado 28 de marzo de 2014; hacia las 14:00 horas un grupo de militares detuvieron a dos miembros de nuestra Comunidad de Paz, al momento que buscaban algunas vestías en los espacios de cultivos de las familias de la Comunidad. Los uniformados amenazaron a los dos integrantes de la comunidad anunciándoles que si daban un paso mas hacia delante no respondían por sus vidas. La presencia militar en nuestros espacios de trabajo, no son otra cosa mas que una forma de obstaculizar nuestras labores de campo que cotidianamente realizamos en los cultivos de pan coger y de subsistencia.

En las ultimas semanas se ha visto el movimiento de maquinaria y material, el cual tiene como fin la construcción de un megacolegio escolar en el casco urbano de San José, proyecto dirigido desde el mas alto nivel del Gobierno, sin tener en cuenta que dichas instalaciones se vienen realizando justo al pie de la base militar. Y nos preguntamos; hasta cuando tanto cinismo? Hasta cuando los niños y niñas, salones escolares y población civil seguirán siendo trincheras y escudos humanos por parte de la fuerza publica? De hecho el casco urbano de San José, la escuela, iglesias y centros de salud han sido campo de batalla para los distintos actores armados.

 

En los últimos días la Comunidad de Paz de San José de Apartado, nos enteramos de las amenazas de los paramilitares a una familia de apellido MOLINA en la vereda Rodoxali vereda del corregimiento de San José a quienes obligaron a venderles una finca propiedad de la familia, bajo el terror y las amenazas los paramilitares compraron dicha finca la cual tiene una extensión de aproximadamente 300 hectáreas, a plena vista de las autoridades civiles y militares en la región quienes no hacen absolutamente nada ante dicha situación.   Dicha propiedad era del campesino Ismael Molina Correa quien perdió la vida el lunes 21 de enero de 2013, al pisar una mina en sitios donde constantemente los paramilitares acampaban.  

 

No queda, pues, ningún lugar a duda la estrecha relación de las autoridades civiles y militares, cómplices y criminales que con los paramilitares al asecho despojan y desplazan familias campesinas propietarias de tierras de nuestros abuelos y ancestros.
 
Acudimos a la solidaridad nacional e internacional para que insten al Gobierno Nacional poner fin a esta barbarie de despojo y persecución sin fin contra nuestra Comunidad de Paz y la población civil de nuestro entorno geográfico y social.
 
Comunidad de Paz de San José de Apartado
 
Abril 3 de 2014

 

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